lunes, 18 de junio de 2012

Dios, Lucifer y el Mundo

Aquí está la siguiente tanda de "Deliciosamente humano", a ver si os gusta...

Imagen cogida de "Esoterica" que representa a Lucifer, el Portador de la Luz. 


Te puedo contar que alguien me contó que una vez le contaron una curiosa historia sobre la estrepitosa caída de Lucifer, y es la que sigue:
Estando Dios contemplando el Mundo recién creado decidió mostrárselo al ángel más destacado y querido por Él, Lucifer. Le llamó, pues, y le enseñó Su Obra, tan hermosa era que bien merecía la pena compartirla. Y no sólo eso, sino que además Dios llevó al Portador de la Luz al mismo Mundo para que pudiera gozar hasta del más mínimo detalle.
Observaron el verdor reluciente de la hierba; sintieron el sano frescor de las sombras a los pies de los altos árboles; degustaron el dulcísimo sabor del agua primigenia en las limpias corrientes y arroyos; escucharon el alegre bullicio de los múltiples animales que poblaban la Tierra a través de los tiempos y disfrutaron con el hervor vivo de los peces y otros seres en los mares y océanos a lo largo de las eras. Luego el Creador guió al arcángel hacia un jardín donde todo lo que ya habían estado admirando con anterioridad se multiplicaba en belleza hasta el infinito. Allí moraba el Hombre junto a su compañera, la Mujer, y descubrieron la paz y la armonía en sus vidas.
Después de todo esto, ambos se marcharon por fin del Mundo, y el tiempo que habían pasado en él fue de un día y una noche, puesto que ambos existían sin ataduras temporales ni limitaciones cíclicas y podían manipular ese flujo a su antojo.
Sin embargo, Lucifer nada más ver la Obra la codició para sí, ya que se sabía incapaz de crear nada por sí mismo y había sentido ansia de posesión y envidia por la felicidad del Hombre habitando en el Edén. Entonces se acercó a Dios y con palabras melosas le dijo:
-Tú me quieres, ¿verdad?
-Bien lo sabes, puesto que te hice don de la existencia –contestó Dios.
-¿Y me darías además lo que yo Te pidiera?
-¿Qué es lo que deseas, Lucifer?
El astuto ángel se había percatado de que cuando el sol se hallaba mirando al Este, el Oeste se encontraba en sombras, pero con el movimiento rotatorio del planeta la operación era la opuesta; y así, siempre era de noche en alguna de las dos mitades del Mundo. Aprovechándose de la circunstancia intentó engañar a Dios.
-Me gustaría que me entregaras, por el amor que me tienes, la parte de la Tierra que esté ensombrecida.
El Creador miró a Lucifer largo tiempo y desveló con pesar la artimaña. Luego respondió ciertamente entristecido:
-Que así sea; desde ahora serás el Príncipe de las Tinieblas.
La única estatua existente del Ángel Caído, en Madrid. Es de
1885 y la elaboraron al alimón Ricardo Bellver y Francisco Jareño.
Imagen de "El Paraíso Perdido".

Lucifer se frotó las manos sonriendo satisfecho y se dispuso a tomar posesión del Mundo y de todo lo que había en él. Pero Dios le retuvo y preguntó:
-¿Qué haces, Satanás?
-La Obra entera es mía, puesto que en algún momento siempre hay sombras en su superficie, y Tú me la has dado.
-Es sabido que lo que doy no lo quito –replicó Dios-, pero es también verdad que tu mentira ha recaído sobre ti mismo, porque si siempre hay oscuridad nocturna no es menos cierto que hay también siempre luz del sol. Por tanto, el Mundo no es para ti.
El ángel, que había cambiado de nombre, al oír aquello sintió miedo y volvió a escuchar la Voz de Dios:
-Contémplate ahora, Señor de la Falsedad. La Luz que tenías, tu Luz, se ha extinguido y no he sido yo quien la ha apagado.
Satanás, antes Lucifer, se miró y advirtió aterrorizado su transformación en un ser oscuro, carente de gracia. Luego el miedo dio paso al odio y gritó al Creador:
-¡Tú eres el que me ha engañado! Desde el principio supiste que pretendía quedarme con el Mundo y no me paraste los pies. ¡Y dices que me quieres!
Dios contestó sin enfado:
-Eras libre, satanás, porque Yo te hice así. Por eso no quería obligarte a que actuases en contra de tu voluntad. Y tu voluntad fue apartarte de Mí.
El demonio se retorció de rabia ahogándose en la aversión contra sí mismo y contra Dios y todo lo que Él amaba. Luego alzó los ojos brillantes de los que brotaban llamas para decir:
-¡Basta! No quiero nada conTigo. Te odio, Te aborrezco, abomino de Ti, abomino de Ti, abomino de Ti…
Y así me dijeron que fue cómo Lucifer se separó definitivamente de Dios.
Satanás (antes Lucifer) recapacitando sobre su caída. Imagen de "Ateismo para cristianos".


Creo que aquí pegaría bastante bien este temita musical, ¿que no? (que dirían los gatos).

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