jueves, 18 de septiembre de 2025

Que Rafael Marín convierta Iberia Inc. en una buena serie televisiva

Portada doble de uno de los números de Iberia Inc.

Ya lo digo claramente en la presentación del blog: También vengo a plasmar ideas 'robadas', como la de que Spielberg pudiera rodar una película sobre el hundimiento del USS Indianapolis a modo de homenaje-continuación de su Jaws (Tiburón en mi tierra), que evidentemente se ha quedado en la más pura -y natural- nada, o ésta que ahora presento para que también se quede en la más pura -y simple- nada.

(Nótese que he utilizado el verbo 'venir' para aludir a acto creativo en este blog. Y es lógico, porque para mí es como realizar una pequeña visita a un mundo por completo ajeno a mi persona, que, sin embargo, me permite permanecer en su interior, quizá porque le divierto o porque a lo mejor me vea como una mascota. El blog está vivo, tiene su propia dimensión física y se accede a él a través de un camino invisible entre helechos).

Pues bien, hace ya un tiempo (mucho), buceando por Internet, cayó en mis manos un guión completo de una historia sobre superhéroes (ya saben, poderes ultrahumanos o animalizados, acompañados de vestimentas llamativas y chillonas), con la peculiaridad de que éstos y éstas eran netamente hispanos. Ibéricos para más señas (ahora pienso que sus creadores quizá debieron incluir a alguno del equipo procedente de la Lusitania). Y ya se me encendió la lucecita en la cabeza de '¡cuidado! Que aquí puede haber algo interesante'. 

Se llamaba Iberia Inc.

Duna, uno de los personajes originales del grupo de superhéroes


Me emplacé a leerlo en cuanto tuviera menos trabajo. Un deseo estúpido de veras, porque el trabajo nunca acaba. Es como intentar contar los granos de arena de una playa. Hay tantos que es una tarea imposible (sin aplicar la IA) y todo un reto para ejercitar la paciencia de un inmortal. Me quedé en la primera página en la que un submarino británico con base en Gibraltar creo que perseguía una amenaza en plena tormenta de lluvia, rayos y truenos. 

Y cuando 'eso' a lo que estaban acosando con su armamento convencional (que ya te digo yo ahora no iba a funcionar en absoluto) sobrepasó de un límite concreto, uno de los soldados frena a los demás y dice algo parecido a "Dejadlo, España tiene su propio grupo de superhéroes. Ahora es su problema", y ahí termina el papel de la Marina Británica.

Bueno, miento. Por supuesto que indagué un poco más sobre ese grupo para ver quiénes lo formaban y ahí pude conocer a Miguel Ángel Roldán (alias Trueno, de Madrid), a su esposa Celeste Ayala (alias Dune, de México), a Jacinto Larraín Olea (alias Lobisome, de Galicia), al dios Melkart (de Cádiz), a L\'nn R\'nai (alias Aquaviva, de Tartessos), a Jaume Serrat i de la Casa (alias Drac de Ferro, de Catalunya), a Pere Allyon (alias Dolmen, de Baleares), a Trasnu (cantabro-astur) y a Traka (de Valencia).

Todos ellos son hijos e hijas del guionista Rafael Marín Trechera y de los dibujantes Carlos Pacheco y Rafa Fonteriz, que les dieron sus cuerpos y sus personalidades, es de suponer que con la intención de que el equipo con base en la sevillana Isla de la Cartuja (tras la Expo'92) adquiriera continuidad en el tiempo, pero aquello se quedó en seis historias recopiladas en un volumen en formato de cómic-book sin visos de continuidad, a pesar de que llegaron a venderse hasta 5.000 ejemplares.

Recientemente he leído que a Rafael Marín le hubiera gustado que alguien retomara el grupo para volver a darle vida y conocer lo que les ha pasado en todo este tiempo desde que los crearon en 1992, es decir hace ya 33 años.

No puedo negar que siempre pensé que podrían tener una buena película, ¿por que no? Pero hay que adaptarse a los tiempos y las series están por encima de los largometrajes, que son ya demasiado cortos para profundizar en la psique de los personajes en favor de cierta profundidad en las historias.

Los alegres superhéroes ibéricos plasmados en papel.

Además, me están gustando mucho las series de superhéroes-antihéroes que han salido ya a la luz (como Watchmen, The Boys, Doom Patrol, Jessica Jones, The Umbrella Academy, Gen V, Jupiter's Legacy, Misfits o Pacificador en carne y hueso, o Invincible y The Boys: Diabolical, en animación) y creo que Iberia Inc podría ir por esos mismos derroteros, aprovechando las seis historias ya creadas, pero deteniéndose en la evolución de cada personaje desde sus inicios (en plan Orígenes) hasta la actualidad.

Sólo por poner un ejemplo, Lobisome es un profesor y escritor de ciencia ficción que se transforma en hombre-lobo y se dedica a masacrar narcotraficantes en Galicia. ¿Cómo pasa de ahí a a formar parte del grupo de superhéroes con sede en Sevilla? 

A eso se le une la posibilidad de buenos 'crossovers' con otros grupos de superhéroes de los que hay repartidos por la Península y que algunos de ellos forman parte del universo creado por Marín y Pacheco, como es el caso de Triada Vértice o El Burlador; una buena galería de malos malosos (con y sin poderes), la imposibilidad de discernir hoy en día lo bueno de lo malo por la cantidad de tonos grises que hay; las guerras; las pandemias, las crisis económicas y morales que hay en el mundo y sale una buena serie de las de 'chapeauear'.

Alguien debe elaborar los guiones. Otro alguien debe poner la pasta y producirlo. Alguien más tendrá que diseñar trajes y conceptos (pero esta vez no tan diferentes a los del cómic. Un cuarto debe pensar en lo terrorífico que supondría en nuestra realidad la presencia de esa gente con capacidades especiales: Volar (con más voluntad que ingravidez), leer la mente (con una intuición extrema), atravesar materia (trasladando sus propias moléculas en circulo sorteando las de los obstáculos que tenga delante), generar fuego de la nada (supongo que acelerando las moléculas hasta el nivel de abrasión), ser invulnerables (con una densidad de piel casi absurda), con fuerza sobrehumana (como ya tenían los semidioses de la Antigüedad o los héroes de las principales sagas y mitologías del mundo desde tiempos inmemoriales)...

Sería una pesadilla, una terrible historia de horror puro. No sólo para los humanos simplemente humanos, siempre por debajo y a la sombra del capricho del metahumano (que ya adelanto yo en su inmensa mayoría carecería del autocontrol que impone la educación y la responsabilidad),  sino también para esos ultraseres, perdidos en un mundo vulgar, vacío, gris y temeroso, que les apuntaría con un tembloroso dedo acusador por su inmensa diferencia, y que serían cazados y exterminados sin piedad, obligándoles, finalmente a volverse con odio y rabia contra sus acosadores.

Los miembros de Triada Vértice (atención al detalle del Anís Machaquito, más cordobés que el salmorejo.

El mundo nuestro no está preparado para ese tipo de presencias (y por eso se ocultan), como tampoco lo está para un apocalipsis zombie o para algo más espantosamente 'real' como una generalizada y permanente caída de la energía que da sentido a sus patéticas vidas aferradas a unas redes sociales en las que nadan y se ocultan obviando la vida 'real'.

En todas esas distopías el ser humano se quita la máscara y muestra su animalidad más profunda. La ley del más fuerte (muchas veces por encima, incluso, de la del más inteligente) produce monstruos (que diría Goya). Monstruos sin alma -como el nazismo-, que devoran lo racional y lo escupen violentamente transformado en uniformal estupidez. Monstruos que amontonan riqueza sobre los huesos de la pobreza universal. Monstruos que revientan cabezas con sus propias manos sólo por el placer de averiguar el sonido que producen al estallar (similar a los experimentos nazis sobre el umbral del dolor humano). Si esas distopías (aunque Hitler forme parte del historia) por separado son atroces, ¿cómo serían mezclando esos tres ejemplos que he citado antes?

El dorado concepto de civilización se diluiría licuándose a velocidad vertiginosa hacia la gran cloaca de la sinrazón.

Los 'papases' de la creatura.

Y ahí entran estos héroes ibéricos. Vamos a ver si encajan en la 'realidad'. No se trata de crear un mundo a su medida o a su imagen y semejanza, sino a imaginar que de 'verdad' están entre nosotros, que llevan tiempo sin dar la cara como sí lo hacían con más alegría antes del nacimiento de Cristo, y que de repente aparecen ante nosotros pidiéndonos calma, porque van a servirnos de escudo frente a los que buscan nuestra perdición, aunque eso signifique en cada sangriento enfrentamiento un sinfín de innumerables víctimas a modo de (muy) doloroso daño colateral.

¿Os imagináis a esos borrachos niños descerebrados de jueves, viernes y sábado con algún poder de ésos? Rezad para que no se les ocurra dar rienda suelta a sus lamentables instintos en vuestro barrio, al lado de vuestra casa...

¡Que vienen los capas roja! ¡Vamos! ¡Rapaos el pelo o vestíos de murciélago y montad la resistencia antes de que sea demasiado tarde!


Aquí os traigo una canción de los Brighton 64 que me gusta muchísimo más en directo que en estudio. Se llama Club negro - Calle 46 y viene a plasmar su profundo amor hacia la música negra y quienes la componían. Algo similar al sentimiento de los Flechazos en su tema La reina del muelle, donde pedían "un trozo de carbón para pintarme la cara, para cambiarme de color". Bueno, como siempre me ocurre, os dejo los dos temas.




viernes, 18 de julio de 2025

Por un abrazo tuyo para siempre

¿Quien se quiere tanto por toda la eternidad? Preguntádselo al autor, Zdzisław Beksiński

Los viajes en tren, especialmente aquéllos en los que la máquina carece de prisas y velocidad, siguen siendo una fuente inagotable que inspira la creativa imaginación inquieta en forma de imágenes fugaces y sonidos sordos a los que modelar a gusto del consumidor.

En uno de esos densamente lentos traslados desde un pueblo pacense, Cabeza del Buey, hasta Madrid me pareció ver a orillas del Arroyo del Buey, entre árboles que bien podrían ser eucaliptos, un minúsculo camposanto con una única sepultura en medio rodeada de un muro bajo y una gran cruz de piedra encima.

De inmediato te empiezas a hacer preguntas. ¿Qué hace una fosa en medio de la nada? Si realmente lo es, ¿para qué era? ¿Por que allí? Lejos, separado, apartado de todo y de todos. ¿Era de alguien que amaba la corriente de ese pequeño río donde abrevan los venados, las garzas y las cigüeñas negras? ¿Un alma solitaria incluso en la soledad de la muerte? ¿Algo que los vivos temen horrorizados y que desean mantener fuera del alcance? ¿Un amor de los que duran más allá de la oscura y delgadísima cortina de telarañas que separa fronterizas dimensiones?

No lo sé. 

Personalmente opto por esta última posibilidad. Por esa razón he elegido una imagen atronadora del malogrado pintor, fotógrafo, arquitecto, escultor y genio polaco Zdzisław Beksiński para ilustrar esta entrada. 

Amantes en vida, amores eternos en la muerte. Un abrazo que perdurará para siempre y en el que los amantes amados sienten en sus poros el tacto sensible de la piel del otro, ya resecas, ya fundidas en una sola piel, de modo que dos son uno, aunque sigan siendo dos dispares en la unidad.

El caso es que su recuerdo me ha llevado a estos versos que aquí plasmo y que se titulan

Ese nicho solitario

He llegado a vislumbrar mi tumba,

entre nieblas y vapores,

en un minúsculo cementerio

de dos por tres metros,

justo en mitad del páramo,

bajo la inmensidad de la nada.


Y en la piedra negra lisa y brillante 

con letras blancas de nieve,

siempre nuevas, siempre limpias, 

leí el epitafio del necio:

"Ya no me voy a comer el mundo,

porque el mundo me ha comido a mí".


Son varias las canciones que quiero que acompañen a esta brevísima entrada. Porque todas, a su manera han acompañado el instante creativo, pero una de ellas, Apple Blossom, de The White Stripes, en mucho mayor medida.


Es un tema que lo conozco -por casualidad- de hace horas. Es literal. Lo reconozco, Pero en cuanto lo escuché por vez primera mi hambriento cerebro me obligó a recrearla varias veces (lo mismo que me ocurrió con la gloriosa versión de Rocky road to Dublin, cantada por el actor británico Jack O'Connell, acompañado por Brian Dunphy y Darren Holden, en la reveladora película Sinners, que recomiendo enormemente que la disfruten en una maratoniana sesión con las película de John Carpenter y la de Robert Rodríguez -me he permitido la licencia de ponerle tilde, disculpen- y un par de toneladas de palomitas) y no he tenido más remedio que traerla a este blog maldito.

Si uno escucha sólo la música y la letra no parece que haya nada obsceno y oculto y todo parece inocencia colorida bajo el sol, pero las maravillosas imágenes del videoclip pueden dar a entender una historia muy oscura de dependencias, posesión y dominio. No sé, ya me dirán ustedes qué les ha parecido.

Aparte, podrían escuchar la ya citada canción de la película de Ryan Coogler, el tema Werewolfs of London, de Warren Zevon; la canción Rebel Rebel, de David Bowie, y Spirit in the sky, de Norman Greenbaum.



Apple Blossom (Flor de manzana)

Hey little apple blossom (Hey, pequeña flor de manzana)
What seems to be the problem (lo que parece ser el problema)
All the ones you tell your troubles to (todos aquellos a los que les cuentas tus problemas)
They don't really care for you (en realidad no les importas)

Come and tell me what you're thinking (Ven y cuéntame lo que estás pensando)
Cause just when the boat is sinking (porque justo en el momento en el que el boite se hunde)
A little light is blinking (una lucecita se pone a parpadear)
And I will come and rescue you (y yo vendré a rescatarte)

Lots of girls walk around in tears (muchas chicas se pasean llorosas)
But that's not for you (pero eso no es lo tuyo)
You've been looking all around for years (has estado buscando por todas partes durante años)
For someone to tell your troubles to (a alguien a quien contarle tus problemas)

Come and sit with me and talk awhile (Ven y siéntate conmigo a charlar un ratito)
Let me see your pretty little smile (déjame ver esa preciosa sonrisa que tienes)
Put your troubles in a little pile (haz un montoncito con tus problemas) 
And I will sort them out for you (y los voy a arreglar todos por ti)
I'll fall in love with you (me enamoraré de ti)
I think I'll marry you (creo que me casaré contigo)







domingo, 4 de mayo de 2025

Nadie, nunca, nada

 

Cíclope dorado en el cielo bastardo y agonizante de Madrid


Hay dos paréntesis claros que enmarcan la vida de todo el mundo: Venimos y nos vamos con absolutamente nada en las manos. De hecho, llegamos desnudos en todos los sentidos y nos marchamos vestidos por mero formalismo social, pero la desnudez de pensamientos parece ser la misma al principio y al final.

Desconozco hasta qué punto somos conscientes de pensar al salir del útero materno. A pesar de haberlo experimentado, no tengo el menor recuerdo de aquello y, por tanto, desconozco personalmente si llegué al mundo (o a esta dimensión) con ideas en la cabeza. Desde luego lo que me pudiera haber traído conmigo lo olvidé por completo en la dimensión -física o temporal- previa. Es más, me pregunto que si somos capaces de soñar flotando en la calidez de la placenta cómo serían esos sueños.

Yo sueño -cuando lo hago- en imágenes, además de sonidos y supuestamente palabras. ¿Se pueden soñar imágenes cuando has estado siempre en la oscuridad? ¿Qué sueña una persona completamente ciega si no es con imágenes retenidas en la memoria? ¿Se puede soñar la abstracción informe? ¿Dormir es lo más cercano que estamos de la muerte en vida?

Ni idea. El caso es que nada físico traemos y nada físico nos llevamos. Pasamos a ser una sombra de los hombres huecos de Eliot, pobres en bienes materiales y en muchísimos casos pobres también en experiencia e intelecto. 

¿Nuestra experiencia individual de ahora nos servirá para pasar a esa tercera dimensión que nos aguarda y disfrutarla o evitar sufrirla? Está claro que la experiencia de la primera dimensión no nos ha servido para nada en la que ahora mismo estamos y que la experiencia como parte de toda una humanidad a la que pertenecemos, tampoco. Nacemos y morimos solos, aunque estemos rodeados de una multitud, incluso en una tragedia o desastre colectivo o en una guerra junto a otros muchos, seguimos yendo a la muerte en solitario. 

No vas de la mano de nadie.

Estoy seguro de que esas parejas trágicas que se quitan la vida de la mano a la vez inician, a velocidad de vértigo, caminos diferentes nada más traspasar el umbral y no se vuelven a ver (si es que tenemos ojos en el otro lado). Quizá lo que nos espera es la Nada, que es la pobreza más absoluta, cuando toda nuestra energía vital deja de transformarse para perderse irremediablemente. 

Pero es extraño ser y dejar de ser de golpe. Del mismo modo que lo es no ser y de repente ser, sin solución de continuidad. Es una ruptura muy brusca. Casi absurda. Especialmente el paso de no ser a ser. ¿Cómo se da? ¿Qué ocurre? Me da que es algo más que plantar una semillita dentro de otro cuerpo tras cuatro estúpidos movimientos de cadera. ¿Puedes no ser en una dimensión y ser en la siguiente? Lo curioso es que todos acabamos siendo en la segunda dimensión a la que denominamos la realidad. 

¡Que brutal casualidad! ¡Qué coincidencia más sideral!

Nada-Todo-Nada; Nada-Todo-Todo; Todo-Todo-Todo; Nada-Nada-Nada; Todo-Nada-Todo; Todo-Nada-Nada. Con todas esas posibilidades acabamos todos y todas aquí, coincidiendo con una dimensión vital bastante similar para el común de los mortales.

Somos todo; somos nada. Pero la nada que es ya es un todo, a no ser que haya una infinita gama de grises entre ambos extremos y entonces sea verdad que sí es válida la experiencia anterior a ésta y será válida para después la experiencia que acumulemos ahora.




Nadie, nunca, nada

Nada tenemos, nada llevamos y con nada combatimos.

Somos el ejército de la Nada.

Marabunta que consume tenaz los nanosegundos

y planetas a su alcance,

dejando un profundo hueco detrás.


Nada poseemos, nada retenemos y para nada vivimos.

Somos los que tienen las manos llenas de nada.

Quienes nada contemplan con cuencas vacías de ojos,

en mentes de alienada melancolía

solitarias en mitad de la lúgubre horda.


Nada compartimos, nada aprendemos y hacia nada caminamos.

Somos pura nada en busca de una identidad perdida.

Simple conciencia de potencial esencia fallida,

incapaces de avanzar hacia el ser relleno

de frambuesa, éter, luz y vida.


Nada pretendemos, nada pensamos y por nada sentimos.

Nada es la nada de muchos

que jamás llegarán a ser nada.

Nada es la inmovilidad de la palabra callada

tullida antes de nacer en la boca,

muerta sin forma en el sonido de la Nada.


Nada amamos, nada pervertimos y sin nada somos.

Somos el ejército de la Nada.

Somos los de las manos vacías.

Somos los que anhelan vivir desde la tumba.

Somos los que no somos rebosantes de nada.


Una llaga dolorosa en el centro del infinito.


Con tanta 'nada' y con tanto 'todo' mi mente memorial -que es como se mueve en el mundo de la música- me ha llevado directamente al grupo mexicano Johnny Jets y su canción 'La Carta'.

Se me hace difícil pensar en un grupo garajero de tantísima calidad en los años 60' de México. De hecho, cuando estuve allí (un par de veces) pregunté a los mexicanos por ellos y nadie me pudo dar razón, no los conocían, por lo que me fue absolutamente imposible traerme algún disco o CD de vuelta.

Se dedicaban a versionear temas castellanizándolos con una enorme gracia y soltura, haciendo que las canciones de otros pasaran a ser prácticamente suyas.

Me los presentó Juan de Pablos a través de su programa radiofónico Flor de Pasión en 1989, cuando aún llevaba mi parka alemana plagada de parches sobre países célticos y acabábamos de aterrizar en Bilbao un grupo de gente procedentes de la gloriosa concentración Mod de Santander.

Pinchó la canción 'Bule Bu', tuve la inmensa suerte de grabarla en cinta de cassette y la escuchaba una y otra vez. Tanto es así, que me llegó a gustar tanto o más que la original de James Brown 'I feel good'. Así que, ¡qué demonios! también la incluyo, ¡ya lo creo que sí! Es un gozadón.






domingo, 23 de febrero de 2025

Un sol negro

Uno se acaba descubriendo a sí mismo en los detalles más nimios, ¿que no?


¿Cuántos años tienen que pasar para que un@ pueda perdonarse a sí mism@ de algo? ¿Depende de la atrocidad del hecho cometido? ¿A eso le llamamos el Infierno en la Tierra? ¿Un Purgatorio donde un@ mism@ es re@, juez(a) y carceler@ al mismo y eterno tiempo? ¿Hasta cuándo la ignorancia permitirá que las cadenas dejen de lacerar muñecas, cuello y tobillos? ¿Hay un momento en que todo sea perdonado? ¿Podemos permitirnos el ridículo lujo de perdonar sin olvidar?

Porque la memoria insiste en recuperar una y otra vez esos momentos, que duelen como heridas abiertas con sal, y no hay forma humana de dar paso al perdón. ¿Cómo puede un@ atreverse a perdonarse si el perdón propio requiere antes del perdón ajeno? Es un tormento persistente que recorre el invisible laberinto oculto en el alma como un torrente fugaz de fuego, dañándolo todo a su paso, consumiendo en cenizas cualquier atisbo de sonrisa, reduciendo a la nada cualquier insinuación de abrazo. ¿Puede la pesada imposibilidad de perdonar hacernos olvidar la comunicación natural con quienes verdaderamente amamos? ¿Cuándo la palabra deja de ser útil? ¿Cuándo nos hacemos mudos al insensible paso del tiempo?

No hace falta que os aterroricen y hagan estremeceros el alma con un sempiterno castigo infernal al cruzar el umbral del invisible velo negro con suaves besos de telaraña en el rostro. 

Al menos, de eso podemos liberarnos, porque nosotros mismos creamos nuestro propio infierno. Es personal, particular, privado, relleno de nuestros propios miedos, y tiene una inmensa y brillante cerradura de oro, cuya llave guardamos en el bolsillo, pero jamás, jamás, jamás nos atrevemos a utilizar. 


¿Senos de mujer? ¿Un carnero? ¿Un demonio?


Un sol negro


De la espuma de mar al rocío

hay un paso que nunca se da.

Del polvo cósmico al vacío

se tienden puentes de luz intangible.


Estratos de escarcha pesada en tu ventana

hacia una tumba de profundas depresiones.


El camino se acaba,

El Sol se oculta

y las largas sombras abrazan mi alma

tan pequeña,

tan llena de miedo,

tan solitaria.


Hay estrellas permanentes en tus ojos.

De ésas que ni están ni volverán a verse.

Hay palabras desnudas de sonido en tus labios

que jamás en la vida volverán a pronunciarse.


De la vida a la muerte

hay un anhelo mutuo por completarse.

Del todo a la nada

basta un gesto;

un simple y delicado beso,

para destrozar el negro Universo.


Jugamos con la vida hasta que se nos rompe por nuestra torpeza y la dejamos abandonada atrás.


'Well, show me the way to the next whiskey bar'. Me parece un verso genial en su simpleza. Cuando se la oigo cantar a Jim Morrison creo adivinar un chispazo de burla en su voz. Como si dijera: "¡Oh, vaya! Es taaaaan fácil escandalizarte...".

El escándalo y su concepto varían según épocas. No creo que hoy en día las ideas del bueno de Jim escandalicen a nadie, pero en su día fue como el Ray Davies americano: Una especie de mosca cojonera en el pastel de las pacíficas y acomodadas clases medias de una Norteamérica dividida por la Guerra de Vietnam y el escándalo Watergate, que acabó desvirgando la inocencia de muchos y muchas. Pero las palabras de Las Puertas, fueran o no mentira, seguían siendo molestas y sus canciones flotaban como un gas tóxico y pernicioso que impedía cerrar los ojos una realidad extremadamente cambiante y vertiginosa para un radical cambio de época.

El escándalo evolucionó a fórmulas mordaces e irreverentes, con palabras y gestos directos, a través del Punk londinense, con el feísmo por bandera para ocultar almas destrozadas por una vida mierdosa y sin sentido. Pero fue tan inmediatamente domesticado por el sistema que de escándalo pasó a ser un simple chiste.

Ahora el escándalo se disfraza de odio, de fanatismo religioso, de extremismos dolientes. O conmigo o contra mí. Cientos de miles de millones de miniguerras civiles devorando el Planeta. Y en mitad de todo, esos pequeños dramas personales brillando como inmutables cuásares en el lejano Universo y perturbando ingenuos el hilo de la Historia. 

Siempre soñé con un amor de ojos morado-violáceos; el color de la magia natural femenina



Vamos a plasmar aquí 'Alabama Song' de The Doors. Porque me da la gana, me gusta, me divierte y porque me da la sensación intuitiva de que pega con esta entrada. ¡Ea!

Pero también pondremos la versión original en la que se basaron los cuatro de Los Ángeles. Una rara canción escrita por Bertolt Brecht y Kurt Weill, que parece esté compuesta tras haberse zampado unos cuantos ácidos y estaba pensada para la ópera de 1927 llamada Mahagonny-Songspiel. Está cantada por la actriz y cantante austriaca Lotte Lenja, y su peculiar voz le aporta un cierto aire macabro de pesadilla, como de imposible danza diabólica.






Alabama Song (Canción de Alabama)

Well show me the way (Bueno, muéstrame el camino)To the next whiskey bar (hasta la próxima whiskería)Oh don't ask why (¡Oh! No preguntes por qué)Oh don't ask why (¡Oh! No preguntes por qué)

Show me the way (Muéstrame el camino)To the next whiskey bar (hasta la próxima whiskería)Oh don't ask why (¡Oh! No preguntes por qué)Oh don't ask why (¡Oh! No preguntes por qué)
For if we don't find (Por si no encontramos)The next whiskey bar (la próxima whiskería)I tell you we must die (te digo que debemos morir)I tell you we must die (te digo que debemos morir)I tell you, I tell you (te digo, te digo)I tell you we must die (te digo que debemos morir)
Oh moon of Alabama (¡Oh! Luna de Alabama)We now must say goodbye (Sabemos que tenemos que decir adiós)
We've lost our good old Mama (Hemos perdido a nuestra buena y vieja mamá)
And must have whiskey (y necesitamos whiskey)Oh, you know why (¡Oh! Tú sabes por qué)
Oh, moon of Alabama (¡Oh! Luna de Alabama)We now must say goodbye (Sabemos que tenemos que decir adiós)We've lost our good old Mama (Hemos perdido a nuestra buena y vieja mamá)And must have whiskey (y necesitamos whiskey)Oh, you know why (¡Oh! Tú sabes por qué)

miércoles, 19 de febrero de 2025

Octubre en Europa

Estatua de Viriato en Guijo de Santa Bárbara cogida de Extremaduracasina

A veces me sorprendo pensando auténticas idioteces que no vienen a cuento. Una de esas ideas que me asaltan como moscas cojoneras es que el falso mito del mundo celta es puramente e intensamente europeo. 

Todas esas historias de bruma agónica; de magia natural en manos de druidas y bardos; de indómita libertad frente a la imposición de un gigante; de peligrosas diosas ligadas al cielo, al mar y a la tierra; de dioses guerreros que admiran el valor y el sacrificio por sobre todas las cosas; de hadas cambiantes y caprichosas que aman y odian a la humanidad; de destinos inevitables; de tesoros ocultos bajo enormes piedras que miran al espacio; de soles y lunas amándose ante los ojos de las estrellas; de naves que surcan ligeras las aguas o flotan sobre vientos indomables; de miradas siempre destinadas al horizonte; de almas melancólicas; de abrumadoras tormentas, lluvias densas y oleajes temibles en espumosos mares embravecidos; de cielos plomizos y grises y vientos que cantan y gritan nombres perpetuos de héroes y heroínas de un pasado extenso que se asoma a la Historia con profundas arrugas en el rostro; de hidromiel, cerveza amarga y vino oscuro; de helechos, robles y de inmensos mantos imperiales de hierba sobre una tierra de secretos insondables...

Símbolos celtas en piedra cogida de Amoresceltas.com


Todo eso y mucho más es del mundo Indoeuropeo. Del viejo, viejo, viejo y ajado continente plagado de pueblos diferentes con una cultura que parece común. 

Desde las heladas tierras celtíberas de Iberia-Hispania y Lusitania, hasta la fértil Galia, pasando por la Italia septentrional a la sombras de Las Dolomitas; sin olvidarse de Bélgica y la tierra de los gálatas en Anatolia; hasta allende los mares en las islas de Britania, Alba-Caledonia, Cymru, Mannin y Éire. 

Gálata o galo moribundo en el Museo Capitolino de Roma


Con nombres reales o míticos destacados como Viriato, Istolacio, Tangino, Indortes, Indíbil y Mandonio, Cúchulainn, Vercingetórix, Brenno, Breogán, Lucterio, Cauceno, Carataco, Cunobelino, Togodumno, Cartimandua, Caisaro, Calgaco, Kenneth MacAlpin, Míl, Vortigern, Conn, Arturo, Boudica, Púnico Apimano, Nuada...

Estatua de Boudica en Londres, cogida de worldhistory.org


Cultura celta europea. Mundo Antiguo que a día de hoy asombra y sigue apasionando, pero que sigue siendo nuestra. Nuestra y de nadie más. Octubre en Europa.



Me desvanezco en la niebla fría del olvido permanente,

y allí dentro me encojo con las manos marchitas

protegiendo una inmensa bellota de piedra.

Mi nombre se desgaja como arena blanca de playa

y se arranca con violencia de una mente indolora y pesada.


Brota sangre de una nariz en pendiente.


Jamás me había sentido más solo;

más vacío de alma y vida.


El maná de rojo vibrante marca los surcos de la piel hendida y seca.

Escarcha en la garganta y en lo más profundo del cuerpo.

Oculto en la noche perenne de zumbantes neones hipnóticos

retraso lo inevitable con una lastimera lágrima de sal

en tu mortecinos labios de princesa muerta.


Y entonces me hago niebla sobre océanos oscuros.


Un roble de oro recoge en sus ramas de infinita distancia

los restos de una lluvia que llega lenta desde el pasado.

Y entre las ruinas de cientos de naufragios profundos

las gotas como perlas de un transparente tesoro

lavan las impurezas de un estridente silencio obsceno.


Sangre, llanto, lluvia y escarcha.

Y ese frío intenso que me acompaña como un hermano a la tumba.


Para esta entrada lo más lógico es incluir música falsamente denominada celta que, no obstante, me encanta (literalmente, porque me deja embobado). He optado por la canción 'Matalalluna' de los asturianos Llan de Cubel; el tema 'La Dixebra', de los también asturianos Beleño, 'Foliada de Berducido', de los gallegos Milladoiro y 'O son do ar' de los gallegos Luar Na Lubre. A ver qué os parece.