viernes, 25 de mayo de 2012

Deliciosamente humano

   En vista de que jamás voy a publicar nada en papel, pero me apetece tener un público lector, voy a incluir en este blog otra serie de cuentos unificados bajo el epígrafe de "Deliciosamente humano (Guardaros muy mucho de intentar comprender nada de lo que aquí hay escrito)", redactados cuando era un pipiolo mientras me esmeraba en hacer un master de periodismo en Bilbo.
   El primero de estos relatos se titula El Nuevo Quijote y dice tal que así:


Una mandíbula digna de tener en cuenta, ¿eh?


   Alonso Quijano caminaba cabizbajo, observando la acera cubierta de fango por las últimas lluvias. Sobre las baldosas rojas y crema, huellas de cientos de personas diferentes; la mayoría incompletas y todas anónimas, excepto las suyas propias a las que contempló varias veces para poder identificarlas.
   Siempre que pasaba al lado de un charco intentaba captar la imagen de su cara para poder reconocerse en la calle. Alguien le había comentado alguna vez que una persona no era igual en su casa, frente a un espejo, que en plena ciudad caminando mientras se absorben fugazmente los perdidos reflejos que roban los escaparates y lunas. Quería experimentarlo.
   No consiguió mirarse ni una sola vez y procuró olvidar el tema.
Da un poquito en qué pensar, ¿verdad?

   Durante su paseo, por la mente inmadura de este enjuto jubilado fluyeron miles de pensamientos entrecortados, fundidos unos con otros, sin orden de prioridad. Desconcierto absoluto. Sin embargo, volvía una y otra vez sobre el mismo asunto, dándole vueltas hasta marearlo: la locura de la Justicia en el mundo actual; lo absurdo de la modernidad. Actuar de una determinada manera según el momento, dependiendo de cada suceso, de las presiones sociales y de uno mismo. Un billón de visiones diversas y vacías; versiones incompletas sobre el mismo hecho. Pero conclusiones dispares; no todos los caminos conducen a la Ciudad Eterna. Cada río debe de desembocar en un mar que no es el mismo para todos. ¿Qué hacer entonces? ¿Cómo conseguir la unanimidad en la diferencia? Si bien, la auténtica pregunta que se formulaba era ¿por qué iba a ser necesaria esa conformidad?
   Frente al señor Quijano apareció repentinamente una figura. Había una buena dosis de nerviosismo e impaciencia en las palabras de su interlocutor cuando éste le habló. Alonso se detuvo para mirarle. El joven, con el pelo cayéndole grasiento y sucio sobre el casposo hombro, le mostraba sin amenazarle una navaja pequeña y del todo inútil para determinados usos.
   -Fíjate bien, no quiero utilizarla –dijo el joven arrojando el arma a un portal cercano, repitiendo, así, un gesto mecánico y aprendido de memoria-. Necesito dinero, tío. Estoy muy mal.
   Alonso no abrió la boca, disfrutando de la escena sin miedo, con mucha calma. El otro se subió la manga de la raída cazadora de cuero negro mostrando un brazo flaco como un macarrón, pálido, casi amarillo, y con múltiples marcas de pinchazos en la misma vena.
   -Pero tranquilo. No quiero violencia –siguió explicando el muchacho-. Dame lo que puedas, anda.
   El señor Quijano metió las manos en los bolsillos de su gabardina, al tiempo que sus dedos aferraron un objeto. “¡Pobre diablo! –pensó-. Rebajándose a actuar en plena calle, y el caso es que no lo hace mal. A esto se llega. ¿Y quién es el culpable de que surjan este tipo de lacras urbanas? ¿Quién va a resolver estas injusticias? ¿Quién se atreve a afrontar estas terribles secuelas? Yo seré quien las resuelva. Yo me atreveré a hacerlo. Yo, y sólo yo. Por voluntad propia”.
   Alonso se acercó al rostro del yonqui para hablarle en voz baja.
   -Acompáñame, chaval. Puedo resolver tu problema.
   -Pero si ya te he dicho que no tengo un duro –respondió el medio muerto, creyendo entonces estar en presencia de un camello.
   -No te preocupes, chaval. Tú ven conmigo.
   Se adentraron en un callejón aparte. Fuera de la vista de los escasos transeúntes que circulaban bajo el plomo de las nubes. El joven se movía ansioso y el señor Quijano sonreía. De su bolsillo extrajo una reluciente automática que se abrió produciendo un sonido sibiloso. El yonqui se alarmó, pero Alonso le agarró con inusitada fuerza de la solapa.
   -No pasa nada, hombre. Es por tu bien. Es la única solución.
   Dicho lo cual, hundió varias veces hasta la empuñadura la hoja en el estómago del mozo y, por último, le rebanó el cuello. Murió casi en el acto, sin ruidos, y Alonso le miró un instante antes de marcharse.
Realista a la par que desagradable, N'est-ce pas?

   -¿Lo ves, chaval? Se acabó el problema. Te he ahorrado disgustos, a ti y a mucha gente. ¿Verdad que ha sido justo?
   Según se supo más tarde, éste fue el primero de los cuatro asesinatos que cometió contra drogadictos en las inmediaciones del puente de San Antón, cerca del Casco Antiguo bilbaíno, antes de caer abatido una noche por los disparos de varios agentes del orden que le acorralaron en una tasca de la calle Máximo Aguirre.
   La noticia salió publicada tres días después de su muerte, el 28 de febrero de 1990, en un breve de El Correo Español-El Pueblo Vasco.
   En esa escueta nota no se aludía a los insultos proferidos por A.Q.M., de 63 años y natural de Castrillo de la Reina (Burgos), contra los hombres de uniforme que le acribillaron a balazos al verse amenazados por la navaja que el viejo se negaba a soltar, y a los que tachó de “fascistas”, “cobardes”, “rojos de mierda” e “inútiles capados”. Ni tampoco se hacía referencia a un detalle inquietantemente curioso que trajo de cabeza a los encargados de investigar los motivos de sus crímenes: el jubilado llevaba la cara pintada de blanco y el cabello teñido de verde y vestía la capucha con capa de un disfraz de Batman.
   Yo conocí los pormenores de esta historia por ser quien soy y no otro, pero que nadie se atreva a preguntarme cómo ni por qué lo descubrí. Baste con saber que, a pesar de este tipo de ocultos y sórdidos acontecimientos que tienen lugar prácticamente a diario, la vida sigue su ritmo en Bilbao…
Todos tenemos un pequeño Joker en nuestro interior, me temo


Espero que os haya gustado tanto como a mí este pedazo de tema musical que a continuación cuelgo Free yourself, de The Untouchables, un grupo del Revival de Los Angeles:




La letra es la que sigue:

Free yourself (libérate)

I like to feel like I feel (Me gusta sentir como siento)
I like to do what I wanna do (me gusta hacer lo que me gusta hacer)
I like to go where I go (me gusta ir a donde voy)
'cause I feel it in my soul, yeah (porque lo siento en mi alma, ¡sí!)

Now, there's a friend of mine, friend of mine (Ahora hay un amigo mío, amigo mío)
He's doing down all the time, down all the time (que se viene abajo todo el tiempo, se hunde todo el tiempo)
So it makes me mad just to see him, mad to see him (Y me vuelve loco verle, loco verle)
But I wish you would free him like you did me (Pero deseo que puedas liberarlo como hiciste conmigo)

Free yourself, yes you can now (Libérate, sí tú puedes ahora)
Free yourself, like I did (Libérate, como yo hice)
Free yourself, be a man, boy (Libérate, sé un hombre, chaval)
Free yourself (libérate)

Now take a look at me, look at me (Ahora échame un vistazo, mírame)
You see I'm feeling irie, feeling irie (Ya ves que me siento cojonudo, cojonudo)
Let's go to... (Vamos a...)
And pulled it off the shell girl (Y a bombearla dentro de una chica)

And I'm not going back, going back (Y no pienso volver atrás, volver atrás)
And debate, that's a fact, that's a fact (Y discute, eso es un hecho, eso es un hecho)
I'm going straight ahead, straight ahead (Voy en línea recta, en línea recta)
And I'm leaving 'till I'm dead, yeah (Y estoy viviendo hasta que me muera, ¡sí!)

Free yourself, yes you can now (Libérate, sí tú puedes ahora)
Free yourself, like I did  (Libérate, como yo hice)
Free yourself, be a man, boy (Libérate, sé un hombre, chaval)
Free yourself (libérate)

Now get the feeling down, feeling down (Ahora desecha ese sentimiento depresivo, sentimiento depresivo)
Yes, take a look around, look around (Sí, echa una mirada a tu alrededor, mira alrededor)
If you don't like your style, like your style (Si no te gusta tu estilo, tu estilo)
Just change it with a smile, yeah (Sencillamente cámbialo con una sonrisa, ¡sí!)

You see my point of view, point of view (Conoces mi punto de vista, mi punto de vista)
It's such an easy thing to do, easy to do (Hay una sencilla cosa para hacer, fácil de hacer)
Just believe in what you say, what you say (Tan sólo cree en lo que dices, cree en lo que dices)
And take it all away, yeah (Y mándalo todo lejos, ¡sí!)

Free yourself, yes you can now (Libérate, sí tú puedes ahora)
Free yourself, like I did  (Libérate, como yo hice)
Free yourself, be a man, boy (Libérate, sé un hombre, chaval)
Free yourself (libérate)

huh, goodbye, ... (¡Uh! Adiós)

Free yourself, yes you can now (Libérate, sí tú puedes ahora)
Free yourself, like I did (Libérate, como yo hice)
Free yourself, be a man, boy (Libérate, sé un hombre, chaval)
Free yourself (libérate)

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