martes, 1 de agosto de 2017

Temor esencial III

Portada del video en Youtube de Dark Elektro Neuropunk (Dj Refizul) 


XIII

Si hay un culpable, es el hombre;
Pero no es menos criticable
Que Tú otorgues
Y al callar admitas
Las atrocidades cometidas en Tu plural nombre.
Reclamo el sano derecho de enojarme conTigo.
Y a un justo desahogo
Quebrantando las reglas de la ofuscada obediencia;
Lo pido porque antes que un dios
Adivino en Ti ser mi Padre y Amigo.

Tengo un temor antiguo, transparente,
De cristales afilados y espejos rotos,
Que deja al descubierto
La visión de Dios poéticamente seccionado
Y sus aventados despojos
Diseminados en múltiples imágenes de cieno.
Ojalá pudiera desgajar de mi mente
La idea que de Ti me dio un cuento
Como un anciano leñador alejado de nosotros
Que me marcó cuando era adolescente.

Cuántas veces abracé
La posibilidad de rechazarTe,
Cuántas me venció el odio
Y Te insulté sin ambages a la cara,
Libre de remordimientos,
Apartando de mí Tu presunta debilidad.
Mi añorado Maestro:
Sé con certeza que existes,
Aunque también disiento
De los que dicen que hay un éxtasis
Latente en los encuentros con la Divinidad.




XIV

Una religión de amor
Inmersa en un paraíso de rabia y furia
Que agota todas las facultades.
Me inquieta la incoherencia
De ese absurdo genial
Sublimado hacia una postura de entelequia
En la que el débil y el fuerte
Pueden hablarse de igual a igual,
Cuando la realidad que yo veo es
Que sólo se logra la igualdad en la muerte.

Hace tiempo me advirtieron
De que no basta la buena sangre
Para defender o atacar con tino una posición,
Sería insensato si además no se cuenta
Con el deseo de tener hambre:
El insaciable apetito de saber
Y un preciso conocimiento de la situación.
Yo carezco de armas para esta guerra
Que se inclina en favor del Enemigo
Y del bestial atractivo que irradia.

¿Cómo es que no hay diferencia
Entre el que se ha mantenido en la sombra
Orinándose en Tus enseñanzas
Para salir de la ruina
Con una última contrición
Y los que aguantaron con paciencia
Infinitas burlas en contra de su confianza
En Tu particular concepto del ser y del estar?
Lo siento. Soy tan limitado
Que no lo abarco,
Si bien esa expresión de justicia me fascina.



XV

Cae la lluvia lisa para enfriar mi ánimo.
La ilegítima, empero, mantiene sus dedos de hierro
Apretados sobre mis sienes empapadas;
Me aturde la presión haciéndome olvidar
Que una vez fui apto
Para dar todo de mí, para amar.
Ahora desconozco tal sentimiento,
Ni siquiera lo entiendo,
Y cuando lo fuerzo
Me asalta el sabor acre de una sofocante arcada.

Desde luego que lo fuerzo,
Tú me obligas, ¿no recuerdas?
El segundo de Tu lista.
Yo lo intento, Te lo juro que lo intento,
Y me aburro tanto
Con la ambigüedad de las gentes,
Sus ideas retorcidas en escorzo
Plasmadas en tontas frases a medias,
Ese obtuso "tú ya sabes"
Que me cansa hasta sentir asco...

Me siento partido en dos,
Sopesando la balanza que mide la carga
Enfrentada del cariño que Te tengo
Y mi aversión desatada hacia los hombres.
Se mantiene un equilibrado movimiento
De planos círculos concéntricos
Y ahí está lo malo,
Pues esta fe que yo profeso,
Anclada en la periferia,
Me oculta las ansiadas cumbres
Sobre las que poder alzarme victorioso.





XVI

Ya lo ves, Padre mío,
No sigo un rumbo fijado;
Oscilando sobre la enferma marejada
Permanezco a flote a la espera necesaria
De que alguno de los dos ceda.
Me bastaría la luz de una palabra
Para llegar a la orilla a salvo,
¡Pues dila!
Adelante, toma mi libertad
Y pulveriza de una vez Tu silencio.

¿Qué esperas? Mi Señor, mi Dios,
Mi única razón de vivir
Y de respeto a la vida de los demás.
La primera revolución cristiana
Quedó ya olvidada;
Una segunda se me antoja imposible
Por el hieratismo de Tus hijos
Y los acomodados hombres de sotana
Que no preparan la nueva venida de Cristo
Revestido de carne compacta.

La función sigue en el teatro de siluetas.
Sesión única y continua
Sobre un solitario escenario
Ante una grada vacía
Cubierta de mugre y chirriante nieve.
Si el Autor no escribe,
Si deja que su Obra duerma,
Serán los actores quienes usurpen las riendas
Barriendo los dorados papeles,
Creando flamantes ofertas
De novedosos mitos, héroes y leyendas.



XVII

Escucha la charla de las cartas.
Naipes construyendo el futuro
Que se abatirá a plomo,
Promesa de esperanza para los cretinos
Incapaces de vivir sin la falsa magia.
Tras Tu entierro sólo hay miedo
Al qué, quién, por qué y cómo;
Se alza protector el tarot adorado
Como proclamado mesías,
Muy del gusto de este fin de milenio.

¿Y si realmente no somos?
¿Y si se apagan los astros?
¿Y si la Tierra deja de dar vueltas
Manteniendo una parte
En penumbra helada perpétua?
¡Oh, sagrada inquietud existencial!
A más de uno habría que graparle la boca,
Pero a los otros los comprendo
Porque si Tú no quieres hablar
El feliz Enemigo se expresa con total claridad.

Fértil barbecho de dudas,
Y así ha de ser
Pues al orar en serio aceptamos
El espanto de que se haga Tu voluntad,
Con todo lo que eso conlleva,
Cuando ni siquiera sabemos
Los motivos de esa rara arbitrariedad.
La desconfianza es su buena nueva;
Gozoso, el Gran Sátiro sacará provecho
De lo que hicieron los deicidas,
Aunque su derrota ya fue largamente anunciada.



XVIII

¿Es inmutable la elección?
A la vista está que no
Si todos damos el mismo primer paso
Para luego seguir distintos senderos
Que se cruzan y separan
Al compás que señala el dédalo raso
De la efervescente vida.
Esa vida que cada cual se hace
O le obligan
A formarse a punta de espada.

"Ten cuidado, hombre hueco.
La negación del comienzo
Puede acabar siendo
El preludio de un No para siempre,
Incluso después de que tu cuerpo
Se descomponga allá en el pudridero".
Esta cuarta voz es más reposada
Que la de la Bestia, la Ira y La Duda;
Quizá si le pregunte a ella
Me haga con una buena réplica.

Va remitiendo
El vértigo que me mantiene lúcido.
Desconozco qué es la lluvia
Y cuál mi lento llanto,
Fundidos ambos en los relieves de mi cara.
Dios, estoy tan abatido.
Ya no soy nada; no soy nadie,
Aunque ayer mismo me comportara
Como el radiante heredero del mundo.
Pero ella no ha desaparecido,
No huye con la llegada de la calma.

lunes, 31 de julio de 2017

Temor esencial II

La Dama de Rojo tiñó las pupilas del cuervo indefenso en un descuido del ave.


VII

Mi voz, que es Tu verbo,
Con una ausencia total de pena,
Da forma oral a ideas brumosas:
¿Es acaso esa libertad gravosa
La que nos condena
a confinarnos en el Averno
o, de otra manera, el regalo
Que por dicha tenemos
Nos devuelve al solaz último
del que todos los iguales procedemos?

Si eso es cierto,
Y temo que en este campo no yerro,
Nosotros mismos seremos
Quienes por decisión propia,
Usando al Padre de testaferro,
Al final de todo nos juzguemos.
¡Qué irónica idiotez!
Sufrimos tanto con el miedo
De un Dios como espantoso juez
Que ni siquiera le vemos como debemos.

Furiosa masa anormal;
Rehala infame de pecadores disfrazados
Con maza y toga.
En ese cerrado hilo temporal
Contemplamos encimados
Desde el Otro Lado
Nuestra completa existencia,
Y a la menor falta anudamos
En torno al cuello la soga
Que nos hará bailar a conciencia,
Pese a ser los inherentes amos de nuestro hado.



VIII

La hembra ingrata se fue
Disipándose en la confusión de la niebla.
Y me dejó vacilante
Sobre la estrecha senda
De lo que aún está por hacer.
Abandonado así a mi suerte,
Noto el furor de la cólera crecer,
Pero hasta el eje de la Tierra
cruje y se dobla
Bajo el colosal peso de mi tristeza.

"Prohibido llorar;
Siempre puedes culparle a Él".
Prendas y anillos teñidos de rojo,
La señora sin rostro emerge con valor
Al final de la vereda azul.
Tres mudos cipreses la escoltan
Por el ceniciento jardín
Donde la flora perdió su color.
En su hombro descansa un cuervo cojo
De correosas alas que la arropan.

Una a una
Van cayendo mis defensas
Desnudando los temores primarios
Que el vértigo negro no supo neutralizar.
Me veo vagando solo por las dehesas
De la que antaño fue mi cuna
Sorteando cuerpos de cigüeñas
Aplastadas por ramas de alcornoques
Y dispersas entre el cuarzo de las peñas...
Recreo esta lúgubre escena a diario
Bajo el espectro de una invariable luna.



IX

"Prohibido padecer;
Siempre puedes culparle a Él".
¿Se atreve a interrumpir mi pensamiento
esa inoportuna mujer
Que no deja de darme la espalda
como si ocultara una grave culpa?
La agobiante frase desgarra la piel
Y convierte la carne en pulpa:
Es agua hirviente que escalda
e impide mi regodeo en el sufrimiento.

La que habla no es otra que la Ira,
Hija natural de la anterior,
Y, como ella, su única ilusión
Es encender en mí la pira
Que alimenta la curiosidad dormida
Para volver a sentir el vigor
Del intelecto dando vueltas.
Pero ninguna de las dos es bienvenida
Porque su presencia me fue impuesta
Sin contar para nada con mi voluntaria decisión.

La bastarda tiene oficio
Adquirido tras milenios de experiencia
Lamiendo con su lengua de vampiro,
A través del más ínfimo resquicio,
El alma líquida de los antiguos gentiles.
Con calculada paciencia
La maestra de los vicios
Arroja un manto de envenenado papiro
Que me aparta y aísla
De los humanos rediles
Anulando mi bisoña resistencia.



X

Cuando me suelo comunicar conTigo
Tropiezo con el silencio.
Reposado conticinio que se alarga
Mansamente,
Quizá más de lo debido.
En Tu muda respuesta acecha el peligro
Para los que seguimos en tinieblas,
Mientras se desvanecen Tus pasos
Por un desierto de tiempo perdido
Porque Tú ya no nos hablas.

¿Y si ella no miente?
"Siempre puedes culparle a Él",
Afirmaba no siendo conveniente
Escucharla para el que Te sigue siendo fiel
Pese a que has precintado Tus labios.
Es que también has cerrado los míos;
Confieres franca palabra a un puñado de sabios
Que Te odian con afán constante
Y un lerdo cerebro baldío
A los que juraron de corazón defenderTe.

Al parecer, no me basta
El don de la fe como único escudo.
Relegado de los elegidos,
Multiplico mi esfuerzo y apuro
El delgado ras de Tu sutil mutismo;
Quiero rebañar esos tenues sonidos
Que recuerdan los inicios de una casta
Selecta y confiada en la suerte
Por saciarse en la fuente del Amor mismo
Para luego desligarse de este mundo
Esgrimiendo la valentía del inocente.



XI

De Tu callada prudencia
Sólo obtengo un sufrido fracaso.
La discreta mirada hacia el pasado,
Cuando mi ateísmo alcanzaba su ocaso,
Me descubres hondas lagunas de una creencia
Que torna lo natural en complicado.
No niego que hasta yo me maravillo
Por mi fantástica existencia,
Pero noto que me pierdo y que me humillo
Ante el inefable poder de la nueva ciencia.

Ese vértigo tenaz que no cesa
Me ronda y se empeña
En rememorar aquellas sedosas escenas
Del momento de mi cambio.
El recuerdo que permanece y más pesa:
Era Otoño; de mañana;
Escarcha quieta sobre la sierra extremeña,
Por San Pedro o en Orellana,
Y una luz en el amplio espacio
Con sigilo despertando la tranquila arboleda.

Y siendo así que Te expresas,
A través de lo creado;
Obra de obras en perpetua mutación,
De continuo movimiento nunca igual,
Preclaro ejemplo de transubstanciación
Sobre todo lo que Tú deseas y piensas,
Que cauterizó en penalidades
Todo un banal ejército de ángeles,
¡Permites que haya llegado
A ser un casual
Cúmulo sin fin de casualidades!




XII

A falta de esa réplica
Avanzan en filas apretadas
Las gruesas milicias de los que descubren
Lo sumamente fácil que resulta matarTe.
Te asesinan con la mente relajada
Y en los ojos una súplica
Para que desaparezcas realmente;
Después cada uno ofrece sus propias fosas
Hechas de aire que luego cubren
No con tierra, sino con letanías hermosas

¿Qué placer logran al aniquilarTe?
¿Es el mismo que sintieron
Cuando de veras lo hicieron
Bailando alegres ante Tu faz descompuesta?
La orgía de gloria, fama, poder y dinero
Es un pobre beneficio sin gracia ni arte
Frente a la azorada apuesta
Que desgarró el alma de aquel germano
Alucinado por su osadía de sentenciar
"Fui yo el primero".

¡Yo no quiero callarme!
En este ingenioso juego de sofistas
Del que participan argiroides y nefilas,
Que los orates consentidos
Han conseguido hacer de la vida,
Son los seres más discretos
Quienes logran imponer su filosofía
Por sobre la pastosa alfombra de excrementos
Abonada por escritores y artistas.
De ahí que para no ensuciarme
Chille fuerte mi obligada necrolatría.


martes, 25 de julio de 2017

Temor esencial I


Tan inútil me siento a veces como un murciélago atrapado por la luz diurna

Notar que uno es. Saber plenamente que se está vivo. Traspasar a velocidad hipersónica capas de conocimiento intuitivo sobre la existencia. Y notar el vértigo de que uno simplemente es en mitad de las cosas. Ése siempre ha sido uno de mis miedos más terribles y transparentes a los que me he enfrentado a lo largo de mi vida, especialmente en la juventud.

Ahora mis neuronas parecen dormidas, aburguesadas, asimilando esa genial idea que antes resultaba inconcebible por creerme la posibilidad de formar parte de un inmenso sueño divino que se acabaría disipando en el olvida con el despertar del monstruo.

Traté en su día de plasmas esa angustia en inmenso poema metafísico de proporciones apocalípticas que no he tenido más remedio que partir en varios trozos.

Tratad de no ser excesivamente críticos y mirad más allá de las palabras. A lo mejor alguno se reconoce en este escrito.

Por cierto, no tiene título...


I

Desequilibrio.
El vértigo oscuro de una estancia
Casi herméticamente sellada
Y sin luz.
Ni una gota de alcohol;
Tan sólo la vaga y terrible
Sensación de ser,
De existir,
De la unidad en mitad de millones
Que respiran en torno a mí.

Unidad y vértigo:
Un enorme insecto que devora mi interior
Excavando un negro túnel
De asombrosa longitud,
Tan turbio e intrincado,
En recodos y curvas perdido,
Que me consume en segundos
Únicamente dejando
El pellejo sobre los blandos huesos.
Sólida membrana rellena de vacío.

Estas manos que abrasan recorren ávidas
Cada detallado poro de mi eseidad,
Magna y renovada,
Como si acabara de surgir
En un parto rebosante de dolor y llanto
Por saberme existiendo.
Tengo horror hacia mí mismo
Al reconocerme siendo,
Plenamente vivo y sin ninguna realidad,
Más que la del mero hecho de estar,
A la que aferrarme.



II

Y de nuevo
La espantosa náusea que extingue
Cualquier rasgo de razón
En un suspiro.
Exhalación entrecortada,
Como si hiciera el amor;
visión extraviada,
con anhelo de concreción
Y unas lágrimas que nunca acaban de nacer.
El pánico de la ignorancia.

Igual que un niño hacia su madre
Vomito una penosa llamada
Capaz de deslacrar oídos sacros
Por sonar llana y desesperada;
Escucho mi voz que grita
Flotando en la densidad de la fiebre
Con violencia más que inusitada
¡Soy!
¡Dios mío!
¡Soy!

Súbitamente,
Violando la inmediación del tiempo,
Esa misma voz me responde:
¿Por qué?
Caverna anegada en ecos insistentes
Imitando el fluir de las horas
Yo repito angustiado el mismo claro,
Pero al fin permanece,
Como una reina gobernando la Nada,
Esa rala pregunta cargada
De perfectas intenciones.





III

Y me encojo,
              Me encojo,
                            Me encojo...
Hasta transformarme
En un chiquillo lúcido
Que comprende en un fugaz instante
Lo que en treinta años
De genuina búsqueda constante
Un centenar de sensatos adultos
No lograron nunca explicarme.

La respuesta es simple y eterna:
Elección de la libertad madura.
Loado ídolo falso de concordia,
Sobada palabra plena de sentido;
Ocho letras de oro podrido
Que vertidas gota a gota,
Como lava destilada en torrentes,
Acabarían por inundar esta tierra
Ahogando en justicia
La horda sudorosa de necios intransigentes.

Ni un maldito respeto tengo.
Conjurada al hechizo del vértigo
Esa molesta voz que zumba
Y carece de buen dueño
Me impide soñar
Que estoy soñando que sueño,
Plácidamente tumbado
En un portal de arcos elevado
Al infinito por ser circular.
Prostituta zalamera, va y susurra:
"¿Para qué la libertad?"



IV

¿A qué la cruel Bestia risueña
En su chirriante preguntar
Con una precisión matemática
Musitando en vez de hablar
Va arrastrando sus palabras apática?
Pues se me antoja ahora pequeña
En comparación sincera
A la terrible empresa que me aguarda.
Su agotador acoso invisible
Me obliga a dar una postrer vuelta de tuerca.

Y ese mi yo,
Cada vez más raudo y duro,
Va escarbando sangrante,
Como un ciego topo oscuro,
La impenetrable roca de la Verdad.
Chasquido de uñas rotas;
Heridas lacerantes en las yemas de los dedos,
Alzo polvo bermejo en torbellinos
Saturados de apremiante ansiedad
En busca de la clave como meta.

Hasta que al fin vislumbro
El asombroso brillo del diamante
Escondido con celoso celo,
Casi rozando la superficie
Del inmenso menhir flotante.
Bajo la tapa porosa del arca de piedra
Se muestra, sin capacidad ya de herir,
La pura y clara sentencia:
Elección de la libertad;
Y ser libres para elegir.
Exclusivamente humana cualidad.





V

Escógeme o recházame.
¡Incesante manantial de vértigo divino!
Bondad sin mácula de sospecha;
En mis tímidas manos queda
El fino tesoro incomprendido.
Fulgor de múltiples hachas
Que derriten impasibles
Con su amargo río de cera
Éstas mis pobres palmas sucias
Chorreares de lenta y espesa brea.

Generosísimo secreto
Con el que jugamos inconscientes
A la vera del vital camino
Desde que por vez primera vemos
Este repleto mundo de mágicas lecciones.
Reflejo de un luminoso arcano
Al que, a medida que maduramos,
Vamos desvelando con exquisito mimo
O con egoísta desprecio arrojamos
En el espumoso mar del olvido.

Pero el saber libre obliga
Y, en perverso desafío al aforismo,
Ocupa altanero un lugar en el alma
Actuando como un noble carcelero
Cuyos brazos son firmes cadenas de plata.
De esa maternal semilla asignada
Y sembrada con parásita saña
Brotan vermiformes raíces de un olivo señero
Que desgarran impías las delicadas entrañas
Minando al mismo tiempo mi dulce fe,
Frágil como la flor de la jara.



VI

Resurge entonces amistosa
La mano gris y agria de la Duda,
Y en conciliador silencio se posa
Sobre las grietas de mi frente perlada.
No, mi perenne compañera de viaje:
Desconoces el sosiego y niegas la paz;
Eres un árido vendaval de Levante
Que anárquico y a la vez paciente
Erosiona la base segura del audaz
Pues no controlas tu enamoramiento salvaje.

"¿Y es inmutable la elección?"
Preguntas con odiosa ternura;
Tu sensual boca indecente
Va tejiendo sin rastro de pasión
Un rotundo laberinto
Con palabras como llagas que supuran
Cenagosas todo un lago rebosante
De falso saber y de locura.
Así alzas tu nefasto recinto.
Así creas tu eviterna prisión.

Somos uno,
Y es mi yo ahora quien inquiere
Preso de tu seca sonrisa
Envolvente como el humo
De una llama verde y fría.
Aunque el espíritu no lo quiere,
Mi cuerpo de animal siente prisa
Por beber tu aliento de arpía;
Pero tiemblo y gimo al contacto
Ya que ese acto sólo sirve
Para ocultar con vergüenza mi cobardía.


martes, 28 de marzo de 2017

Carmen de sonrisa eterna

Las sombras, muchas veces, son más densas y tienen más intrahistoria que el propio cuerpo que las proyecta.

Quien tuvo la intensa y enorme suerte de conocer a Carmen mientras aún estaba con nosotros reconocerán en estos versos el tremendo dolor que causa su ausencia. Aún me sorprendo tratando de ahogar una lágrima, mientras el pecho me asfixia para evitar soltar un gemido. Ella era Cáceres y tenía a Cáceres en su seno, a pesar de ser una mujer universal de las que hubiera iluminado con su luz natural cualquier rincón del mundo, por lejano que hubiera estado.
Desconozco si el Más Allá nos depara algo al común de los mortales, pero para ella hasta el mismísimo Dios se forzaría a crearse a sí mismo sólo para forjar un Paraíso que albergue su alma.
Estas lamentables y humildes palabras pueden hacer que os acerquéis un poco a su persona, aunque sea tarde.


Conocí a una mujer que brillaba en la niebla.
Que tras de sí hendía las sombras para flotar,
con la luz de perla hiriendo sus labios,
y cubrir de verde el hierro oxidado del camino.

Una palabra con su voz de terciopelo
y las almas se apaciguan
en un remanso de susurrante reposo;

Una mirada de color ismaelita almendra
que arranca la paz de la tormenta
a pesar del distante destrozo en el Cielo y la Tierra.

Como el manto del mar terrible
que sólo habla cuando hay silencio;

Como la caricia del viento helado
que sólo arrastra lo que ya está muerto;

Como ese instante de intensidad radiante
que arrasa el polvo viejo y en reposo.

Fuiste capaz de traspasar fronteras indelebles
dibujadas con dedos de invisible desconsuelo.
Y allí estabas cuando la noche abrazó tus hombros
para arrostrar mentón en alto
el cobarde gesto oculto en un mudo canto.

Y estoy seguro que te negaste las lágrimas
cuando la magia malva del sueño inquieto
te llenó los párpados de miel de arena.

Porque tu alma y tus huesos de piedra,
como son los de este pertinaz planeta,
lo sabían de antemano.

Porque aceptaste sin sombra de duda
tu particular y oscuro tormento
para hacer brotar vida de un enjuto caño.

Pero tu ausencia nos sorprendió a muchos con la risa rota
y el pecho se nos quebró de un chasquido
para supurar suspiros despedazados
y teñidos de negra esencia y sangre densa.

Y vi por vez primera humedecerse
la fuente siempre seca
de una latente mirada incrédula.

Y vi en la dorada piedra de la Concatedral
al granito emocionado como nervios
estirados impacientes hacia el Infinito;
hacia una bóveda desdibujada en lo más alto,
que en lugar de cobijo
provocaba desamparo
carente por completo de esperanzas.

¿Y fue capaz la fosa de arroparte sin sentir vergüenza?
¿No soltó su presa nada más intuir el atroz pecado?
Al instante.
Sin pensarlo.
Condenada por quemar la pureza de la esencia interna
y negar un futuro brillante al constante presente del Universo.

Y ahora hablan las palabras de perpetua estancia en la Nada,
de deseos que no requieren de tiempo para ser cumplidos
y de plenitud a sabiendas que el ego se disipa.

Hablan de la indolora virtud del que no despierta.

Te has ido, envuelta en una sonrisa
que intuye sabia inteligencia de perpetua vigilia.
Has volado sin prisas
para rasgar la suave telaraña de la frontera,
el velo flotante que enmascara una mentira,
el frágil himen de la guadaña
que siega la fantasmal mirada de la noche constante.

Y siempre quedará tu fuerte confianza en la Vida.

¿Pero y nosotros?
¿Qué será de los que una vez nos miramos en el espejo de tus ojos?
Huérfanos de piel abrasada
sin el bálsamo de tu palabra pausada.

Porque de nada me vale tu presencia
en una incorpórea eternidad etérea
si ya no estás durante un minuto, con todos;
en mitad de las cosas que son y se tocan.


La Nebulosa de la Hélice, más conocida como el Ojo de Dios, cogida del blog Fotos del Cielo.



Y después de dejarme seca el alma con estas palabras (que he de reconocer son malas, pero muy, muy sentidas), nada mejor para limpiarla que una selección de canciones elegidas por quien ha sido su compañero y amigo durante años, mi amigo Juan Francisco.

La primera es 'Oh, my love', de Riz Ortolani.



La segunda es 'Colloque sentimental', de Phillippe Jaroussky.



Y 'He venido', de Los Zafiros.



Y de mi cosecha, The Creation y su sustancial 'Love is just beggining'.





Life is just beggining (La vida acaba de empezar)

Life is just beginning
Life is just beginning
Life is just beginning
Life is just beginning
Life is just beginning
Life is just beginning

When I think of all the things I've done
in my younger days
Not knowing what was right from wrong
and life's terrible ways
In my younger days

There's so many things to do
That's why I am telling you
Life's just beginning, beginning
Life's just beginning, beginning
Life is just beginning for me
Life is just beginning for me
Life is just beginning for me

I just can't stop to think for you
I must have my fun
For I discovered yesterday
life has just begun
I must have my fun

There's so many things to do
That's why I am telling you
Life's just beginning, beginning
Life's just beginning, beginning
Life is just beginning for me

Life is just beginning
Life is just beginning
Life is just beginning
Life is just beginning
Life is just beginning
Life is just beginning
Life is just beginning
Life is just beginning
Life is just beginning
Life is just beginning

I saw a falling star (Vi una estrella fugaz)
At the foot of the (al pie de la)
Mountain of the dead (Montaña de la muerte)
In the middle of the Mexico in my mind (en mitad de México en mi mente)
I didn't get too far (No llegué muy lejos)
Thinking about the (pensando sobre)
Crazy things you said (las locuras que decías)
I turned into this Texaco to unwind (Me convertí en ese Texaco para relajarse)
This is the way that life is supposed to be (Se supone que es como la vida tiene que ser)
And there's a reason that you just can't see (Y hay una razón que no puedes ver)
You'll never be what you'll never be (nunca serás lo que nunca llegarás a ser)
But you can always be the one for me, baby (pero siempre puedes ser la única para mi, nena)
I saw the big blue world (Vi el gran mundo azul)
Crawling across the big blue sky (Rastreando a través del gran cielo azul)
On its way to somewhere else (en su viaje hacia otro lugar)
I waved good bye (me despedí con un adiós)
'Cause it's a simple fact (Porque es un hecho simple)
That nothing stays the same (que nada permanece inalterable)
You can hold on till tomorrow (Puedes aguantar hasta mañana)
But it'll kick you right back here again (pero te pateará justo aquí de nuevo)
This is the way that life's supposed to be (Se supone que es como la vida tiene que ser)
And there's a reason that you just can't see (Y hay una razón que no puedes ver)
You'll never be what you'll never be (nunca serás lo que nunca llegarás a ser)
But you can always be the one for me, baby (pero siempre puedes ser la única para mi, nena)
There are good days (Hay días buenos)
And they come and go (y son de los que vienen y van)
But they never seem to last (Pero nunca parecen durar)
'Cause when the bad days (Porque cuando los días malos)
They come around (Vienen a rodearnos)
They always kick (y patean todo el tiempo)
The good days' ass right into the ground (el culo de los buenos días justo en el suelo)
This is the way that life's supposed to be (Se supone que es como la vida tiene que ser)
And there's a reason that you just can't see  (Y hay una razón que no puedes ver)
You'll never be what you'll never be (nunca serás lo que nunca llegarás a ser)
But you can always be the one for me (pero siempre puedes ser la única para mi, nena)
This is the way that life's supposed to be (Se supone que es como la vida tiene que ser)
And there's a reason that you just can't see (Y hay una razón que no puedes ver)
You'll never be what you'll never be (nunca serás lo que nunca llegarás a ser)
But you can always be the one for me, baby (pero siempre puedes ser la única para mi, nena)

lunes, 5 de diciembre de 2016

Suicidas inapetentes

Imagen tomada por Dominic Nahr de un soldado muerto en un charco de petróleo en Sudán, cogida de perdidoeninternet.es

Temo por los que se deprimen siquiera un segundo, porque la suma de instantes amargos puede acabar en una montaña de pesadumbre y tristeza insoportable. Temo por los desgarros de las frágiles almas que sangran fluidos negros a la luz de una Luna muerta.
Lloro por los que ya tienen los ojos secos por el infinito sufrimiento y muestran el iris velado sin poder enfocar la mirada en el futuro inmediato.
Nunca creí en la DEPRESIÓN hasta que me enfrenté a ella cara a cara.
Mis disculpas a todos aquellos que no entendí en su día la atrocidad de lo que les estaba pasando por mi supina ignorancia. Occidente es un enfermo crónico y se ha transformado en un inmenso cementerio de almas depresivas.
Va por ellos.



Hay un río ponzoñoso de brea negra
donde caen los peces de vicios dinámicos,
incapaces de nadar ni a favor
ni a contracorriente.

Se dejan llevar con anhelo de
alcanzar, una noche profunda,
el fondo de la mentira
en el seno de una verdad oculta.

Y beber con sed insaciable
la ansiada amargura de un sorbo
de azucena, adelfa y cicuta.

Hay una corriente oscura y densa
donde las almas son arrastradas
con la mirada perdida en las nubes
y los brazos caídos a plomo.

Y todos los días, todas las horas,
se repiten, con eco inconfundible,
de forma abrumadora.

Y toda esencial muestra de vida
se diluye en la Nada melosa
de un insatisfecho beso
ornado de barro, sangre y miel.

Es una corriente circular
que gira y gira y da vueltas
en torno a sí misma.

Es un río morado y violeta 
cargado de transparencias húmedas
y bravas esencias.

Es el Devorador de Vidas.

Es el Asesino de fantasmas.

Es el Abandono de la mente.

Es la Niebla del sinsentido.

Es el Eterno Burlón insaciable.

Hay un río seco
de surcos inquietos
que rebosa de inmóviles cadáveres.
Incapacitados para nadar sobre roca viva.

Y temo que sea un espejo.


Imagen sugerente cogida de la página es.123rf.com

The Who realizaron en 1973 una de sus obras maestras: Quadrophenia. Es un trabajo que habla del Mod-ernismo, pero alejándose de su estilo más purista. No obstante, son sonidos que llegan muy dentro y a un público amplísimo por el mensaje, por la cuidadísima orquestación y por la implicación personal de los cuatro componentes del grupo -Roger Daltrey, Keith Moon, Pete Townshend y John Entwistle-, hasta el punto que han dejado su influjo en multitud de películas, series y, por supuesto, grupos musicales. En este país gusta tanto, que en su concierto en Madrid, en julio de 2006, el guitarrista, alma mater y compositor dijo sin tapujos aquello de "Spain loves Quadrophenia" (allí estaba menda lerenda para escucharlo en directo). Pues bien, he elegido tema para ilustrar musicalmente hablando el poema y se titula Is it in my head? Ahora sabréis por qué.

Krusty, el payaso de los Simpson, con un álbum alusivo a Quadrophenia.








Is it in my head? (¿Está en mi cabeza?)

I see a man without a problem (Veo a un hombre sin problemas)
I see a country always starved, (veo un país siempre hambriento)
I hear the music of a heartbeat, (escucho la música de un latido de corazón)
I walk, and people turn and laugh. (Camino y la gente se vuelve para reírse)
Is it in my head (Está en mi cabeza)
Is it in my head (Está en mi cabeza)
Is in my head here at the start? (¿Está en mi cabeza aquí al principio?)
Is it in my head (Está en mi cabeza)
Is it in my head (Está en mi cabeza)
Is it in my head, or in my heart? (¿Está en mi cabeza o en mi corazón?)
I pick up phones and hear my history. (Descuelgo teléfonos y oigo mi historia)
I dream of all the calls I miss. (Sueño con todas las llamadas que me he perdido)
I try to number those who love me, (trato de llamar a los que me aman)
And find exactly what the trouble is. (para encontrar cuál es el problema exactamente)
Is it in my head (Está en mi cabeza)
Is it in my head (Está en mi cabeza)
Is in my head here at the start? (¿Está en mi cabeza aquí al principio?)
Is it in my head (Está en mi cabeza)
Is it in my head (Está en mi cabeza)
Is it in my head, or in my heart? (¿Está en mi cabeza o en mi corazón?)
I feel I'm being followed, (siento que me siguen)
My head is empty (Mi cabeza está vacía)
Yet every word I say turns out a sentence. (pero cada palabra que digo se convierte en una frase)
Make love to a stranger (hago el amor con una extraña)
Just asking for directions (sólo preguntando por direcciones)
Turn from being help to being questions. (y las ayudas se vuelven interrogantes)
I see a man without a problem. (Veo a un hombre sin problemas)