domingo, 5 de julio de 2026

Poemario 'Feísmo'

Me topé con esta imagen en Madrid y me llamó la atención esa fila de ventanas encendidas coincidentes en la noche. Parecen querer decir algo...


No tengo más remedio que confesaros que me ha faltado bien poquito para traicionaros a todos y asestaros una puñalada salvaje y sangrienta en plena espalda. Tanto que se me llenaba a mí la boca con eso de que la cultura debería ser gratuita para el pueblo y ahora resulta que he estado a punto de presentarme a un concurso con el único objetivo de sacarle provecho económico a esto de juntar letras con algo de sentido poético.

Es de risa, porque mis patéticos escritos no dan en absoluto para ganar un certamen, pero en mi mente me vi recogiendo sonriente ese dinero tan necesario para vivir en el día a día y tratar de mantener a flote la cabeza en un terrorífico mar de deudas que anega las estancias más íntimas de mi familia. Así que sí, sucumbí a la tentación... Pero finalmente no me presenté.

Los motivos son también bastante prosaicos y no hay atisbo alguno de nobleza en ellos. Primeramente tenía la intención de enviar mis escritos a un concurso –el XXVI Premio de Poesía Vicente Núñez, de la Diputación Provincial de Córdoba–, al que sencillamente llegué tarde. Se me pasó el plazo y punto. Tenía que haber elaborado un mínimo de 700 versos y me quedé a dos días del límite en poco más de 500.

A ver si nos enteramos de una vez que el camino más corto para adentrarse en dimensiones paralelas son los reflejos


Así que volví mis ojos a otra convocatoria con un plazo de entrega mucho más amplio, pero con unas condiciones que me resultaron especialmente leoninas. Se trata del Premio Internacional de Poesía y Narrativa 'Avant Ceuta' 2026. Al leer las bases me di cuenta de que no facilitaban número mínimo y máximo de versos, mientras que para narrativa hablaban de entre 50 y 450 páginas.

Así que pregunté y la respuesta fue de '50 poemas mínimo'. Así. Sin más. O sea que para narrativa una persona se tenía que estrujar las meninges para sacarse de la manga UNA buena historia, al tiempo que los que se atreven a hacer poesía (o algo similar) debían crear CINCUENTA historias medianamente buenas por el mismo precio (o a cambio de nada). Y sí, en mi humilde opinión un poema puede ser una historia contada de otra forma y con otras leyes narrativas.

Así que me dije que no, que lo ya elaborado tenía que ser vuestro de nuevo, con acceso libre y completa y absolutamente gratis, a pesar de que lo que os ofrezco no sea de excesiva calidad. Un quid pro quo que –creo yo– nos deja un buen sabor de boca a todos, ¿no?

Dicho lo cual, os paso a explicar mínimamente de qué va este nuevo poemario. Se llama Feísmo

No creo que este dibujo pueda catalogarse de bello, pero en su fealdad brilla y me atrae como una llama a una polilla


Tenéis que tener en cuenta que se redacta en una época oscura y errática de mi vida, después de haber arrojado por la borda absolutamente todo lo que amaba y me importaba en este –y en el otro– mundo. Todo lo que contemplo, pruebo y experimento es amargo. Mirar hacia atrás es una tortura constante y volver la mirada hacia adelante es de una ceguera absoluta, porque no hay ni sombra de camino ni sendero. Todo a mi alrededor lo cubre un espesa niebla gris y sin luz, de las que te obligan a sentarte y no moverte, porque, des el paso que des, el panorama es eternamente el mismo.

Es como vivir en un infierno espiritual constante. Sé que otras personas en el mundo sí que están padeciendo un auténtico infierno físico y moral con el sinsentido enfermizo y malsano de la Guerra, y me cuesta trabajo pensar que los occidentales tengamos 'derecho' a sentirnos mal frente a la verdadera falta de derechos humanos que asola un porcentaje excesivamente elevado de la Tierra. No intento compararme con nadie. Pero no estoy bien y eso se refleja en lo que escribo. Y si escribo ya no es con la ayuda del demonio interior que me dictaba palabras mentales con una facilidad insultante y que ha terminado por abandonarme, de modo que ahora cualquier verso lo debo parir con un dolor y una dificultad insoportables.

No puedo evitarlo. Cuando veo algo que se sale de lo común y aburrido en la calle tengo que capturarlo con la cámara. Estos dos cordobeses son bellamente feos o feamente atractivos


Me queda raciocinio suficiente y luces mentales como para saber que el Mundo es precioso. Hermoso. Pero lo arruinamos con la mirada profunda del egoísta y con lenguajes unisectoriales, como el de los bancos, jueces y abogados, únicamente comprensibles para una distinguida minoría privilegiada. Algo bello se acaba afeando con un maquillaje adecuado para la ocasión.

¿Qué es para mí 'feísmo'? No creo que tenga que ver completamente con el movimiento estético, artístico y también literario del mismo nombre que ya existe y que busca valorar estéticamente lo feo. Pero sí en parte. Con esto de formar parte del Mod-ernismo –que, dicho sea de paso, es casi lo contrario: Embellecer en la estética lo que es vulgar– me he topado con muchas chicas de otros movimientos juveniles. Mujeres de una belleza que a veces quitaban el sentido afeadas voluntariamente y de forma calculada con el único objetivo de repeler y hacer sentir repugnancia a quien se atreviera a mirarlas. Lo he visto en el Punk (me refiero al londinense de los 70' y no al que supuestamente nació antes en maravillosamente sórdidos clubes de mala muerte en la Nueva York de entonces) y en algunas chicas Skin; lo he visto en los Siniestros y los Góticos; lo he visto –y esto es una opinión profunda y fundamentalistamente personal– en The Molotovs y la actitud a lo Siouxsie and The Banshees de Issey Cartlidge (en este caso, es más una pose de chica ida que de fealdad propiamente dicha)... Y en todos los casos les delataba unos preciosos ojos hipnóticos de los que enamoran a primera vista.

Lo bello hay que modificarlo. Lo bello es susceptible de metamorfosearlo hasta hacerlo irreconocible (ved la película 'Cómo enamorar a una chica punk' –How to talk to girls at parties, en el original anglosajón–, de John Cameron Mitchell, y fijaos en Nicole Kidman y en el resto de seres del elenco, y no me refiero a los punkies, precisamente). Afear lo bello es como dejar a Bambi en las irreverentes manos de guionistas ingleses de comics (sobre todo cuando tienen la suerte de 'tocar' –o mejor dicho, manosear– iconos universales). 

Podría ser un cuadro abstracto bastante atractivo, pero no es más que una plancha de metal con óxido. Puro arte natural.


Frente al manido '¡Qué lástima de muchacha, con lo guapa que es', el Feísmo es una actitud de rebeldía individual que arrostra una sociedad alienadora capaz de 'normalizar' a la ciudadanía con sus estándares uniformes y que insistentemente busca imponer una falsa creencia de que tod@s somos iguales, a pesar de nuestras más que monstruosas diferencias.

No es que defienda ni me guste el Feísmo, pero lo entiendo. Pero sí defiendo el individualismo y lo que cada cual haga con él; al fin y al cabo, el que nace y muere es el individuo consciente y no la brumosa y anónima 'Humanidad'.

Dicho lo cual, pasamos directamente al poemario, compuesto por 12 temas y tres haikus. Creo que 50, como pretendían en ese concurso, aburre a las mismísimas piedras. Para cada uno de ellos, voy a elegir una canción. Sin música todo es como la superficie de Marte. Y, a lo mejor, comento un poco de qué va cada uno.


Una ventana en un muro de ladrillos, como muchos de los edificios que hay en Madrid. Las ventanas siempre son elementos sugerentes, misteriosos, peligrosos...


¿Nunca habéis tenido la sensación de no poder convivir con una persona, pero cuando estás lejos te mata la melancolía? Pues de eso habla el siguiente conjunto de versos, para los cuales elijo a Etta James y su 'If I can't have you', a dúo con Harvey Fuqua.





CONTRASTES


Sobre un cálido viento del Sur

cabalga mi alma transparente y ligera

en busca de uno de tus besos eternos

que otorgan o quitan la vida.


Mortal audacia indecisa

que frena y acelera mi marcha

en mitad de una tormenta de fuego y agua

que a mis sentidos abrasa y hiela.


Y cuando el más deseado de los tesoros

está ya al alcance

la brisa se quiebra y caigo a plomo

sobre barro y sangre.


¿Es culpa mía que tu ausencia amargue

mis mañanas y mis tardes

y llene mis noches de melancolías

tu más perfecta presencia?


Hay carbón y vino en mi boca;

miel y tierra cementan mis dedos;

llanto y canto en un corazón cansado;

muerto deseo incontenido en las ingles

y dulces clavos de hielo en pies de hierro.


Vuelvo la espalda y me alejo

envuelto en una tempestad morada y azul

con sabor agridulce en los labios,

surcos polvorientos en las negras sienes

y amplias grietas en el mapa oscuro de mi cuerpo.


Solo y profundamente viejo.


Nada más darme la vuelta

ya anhelo uno de tus besos eternos.



Si no os habéis declarado a alguien un instante antes o en mitad de un desastre por venir o que ya os ha alcanzado es que no sabéis lo que es el verdadero amor. Aquí quiero a Los Escándalos y su 'Cuerpos junto al mar'.





AMOR


En el borde del abismo

se encontraron tus labios y los míos,

justo antes del segundo final

en el que se vacía la vasija de almas.


Con las manos enlazadas

y la mimosa mirada perdida en las sombras,

te declaré mis sueños más profundos.


Inalcanzables.

Invisibles.

Inevitables.


Y entendiste que te abría vía libre

a un interior peligroso.


Inestable.

Imposible.

Inaceptable.


Y mientras el velo universal

se rasgaba con un rugido terrible

tus dedos de miel y brisa

cruzaron suaves mi frente.


Y en el último abrazo

susurraste una palabra de vida

tan potente

que licuaste el tiempo

y se detuvo obediente.


Increíble.

Inigualable.

Inasumible.



El Teikei es un tipo de Haiku con una métrica algo distinta. En este blog hay una entrada dedicada a los haikus, pero no la he podido encontrar, asnillo que no he incluido el enlace correspondiente. Da igual. Para el poemario elaboré tres teikeis, más como puro relleno que otra cosa, porque soy bastante malo, pero, eso sí, la temática es feísta con un cierto toquecito de terror. Todo lo contrario que la canción escogida, que es una delicia de principio a fin: 'Wear it on our face', de The Dells, que me recuerda en parte –en lo que es la composición musical– al tema 'Igual, nos da igual', de los Brighton 64.  Casi ná.





TEIKEI I


En plena noche,

con la luna violeta,

me aumenta la sed.



Os voy a advertir algo muy seriamente: No hay ningún rincón en el mundo donde puedas esconderte eternamente. Tarde o temprano tendrás que abandonar ese espacio propio donde te sientes cómodo y seguro de forma egoísta y cobarde. Ese día te sentirán roto y perdido, pero también te digo que puedes aprovechar para echarle un vistazo a tu entorno. A lo mejor hay algo que te gusta... ¿Qué podemos meter aquí? La verdad es que estoy tremendamente necesitado de Soul últimamente, así que vamos a seguir con ello. ¿Qué tal el 'Ordinary Joe', de Terry Callier?





YO


Vivo en un huevo

transparente y frágil,

Con apariencia de absoluta normalidad.


Flota a ras de los pecados de la villa,

indiferente a la sangre y las heridas.

Oculto entre algodones y celofán.


No hay mirada

que traspase

Su débil membrana de aire.


Ni hay tacto hábil

capaz de detectar

la profundidad de su sello elemental.


En la burbuja de luces negras

los sonidos se quiebran

en haces de polvo dorado.


Una tibia soledad solemne

siembra crepúsculos violeta

justo antes del amanecer.


Silencio contenido en un frasco volátil

con golpes líquidos 

de fuego imperial.


Y si la Luna sopla vientos grises

para despeinar dedos de madera,

un río de risas actúa de muro móvil.


No me busques en tu mundo

de fácil violencia vacía

y victorias de útil incapacidad.


Dentro del cálido aliento,

voraz deseo pendiente,

lágrimas dulces se disipan.


Y al desplegar las alas,

sin plumas ni colores,

comienza el vuelo orbital.


Fuera de la esfera difusa

las sutiles plagas de dolores

abruman a dentelladas el mundo.


Un tiempo carente

de noches y días

ni estrechos espacios vitales.


El viento cortante

desplaza sin moverse

toda esencia de vida.


Y en el mar del olvido

millones de almas abiertas

se funden con el oro del Sol.


Un pequeño instante después

el huevo estalla sin ruido

regando la tierra con su semen.



A ver, si de verdad desconoces de qué puede ir la siguiente composición es que nunca has visto una película de la Hammer ni has leído nada de terror gótico. En fin... Vamos con el 'Come on back' de The Brothers of Soul.





SANDA


Los gusanos de la razón aúllan a tu belleza marchita

en la tumba de cartón y de fuego

que te abrieron en un monte distante, mondo y discreto.


Temían tu presencia –aún la temen– por tu mirada vacía,

por tus dedos de sarmiento malnacido,

por tu aliento fétido y corrupto,

por esa insana ausencia de alma

devorada lentamente por el tiempo.


Y ahí estás sentada en tu lápida fría y gris,

bajo un cielo de plomo fundido.

Con hambre de dolores ajenos.

Casada con una eternidad perdida y sin mañana.


¿Qué pensamientos raes en tu férreo silencio

con la vista hundida en la remota tormenta?

¿Sueñas con una caricia viva

con aroma a primavera y tacto de seda?


¿Hay algo que te arranque crujiente una sonrisa?

¿Algo que se aloje suspirando en ese hueco vano

donde dejó de latir un polvoriento corazón 

seco ahora de lágrimas y sangre?


Se endurece tu cenicienta mirada de cellisca

y el dolor amigo y de presencia invisible

rompe tus labios en un dura mueca animal

que descubre tus dientes de marfil y acero.


Y entonces, el terror comienza…



Otro Haiku más de relleno. En esta ocasión, hay cierta sensación de agobio física y mental. Para este tema, Shangri La, de The Kinks.





TEIKEI II


Lo vi en tus ojos,

en esos dos espejos:

Una salida.



Las grandes urbes manipulan estupendos contrastes. Tienen absolutamente todo para ofrecer al visitante en materia de ocio y, sin embargo, puede anular las ganas de vivir de muchos de sus habitantes. Son como enormes y brillantes compradores de almas nativas para venderlas de saldo a los turistas que se marchan con la sensación de ser doblemente humanos. Para este conjunto de versos nada mejor que el 'Mama Soul', de los 'Soul Survivors'.







CIUDAD VACÍA


Ciudad podrida hasta los cimientos

con aromas a descompuesta muerte,

y un verdoso resplandor bajo la piel.


Soledad de hiel en la boca y en el alma, hielo.


Tres veces treinta millonesimales lágrimas de sal

sanaron las incontables heridas abiertas

en la dramática esencia de una vida vacía.


Ciudad pútrida con ojos de cristal y lujuria

que marcas el ritmo con tibias acartonadas

trazando danzas de etílica y estúpida maldad.


Desapasionada candidez lúdica de hastiada monotonía.


Si te marchas llévate contigo mi memoria

para rellenar tu ausencia con canciones grises

y cansadas miradas de fantasmal transparencia.


Ciudad malsana de huesos quemados

por un fuego azul amigo del pecado;

de temblorosas pasiones sin nombre ni raza.


Y susurrantes virtudes doradas bañadas en sangre.


No estás y mi desolado espíritu de abril

languidece como las lilas de un poeta antiguo

que cantó sin voz a una estéril corona destronada.


No hay caminos ni metas

en esta sudorienta ciudad solitaria.



Melancolía pura. Tengo ahora mismo lo que los gallegos llaman 'morriña' de mi Andalucía querida, de ese Sur que huele a mar y a sierra. Estoy prisionero en una ciudad de la que necesito huir cuanto antes. Me duele sentir mi tierra desde tan lejos. Para esto viene bien 'Cansados y Decaidos', de Los Negativos.





REGRESO AL SUR


Me iré cuando la Estrella Polar

flote a mis espaldas

en una inmensa tela rota y sin colores.


El camino ante mí acoge mi sombra

como una parte más de la tierra,

y el polvo que azotan mis pies se posa sobre ella.


Motas de polen huyen por miles al Sur,

al abrigo de su calor matutino con gusto a sal;

allí se rehará mi dolorida alma hecha jirones.


Te buscaré sin prisas, aspirando el aroma de la noche,

hasta que tu silueta dibuje un beso en la arena,

mientras canta la brisa mecida por tu llanto.


No pregunté si tu soledad era una carga ligera.

Sólo devoré distancias infinitas a ciegas

y con la dureza de una piedra reventé ilusiones.


No tengo fuerzas para mirar al Norte.

Me hundiré en el mar profundo y denso,

envuelto en su manto pendido en el tiempo.


Volverá el Sol algún día.

Cuando tus labios sabios pronuncien

un perdón cosido con alambre a tu herida.


Y cicatricen tu corazón y el mío.



El tercer y último –gracias al Gran Mod-ernista– haiku. Intenta ser un contraste con chispa. ¿Qué ponemos aquí? Creo que el 'You don't love me', de Epitome of Sound.





TEIKEI III


Son aguas limpias,

que si no te las bebes

arden y explotan.



Reconozco que en estos versos hay mucho de 'Private Hell', de los Jam. Hay mucho dolor, mucha desesperación, mucha necesidad y ninguna esperanza. Todo ello a sabiendas de que el individuo es quien sufre. Lo justo para pedir aquí 'We get to keep on', de The Casanova Two.





LOS NUEVE INFIERNOS


Hay un infierno agrio y gris en la Tierra.

Pero no es el rojo Infierno del Cielo, 

y cada cual esconde con tembloroso celo

el suyo: Multicolor y personal de nacimiento.


Y son ésos que nos juzgan los culpables

de que apuremos siendo amargos

esos millones y millones y millones

de ácidos y particulares infiernos.


Aunque el peor infierno, el que más detesto,

es saber que por el mal de mi lenta culpa

alguien descubra su terrorífico infierno propio,

tan intransferible como lo es su piel o el alma.


Sabemos que la clave para liberarnos es nuestra.

Es la estúpida ironía de este eterno sufrimiento.

Pero no queremos ser libres y cerramos la mano,

no sea que la llave brille sólo para tentarnos.


Aferrados como lapas a nuestro infierno,

le damos un aire de cordura a la existencia.

Como si fuera el sentido mismo de la vida.

Como si más allá sólo reinara la negrura.


Sufre y haz sufrir

sin compartir nunca tu original infierno.


Sin el dolor del infierno no nacemos.

Vivir es duro y difícil y cruel.

Y es en el propio daño donde está la cura:

Ese acostumbrarse que permite amoldarnos a todo.


Muy especialmente, a nuestro infierno.

Se normaliza, comunizándose a todos los mortales,

para hacer de él nuestra más natural forma de vida.



Hay muchísima gente a nuestro alrededor que lo que realmente le molesta de morirse es que la vida pueda seguir igual y sin inmutarse sin ellos y ellas. "¿Cómo se atreven los demás a seguir sus vidas cuando el o la protagonista se ha muerto?", pensarán. a respuesta es tremendamente simple: "NO eres nada ni nadie, querid@ amig@, y, por supuesto, NO eres el o la que da sentido al mundo y a las cosas. Eres un@ más de los miles de millones de seres humanos que han poblado el mundo y que lo seguirán poblando hasta que el tiempo grite basta". Tu importancia es muy relativa y, por supuesto, muy limitada. Asúmelo y serás muchísimo más feliz. Si hay una canción que me hace sonreír de contento cuando la oigo es 'Oogum Boogum Song' del soulman de Luisiana Brenton Wood.






HEMOS MUERTO… ¿Y AHORA?


El día que tú y yo muramos

el mundo continuará girando,

el Sol no dejará de bailar

y seguirán amaneceres y crepúsculos

hasta que se agote el último segundo del tiempo,

y para entonces seremos polvo estelar.


Ésa es tu trascendencia y la mía.


No habrá desgarros de vestiduras

ni se verterán mares de lágrimas

ni se detendrán las horas.


Se seguirá creando arte,

volverán a llenarse cementerios

con rostros ajenos

y la vida se abrirá paso

a costa del dolor maternal.


El día que tú y yo muramos

será gris y lluvioso;

el cielo no tendrá un brillo especial.

No se detendrá el viento

ni el vaivén de las olas del mar,

y estaremos disueltos en la brisa estival.


Así de importantes somos tú y yo.


Las nubes que anidan tu alma,

y ese peso clavado en el pecho

se filtrarán en tierra por siempre jamás.


Los ríos no cantarán tu nombre

ni arrastrarán lejos tu memoria.

Serás un niño anónimo más

en mitad de la nada color de miel.

Y se dispersarán las cenizas de lo que fuimos.


El día que tú y yo muramos

brillará el día para otros

en un perpetuo presente de dicha y gozo.

Pero nosotros no tendremos ya futuro

lastrado por la inmensa carga de un pasado

que se pierde lentamente en el túnel del tiempo.


Así de efímeros nos concibieron.


El mapa de tu piel será pergamino.

Se extinguirá la viva mirada

Y los cuervos tendrán un festín de reyes.


Una vez sin vida tú y yo,

perdidos en nuestras propias soledades,

nos daremos la mano transparente y sonreiremos.

Me mata un mundo que sepa seguir sin mí;

pero más me duele una vida con tu ausencia constante.


Así de frágiles nos hemos formado.



Cuidado. Mucho cuidado. Porque los tiempos de horror y guerra los tenemos muy cercanos y están a punto de estallar en la puerta de nuestras casas. Y aquellos que cantan con los brazos abiertos a la brutalidad de las armas conocerán lo que es el miedo experimentando en sus propias carnes el atroz enfrentamiento entre iguales. No deseéis lo que luego no vais a poder soportar. Aquí no hay canciones ni banderas ondeando virilmente al viento; aquí sólo hay muerte, sangre, vísceras, dolor y sufrimiento. El Soul nos vuelve a librar de estos terrores y para la ocasión escojo a The Exciters y su fabuloso 'Tell him'.






DE HORRORES REMOTOS


Hubo un tiempo de oscuridad y pasión caníbal

en el que pérfidos horrores sin nombre

se arrastraban en las densas sombras.


Hechizos de mortal belleza cristalizaban la sangre

hasta reventar las venas como hielo y sal.


Y del útero divino de mujeres vírgenes

nacían silenciosas y ardientes arpías.


La luz era el fuego y más allá

el miedo cobraba infinitas formas

aún desconocidas y remotas.


Los cantos del alba traían alegres

alivio dorado al alma inquieta.

Pero la noche dormida se crece y acecha.


Se combaba entonces el horizonte

bajo el peso colosal de lo infame.


Y muerta la dulce esperanza,

permitían deshuesarlos con infinito dolor.


Los gritos sembrados al viento

se dejaban remolcar bien lejos,

donde nace la lluvia, la risa y el amor

de los niños deformes por los años.


¿Qué fueron de esos tiempos nefastos

ocultos tras una transparente cortina

a la espera de que un lerdo los libere?


¿Y qué hago yo en mitad de este podrido mar

de millones de bocas que recitan, sin dientes ni lengua, 

lentas estrofas de agonía y azufre?



No me puedo creer que no tengáis un detalle incrustado en la memoria de la primera vez que os enamorasteis de esa persona que os ha acompañado desde entonces en vuestras vidas. Siempre hay algo, un nimio detalle, que destaca de esa primera cita y que ya nunca más os vais a poder olvidar de él. En mi caso fue un pañuelo azul que llevaba con mucho arte al cuello. Eso se impregnó en mi retina y ahí sigue al cabo del tiempo, muy a pesar de que poco después no se lo volví a ver nunca más puesto. Para la ocasión, el 'Honey Child', de Bobby Bland.






PAÑUELO AL CUELLO


Y el viento por fin me cantó tu nombre,

justo cuando el Sol se tornaba violeta,

y el rocío se tostaba 

con el fuego del mar.


Las nubes se disipaban 

mientras tus crujientes pasos

dejaban huella en la ardiente arena.


Con un dedo mágico dibujaste

en el aire tu más preciada esencia

antes de liberarla generosa

para que el mundo te conociera.


El mundo ahogó su suspiro

cuando la luz de la mañana

bañó tu mirada prisionera.


Eres un espíritu libre

y yo necesito auparte

para contemplar extasiado

tu acrobático vuelo.



Existen sinsentidos en cada rincón del mundo. Son cosas que ocurren y ya está. Sin explicaciones, sin razones aparentes, sin motivos para que sucedan. Pero ahí están. Para unos, un terror más con el que lidiar, para otros, el hado-destino ante el que nada puede hacerse y al que nadie puede arrostrar. Nacer y morir son algunos de esos sinsentidos a los que he aludido. Por supuesto y muy conveniente, el 'Here comes the Sun', de The Beatles.







NI RASTRO


Nacimos con palabras hediondas 

en bocas de miel.

Ideas arropadas con andrajos 

en un brillante mundo de cristales rotos.


Y cada paso que damos 

barruntamos el abismo,

sin olores llamativos;

sólo un ejército de rosas muertas

que apestan el camino 

recorrido por ti y por mí de la mano.


Nos iremos en silencio y los ojos bajos,

intentando no acumular tropiezos.

Con las manos de transparencias llenas

y los corazones rebosantes de heridas blandas.



Una de mis frases favoritas de la maravillosa película Big Fish, del grandísimo Tim Burton, la escupe Amos (encarnado por Danny DeVito) al pobre Edward Bloom (a quien presta su cuerpo el escocés Ewan McGregor): "Eras un pez grande en un estanque pequeño, pero esto es el océano y te estás ahogando". De éstos hay un montón repartidos por el mundo y muy poquitos de ellos son los que tocan la engañosa fama. Sé que la fama inquieta más que agrada, que muchas veces es insípida e insatisfactoria y que suele atraer a un baboso ejército de chupópteros inútiles y aduladores que desaparecen al menor problema. 


Pero ¡ay! A veces la fama embriaga el alma con licores de ambrosía y miel en la boca y permite volar sin alas sobre un planeta plagado de luces sonrientes que brillan a tu paso... Suena 'Landslide', de Tony Clarke.







VANIDAD DERRETIDA


Yo sé que habláis 

de malvas crepúsculos tardíos

sentados en el borde del mundo,

donde se cruzan los vientos 

preñados de historias,

y donde uno imagina violetas

brotando en la tensa espuma del mar.


Y sé que ansiáis la fama

por encima de virtudes

y que soñáis con ser luces

en medio de la niebla

para brillar con destellos breves de oro

en una brutal realidad.


Pero sois mudos barriles de barro,

estáticas presencias de dudosa bondad.

A punto de reventar rincones

de jade y diamante

con una solitaria palabra explosiva

rellena de fundida brea.


Y no seré yo quien os frene

ni retenga tanta rabia contenida.

Porque sois orfebres que modelan

un tiempo nuevo y repetido

que muy pronto será ya viejo,

aunque su huella sea profunda

y se cubra con ceniza y nieve.


Sobre ella marcharán los ejércitos vencidos

por el hastío y la muerte.


Una ópera sin música,

una obra sin escenas,

una mañana más sin futuro,

un planeta herido sin remedio,

un universo vacío y sin puertas,

un camino de vuelta sin tu presencia.


Yo sé que habláis de estériles ideas

y como dioses sin fe ajenos a su creación

pobláis lo que Es en mitad de la Nada.