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martes, 24 de marzo de 2026

El último

Apocalypse de Albert Goodwin (1903). Sencillamente, me gusta.


Madrid, sus malsanos políticos y su juventud ebria y gritona me generan pesadillas en sueños y en vigilia. Urbe sin alma, o mejor dicho, con más de 3,5 millones de andróginas almas disgregadas, dispersas, dispares, solitarias, perdidas, individuales y ningún corazón que lata por todas ellas al unísono.

No es de extrañar, pues, que los ruidos en la noche, que las sombras en las esquinas de las calles, que la intensa quietud del conticinio provoque más inquietud que paz y más ansiedad que calma, de modo que la imaginación se desata ante el miedo al miedo.

Sólo el Metro me tranquiliza un poco. Es entrar por una de las 303 bocas que tiene el Gran Gusano Subterráneo de 275 kilómetros de red y envolverme una calidez arropadora de una maternal manta en plena noche invernal. Me permito sonreír deambulando por los coloridos túneles, disfrutando de la fauna humana que se cruza conmigo o que me adelanta con sus prisas absurdas para acabar encogidos entre cientos de cuerpos que retan impasibles la impenetrabilidad de sus físicas.

Estación fantasma de Chamberí en el Metro de Madrid, en una imagen de Turismo de Madrid

El olor es intenso, aunque no nauseabundo y sirve perfectamente para cobrar conciencia de que uno está vivo. 

El exterior, sin embargo, es caos discordante; un vicioso teatro que recrea cientos de miles de obras simultáneas sin apenas público descreído y demasiados actores egoístas que juegan a ser minúsculos dioses carentes de poder.

Pero, el implacable tiempo habla de que en Madrid lloverán cuerpos ensangrentados que chocarán contra el suelo haciendo astillas sus huesos y papilla sus órganos internos. Una torrencial tormenta de fuego y metralla en abrasadora danza de pureza tangencial borrará las grandes avenidas solitarias. Sólo las ratas osarán adueñarse del mundo externo mientras la violencia se desata en las calles con muerte y rabia... De nuevo. 

La ira divina desatada sin razón ni motivo. Otra vuelta de tuerca y vuelta a empezar.


EL ÚLTIMO

En plena noche; en mitad de la noche,

un ave inmensa y lenta escupió su gorjeo final.

Se fundía con las sombras grises y negras

mientras su enorme cuerpo de plumas de fuego violeta

se agitaba oscilante de atrás a adelante

dejando escapar con tristeza inmortal su vida.


Y la tiniebla que la ocultaba de miradas indiscretas

la arropó en su último paso vacilante.

Alzó la vista líquida del suelo brillante.

Una súplica al cielo antes de extinguirse

y transformarse en estatua de densa ceniza.


El viento meció sus crines con un crujido.

La garganta seca ansiaba la dulzura de la sangre,

pero de su afilada boca no salió ruido alguno.

Nunca más. El mundo pierde. Jamás volverá.


El último invisible ante la indiferencia general

flota con su primer y postrero vuelo

hacia un cielo oculto y vaciado de estrellas.


Completado el singular declive, de su cadáver

nace vida nueva que ignora involuntaria su origen.


Gira la noria con agua renovada

mientras el río fluye consumiendo el tiempo

en un espacio mínimo. Sencillo. Latente.


Este canto me sobrevino la pasada madrugada. Y juro que escuché ese grito de agonía que sonaba a tremenda soledad, parecido al grito estertóreo de los zorros en celo durante las noches de febrero. Una despedida sagrada. Y allí en el centro del parque, entre árboles sin hojas, pero en los que asomaban ya los primeros brotes primaverales, me imaginé al tristísimo monstruo que se iba. 

Sus alas eran prolongadas guadañas apoyadas en tierra y el vientre medio enterrado estaba cubierto de un plumaje largo y gris-morado, similar al musgo español de los robles sureños que aparecen en las películas del dulcemente amargo Sur Confederado. 

Robles sureños cubiertos de musgo español en Orlando (Florida) en una imagen de expedia.es

De golpe, se quedó inmóvil y pasó a ser una estatua fusionada con su entorno hasta que desapareció de mi vista como frondosa vegetación en la que se había transformado. Luego el viento disipó el embrujo devolviendo asfalto y cemento a sus fueros.

Me da la sensación que la protagonista de mi visión era hembra. De ahí la densidad de su tristeza, porque con ella desaparecía tanto la herencia de su estirpe como también la promesa de su progenie. No sólo era la última; es que no habría nunca más nadie como ella. Por eso escojo el tema Mná na hÉireann de The Chieftains, porque me ofrece el mismo aire melancólico, como si hablara de las últimas mujeres de Irlanda.

Los Negativos, en una imagen cogida (al igual que la letra de la canción) de juanroyo.blogspot.com

También os incluyo un tema de Los Negativos, titulado Graduado en Underground, porque este grupo barcelonés es único en su especie, y siempre me ha dado la impresión de que rompieron el molde al descomponerse. Lo formaron en 1984 Alfredo Calonge (voz y guitarra), Carles Estrada (voz y bajo), Roberto Grima (guitarra) y Valentín Morato. De los cuatro ya no están ni Alfredo ni Valentín. La mitad, como ocurre con The Who, sólo que muchísimo antes de tiempo. Demasiado pronto.







Graduado en Underground

Vive en una casa del Estado;
nadie sabe bien su dirección:
vive en el 13, pero el 1 cayó
hace un mes.
No le gusta que la gente le moleste.
No quedó una sola puerta en su cabeza.
Cubrió la pared con fotos de Elliot Ness.
Así es él.
No quiere hablar
de historias que han quedado atrás
¿Qué vale más [que]
un solo instante de verdad?
Allí está, escuchando discos de los Seeds.
Debes saber
que es el graduado en underground.
No busques más su número en la guía:
hace meses que no paga ni un recibo.
Ve el mundo girar escondido tras su 
gafas de color.
Cada sábado sin falta a la 1:00
resplandece su camisa bajo el sol.
Su única pasión en un mundo sin color
es ser él.
No quiere hablar
de historias que han quedado atrás
¿Qué vale más [que]
un solo instante de verdad?
Allí está, escuchando discos de los Seeds.
Debes saber
que es el graduado en underground.

miércoles, 11 de febrero de 2026

De la inmortalidad a la Nada

Adri, hace ya un porrón de años, limpiando el polvo (o sacando brillo) a sus primeros discos de oro


Lo que han hecho con mis sobrinos Ayax y Adri no tiene nombre. Y digo 'han', sin concretar, porque se ha tratado de una situación anónima, oculta, cobarde, bien planeada, orquestada desde el principio, pensada para hacer el mayor daño posible y buscando ocultarse en el infinito camuflaje de las enigmáticas redes sociales, donde la interacción es en demasiadas ocasiones impunemente secreta, amorfa y desconocida. 

Donde los 'sin rostro' campan a sus anchas vomitando falsedades mezcladas con medias verdades de forma constante hasta que se solidifica y cobra la forma de una verdad de peso. Y no por mucho repetir una mentira acaba siendo verdad, aunque el mentiroso, a base de insistencia, termine creyéndosela de verdad. 

Hay que tener en cuenta que todo lo que se genere y se edifique a partir de una mentira, aunque parezca una maravillosa obra de ingeniería genial, todo el resultado final acaba siendo una mentira.

Esas acusaciones anónimas, ocultas y cobardes contra ambos les han dañado en su imagen, en su vida profesional –como músicos y como actor en el caso de Ayax– y su vida personal hasta destrozarla.

Ahora se trata de esperar a que la justicia –mejor dicho los tribunales, porque justicia como tal no existe en ningún rincón del mundo y la labor de un juez/jueza se limita a aplicar las leyes y no a impartir justicia– actúe y saque a la luz todo el entramado digital subterráneo puesto en marcha sólo y exclusivamente para machacarlos.

Ellos intentaron hacerse un hueco en un mundo complicado, donde si las cosas salen bien subes disparado como la espuma del cava caliente, pero donde la otra cara de la moneda es la cruel respuesta del olvido en cuanto se tuercen un mínimo las cosas. Y ese abandono es el que llevan meses experimentando mis sobrinos.

De todos modos, el Adri sabe recomponerse como nadie y ha elaborado un nuevo disco con una fuerza inusual; digno de ser escuchado, por encima de escándalos inventados y falsas premisas.

Lo único bueno de todo esto es que tanto al Adri como al Ayax les han desaparecido toda esa rehala de supuestos amigos y amigas de conveniencia, los y las lameculos que pululaban a su alrededor con el suave aroma y la cómoda tibieza de la fama, el ejército de chupópteros gorrones que se les adhirieron como lapas a una ballena o gonorrea a los puteros mientras hubiera reluciente dinero y fiestas a su costa.

Toda esa lamentable e inútil excrecencia humana se ha evaporado en la nada (los amigos y amigas que ahora les han quedado son como preciosos diamantes que, por supuesto, tienen que mimar y cuidar por lo que han demostrado como personas y allegados), y eso, amigos míos, es un auténtico alivio tanto para ellos como para los que somos su familia.


¿Me estás olvidando?

En la niebla de la distancia

se desdibujan perfiles y líneas

y se disipan los recuerdos

antes duros como rocas.


¿Me olvidas cada día un poco?

Tu memoria es mi vida

y si me fallas

me volveré transparente

y sin nombre

hasta el final de los días.


¿Me has olvidado?

Voy de cabeza a la Nada

porque fuiste siempre tú

la que me sostuvo en alto

con inquebrantable poder invisible,

y ahora el sabor del miedo orilla en el alma.


Por supuesto, en esta entrada no pega otra cosa que uno de los temas que se incluyen en el nuevo disco suyo. Se llama Matrix y NO es ni de lejos la mejor de su nuevo trabajo.




martes, 13 de enero de 2026

Poesía anónima (y sabrosa)

Reloj poema de Federico García Lorca, asombrosamente 'cogido' de genomapoetico.com, que marca horas como las Luna menos Cielo o las Luz y Nadie...

Llevo mucho tiempo preguntándome qué es ser poeta. Porque, desengañémonos, sólo se considera poeta a quien publica versos, los vende y los promociona. 

Pero existe –lo hubo en tiempos y lo habrá en el futuro– un ingente ejercito de personas por el mundo con espíritu poético, con vidas poéticas, con filosofía poética, con sentimientos poéticos, que no se les considera tales, aunque en su interior brille ese líquido dorado que los hace especiales, a pesar de que para captarlo haya que tener una visión igual de especial.

No hablo de los malsanos ripiadores o de aquéllos que buscan la rima fácil por encima del sentimiento y del mensaje. Son legión, al menos en la Piel de Toro. Pero sí incluyo a quienes, por ejemplo, plasman su fe y su espiritualidad en papel físico o virtual; quienes se recrean en sus miedos más oscuros y los muestran sin tapujos; quienes se hablan a sí mism@s o conversan con Dios o sus demonios particulares; quienes lloran ante el horroroso descubrimiento de la existencia plena o sonríen ante la inmensidad de un Universo más transformado en un cementerio del tiempo que en algo vivo y en evolución.

Hablo de quienes tienen tratos con hadas y son capaces de caminar sin dolor ni miedo por el fondo marino o de l@s que pierden el conocimiento ante el concepto de eternidad; de l@s que han hecho el amor con ángeles sin abrasarse y acostado con espectros en noches de ominosas pesadillas sin nombre.

Toda esa gente que escribe en la intimidad y el anonimato, con poemas bravos y hermosos que necesitan ser dados a conocer, pero que no requieren a cambio más que el mero hecho de ser leídos y una sonrisa, o, como mínimo, una reacción, aunque sea negativa o de absoluta indiferencia.

Toda esa gente son más poetas que l@s que se consagran en la publicación y el reconocimiento de la crítica. Lo son, muy a pesar de que ni ell@s mism@s lo saben. Lo son, porque aún no han vendido su alma al sistema... Y escriben y escriben para conocerse a sí mismo o huir de su propio ser.

Y todas esas palabras que no llegan a conocerse conforman mundos reales, que cobran vida, que se pueden tocar, tremendamente peligrosos para el cuerpo y el alma, válidos sólo para audaces, alexitímic@s o insensat@s.

Sigue escribiendo, herman@; no detengas tu mano. Haznos soñar con tus ideas y tu maravillosa mente única e irrepetible, con tus obsesiones tan válidas como las mías o las suyas, con esa manera tan personal y propia de unir las palabras para abstraerse de una realidad que no siempre es amable ni dorada ni querida.

Si te haces etern@ con nosotr@s, abrazaremos un para siempre global e imperecedero de la mano en mitad de la espesa niebla. Escribe y regálate con natural generosidad. Lejos de los cálculos primarios de la filosofía economicista. Sé tú con nosotr@s. Abre en canal tus entrañas y libera el peso de quienes se arrastran infelices por el fango.

Vuela tan alto como nunca nadie ha llegado, porque eres poeta sin laureles de oro que te anclan y aprisionan. Devora tu dulce libertad de miel a líquidos mordiscos y no la cambies por un viciado contrato firmado con oscura sangre seca.

Escribe por ti; escribe por mí. Escribe purezas e impurezas sin límite. 

Las historias más bellas son siempre las más libres y espontáneas.

Escribe,

       Escribe,

              Escribe,

                     Escribe...


NO ERES ESPECIAL

No eres especial.
No eres el primero en sentir el beso de la lluvia
ni en contemplar la huida migratoria de las aves
ni tampoco te desanclas del presente para predecir el destino.
No eres para nada especial.
Desconoces los larvados secretos dormidos bajo tierra,
los grandes misterios que se ahogan en mareas abisales
y los susurros primarios flotando en mitad de las estrellas.
No. No eres en absoluto especial.
Abrazas la masa amorfa que decide matar dioses.
Eres de los que llenan de muertos el camino
para que otros alcancen la gloria en la guerra.
Un cadáver molesto en la cuneta abatido por la nuca.
Ese caballero con macabro final en misiones de leyenda.
Una sombra perdida en la tumba del milenario vampiro.
No eres nada, nada especial.
Apenas una mota de polvo bailando al ocre sol de la tarde,
una brizna de hierba en un olvidado monte sin nombre.
Una más de las hojas que siembran de otoño el suelo de piedra.
Eres gris y negro entre brillantes prismas de color.
El rostro de la pobreza en un mundo injusto de amargas tristezas.
No eres especial. Ni lo serás nunca.
Pero sin ti,
anónimo príncipe de la nada,
vulgar presencia ladeada,
invisible inocencia del silencio,
ligera huella borrada,
sin ti, digo,
ni la vida cuaja
ni la historia avanza
ni hay milagros
ni surgen héroes
ni tampoco se rompen las brumosas ataduras del tiempo.


La verdad es que estoy volviendo a disfrutar de la música en directo gracias a mi amigo Carlos Cordero que me invita a los conciertos en los Mandriles. Recientemente he podido disfrutar de un directo arrollador de The Molotovs. Un grupo muy, muy británico, que va a dar mucho de qué hablar. Ahora mismo están en plena efervescencia energética, como The Jam en un principio, así que espero ansioso cuál será su evolución.

Por lo pronto, tienen un directo anfetamínico, brutal, energético. Mathew Cartlidge (un apellido complicado) literalmente se deshidrató y dejó empapada su camisa azul, que se hizo casi negra, a base de saltos y movimientos espasmódicos sobre el escenario. Su hermana Issey (que no tiene pinta en absoluto de ser una persona fácil) es una insultantemente joven mezcla de Sid Vicious y Siouxsie Banshee a la que no le importa quedarse sin top en pleno escenario, porque creo que está más allá de su mera presencia física, y trasciende los conciertos viéndose a sí misma actuar desde lo alto sentada junto a los focos. Su mirada lo dice todo.

También fue la primera vez que vi en el escenario –muy, muy cerca– a un baterista vomitar varias veces en un cubo porque como buen británico que pisa suelo español se desmadra y tiene que beberse hasta el agua de los floreros. La primera vez que Harry Castle vació sus entrañas, Mathew le echó un capote marcándose a la guitarra las notas del That's entertainment, de Papá Weller, sólo para que no se hiciera el vacío escénico mientras Castle se recuperaba y para indicarle que estaba dando la nota también. 

Después de eso pareció revivir y aguantó así un buen puñado de canciones hasta que su cabeza volvió a caerse sobre los toms de su instrumento sin posibilidad de seguir. El maravilloso cubo azul salvó de nuevo la noche cuando expulsó hasta su primera papilla y el show continuó.

Un muy buen concierto, a pesar de todo.

Disfruten.





More, more, more (Más, más más)

I woke up on a Sunday (Me desperté un domingo)
And I don’t really know what I did last night (y no tenía ni idea de lo que hice la noche anterior)
But I’m sure that it was a shit show (pero estoy seguro que fue un jodido espectáculo)
And if I found out it would give me a fright (y si me acabo enterando me iba a dar un buen susto)

So one, two, three, four, you down another shot (Así que un, dos, tres, cuatro, métete otro trago)
I think I’m cool but I am really not (Creo que parezco un tío genial, pero en realidad no lo soy)
Five, six, seven, you ask me am I sure (cinco, seis, siete, me preguntas si estoy seguro)
But I don’t really care no, more more more (pero realmente no me importa, más  más más)

More (Más)
All you want is more more more (Todo lo que quieres es más más más)
Yeah (Sí)
‘Cause I’m quite sure that you don’t really care (porque estoy realmente seguro de que a ti de verdad no te importa)
It’s true (Es verdad)

Doesn’t time just fly by? (¿No se pasa el tiempo volando?)
Whenever I see you you don’t say ‘hi’ (Cada vez que te veo no me dices 'hola')
My schedule isn’t free for that shit (no tengo la agenda libre para esas mierdas)
I don’t feel emotion, need a lot more grit (No siento emoción, necesito mucho más coraje)

But I still know from the bottom of my heart (Pero todavía sé desde lo más profundo de mi corazón)
If you said a word you’d start start start (si dijeras una palabra empezarías empezarías empezarías)
I went to your flat, you slammed the door (Fui a tu piso y me diste un portazo)
So I don’t care either, no more more more (Así que a mí no me importa nunca más más más)

More (Más)
All you want is more more more (Todo lo que quieres es más más más)
Yeah (Sí)
‘Cause I’m quite sure that you don’t really care (porque estoy realmente seguro de que a ti de verdad no te importa)
It’s true (Es verdad)

‘Cause all you want is more more more (Porque todo lo que quieres es más más más)
More (Más)
All you want is more more more (Todo lo que quieres es más más más)
Yeah (Sí)
And I’m quite sure that you don’t really care (Y estoy realmente seguro de que a ti de verdad no te importa)
If more is less and less is more (Si más es menos y menos es más)
Then what the hell you fighting for? (Entonces ¿para qué demonios estás luchando?)
Give up the fight ‘cause I won’t be your tool (Abandona tu lucha, porque no voy a ser tu herramienta)

sábado, 27 de septiembre de 2025

La frontera donde se inicia el declive

Me gusta la bandera palestina. Se parece en exceso a la de mi cuna extremeña, solo que al revés. No es más que un símbolo, pero necesario para evitar más locura. Ahora mismo marca el derecho de un pueblo a vivir en paz –signifique lo que signifique esta palabra– trabajando la tierra y amando en sus casas. Está cogido prestado de istockphoto.com


Una tarde, mientras trabajaba, llegó hasta mí una risa infantil. Era de una niña. Se le notaba extremadamente feliz, despreocupada, sin temor a nada inmersa en su mundo, en su inmutable para siempre realidad; ésa que la acaricia, la envuelve y la salvaguarda aportándole una indestructible sensación de seguridad.

Su risa era líquida, como el gorjeo del más hábil de los jilgueros; muy alegre y abierta. En extremo contagiosa y me hizo sonreír abiertamente. Me enamoré de inmediato de esa risa de diamante y pensé que todos los niños y las niñas del mundo, sin excepción, deberían poder reírse así. Tendrían que ser obligatoriamente felices; tener la oportunidad de vivir vidas plenas y llegar a convertirse en adultos también igual de felices y sin sombra de miedo en la mirada.

Pero algo nos pasa al avanzar por el tortuoso camino de la vida. Algo nos hace cambiar al traspasar una enfermiza frontera. Algo nos arrebata la inocencia, que se marchita en nuestros ojos, y nos transforma en seres deformes, temerosos, ahogados en odios y preocupaciones, acosados por miedos extremos y una irracional violencia que se dispara al más pequeño de los estímulos.

Ese cambio es imperdonable, como también carece de perdón humano y divino cualquier atrocidad cometida contra niños y niñas.

No es natural despojarse del alma antes para destrozar a un infante y volver a vestirte con ella para continuar luego con tu vida como si nunca hubiera pasado nada. No puede haber perdón para esos seres desnaturalizados.

Cualquier asesino de niños queda marcado para siempre, y en la eternidad, justo antes del olvido, el remordimiento le impedirá ser feliz; y sin felicidad no hay paraíso. Esa enfermedad no tiene cura.

Ese tipo de pecados no tienen redención.

Palestina y su particular Keep The Faith con el que algún día vuelva a bailar, cogida de es.vecteezy.com


Quien mata a un niño o a una niña descubre espantado que no tiene capacidad de amar. Sin amor no hay paraíso. Esa enfermedad no tiene cura.

Todo niño y niña, cualquier niño y niña, merece ser feliz hasta reventar de dicha, sentir la seguridad a su alrededor, notar –saber a ciencia cierta– que puede reírse sin miedo y con absoluta tranquilidad, porque son intocables. Porque están siempre un paso más allá de la mezquindad, la ruina y la miseria de la humanidad adulta.

Quien es capaz de arrebatar ese precioso y genuino don de la felicidad infantil arrastra una insana enfermedad y lleva marcado a fuego el sello imborrable de la corrupción del cuerpo y del alma. Esa enfermedad no tiene cura. Ni perdón.

El mundo está enfermo y delira. Estamos todos enfermos bajo una máscara de amarillento marfil que impide contemplar y conocer la incómoda realidad de que el Infierno está ya en la Tierra. Un inmenso cubo de hueso y piedra con millones y millones y millones de estancias en las que el nombre de sus huéspedes lleva eras grabado a fuego en sus puertas.

Piedra en lugar de seda. A veces un trapo es el mejor escudo. Cogida de dreamstime.com.


La Risa

Esa risa de la niña era de las que salvan al mundo.

Abierta.

Pura.

Disparatada.

Fresca.

Sincera.

De las que emergen directamente del interior del alma.

Hay otras risas

                  contagiosas

                             libres

                                 adyacentes

                                         solidarias

                                                perversas

Pero como la de esa niña salvadora

no se forjó ninguna antes similar

ni en el Cielo ni en el Infierno.

Es una risa

      de ecos permanentes

              de presencia perpetua

                           de memoria infinita

                                       con restos alegres,

                                                    sabores a vida nueva

                                                                 y olores de roja tierra.


Quizá para esta entrada sirva la canción Tears of a Clown en la versión de Smokey Robinson & The Miracles y en la de The Beat, que es con la que yo la conocí. El payaso es una figura que me inspira cierta pena y mucho miedo, desde que vi a uno en un circo en Cáceres con unas inmensas tijeras de podar haciendo la broma de cortarles la cabeza a quienes estaban en primera línea del público (luego supe que hay una fobia hacia este tipo de personajes –la Coulrofobia– pero hasta ese punto no llego, pero entiendo mucho a Robbie de Poltergeist cuando destroza a su sonriente antagonista por odio nacido del pánico).

Pero igualmente me producían tristeza y ese fue el motivo por que exageré mis risas y aplausos en otra sesión circense cacereña con un payaso al que nadie le reía las gracias ni le hacía el menor caso cuando tocó el violín. Creo que estaba tan deprimido que ni siquiera advirtió mis intentos por animarlo. Ir al circo cuando yo era un niño era bastante habitual, como lo era intentar entrar a ver 'El monstruo de Guatemala' en otra atracción de feria o tratar de asomar la nariz en el prohibido espectáculo teatral de Manolita Chen cuando llegaba a la ciudad.

Las lágrimas de un payaso es un título muy sugerente por el contraste que supone. Cuando eres un niño no ves a la persona que representa a ese payaso, sino al personaje que crees que es siempre así, como una especie de personalidad más formando parte del mundo real. La cara pintada del payaso es de verdad y su sonrisa es envidiable porque jamás se borra. Ser payaso era un don que tocaba a muy pocos en el mundo, y para un niño es como contemplar a un superhéroe de carne y hueso incapaz de arrancarse la máscara porque ése era su rostro.

Pero las personas lloran –abiertamente o en la intimidad y por múltiples razones y motivos– y los payasos no escapan a la naturaleza humana y sus abundantes preocupaciones. Por eso la canción tiene un sentido profundo y sienta como anillo al dedo a esta entrada del blog. Además de que es una maravilla de tema, como Soul o como Ska.



Tears of a Clown (Lágrimas de payaso)

Oh, yeah, yeah, yeah (¡Oh, sí, sí sí!)
Now if there's a smile on my face (Si hay ahora una sonrisa en mi cara)It's only there trying to fool the public (es sólo para tratar de engañar al público)But when it comes down to fooling you (pero cuando se trata de engañarte a ti)Now, honey, that's quite a different subject (entonces, cielo, ése es un tema diferente)But don't let my glad expression (pero no dejes que mi expresión alegre)Give you the wrong impression (te dé una impresión errónea)
Really, I'm sad (sad, sad, sad, sad) (Realmente estoy triste –triste, triste, triste–)
Oh, I'm sadder than sad (I'm hurt so bad) (¡Oh! Estoy más que triste –estoy tan herido–)You're gone, and I'm hurtin' so bad (I pretend to be glad) (Te has ido y me duele tanto –simulo estar contento–)Like a clown, I pretend to be glad (sad, sad, sad, sad) (Como un payaso, simulo estar contento –triste, triste, triste–)
Now there's some sad things known to man (Sabes que hay algunas cosas tristes conocidas para el hombre)But ain't too much sadder than the tears of a clown (pero no hay nada más triste que las lágrimas de un payaso)When there's no one around (cuando no hay nadie cerca)Oh yeah, baby (¡Oh, sí, nena!)
Now if I appear to be carefree (Si ahora parezco despreocupado)It's only to camouflage my sadness (es sólo para ocultar mi tristeza)And honey, to shield my pride, I try (Y cielo, para proteger mi orgullo, intento)To cover this hurt with a show of gladness (enmascarar este dolor con una imagen de alegría)But don't let my show convince you (pero no te dejes convencer por mi imagen)That I've been happy since you (de que soy feliz desde que tú)
Decided to go (why did you go?) (decidiste irte –¿por qué te fuiste?–)Oh, I need you so (I need you so) (¡Oh, te necesito tanto! –te necesito tanto–)I'm hurt and I want you to know (want you to know) (estoy herido y quiero que lo sepas –quiero que los sepas–)But for others I put on a show, ooh yeah (it's just a show) (pero si monto mi espectáculo es para los otros –es sólo una pantomima–)
Now there's some sad things known to man (Sabes que hay algunas cosas tristes conocidas para el hombre)
But ain't too much sadder than the tears of a clown (pero no hay nada más triste que las lágrimas de un payaso)
When there's no one around (cuando no hay nadie cerca)
Oh, yeah (¡Oh, sí!)
Just like Pagliacci did (Tal y como hizo Pagliacci)I try to keep my sadness hid (intento mantener oculta ni tristeza)
Smiling in the public eye (Sonriendo de cara al ojo público)But in my lonely room, I cry the tears of a clown (pero en la soledad de mi cuarto, lloro lágrimas de payaso)When there's no one around (cuando no hay nadie cerca)Oh yeah, baby (¡Oh, sí, nena!)

Now if there's a smile on my face (tears of a clown) (Si hay ahora una sonrisa en mi cara –lágrimas de payaso–)
Don't let my glad expression (pero no dejes que mi expresión alegre)
Give you the wrong impression (tears of a clown) (te dé una impresión errónea –lágrimas de payaso–)
Don't let this smile I wear (no dejes que esta sonrisa que muestro)Make you think that I don't care (tears of a clown) (te haga pensar que no me importa –lágrimas de payaso–)When really I'm sad (cuando realmente estoy triste)Hurtin' so bad (tears of a clown) (me duele tanto –lágrimas de payaso–)

viernes, 18 de julio de 2025

Por un abrazo tuyo para siempre

¿Quien se quiere tanto por toda la eternidad? Preguntádselo al autor, Zdzisław Beksiński

Los viajes en tren, especialmente aquéllos en los que la máquina carece de prisas y velocidad, siguen siendo una fuente inagotable que inspira la creativa imaginación inquieta en forma de imágenes fugaces y sonidos sordos a los que modelar a gusto del consumidor.

En uno de esos densamente lentos traslados desde un pueblo pacense, Cabeza del Buey, hasta Madrid me pareció ver a orillas del Arroyo del Buey, entre árboles que bien podrían ser eucaliptos, un minúsculo camposanto con una única sepultura en medio rodeada de un muro bajo y una gran cruz de piedra encima.

De inmediato te empiezas a hacer preguntas. ¿Qué hace una fosa en medio de la nada? Si realmente lo es, ¿para qué era? ¿Por que allí? Lejos, separado, apartado de todo y de todos. ¿Era de alguien que amaba la corriente de ese pequeño río donde abrevan los venados, las garzas y las cigüeñas negras? ¿Un alma solitaria incluso en la soledad de la muerte? ¿Algo que los vivos temen horrorizados y que desean mantener fuera del alcance? ¿Un amor de los que duran más allá de la oscura y delgadísima cortina de telarañas que separa fronterizas dimensiones?

No lo sé. 

Personalmente opto por esta última posibilidad. Por esa razón he elegido una imagen atronadora del malogrado pintor, fotógrafo, arquitecto, escultor y genio polaco Zdzisław Beksiński para ilustrar esta entrada. 

Amantes en vida, amores eternos en la muerte. Un abrazo que perdurará para siempre y en el que los amantes amados sienten en sus poros el tacto sensible de la piel del otro, ya resecas, ya fundidas en una sola piel, de modo que dos son uno, aunque sigan siendo dos dispares en la unidad.

El caso es que su recuerdo me ha llevado a estos versos que aquí plasmo y que se titulan

Ese nicho solitario

He llegado a vislumbrar mi tumba,

entre nieblas y vapores,

en un minúsculo cementerio

de dos por tres metros,

justo en mitad del páramo,

bajo la inmensidad de la nada.


Y en la piedra negra lisa y brillante 

con letras blancas de nieve,

siempre nuevas, siempre limpias, 

leí el epitafio del necio:

"Ya no me voy a comer el mundo,

porque el mundo me ha comido a mí".


Son varias las canciones que quiero que acompañen a esta brevísima entrada. Porque todas, a su manera han acompañado el instante creativo, pero una de ellas, Apple Blossom, de The White Stripes, en mucho mayor medida.


Es un tema que lo conozco -por casualidad- de hace horas. Es literal. Lo reconozco, Pero en cuanto lo escuché por vez primera mi hambriento cerebro me obligó a recrearla varias veces (lo mismo que me ocurrió con la gloriosa versión de Rocky road to Dublin, cantada por el actor británico Jack O'Connell, acompañado por Brian Dunphy y Darren Holden, en la reveladora película Sinners, que recomiendo enormemente que la disfruten en una maratoniana sesión con las película de John Carpenter y la de Robert Rodríguez -me he permitido la licencia de ponerle tilde, disculpen- y un par de toneladas de palomitas) y no he tenido más remedio que traerla a este blog maldito.

Si uno escucha sólo la música y la letra no parece que haya nada obsceno y oculto y todo parece inocencia colorida bajo el sol, pero las maravillosas imágenes del videoclip pueden dar a entender una historia muy oscura de dependencias, posesión y dominio. No sé, ya me dirán ustedes qué les ha parecido.

Aparte, podrían escuchar la ya citada canción de la película de Ryan Coogler, el tema Werewolfs of London, de Warren Zevon; la canción Rebel Rebel, de David Bowie, y Spirit in the sky, de Norman Greenbaum.



Apple Blossom (Flor de manzana)

Hey little apple blossom (Hey, pequeña flor de manzana)
What seems to be the problem (lo que parece ser el problema)
All the ones you tell your troubles to (todos aquellos a los que les cuentas tus problemas)
They don't really care for you (en realidad no les importas)

Come and tell me what you're thinking (Ven y cuéntame lo que estás pensando)
Cause just when the boat is sinking (porque justo en el momento en el que el boite se hunde)
A little light is blinking (una lucecita se pone a parpadear)
And I will come and rescue you (y yo vendré a rescatarte)

Lots of girls walk around in tears (muchas chicas se pasean llorosas)
But that's not for you (pero eso no es lo tuyo)
You've been looking all around for years (has estado buscando por todas partes durante años)
For someone to tell your troubles to (a alguien a quien contarle tus problemas)

Come and sit with me and talk awhile (Ven y siéntate conmigo a charlar un ratito)
Let me see your pretty little smile (déjame ver esa preciosa sonrisa que tienes)
Put your troubles in a little pile (haz un montoncito con tus problemas) 
And I will sort them out for you (y los voy a arreglar todos por ti)
I'll fall in love with you (me enamoraré de ti)
I think I'll marry you (creo que me casaré contigo)







domingo, 17 de mayo de 2020

2.47 a 8.48 M.A.L. (Millones de Años Luz)

Un dibujito de los míos de Op-Art elaborado mientras era estudiante de Ciencias de la Información en Pamplona.

Estoy obsesionado con dos cosas: El Tiempo y el Espacio. Pero no como lo entendemos de forma habitual. Hablo de un tiempo que es, en realidad, el no tiempo, o lo que es lo mismo, la supuesta Eternidad. No está concebida para las cosas. Tampoco para nosotros que tenemos un conocimiento limitado, con una vida limitada y una capacidad de obrar, sentir y pensar igualmente limitada.

Nada material casa con lo eterno. Nada vivo es eterno. Hay situaciones que comparadas con lo breve de nuestra existencia pueden parecer 'de toda la vida', como la visión de las estrellas. Pero, en realidad, también ellas están muertas y sólo nos llega esa luz que atraviesa una materia espacial ya cambiada con respecto al inicio universal y que se apagará algún día quebrando esa sensación de imperecedera presencia.

Nada es tampoco inmortal, salvo lo que nunca ha vivido y, por tanto, tampoco puede morir. Pero, al parecer, los nombres permanecen como una idea inextinguible por ser referencia, pero no existencia propiamente dicha.

La Luna de Córdoba, coqueta como ella sola, adornada con un ligero, aunque llamativo, collar-corona de bruma, hielo, alma y espuma de plata y nácar, para ser captada únicamente por mí en una noche latente de Invierno. 
El ser se concibe en un tiempo acotado, con un principio y un final, pero eso no casa con la muerte individual, porque el resto de las cosas continúan como si no entendieran que algo ha acabado y que ese algo hacía que esas cosas existieran, precisamente porque en vida las captaba. Es el mismo principio que el árbol que cae en mitad de un bosque y quizá no emita sonido porque nadie ni nada está presente para oírlo.

Sólo quizá si el tiempo deja de ser lineal y plano para ser multidimensional, como podría llegar a ser el espacio, se puedan abarcar un inimaginable número de vidas y líneas temporales a la vez, de modo que se asemeje de algún modo a lo eterno y a lo inmortal.

Hablo de un espacio que se complica más que el propio tiempo. Esta variable es más inconsistente, menos precisa, más ambigua y cambiante, porque no deja de extenderse hasta que en un momento dado se contraiga hacia la implosión nuevamente.

Me acabo de enterar que el espacio, en la explosión inicial se fracturó en dos como en un espejo de modo que tenemos dos inmensas esferas de expansión-contracción que incluso se están cruzando con leyes físicas y metafísicas opuestas, donde la materia negra es densa en una y vacía en otra, a modo de inmenso corazón de sístoles y diástoles latiendo bajo una piel viva e invisible en la que ocupamos un lugar tan ínfimo que llega a tener millones de ceros delante para medirlo.

Y si eso somos nosotros conscientes, ¿qué no habrá en el resto de lo que es? ¿Cuántas veces estaremos? ¿En cuántas épocas? ¿Coincidiremos con otros 'yos' o sólo podemos existir en uno a la vez? ¿Aprendemos de nuestras otras existencias hasta alcanzar una experiencia casi divina o somos siempre uno diferente hasta el punto de ser diferentes personas y conciencias aun siendo indefectiblemente yo y, por tanto, nuestro conocimiento siempre será finito y torpe?

En ese minúsculo rincón de cristal
fronterizo con tus ojos,
latiendo pausada en mi pensamiento,
estalla la brisa de la mañana
con colores de aurora
y aromas de mar embravecido.

Muy alta la espuma de azabache salta
como un frágil suspiro en la noche.
Y hay gaviotas muertas en el cielo
de invisible presencia de marfil
para ahogar el gemido de tu débil llanto.

Si alargo pálida la mano,
para asir transparencias sin forma
que generan espirales entre estrellas vagas,
el Universo entero tiembla y se agita
con deseo de ligeras estelas de fuego.

En cambio, si sonrío al espejo de la tarde de oro
se quiebra la singular soledad compartida
y se funde la piedra y la arena
con candente cadencia de una sinfonía de metal.

Una espada de filo doble en tu infantil mano.

Ven y reposa tus alas un tiempo,
a la sombra de geranios sin dueño
que brillan como sutiles perlas al sol;
rocío impío de tragedias conocidas
sobre tablas de polvo tangencial.

Y luego duerme,
tranquila;
para siempre.
En tu doble esfera espacial.


Los Brincos son un grupo al que siempre les tuve cariño. Para Soul estaban Los Canarios y Los Bravos, pero este cuarteto madrileño de 1964 son los que quizá más se aproximen al sonido Mod-ernista británico procurando alejarse de la hiperexplotada estela Beatles, y para ello intentaban experimentar algo más con los acordes de la guitarra de Pete Townshend o de Ray Davies.

Es más, me encantaría escuchar esta canción, The Train, interpretada por The Who, porque no les chirriaría para nada, la verdad.

La canción pertenece al LP 'Contrabando' (que tengo en mis manos, pero cinta cassette), de 1968, y la incluyeron en el corte cinco de la primera cara, cuando todavía estaban al frente del grupo Juan Pardo y el malogrado Junior (Antonio Morales), quienes luego formaron por su cuenta y durante dos años el dúo Juan y Junior.

Una buena imagen de Los Brincos en color.
Me gusta especialmente esta canción, porque me confirma su calidad como músicos. Podrían haberla escrito cualquiera de los 'grandes' de la época y los acordes de esa guitarra es que me suenan a Townshend, no puedo evitarlo, mientras que la combinación de acordes entre guitarras a modo de pequeño duelo descompasado de riffs es muy de The Kinks, ¿qué quieres que te diga?

Por cierto que si Juan Pardo y Junior llevaban un peinado muy a lo Small Faces (salvando las distancias) cuando ya eran Juan y Junior, el propio Junior calzaba una guitarra Rickenbacker modelo Export. Ahí queda eso.



He buscado la letra pero ni para la de tres. En fin os voy a colgar un temita un tanto soulero de Junior ya en solitario, que se titula The Snake (he de reconocer que lo busqué por si se trataba de una versión de la canción de Al Wilson, pero para nada).


Y aquí está Anduriña de Juan y Junior (con el pelo a lo Steve Marriot) a disfrutar.


domingo, 15 de marzo de 2020

Hechizo para que alguien se olvide de sí mismo


Una imagen mágica de la zona de Fuencaliente (Ciudad Real) captada por Yolanda Pedrosa

El Libro Creciente de Anás, que al tacto es cálido como si tuviera vida propia y brilla tenuemente en manos de verdaderos creyentes, nos deja poderosos hechizos que afectan a nuestros semejantes en la medida que los amamos o los odiamos.

Ya hemos estudiado uno muy poderoso para que seres humanos indeseables (correcto, no sirve con animales, aunque sí con otras presencias inquietantes que habitan el Mundo) desaparezcan.

Éste tiene una acción similar, pero no termina siendo tan rotundo y es para los iniciados que siguen teniendo un ápice de remordimiento en sus corazones. Es una mera fórmula para el autoengaño, porque quien se olvida de sí mismo, en realidad deja de estar y desaparece también.

Por tanto, entre los Maestros es considerada como un hechizo mucho más cruel que el anterior, si bien se desconoce si la víctima es consciente de ello.

Gusano de nieve,
culebra de hielo,
vampiro de plata
y un saco de cieno.

Un soplo de viento,
un rayo de fuego,
un difunto helado
en tumba de heno.

En tierra maldita
escupe en el suelo
y baila la Danza
del Sapo y el Muerto.

La noche velada,
la tarde callada,
crepúsculo seco
sin gota de agua.

El ojo del ciego,
la llaga quemada,
verruga en la frente
de seres sin alma.

Destino en la niebla
perdido en el tiempo;
la fuga del habla
oculta en el seno.

La cima pelada,
la piedra de sangre,
la sima en la nada
sumida en el hambre.

Olvida tu nombre,
existe en las sombras,
orbita el vacío
de todas las cosas.

El cielo sin luces,
la espesa negrura
evoca la lumbre;
nace la locura.

Como ya avanzamos en otra entrada del blog hay que recitarlo con ritmo (compraros un pandero gallego o un bodhran irlandés y marcad el ritmo que queráis); cuanto más rápidos más seguridad en el efecto deseado y no hay que olvidar recitar el cántico siete veces (como siete son los sacramentos, los pecados capitales y los mares principales; los días de la semana que tardó Dios en entonar las siete notas divinas para que su amada Creación viera la luz y nunca mejor dicho; las colinas de la eterna Roma, que algunos ven como el Anticristo; las Maravillas del Mundo, ahora perdidas o los metales del intenso alquimista) para que el hechizo se inicie y llegue a destino sin desviarse por capricho o infortunio y acabe errando la diana.

Fenómeno de nubes orondas en el cielo de Los Pedroches
Siempre es difícil elegir un tema musical para un blog como el mío, que aspira a una sibarítica calidad casi divina (en esa materia, claro está). Mi alma mod-ernista pugna siempre con otro tipo de temas que me han marcado a lo largo de mi vida desde que cobré conciencia con las primerísimas primeras notas con capacidad para forjar un alma maleable a una tierna edad temprana.

Si no opto por algo de Soul, R&B, Ska, Modern Jazz o Freak-Beat me da la sensación que traiciono mi memoria. Si, por el contrario, ahogo mi necesidad de rememorar instantes profundos de mi vida pasada marcados por una canción, a quien traiciono es a mí mismo, pese a que en ambos casos somos la misma persona, solo que rota y dividida en dos.

En esta ocasión he elegido no traicionarme y plasmar un tema que siempre, siempre, siempre me gustó mucho. 'Venus', de los Shocking Blue. Me dejaba llevar por ese ritmo de guitarra tan puro, por ese punteo tan líquido de Robbie van Leeuwen, por la voz y los ojos lánguidos y exóticos de Mariska Veres. Por sus canciones de corte psicodélico que me hacían mover la cabeza hasta marearme...Y no entendía nada; no entendía nada y mi sonrisa era cada vez más grande y grotesca. A la vuelta de la canción, me daba la sensación de haber abrazado a Dios.




Venus

A goddess on a mountain top (Una diosa en la cima de una montaña)
Was burning like a silver flame (estaba ardiendo como una llama de plata)
The summit of beauty and love (lo máximo en belleza y amor)
And Venus was her name (Y se llamaba Venus)
She's got it (Lo consiguió)
Yeah baby, she's got it (Sí, nena, ella lo consiguió)
Well, I'm your Venus (Bueno, soy tu Venus)
I'm your fire (soy tu fuego)
At your desire (tanto como desees)
Well, I'm your Venus (Bueno, soy tu Venus)
I'm your fire (soy tu fuego)
At your desire (como desees)
Her weapons were her crystal eyes (Sus armas eran sus ojos de crystal)
Making every man mad (que volvían locos a todos los hombres)
Black as the dark night she was (Ella era negra como una noche oscura)
Got what no one else had (Y conseguía lo que nadie tenía)
She's got it (Lo consiguió)
Yeah baby, she's got it (Sí, nena, ella lo consiguió)
Well, I'm your Venus (bueno, soy tu Venus)
I'm your fire (Soy tu fuego)
At your desire (tanto como desees)
Well, I'm your Venus (Bueno, soy tu Venus)
I'm your fire (Soy tu fuego)
At your desire (tanto como desees)
She's got it (Lo consiguió)
Yeah baby, she's got it (Sí, nena, ella lo consiguió)
Well, I'm your Venus (Bueno, soy tu Venus)
I'm your fire (soy tu fuego)
At your desire (tanto como desees)
Well, I'm your Venus (Bueno, soy tu Venus)
I'm your fire (soy tu fuego)
At your desire (tanto como desees).

miércoles, 16 de octubre de 2019

Maleficio (cuando alguien deja de serlo)


Como te ves, yo me vi; como me ves, te verás. ¿Que no?

Maleficio. Magia pura hecha palabra. Creación con sonidos de lógica acrisolada entre lo humano y lo divino; entre lo angelical y lo demoniaco. Maldiciones nacidas de los actos que no son ajenos. Culpa involuntaria y sin remedio que corroe corazones, labios y mentes antes sanas. Densa pena irrefrenable. Pensamientos inevitables que cobran cuerpo vestidos de negro léxico. Apurando el tiempo en un silencio que se quiebra en mil pedazos pronunciando el aire.

Hay fórmulas para que esos seres vacuos que tanto abundan el Mundo se den a conocer y se separen de su finísima máscara, desnudando su esencia a la mirada sabia, desamparados de su encantamiento, hambrientos de un rincón donde esconderse y lamer su piel de rana envenenada... Y desaparezcan.

Y esas mismas fórmulas han nacido, precisamente, para evitar que esos seres parasiten a los que son ricos en pensamiento, palabra y obra; en experiencias compartidas; en relatos de amantísima abundancia imaginativa; en relaciones de finísima utilidad; en definitiva, en Amor.

No es Nigromancia, sino mera justicia humana.

Hay que advertir que si se utilizan, ya no hay retorno y el enemigo habrá desaparecido para siempre. Desaparecer no es morir. Desaparecer es dejar de estar. La muerte siempre hay que dejársela a Dios y su Corte Celestial, pero no al Ser Humano. Éste es sólo un minúsculo ejemplo y hay que recitarlo con ritmo, por lo menos tres veces.


MALEDICTIONE

Hueca palabra. Hueca presencia
en huecos vacíos de inconsistencia.
Hueca es el alma. Hueca la mente.
Humo volátil en vano perenne.

Sombra sin cuerpo. Trazo invisible,
rastro sin alma que desaparece.
Huella sin peso. Gesto en el aire,
Mudo reflejo de gravedad leve.

Seca virtud. Seco reguero,
río sin cauce en mapa de cieno.
viento callado. Lago perdido.
Saco sin fondo que ya se ha ido.

Muerta memoria. Muerto recuerdo
negro borrado de todo lo eterno.
Tacto sin presa. Beso de olvido.
Ojos de vidrio que ahora están ciegos.





Tres ejemplos de que se puede hacer arte con huesos, en tres símbolos que han sido hitos a loa largo de la Historia de la Humanidad. Imágenes cogidas de Totenart.

Lo que pega en esta entrada es un tema mágico en contenido, ritmo y variedad. Es el 'I put a spell on you'. Lo compuso Screamin' Jay Hawkins para su personal disfrute y su muy particular manera de interpretar las canciones. Lo que supongo que nunca pudo pensar es que ha sido una de las canciones más versioneadas en todos los estilos posibles a lo largo de la Historia de la Música Moderna. Entre ellas, por supuesto, la de la película 'Hocus Pocus' ('El retorno de las brujas'), de Kenny Ortega en 1993 y protagonizada por Bette Midler, Kathy Najimy y Sarah Jessica Parker, la mar de recomendable para pasar un buen rato zampando palomitas y disfrutando de la fiesta de Halloween en la que las tres interpretan este mismo tema. Al final de las tropecientas versiones que he añadido, está la letra (con traducción al castellano).










































I PUT A SPELL ON YOU (Te eché un hechizo)

I put a spell on you (Te eché un hechizo)
Because you're mine (porque eres mía)
You better stop the things you do (Mejor deja de hacer las cosas que haces)
I tell ya I ain't lying' (Te estoy diciendo que no miento)
I ain't lying' (no estoy mintiendo)
You know I can't stand it (Sabes que no puedo soportarlo)
You're runnin' around (Corres a mi alrededor)
You know better daddy (lo sabes bien, papi)
I can't stand it 'cause you put me down (no lo soporto porque me hiciste caer)
Oh no (¡Oh, no!)
I put a spell on you (Te eché un hechizo)
Because you're mine (porque eres mía)
You know I love you (Sabes que te quiero)
I love you (te quiero)
I love you (te quiero)
I love you anyhow (te amo de todas las maneras)
And I don't care if you don't want me (y no me importa si no me quieres)
I'm yours right now (soy tuyo desde este mismo momento)
I put a spell on you (Te eché un hechizo)
Because you're mine (porque eres mía)
You know I can't stand it (Sabes que no puedo soportarlo)
Your running around (Corres a mi alrededor)
You know baby daddy (lo sabes nena papi)
I can't stand it (no lo soporto)
'Cause you put me down (porque me hiciste caer)
Ooo I put a spell on you (¡Uuuuh! Te eché un hechizo)
Because you're mine (porque eres mía)
Because you're mine (porque eres mía)
Because you're mine (porque eres mía)
Oh yeah (¡Oh, sí!)