miércoles, 1 de abril de 2015

Visiones aromatizadas de rojiblanco (y II)

Maravillosa imagen del estadio Vicente Calderón besado por los húmedos labios del río Manzanares. Imagen cogida de clubatleticodemadrid.com
Siempre pasa lo mismo. Las crónicas deportivas en los medios de comunicación obvian lo principal de un evento para centrarse en lo coñazo, lo denso, lo plasta y lo terriblemente aburrido para cualquier lector normal que se precie y que, por lo general, ya ha contemplado el espectáculo a través de la televisión o Internet o lo ha podido seguir a través de la radio.
Mucho me temo que a los rojiblancos se nos olvidó muy pronto la muerte de Aitor Zabaleta, seguidor de la Real Sociedad, aquel vergonzoso 9 de Diciembre de 1998, a manos de un ultra al que me niego a denominar colchonero. Ese acto manchó el nombre del Vicente Calderón, que lo llevó como una losa durante años, a pesar de los intentos de la sana afición del Aleti por mitigar un mínimo el suceso llenando el poste de la farola donde falleció aquel muchacho de 28 años con mensajes de pésame sentido dirigidos a la familia y al club donostiarra.
Sinceramente, creí que aquello no iba a ocurrir de nuevo. No, al menos, a orillas del Manzanares. No a manos, de nuevo, de supuestos seguidores rojiblancos. Pero a determinadas mentes reblandecidas por una inútil vida irreflexiva y estúpidamente limitada no les cuesta nada arrastrar por el barro el orgullo y el honor de un club ultracentenario que tiene a gala poder contar en cualquier punto de su estadio con aficionados rivales mezclados con los locales, sin que tengan que correr riesgos de ningún tipo.
Y cometieron el mismo error el pasado 1 de Diciembre de 2014.

Es una simple excusa para añadir esta caricatura
cogida de hipocondriamods.mforos.com
Se repite el mes, pero no las circunstancias. El joven vasco acudió a Madrid acompañando a una peña femenina, la Izar, por completo pacífica en la que estaba su novia y sin ni siquiera mostrar símbolo alguno de su militancia deportiva (que por tener, hubiera tenido todo el derecho del mundo). La siguiente víctima mortal, Francisco Javier Romero, era un ultra del Deportivo de La Coruña, perteneciente a los Riazor Blues, que se citó en las inmediaciones del Calderón junto a seguidores fanáticos del Rayo Vallecano y del AD Alcorcón (club que milita en Segunda División) para demostrar a los del Frente Atlético quién era más gallito y más hombre a base de patadas, insultos, puñetazos y lo que se terciara, que al final terció. Durante la batalla campal acabó en las aguas del río y luego falleció por los golpes recibidos y por la hipotermia.
Esa misma mañana jugaba el Atlético y entre los aficionados que allí se congregaron estaban mi hermano Luis y su cuñado y tocayo, un madridista de los sanos que tuvo la oportunidad de intentar ver buen fútbol que no desaprovechó y que actuaron de cronistas de lujo para la ocasión (al menos, e lo que a mí y a mi historia concierne). Evidentemente, ninguno de los dos se enteró de lo que había pasado en el amanecer de ese funesto día, pero notaron un ambiente enrarecido en el estadio. Había demasiado SILENCIO (algo denso y pegajoso, me llegaron a describir), y Luis me comentó luego que tuvieron la impresión de haberse equivocado de campo, de haberse colado de lleno en el Santiago Bernabéu, donde todo el mundo sabe que animar se considera una grosería y está bastante mal visto. El Calderón se encontraba bastante cargado (unos 50.000 espectadores) y parecía una tumba general.
Yo recuerdo que le había enviado a mi hermano varios "guasaps" (palabreja con guasa que se deja tontear) indicándole que se había producido una reyerta que justo en ese momento todavía no había pasado a ser mortal, pero no los recibió. El caso es que no había animación en el estadio.
Maravillosa mezcla: Mod-ernismo y el Aleti.
Cogida de colchonero.com.
Tenían a los seguidores del "Depor" concentrados justo debajo de sus asientos y los gallegos llegó un momento en que comenzaron a proferir insultos y silbidos de forma constante y en abundancia contra los del Frente Atlético. Una situación molesta, inquietante para el resto de rojiblancos que todavía no se habían enterado muy bien de lo que había pasado. Porque, como suele pasar, tú puedes insultar o despreciar algo que consideras tuyo o propio, y de hecho se hace a menudo, pero no resulta nada agradable que otra persona ajena lo haga, aunque coincidas con ella plenamente en pensamiento; no sé si me entendéis. Y, al cabo de un momento, comenzó a escucharse una palabra que soliviantó el alma del Calderón: "¡Asesinos! ¡Asesinos!".
Vivimos en una maravillosa época en la que la tecnología muestra su rostro más zalamero y dulce al que se deje mimar, y los teléfonos móviles son auténticos ordenadores en miniatura desde los que acceder a Internet desde cualquier punto de una ciudad. Así que la grada rojiblanca indagó las razones de aquella anómala situación y supo por fin lo que había ocurrido.
Vergüenza, bochorno, incredulidad. Otra vez...
Entonces ocurrió algo mágico; de esas cosas que nunca se mencionan en las crónicas deportivas y que terminan pasando a formar parte del mito de un club prodigioso, como es el Aleti.
Un aficionado rojiblanco se quitó la bufanda y la arrojó hacia los seguidores herculinos. Alguien de abajo la recogió y la intercambió con la suya enviándosela a quien le había ofrecido inicialmente los colores de su equipo. Otros colchoneros hicieron lo propio y los deportivistas reaccionaron de idéntica manera, y entonces se convirtieron en una única voz contra el Frente.
Cada vez que los ultras locales intentaban cantar o animar a los jugadores, el resto del estadio al completo les silbaba y les gritaba para callarlos. Un clamor común contra la estupidez y la barbarie. "¡Asesinos!" fue el término más utilizado y también algo que a algunos de los ultras rojiblancos les tuvo que doler, pero a la mayoría les dejó seguramente indiferentes: "¡No sois del Aleti! ¡No sois del Aleti!".
Hasta que finalmente ocurrió. El Frente Atlético se calló del todo y supo que ya no tenía cabida en el Calderón.
Una afición sana y mágica donde las haya. 
Fue el principio de su fin. La directiva atlética acabó prohibiendo su presencia manifiesta en la grada (algo que tenía que haber hecho hace muchísimo tiempo, emulando, mal que nos pese, a los del eterno rival, el Real Madrid, que se nos había adelantado bastantes meses antes) y se dio un paso de gigante hacia la normalización en la grada.
Tengo que reconocer que hay algunos cánticos del Frente que voy a echar de menos. Del mismo modo que en la época en que acudía asiduamente a ver a mi equipo al Paseo de los Melancólicos Madrid prácticamente era una fiesta cada noche y la afición colchonera fue calificada como la "mejor del mundo", en la actualidad un sabio taxista de la capital me dijo muy recientemente que "las noches de Madrid hace años que se han muerto" y el ambiente en el Calderón se ha enfriado bastante. Pero le corresponde al colchonero medio recuperar ese galardón con el tiempo, sintiéndose feliz en la grada, aprovechando cada segundo que le queda de existencia al estadio del Manzanares antes de convertirse en los horrorosos edificios que tienen planeado levantar allí. Una tarea ardua, pero sencilla para quienes fueron, durante un tiempo, el ejemplo a seguir en toda la Piel de Toro.
En cualquier caso, algunos de esos cánticos bien pueden ser recuperados sin que el Frente Atlético tenga que volver...

Espantoso aspecto que tendrá la zona una vez que el glorioso estadio Vicente Calderón haya desaparecido para convertirse en viviendas. Imagen cogida de elblogdegrama.blogspot.com


Una entrada que me sirve como excusa perfecta para incluir un tema de unos de mis grupos favoritos de todos los tiempos, a pesar de que no haya posteado mucho acerca de ellos. Pero algún día les dedicaré una entrada exclusiva a ellos. Son The Jam y he elegido para la ocasión el tema "That's Entertainment".



That's Entertainment (Esto es entretenimiento)

A police car and a screaming siren (Un coche de Policía y una sirena que aúlla)
Pneumatic drill and ripped up concrete (una huella de neumático y cemento quebrado)
A baby wailing, a stray dog howling (el llanto de un bebé, el gañido de un perro vagabundo) 
The screech of brakes and lamplights blinking (el chirrido de frenos y el parpadeo de neones)  
That’s entertainment, that’s entertainment (Eso es entretenimiento; eso es entretenimiento)
A smash of glass and the rumble of boots (el estallido de cristales y el fragor de las botas)
An electric train and a ripped up phone booth (un tren eléctrico y una cabina de teléfono reventada) 
Paint splattered walls and the cry of a tom cat (Una pared salpicada de pintura y el llanto de un gato callejero)
Lights going out and a kick in the balls (Luces que se apagan y una patada en los huevos) 
I say that’s entertainment, that’s entertainment (Digo que eso es entretenimiento; eso es entretenimiento)
Days of speed and slow time Mondays (Días de velocidad y lunes que se ralentizan)
Pissing down with rain on a boring Wednesday (Meando a la calle mientras llueve en un aburrido miércoles)
Watching the news and not eating your tea (Mirando las noticias y sin tomarte tu té)
A freezing cold flat and damp on the walls (un helado y distante piso y humedades en las paredes)
I say that’s entertainment, that’s entertainment (Digo que eso es entretenimiento; eso es entretenimiento)
Waking up at 6 a.m. on a cool warm morning (Levantarse a las seis de la mañana en una fría madrugada)
Opening the windows and breathing in petrol (abriendo la ventana y respirando petróleo)
An amateur band rehearse in a nearby yard (el ensayo de una banda no profesional en un cercano corral)
Watching the telly and thinking 'bout your holidays (mirando la tele y pensando en tus vacaciones)
That’s entertainment, that’s entertainment (eso es entretenimiento; eso es entretenimiento)
Waking up from bad dreams and smoking cigarettes (Despertarse de un mal sueño y fumar cigarrillos)
Cuddling a warm girl and smelling stale perfume (abrazar a una cálida chica y aspirar un rancio perfume)
A hot summers day and sticky black tarmac (un caluroso día de verano y pegajoso alquitrán negro)
Feeding ducks in the park and wishing you were far away (alimentar a los patos en el parque y deseando que estuvieras muy lejos)
That’s entertainment, that’s entertainment (eso es entretenimiento; eso es entretenimiento)
Two lovers kissing amongst the scream of midnight (dos amantes besándose entre los gritos de la medianoche)
Two lovers missing the tranquillity of solitude (dos amantes perdiendo la tranquilidad de la soledad)
Getting a cab and travelling on buses (Cogiendo un taxi y viajando en autobuses)
Reading the graffiti about slashed seat affairs (leyendo la pintada sobre incidentes de sillones recortados)
I say that’s entertainment, that’s entertainment (Digo que eso es entretenimiento; eso es entretenimiento)

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