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sábado, 1 de diciembre de 2018

Luz, alud, azud; Infierno


El impresionante desierto de dunas blancas y charcos de agua de Lençóis Maranhenses, en Brasil, en una imagen captada de la web de Sebogo


Por un dalmático agujero del suelo
se filtró del líquido aliento el anhelo.
Ojo invisible de ambarina luz
a la vera de un rasgado velo
que derrocha muerte como un pálido alud
y pudre el agua de río presa ante el visionario azud.

Cuela sin prisas pensamientos sintéticos
al acerado ritmo de acordes coléricos.
Presagia, del viento, pragmática
la densidad de los celos mecánicos,
y desmembra la suave brisa concéntrica
como el llanto quebrado de una niña sabia y errática.

Lo que lenta desprende sin prisa de su piel,
con maloliente aroma seco de oscura hiel,
son escurridizas escamas de vermiforme serpiente.
Ciego colmillar dulce de espesa miel
que rezuma sagrada sangre caliente,
y abrasa verdades ocultas a sabiendas de que miente.

Locuras y danzas febriles en Invierno
por la densa brea de un infantil averno.
Quebrado goze del embriagador perfume
y memorias de un viento conocido y paterno
que el avaro tiempo con hambre consume,
cruzando eones con visiones que nadie asume.

Oscura perece así el alma
en brazos de una perenne y agotadora calma
que se torna pausada, odiosa y permanente.
Dolor agudo que el sanador no ensalma
y procrea ofuscado elocuencias arborescentes
con palabras de tedio vacío y esencia evanescente.


New London Ledge, el faro por la noche, en plena noche que agita las aguas en su entorno. Imagen de Todd Gipstein cogida del blog Vaiu Store


Los que no tienen nada de vacío son los Manfred Mann. Británicos hasta la médula, supieron combinar su amor por el R&B blanco que se hacía en las islas con una imagen en plan 'Beat' elegante y alejado del 'Beatnick' clásico que se extendía por los clubes undergroung norteamericanos, a base de boinas francesas y jerseys de cuello alto negros como la noche (y que, por ejemplo, aparecen reflejados en el excelente film de Richard Quine, 'Me enamoré de una bruja' -'Bell, book and candle' en el original-, bajo el nombre de Zodiac, donde el actor y cantante Philippe Clay aparece cantando y haciendo ubna extraña danza con los brazos como si fuera un pulpo con artrosis 'Le noyé assassiné' (El ahogado asesinado). El tema, 'Ha ha, said the clown'. Enjoy.  



Ha, ha, said the clow (Ja, ja, dice el payaso)

Ha! Ha! Said the clown, has the king lost his crown (Ja, ja, dice el payaso, el rey ha perdido su corona)
Is the night being tight on romance (la noche está preñada de romance)
Ha! Ha! Said the clown, is it bringing you down (Ja, ja, dice el payaso, ¿te está dando el bajón)
That you've lost your chance (por haber perdido tu oportunidad?)
Feeling low, gotta go, see a show in town (Me siento mal, tengo que irme a ver un espectáculo en la ciudad)
Hear the jokes, have a smoke, and a laugh at the clown (Escucha los chistes, fuma un poco con una risa de payaso)
In a whirl, see a girl with a smile in her eyes (en pleno torbellino, ves a una chica con una sonrisa en sus ojos)
Never thought I'd be brought right down by her lies (nunca pensé que me acabarían atrapando sus mentiras)
In a trance, watch her dance to the beat of the drums (En trance, la ves bailar al ritmo de los tambores)
Faster now, sweating brow, I'm all the fingers and thumbs (Cada vez más rápido, con la frente sudad, soy todo dedos y pulgares)
Wonder why I hit the sky when she blows me a kiss (Y quiero sabe por qué llegué al Cielo cuando ella me dio un beso)
In a while, run a mile, I'm regretting all this (En un momento recorro una milla. Me estoy arrepintiendo de todo esto)
Ha! Ha! Said the clown, has the king lost his crown (Ja, ja, dice el payaso, el rey ha perdido su corona)
Is the night being tight on romance (la noche está preñada de romance)
Ha! Ha! Said the clown, is it bringing you down (Ja, ja, dice el payaso, ¿te está dando el bajón)
That you've lost your chance (por haber perdido tu oportunidad?)
Time to go, close the show, wave the people goodbye (Hora de darse el piro, dar carpetazo al espectáculo, despedir a la gente)
Grab my coat, grab my hat, look that girl in the eye (Pillo mi abrigo, pillo mi sombrero, miro a esa chica a los ojos)
Where's your home, what's your phone number, stop fooling 'round (¿Dónde está tu casa? ¿Cuál es tu número de teléfono? Deja ya de engañar)
Could have died, she replied, "I'm the wife of the clown" (Podría haber muerto, replica ella, 'Soy la esposa del payaso')
Ha! Ha! Said the clown, has the king lost his crown (Ja, ja, dice el payaso, el rey ha perdido su corona)
Is the night being tight on romance (la noche está preñada de romance)
Ha! Ha! Said the clown, is it bringing you down (Ja, ja, dice el payaso, ¿te está dando el bajón)
That you've lost your chance (por haber perdido tu oportunidad?)
Ha! Ha! Said the clown, has the king lost his crown (Ja, ja, dice el payaso, el rey ha perdido su corona)
Is the night being tight on romance (la noche está preñada de romance)
Ha! Ha! Said the clown, is it bringing you down (Ja, ja, dice el payaso, ¿te está dando el bajón?)

martes, 25 de julio de 2017

Temor esencial I


Tan inútil me siento a veces como un murciélago atrapado por la luz diurna

Notar que uno es. Saber plenamente que se está vivo. Traspasar a velocidad hipersónica capas de conocimiento intuitivo sobre la existencia. Y notar el vértigo de que uno simplemente es en mitad de las cosas. Ése siempre ha sido uno de mis miedos más terribles y transparentes a los que me he enfrentado a lo largo de mi vida, especialmente en la juventud.

Ahora mis neuronas parecen dormidas, aburguesadas, asimilando esa genial idea que antes resultaba inconcebible por creerme la posibilidad de formar parte de un inmenso sueño divino que se acabaría disipando en el olvida con el despertar del monstruo.

Traté en su día de plasmas esa angustia en inmenso poema metafísico de proporciones apocalípticas que no he tenido más remedio que partir en varios trozos.

Tratad de no ser excesivamente críticos y mirad más allá de las palabras. A lo mejor alguno se reconoce en este escrito.

Por cierto, no tiene título...


I

Desequilibrio.
El vértigo oscuro de una estancia
Casi herméticamente sellada
Y sin luz.
Ni una gota de alcohol;
Tan sólo la vaga y terrible
Sensación de ser,
De existir,
De la unidad en mitad de millones
Que respiran en torno a mí.

Unidad y vértigo:
Un enorme insecto que devora mi interior
Excavando un negro túnel
De asombrosa longitud,
Tan turbio e intrincado,
En recodos y curvas perdido,
Que me consume en segundos
Únicamente dejando
El pellejo sobre los blandos huesos.
Sólida membrana rellena de vacío.

Estas manos que abrasan recorren ávidas
Cada detallado poro de mi eseidad,
Magna y renovada,
Como si acabara de surgir
En un parto rebosante de dolor y llanto
Por saberme existiendo.
Tengo horror hacia mí mismo
Al reconocerme siendo,
Plenamente vivo y sin ninguna realidad,
Más que la del mero hecho de estar,
A la que aferrarme.



II

Y de nuevo
La espantosa náusea que extingue
Cualquier rasgo de razón
En un suspiro.
Exhalación entrecortada,
Como si hiciera el amor;
visión extraviada,
con anhelo de concreción
Y unas lágrimas que nunca acaban de nacer.
El pánico de la ignorancia.

Igual que un niño hacia su madre
Vomito una penosa llamada
Capaz de deslacrar oídos sacros
Por sonar llana y desesperada;
Escucho mi voz que grita
Flotando en la densidad de la fiebre
Con violencia más que inusitada
¡Soy!
¡Dios mío!
¡Soy!

Súbitamente,
Violando la inmediación del tiempo,
Esa misma voz me responde:
¿Por qué?
Caverna anegada en ecos insistentes
Imitando el fluir de las horas
Yo repito angustiado el mismo claro,
Pero al fin permanece,
Como una reina gobernando la Nada,
Esa rala pregunta cargada
De perfectas intenciones.





III

Y me encojo,
              Me encojo,
                            Me encojo...
Hasta transformarme
En un chiquillo lúcido
Que comprende en un fugaz instante
Lo que en treinta años
De genuina búsqueda constante
Un centenar de sensatos adultos
No lograron nunca explicarme.

La respuesta es simple y eterna:
Elección de la libertad madura.
Loado ídolo falso de concordia,
Sobada palabra plena de sentido;
Ocho letras de oro podrido
Que vertidas gota a gota,
Como lava destilada en torrentes,
Acabarían por inundar esta tierra
Ahogando en justicia
La horda sudorosa de necios intransigentes.

Ni un maldito respeto tengo.
Conjurada al hechizo del vértigo
Esa molesta voz que zumba
Y carece de buen dueño
Me impide soñar
Que estoy soñando que sueño,
Plácidamente tumbado
En un portal de arcos elevado
Al infinito por ser circular.
Prostituta zalamera, va y susurra:
"¿Para qué la libertad?"



IV

¿A qué la cruel Bestia risueña
En su chirriante preguntar
Con una precisión matemática
Musitando en vez de hablar
Va arrastrando sus palabras apática?
Pues se me antoja ahora pequeña
En comparación sincera
A la terrible empresa que me aguarda.
Su agotador acoso invisible
Me obliga a dar una postrer vuelta de tuerca.

Y ese mi yo,
Cada vez más raudo y duro,
Va escarbando sangrante,
Como un ciego topo oscuro,
La impenetrable roca de la Verdad.
Chasquido de uñas rotas;
Heridas lacerantes en las yemas de los dedos,
Alzo polvo bermejo en torbellinos
Saturados de apremiante ansiedad
En busca de la clave como meta.

Hasta que al fin vislumbro
El asombroso brillo del diamante
Escondido con celoso celo,
Casi rozando la superficie
Del inmenso menhir flotante.
Bajo la tapa porosa del arca de piedra
Se muestra, sin capacidad ya de herir,
La pura y clara sentencia:
Elección de la libertad;
Y ser libres para elegir.
Exclusivamente humana cualidad.





V

Escógeme o recházame.
¡Incesante manantial de vértigo divino!
Bondad sin mácula de sospecha;
En mis tímidas manos queda
El fino tesoro incomprendido.
Fulgor de múltiples hachas
Que derriten impasibles
Con su amargo río de cera
Éstas mis pobres palmas sucias
Chorreares de lenta y espesa brea.

Generosísimo secreto
Con el que jugamos inconscientes
A la vera del vital camino
Desde que por vez primera vemos
Este repleto mundo de mágicas lecciones.
Reflejo de un luminoso arcano
Al que, a medida que maduramos,
Vamos desvelando con exquisito mimo
O con egoísta desprecio arrojamos
En el espumoso mar del olvido.

Pero el saber libre obliga
Y, en perverso desafío al aforismo,
Ocupa altanero un lugar en el alma
Actuando como un noble carcelero
Cuyos brazos son firmes cadenas de plata.
De esa maternal semilla asignada
Y sembrada con parásita saña
Brotan vermiformes raíces de un olivo señero
Que desgarran impías las delicadas entrañas
Minando al mismo tiempo mi dulce fe,
Frágil como la flor de la jara.



VI

Resurge entonces amistosa
La mano gris y agria de la Duda,
Y en conciliador silencio se posa
Sobre las grietas de mi frente perlada.
No, mi perenne compañera de viaje:
Desconoces el sosiego y niegas la paz;
Eres un árido vendaval de Levante
Que anárquico y a la vez paciente
Erosiona la base segura del audaz
Pues no controlas tu enamoramiento salvaje.

"¿Y es inmutable la elección?"
Preguntas con odiosa ternura;
Tu sensual boca indecente
Va tejiendo sin rastro de pasión
Un rotundo laberinto
Con palabras como llagas que supuran
Cenagosas todo un lago rebosante
De falso saber y de locura.
Así alzas tu nefasto recinto.
Así creas tu eviterna prisión.

Somos uno,
Y es mi yo ahora quien inquiere
Preso de tu seca sonrisa
Envolvente como el humo
De una llama verde y fría.
Aunque el espíritu no lo quiere,
Mi cuerpo de animal siente prisa
Por beber tu aliento de arpía;
Pero tiemblo y gimo al contacto
Ya que ese acto sólo sirve
Para ocultar con vergüenza mi cobardía.