Huevo encontrado en el interior de un meteorito localizado en Marte. Según se va diciendo en Taringa.net.
En la tierra carente de sombra
un huevo irisado prendió una noche.
Y de la parda ceniza candente
brotó la vida en brillantes porciones
de una sutil estrella arropada por tu vientre.
Sin sangre y con fuego,
vestida de luz; desnuda de mente,
abriste los ojos a la tormenta de arena
que derrama bondades y derrocha placeres
hasta bien entrado el alba.
¿Quién quiere ahora cielos
si ahí estás tú para calentar el invierno de mi vital esencia?
Y luego mueres, cuando más te necesito
y mi amor fluye a raudales, y no hay hueco para el odio.
Desapareces, cuando tú más me correspondes.
Aprendí a verte renacer eternamente joven.
Pero, entre tanto, mi reloj no se detiene.
Y si algún día caigo, no me volveré a alzar
como tú haces siempre.
Envuelta en divina y pueril gracia;
cubierta de infantil y fiera belleza.
Y aunque muera sólo para morir,
condenándome al olvido insoportable,
no moriré con las manos vacías,
porque a la Muerte me llevaré tu exclusivo beso.
Bonita imagen del mítico Fénix, cogido de http://www.iurisetdeiure.org.
Este tema cantado por Kevin Conneff, uno de los mejores cantantes que ha parido la verde y sagrada tierra de Irlanda, me encanta y lo plasmo aquí (en cuanto sepa el título y consiga la letra, de inmediato quedará publicada en la entrada, lo juro por mí mismo, a quien me quiero muchísimo).
Y el siguiente tema, "Enjoy yourself", es todo un alarde de primitivo dinamismo, hedonismo sin límite y un canto a la vida pura y dura que bien merece plasmar aquí por boca de varios artistas (incluido el original de Guy Lombardo). Por orden, The Specials, Prince Buster y Louis Prima.
La letra, según The Specials:
Enjoy yourself (Disfruta al máximo o dale alegría a tu cuerpo)
Enjoy yourself, it's later than you think (Disfruta al máximo, es más tarde de lo que crees)
Enjoy yourself, while you're still in the pink (Disfruta al máximo, mientras estás todavía en la edad)
The years go by, as quickly as you wink (Los años pasan, tan rápido como tardas en guiñar un ojo)
Enjoy yourself, enjoy yourself, (Disfruta al máximo, disfruta al máximo)
It's later than you think (Es más tarde de lo que crees)
Hello, I'm Terry, (Hola, soy Terry)
And I'm going to enjoy myself first (Y voy a disfrutar al máximo primero)
It's good to be wise when you're young (Es bueno ser prudente cuando se es joven)
'Cos you can only be young but the once (Porque sólo se puede ser joven una vez)
Enjoy yourself and have lots of fun (Disfruta al máximo y ten diversión a raudales)
So glad and live life longer than you've ever done (Sé tan feliz y vive la vida como nunca antes lo has hecho)
Enjoy yourself, it's later than you think (Disfruta al máximo, es más tarde de lo que crees)
Enjoy yourself, while you're still in the pink (Disfruta al máximo, mientras estás todavía en la edad)
The years go by, as quickly as you wink (Los años pasan, tan rápido como tardas en guiñar un ojo)
Enjoy yourself, enjoy yourself, (Disfruta al máximo, disfruta al máximo)
It's later than you think (Es más tarde de lo que crees)
Never right, yes I know (Nunca se acierta, sí, lo sé)
Get wisdom, knowledge and understanding (Obten sabiduría, conocimiento y comprensión)
These three, were given free by the maker (Estas tres cuestiones las dio el creador gratuitamente)
Go to school, learn the rules, don't be no faker (Ir a la escuela, aprender las reglas, no ser un farsante)
It's not wise for you to be a foot stool (No es inteligente que acabes siendo un reposapiés)
Enjoy yourself, it's later than you think (Disfruta al máximo, es más tarde de lo que crees)
Enjoy yourself, while you're still in the pink (Disfruta al máximo, mientras estás todavía en la edad)
The years go by, as quickly as you wink (Los años pasan, tan rápido como tardas en guiñar un ojo)
Enjoy yourself, enjoy yourself, (Disfruta al máximo, disfruta al máximo)
It's later than you think (Es más tarde de lo que crees)
Enjoy yourself, it's later than you think (Disfruta al máximo, es más tarde de lo que crees)
Enjoy yourself, while you're still in the pink (Disfruta al máximo, mientras estás todavía en la edad)
The years go by, as quickly as you wink (Los años pasan, tan rápido como tardas en guiñar un ojo)
Enjoy yourself, enjoy yourself, (Disfruta al máximo, disfruta al máximo,)
It's later than you think (Es más tarde de lo que crees)
Acabo de encontrarme en casa una carpeta marrón bajo el título de "Cuentos absurdos". La hojeé y, en efecto, bauticé esa colección de escritos a la perfección; no sólo porque carecen de sentido, sino también porque su calidad es pésima. No obstante, como el blog sigue siendo mío, os iré mortificando (literalmente) con la publicación de algunos de ellos; o quizá todos, ya veremos cómo se desarrollan los acontecimientos en días venideros...
Por lo pronto, valga ese ligero y liviano escrito (que por narices tiene que ser anterior a 1996, porque lo presenté a dos concursos ese año, sin pena ni gloria) nominado como:
He elegido esta imagen porque me parece representativa del final de la inocencia en un niño (y porque estéticamente me parece genial). De abundancechild.com
IMAGINACIÓN
¡Vaya con la imaginación! Sus manos podían disparar balas de verdad. Bastaba con que las dispusiera en forma de pistola, imitar el sonido de la detonación con la boca y ya estaba. Ése era el sencillo mecanismo de funcionamiento. Lo descubrió ayer, en clase de Matemáticas, cuando el profesor se quedó con él después de la hora de salida. Se trataba de una especie de castigo, ya que a él no le habían salido bien las cuentas de suma y multiplicación y ahora tenía que permanecer el tiempo que fuera necesario hasta que aprendiera a hacerlas correctamente. No sólo eso, además el maestro le añadió otros tres problemas para resolver y, mientras, el muy fresco se dedicaba a ojear el periódico. Para leer, aquel fantoche calvo y vestido de negro —¡será posible lo mal que le caía!— se solía quitar las gafas y las dejaba reposando sobre la mesa. El niño se dio cuenta del detalle y entonces ocurrió: apuntó concienzudamente a las lentes con su mano, disparó y los cristales saltaron en pedazos. Cómo se reía al ver la cara de pánico del profesor, quien se retiró al fondo del aula con el diario delante, intentando utilizar esa sarta de mentiras plasmadas en papel como escudo protector. El chaval se levantó del pupitre escupiendo al cuadernillo de los deberes. Luego se alejó hacia la puerta despreciando al estúpido de oscuro que se deshacía poco a poco de miedo temblando en un rincón cercano al encerado. Bajo una de sus perneras comenzó a formarse un charco de sospechoso líquido amarillo. Una vez en la calle, adoptó postura de chico duro y se fue a pasear por la pequeña ciudad envuelta en el crepúsculo. Se divirtió a horrores matando ratas en el vertedero de basuras, en las afueras; a unas las liquidaba con proyectiles normales, a otras con balas explosivas. Y lo mejor de todo era que nunca se vaciaba el cargador, como en las películas. La munición resultaba tan inagotable como lo impusiera su imaginación. De repente, un grupo de malvados gangsters surgieron de una limusina color de la noche que frenó con un desagradable chirrido detrás de él. ¡Ajá! Seguramente eran los amigos del profesor a los que habría llamado por teléfono después de que él saliera del colegio para vengar la afrenta sufrida. No importaba que aquellos hombres trajeados estuvieran armados hasta los dientes, ni que su número fuera ilimitado como en un videojuego. El rapaz alzó ambas manos y comenzó a disparar en todas direcciones olvidándose de los enromes roedores que se quedaron a contemplar la escena. Cincuenta, quinientos, cinco mil matones yacían muertos nada más salir del coche; millones, incluso trillones, de balas silbándole a su alrededor, pero nunca le cogerían sin presentar batalla, ¡vive Dios, que no! Tuvo que ser el propio jefe de los mafiosos quien le atacara por la espalda y, con un traicionero golpe en la cabeza, le dejara sin sentido y a merced de sus enemigos. Cuando recobró el conocimiento se encontraba apresado a un asiento. Le habían atado las piernas a las patas de la silla con una gruesa soga; otra cuerda de varias vueltas retenía su pecho pegado al respaldo del mueble haciendo imposible cualquier movimiento del cuerpo. Pero lo más espantoso fue descubrir que le habían cortado las manos. Sin embargo, con todo no lloró para no darles el gusto tanto a su profesor como al jefe de la banda que esperaban ante él a que así lo hiciera. El niño levantó cuando pudo sus dos muñones en que se habían convertido sus antebrazos y éstos se transformaron en sendos cañones de gran calibre que vomitaron fuego destrozando a sus odiados oponentes. Aquello sí que hizo gracia al muchacho y rió en voz alta, a grandes carcajadas, hasta que le salieron lágrimas por los ojos... Un repentino cachete propinado en su nuca le despertó de su plácido ensueño. —¿De qué te ríes, so payaso? —Preguntó el maestro—. Así que te hace gracia no tener ni idea de matemáticas. Vale, estupendo; eso lo solucionamos ahora mismo con unos cuantos deberes más. Y, por supuesto, de aquí no vas a salir hasta que no hayas terminado. Yo me encargaré de comunicárselo a tus padres. Por mí no te preocupes, no tengo ninguna prisa. El fantoche de negro se dio la media vuelta y se encaminó a su estrado riendo entre dientes. El chaval se le quedó mirando al tiempo que apretaba los dientes con rabia. Entonces movió una de las manos, apuntó un buen rato a la cabeza del profesor y accionó el gatillo... ¡Vaya con la imaginación!
La sección musical elegida tiene casi toda que ver con la carrera de ratas (Rat Race). El primero es de The Specials; una excelencia bajo ese mismo título, a la que luego se añade su letra (y traducción, as always).
RAT RACE (CARRERA DE RATAS)
You're working at your leisure to learn the things you'll need (Estás trabajando en tu tiempo libre para aprender las cosas que vas a necesitar)
The promises you make tomorrow will carry no guarantee (Las promesas que haces mañana no aportarán ninguna garantía)
I've seen your qualifications, you've got a Ph.D. (He visto tus notas, te sacaste un doctorado)
I've got one art O level, it did nothing for me (Tengo una diplomatura en Arte, que no me sirve para nada)
Working for the rat race (Trabajando por la carrera de ratas)
You know you're wasting your time (Sabes que estás malgastando tu tiempo)
Working for the rat race (Trabajando por la carrera de ratas)
You're no friend of mine (Tú no eres mi amigo)
You plan your conversation to impress the college bar (Planificas tus conversaciones para impresionar en el bar de la Universidad)
Just talking about your Mother and Daddy's Jaguar (Tan sólo hablas del Jaguar de tu madre y tu papi)
Wear your political T-shirt and sacred college scarf (Luces tu políticamente correcta camiseta y tu sagrada bufanda universitaria)
Discussing the worlds situation but just for a laugh (Discutiendo de la situación mundial, pero sólo para echar unas risas)
You'll be working for the rat race (Vas a trabajar por la carrera de ratas)
You know you're wasting your time (Sabes que estás malgastando tu tiempo)
Working for the rat race (Trabajando por la carrera de ratas)
You're no friend of mine (Tú no eres mi amigo)
Working for the rat race (Trabajando por la carrera de ratas)
You know you're wasting your time (Sabes que estás malgastando tu tiempo)
Working for the rat race (Trabajando por la carrera de ratas)
You're no friend of mine (Tú no eres mi amigo)
Just working at your leisure to learn the things you don't need (Tan sólo trabajando en tu tiempo libre para aprender las cosas que no necesitas)
The promises you make tomorrow will carry no guarantee (Las promesas que haces mañana no aportarán ninguna garantía)
I've seen your qualifications, you've got a Ph.D. (He visto tus notas, te sacaste un doctorado)
I've got one art O level, it did nothing for me (Tengo una diplomatura en Arte, que no me sirve para nada)
Working for the rat race (Trabajando por la carrera de ratas)
You know you're wasting your time (Sabes que estás malgastando tu tiempo)
You're working for the rat race (Estás trabajando por la carrera de ratas)
You're no friend of mine (Tú no eres mi amigo).
Esta canción de Bob Marley no tiene nada que ver con la anterior, pese a compartir título, pero quizá sea algo más desgarradora que la anterior. Leed la letra y escuchad el ritmo del Caribe africano, ¡je, je, je!
Uh! Ya too rude! (¡Uh! Eres demasiado duro!)
Uh! Eh! OH What a rat race! (¡Uh! ¡Eh! ¡Oh, menuda carrera de ratas!)
Oh, what a rat race! (¡Oh, menuda carrera de ratas!)
Oh, what a rat race! (¡Oh, menuda carrera de ratas!)
Oh, what a rat race! (¡Oh, menuda carrera de ratas!)
This is the rat race! Rat race! (Rat race!) (¡Ésta es la carrera de ratas! ¡Carrera de ratas! ¡Carrera de ratas!)
Some a lawful, some a bastard, some a jacket: (Algunos son legales, algunos son bastardos, algunos son unos chaqueteros)
Oh, what a rat race, yeah! Rat race! (¡Oh, menuda carrera de ratas! ¡Sí! ¡Carrera de ratas!)
Some a gorgon-a, some a hooligan-a, some a guine-gog-a (Algunos son gorgonas, algunos son unos gamberros, algunos son unos egoístas desalmados)
In this 'ere rat race, yeah! (¡En esta carrera de ratas, sí!)
Rat race! (¡Carrera de ratas!)
I'm singin' that (Estoy cantando esto)
When the cat's away, (Cuando el gato no está)
The mice will play. (Los ratones bailan)
Political violence fill ya city, ye-ah! (Tu ciudad está hasta arriba de violencia política, ¡sí!)
Don't involve Rasta in your say say; (No involucres al Rasta en tu cháchara)
Rasta don't work for no C.I.A. (El Rasta no trabaja para ninguna CIA)
Rat race, rat race, rat race! Rat race, I'm sayin': (¡Carrera de ratas, carrera de ratas, carrera de ratas! Carrera de ratas, es lo que digo)
When you think is peace and safety: (Cuando piensas que hay paz y seguridad:)
A sudden destruction. (De repente llega la destrucción)
Collective security for surety, ye-ah! (Seguridad colectiva para la certeza, ¡sí!)
Don't forget your history; (No olvides tu historia)
Know your destiny: (Conoce tu destino)
In the abundance of water, (En la abundancia de agua)
The fool is thirsty. (el loco es el sediento)
Rat race, rat race, rat race! (¡Carrera de ratas, carrera de ratas, carrera de ratas!)
Rat race! (¡Carrera de ratas!)
Oh, it's a disgrace (¡Oh! Es una desgracia)
To see the human-race (contemplar a la raza humana)
In a rat race, rat race! (en una carrera de ratas, ¡carrera de ratas!)
You got the horse race; (Conseguiste la carrera de caballos)
You got the dog race; (conseguiste la carrera de perros)
You got the human-race; (conseguiste la carrera de humanos)
But this is a rat race, rat race! (Pero ésta es una carrera de ratas, ¡carrera de ratas!)
Este sexteto parisino, Les Double Six, se atrevió con este tema de Jazz con ese mismo título en 1961. Lástima que no tenga la letra...
Y como el cuento toca mínimamente la educación (más bien cierto tipo de educación que una parte radical del espectro político desearía que volviera), plasmo aquí la canción por excelencia en ese sentido. Pink Floyd y su "Another brick in the wall". Pero la versión elegida es la de la maravillosa película "The Wall", de Alan Parker, rodada en 1982. Si no la habéis visto, os la recomiendo. Habla de una historia forjada en una época complicada, como lo es cualquier periodo de entreguerra (como el que vivimos), justo después de la II Guerra Mundial, cuando los primeros Mod-ernistas, todavía muy niños, iban a la escuela, pensando en la muerte de sus hermanos mayores que combatieron al Eje...
ANOTHER BRICK IN THE WALL (OTRO LADRILLO EN EL MURO)
We don't need no education (No necesitamos ningún tipo de educación)
We don't need no thought control (No necesitamos ningún tipo de control mental)
No dark sarcasm in the classroom (Nada de oscuro sarcasmo en las aulas)
Teacher leave them kids alone (Profesor, deja a tus alumnos en paz)
Hey! Teacher! Leave them kids alone! (¡Eh! ¡Profesor! ¡Deja a los niños en paz!)
All in all it's just another brick in the wall (Todos ellos no son más que otro ladrillo en el muro)
All in all you're just another brick in the wall (Todos ellos no son más que otro ladrillo en el muro)
(With kids) (Con niños)
We don't need no education (No necesitamos ningún tipo de educación)
We don't need no thought control (No necesitamos ningún tipo de control mental)
No dark sarcasm in the classroom (Nada de oscuro sarcasmo en las aulas)
Teacher leave us kids alone (Profesor, déjanos ser niños en paz)
Hey! Teacher! Leave us kids alone! (¡Eh! ¡Profesor! ¡Déjanos ser niños en paz!)
All in all it's just another brick in the wall (Todos ellos no son más que otro ladrillo en el muro)
All in all you're just another brick in the wall (Todos ellos no son más que otro ladrillo en el muro).
Me gustaría hacer mía (es algo que ya advierto que puedo hacer en la introducción a este blog) una carta al director publicada en el ABC de Córdoba del 14 de marzo de 2013, por ser directa, precisa y dolorosa. Es la que sigue:
Volveremos a las alpargatas La cabezona e insistente Merkel vuelve con la pesada y demoledora canción de los recortes. ¡Mire, señora, ya nos han descuartizado a base de tijeretazos sangrantes, y el poder adquisitivo del pueblo es tan bajo que hay millones de familias en la pobreza y en los umbrales de la indigencia!
Si a usted y al señor Rajoy les parece bien, podemos vender o empeñar los zapatos y los cinturones, y calzar nuevamente, como en los años 20 y 30 del siglo pasado, las alpargatas y usar una cuerda para apretarnos, más y más, los escurridizos pantalones.
¡A esto les llamáis progreso!
Después del cruel recorte en las medicinas que obligan a los sufridos viejos jubilados a pagar el 100% de la casi totalidad de los medicamentos que necesitan, sobre todo en el invierno, para ayudar a su delicada salud, ¿cómo podrán estas personas comer, pagar las facturas de las saltarinas tarifas de la electricidad, del gas, la hipoteca –si no suya, la de su hijo que se ha quedado parado–, los gastos de comunidad, el recibo de los «muertos» y para colmo, dejarse media paga cada vez que tienen que ir a la farmacia?
Y mientras tanto, la «corruptela» de políticos y de los que no lo son cabalga por las «autonosuyas» de todo el país saltando las elevadas barreras de las increíbles sorpresas que se producen un día sí y al otro también…
La firma Arturo del Pino Valencia y yo, con su permiso, la adopto como mía. Me encanta.
El ojo de este incisivo espectador de la sociedad (Arturo) es capaz de abrir las mentes de los que llevan muertos hace décadas y hacer despertar ese grito de injusticia que se atasca en los pechos y gargantas de los que ya carecen de lengua...
Pero se podrían analizar estas líneas un poquito más a fondo no por el mero hecho de hacer daño, sino porque trata asuntos y temas que están marcando el devenir de los últimos años y prácticamente van a dejar huella de época. O lo que es lo mismo, se acabará estudiando en la Historia de la Humanidad, del mismo modo que todos hicimos un alto en el Crack del 29 (inicios del pasado siglo XX) cuando fuimos estudiantes. Una época que transformó a los hombres en ruinas andantes, en sombras de sí mismos, y desembocó en una monstruosa guerra devoradora de almas, sentimientos, vidas y generaciones. Al margen de que en la misiva queda bien claro quién tiene la batuta de la Unión Europea y quién baila al son que Su Gran Alteza Real Germánica tenga a bien interpretar, en esas líneas se contempla con horror certero por parte del pueblo llano cómo la única solución mágica al desastre que mantiene moribundas nuestras economías es dejar de gastar (ya sea útil o inútil el destino de esos euros). Sencillamente se deja de mover dinero y con eso se espera que la hierba vuelva a surgir hermosamente verde bajo un sol radiante de iridiscencia dorada y un cielo que de puro azul añilado parece de cuento de hadas.
Imagen del sol Betelgeuse, cogido de fineartamerica.com sencillamente porque me gusta, y punto.
Pero no sólo es el Estado el que deja de gastar, sino que los que dan sentido a ese Estado, es decir los ciudadanos que viven en él, se amparan en él y le otorgan vida y existencia, tampoco tienen medios para hacerlo.
En este punto parecería lógico pensar que si al molino se le corta el agua deja de moverse o, como ejemplo algo más actual y acorde con los tiempos, si se desenchufa un ordenador de nada sirve todo el inconmensurable entramado informativo, económico y vital de las redes sociales generadas al amparo de Internet. ¿Cuál es el fin del dinero? hay que recapacitar un poquito al respecto. ¿Realmente, cuál es? ¿Sirve para comerse los billetes en caso de que la despensa se vacíe? ¿Acaso las monedas tienen una salida válida como pisapapeles o como plomada para las cañas de pesca? ¿Para qué está hecho? ¿Por qué las toneladas y toneladas de tinta, metal, pasta de palpel, gérmenes (que también) y plástico que deambulan por el mundo? O, mejor dicho, ¿que en ciertas zonas, como la hastiada Piel de Toro, se ha estancado por completo?
Español medio tras cuatro años seguidos de mortífera y desesperante crisis...
Pues bien, SÓLO y ÚNICAMENTE tiene sentido para la adquisición de bienes de toda índole y naturaleza; los de primerísima necesidad y los de lujo; los que alimentan el cuerpo y los que dan vida a la mente y al corazón; los que cubren las propias necesidades y las del alma ajena; los que satisfacen el pago de velocidades físicas y mentales en un momento concreto del presente; los que elevan al ser humano más allá de la mera categoría de animal a través del oído, el gusto, el tacto, la vista y olfato; los que calman la soledad -febril y perniciosamente pertinente a partir de ciertas edades peligrosas- mediante ralos amores de pago, ya sean hermosos como una telaraña atrapada por un eterno amanecer o terribles y terroríficos como la seda negra en lo más hondo de una ciénaga putrafacta; los que permiten al ciego ver, al sordo oír, al mudo hablar y al lerdo ser inteligente; los que generan creación y novedad casi de la nada e impiden la rebelión de los justos mediante ralas limosnas cada vez más escasas; los que aplacan el hambre de los deseos desconocidos; los que guardan y mantienen un fragilísimo equilibrio entre el cansancio de lo siempre visto y la urgente visión de lo nuevo; los que marcan la fugaz diferencia entre la vida y la muerte dentro de un pequeño y miserable dedal de agua... Todo ello se paga (le pese a quien le pese) con dinero. Y es el dinero el que ha de evitar que la rueda se oxide sin que ellos suponga sacrificar valores de ninguna otra categoría, ya sean religiosos, morales o afectivos. Sólo se trata de constatar un hecho que cae por su propio peso: si se queda quieto, el dinero vale tanto como el que fabricaron los sudistas para desmarcarse del resto de la Unión y que al final de esa atroz y brutal guerra civil entre el Norte y el Sur de Norteamérica se descubrió su auténtico valor: NADA.
¿Somos negros pálidos por el paso del tiempo y del sufrimiento o blancos oscurecidos por unas circunstancias duras marcadas por las arrugas de una vejez excesivamente prolongada?
En esa carta se vislumbra otro horror (miedo al hombre, tal y como se deja entender en el muy recomendable "El corazón de las tinieblas", de Joseph Conrad) nada despreciable: la inutilidad absurda, degenerada, ilógica e insustancial de llegar a viejos en nuestros días. Porque el "mayor" de hoy en día no es como el anciano de la Antigüedad, que tenía su hueco en un consejo consultivo, donde se acumulaban todas las experiencias vitales de la tribu a fin de encarar con un mejor criterio de bienestar general una crisis o un problema concreto que pudiera surgir (habitualmente bélico, de hambrunas o de enfermedad con carácter de epidemia). Hoy en día, ya no hay tiempo para seguir acumulando experiencias, sino que el poco que nos queda se dedica a interpretar (al igual que ocurre con la religión y la existencia de un Ser único y divino destinado a debatir sobre su naturaleza y su relación con el resto de lo creado) esa experiencia anterior para terminar por llegar a caminos sin salida, donde las ideas se acaban pudriendo antes siquiera de conseguir ver la luz. Muchos de los viejos de hoy (una inmensa mayoría) nacieron limitados y su veteranía en el teatro de la vida no les ha servido para crecer como personas. Contamos, por tanto, con todo un ejército inconmensurable de seres seniles incapaces de transmitirnos nada de nada para evolucionar hacia una nueva Edad de Oro (o, como mínimo, intentar salir de esta Edad de la Chatarra Tecnológica que no está tocando vivir) del Hombre y sus influjos sobre la Tierra y el Universo.
Mefistófenes Rex de la Inmundicia.
Merced a ciertos avances incuestionables, vivimos más (tiempo), pero con mucha menor calidad de vida (intelectual, física y anímica, así como económica). Es decir, llegamos a más viejos, pero con menos capacidad, lo que nos convierte en un serio peligro para el mantenimiento de la raza humana. Por ello, y en vista de que estaría muy mal visto aplicar las enseñanzas esquimales que nos muestra la estupenda película "Los dientes del diablo" (en la que los mayores, llegados a una edad, aceptaban perderse en la tundra helada para ser benignamente eliminados por el hermano oso polar) (*) o seguir el ejemplo de la serie "La fuga de Logan" (donde a partir de los 30 años se "reciclaba" al personal transformándolo en estupendas hamburguesas para el resto de la progenie humana**), los ejecutivos comunitarios están haciendo todo lo posible por reducir el número de decrépitos dependientes del sistema (recortes y constantes congelaciones de las pensiones y la útima diabólica idea digna del mismísimo Mefistófenes: que los abuelos se paguen ellos mismos las medicinas, y si no tienen dinero, haberlo pensado antes y haber ahorrado algo a lo largo de su excesivamente larga vida, que a la postre, no es más que un engorro para la sociedad).
Eso, la ampliación de la edad de jubilación y la progresiva eliminación del sistema sanitario público, supondrá la efectiva eliminación de ese segmento social plagado de arrugas que únicamente sirve para consumir los escasos bienes que requieren los individuos en la niñez, la juventud y la mediana edad del fugaz presente. Lo malo es que en épocas tan nefastas como las que nos toca vivir, esos viejos que sobran son el apoyo real (y, en muchos casos, único) de los que se quedan sin trabajo y gracias a ellos familias enteras dejan de pensar en el suicidio y en la perniciosa idea de no tener que haber nacido. Nefasto panorama que tiene visos de prolongarse algunos añitos más... Aquí, una gráfica recogida del Caralibro de Vicente H. Carpetano (un tipo genial donde los haya) que pone los pelos de punta y que deja a las claras la desaparición de las clases medias que favorecen el suicidio masivo antes de llegar a viejos (que proclamaba el amigo Pete Townsend):
(*) Por cierto, que estoy leyendo un libro sobre los esquimales, "Iglús en la noche", de Hans Ruesch, en el que también "hacen desaparecer" a sus mayores arrojándolos al mar. Y, por cierto, entre los miembros de esas sociedad tan especial, eso no es ni asesinato ni una mala acción, sino lo natural...). (**) Donde transforman a los viejos en comida (concretamente galletas) no es en la Fuga de Logan, donde sí es verdad que al personal se le elimina a los 30 años, sino en la película Cuando el destino nos alcance (1973), de Richard Freischer, y con Charlton Heston de protagonista. Me lo ha dicho mi amigo Jesús Ligero. Y si no lo he corregido arriba en el texto es porque me gusta asumir mis errores y reconocer los méritos al personal y, además, demuestro que no soy un friki radical. ¿Que si Jesús es el friki? No diría tanto, pero es llamativo que ese detalle no se le pasara por alto ¿eh?
Para la ocasión, me invade la urgente necesidad de que escuchéis este temita de The Specials, titulado "Do nothing". No por nada en especial, sino porque la gente vacua sobre la que habla me recuerda sobremanera a algunos de esos políticos que hacen de las autonomías las "autonosuyas" a las que alude en su carta nuestro amigo Arturo.
La letra (y su castellanización) es la que sigue:
DO NOTHING (NO HACER NADA)
Each day I walk along this lonely street (Cada día me paseo solo por esta solitaria calle)
Trying to find, find a future (tratando de buscar, buscar un futuro)
New pair of shoes are on my feet (Me he calzado una par de zapatos nuevos)
Cos' fashion is my only culture (porque la moda es mi única cultura)
People say to me just be yourself (La gente me dice que simplemente sea yo mismo)
It makes no sense to follow fashion (que no tiene sentido seguir la moda)
How could I be anybody else (¿Cómo podría ser cualquier otro?)
I don't try, I've got no reason (Ni lo intento, no hay motivo)
I'm just living in a life without meaning (Me limito a vivir una vida sin sentido)
I walk and walk, do nothing (camino y camino sin hacer nada)
I'm just living in a life without feeling (Me limito a vivir una vida sin sentimiento)
I talk and talk, say nothing (hablo y hablo sin decir nada)
I walk along this same old lonely street (Me paseo solo por la misma solitaria calle)
Still trying to find, find a reason (todavía intentando encontrar, encontrar una razón)
Policeman comes and smacks me in the teeth (Un policía llega y me parte los dientes)
I don't complain, it's not my function (no me quejo, pues no es mi función)
They're just living in a life without meaning (Se limitan a vivir una vida sin sentido)
I walk and walk, do nothing (camino y camino sin hacer nada)
They're just playing in a life without thinking (Se limitan a vivir una vida carente de ideas)
They talk and talk, say nothing (hablan y hablan y no dicen nada)
I'm just living in a life without feeling (Me limito a vivir una vida sin sentimiento)
I walk and walk, I'm dreaming (camino y camino, estoy soñando)
I'm just living in a life without feeling (Me limito a vivir una vida sin sentimiento)
I talk and talk, say nothing (hablo y hablo sin decir nada)
I'm just living in a life without meaning (Me limito a vivir una vida sin sentido)
I walk and walk, do nothing (camino y camino sin hacer nada)
Y aquí tenéis, totalmente gratis, un cuento escrito para un concurso y que acabó publicado en un libro junto a otros muchos relatos de la diáspora extremeña. El estilo es muy a lo James Joyce (no en balde, me acababa de tragar el Ulisses, del que me encantó el último capítulo, extremadamente sensual, en el que no hay ni un solo signo de puntuación).
Callejón dublinés similar al del cuento.
El invierno. Frío y humedad. Maquillaje de la ciudad, disimulando sus arrugas sucias de vómitos y orinas, escondiendo verrugas rellenas de basura, obligando a la gente a mantener en sus inexpresivas caras una sonrisa forzada. Una estación amable en la que el día se abriga temprano con un manto oscuro de seda nocturna; la estación del tabaco congelado en estancos mohosos y grises, reino de las telarañas donde reposa el polvo del tiempo pendiente. Del silencio y la magia.
Jack Tisdall salió de la casa con algunas monedas de cobre en el bolsillo. Se detuvo en el vano de la puerta admirando la nube de vaho que emanaba de entre sus labios carnosos, tenazmente cercados por el duro vello sin rasurar. Largo el camino hasta la taberna de Jim Mulligan. Calor, música y excelentes pintas de cerveza ¡gloria a Dios! Largo camino e intrincado -go dtéir slán abhaile!-; pero merece la pena. No hay gloria sin valor, y la recompensa.... ¡Ay, la recompensa!
Notaba el helor del empedrado bajo las suelas de sus botas, opacas a pesar de la luz de los faroles. La turba da dinero, aunque no transforma precisamente en príncipes al que la comercia. Lo justo para ahogar la sed, y otras necesidades básicas, y superar el ansia con unas pipas cargadas de hebras aromáticas, cómodamente aposentado sobre una silla robusta, capaz de soportar todo el peso que concede el agotamiento. Un tiempo de diablos, acentuado por la noche sensible. Invierno en Hibernia, sin nieve, aunque muy típico. Igual para toda la isla, el frío repartido equitativo entre sus habitantes; a unos más que a otros, en realidad, pero eso forma parte del invariable sistema, ¿no?
El bueno de Jack Tisdall se encargaba de repartir para que la diferencia fuera aún mayor. A unos, un saco; a los menos, dos. A otros, la enorme mayoría, nada de nada. ¡Así se queden tiesos en sus casas como yo me estoy quedando ahora!
Repartidor de turba irlandés.
Apresuró el paso. A su izquierda, la calle del túnel, más negra que la mismísima oscuridad, y allá al final, la taberna. Pero maldita la gracia de tener que cruzarla.. ¿Por qué no está iluminada? ¿Por qué no hay alguien nunca? Nadie. Absoluta soledad. Ramalazos de recuerdos en la inquieta mente de Jack; cuentos sobre duendes, historias perversas de hechos monstruosamente desagradables. Truculenta sensación de un niño solitario y marcado por el miedo primitivo.
No soy un héroe, ¡válgame el Cielo que no! Caminar hasta que acabe la manzana, bordearla y regresar en sentido contrario por la paralela, toda una hazaña. Lo mismo daría un paseo hasta el lugar donde Dios habrá de juzgar las acciones de los hombres. Jack miró con ojos acuosos al callejón. ¡Qué demonios! Unos metros y fuera. Respiró hondo y se adentró en la lúgubre callejuela.
El viento levantó jugando una ancha hoja de periódico que crujió con fuerza. Quebrantar de huesos, muertos gritando hambrientos por volver a la vida animada. Jack Tisdall se detuvo. La hoja se movía hacia él, directa, deprisa y con ganas, como una amplia mortaja. Volteó en el aire a la altura de su cabeza, rozando la gorra de tweed, manchada de sudor y de grasa. Un picado de papel hasta su tobillo, golpeando bruscamente. El viento cesó; enredado en su pierna, el periódico ejercía una suave presión informativa. Mover la canilla a ver si se va, convulsivamente, a ciegas, sólo con la dichosa impresión en el tobillo. No quiere soltarse de mí, ¡sucios periodistas! No hay bemoles para agacharse y quitarlo con la mano; quizá con la luz recobre el valor. Salir cuanto antes de allí, ¡qué angustiosa estupidez! ¿Verdad?
Mano espectral como la del cuento.
En pocas zancadas Jack alcanzó la salida. La farola que se encontraba a unos siete metros era suficiente como para echar una mirada. Sus ojos buscaron la mancha blanca sobre la bota. No estaba. ¿Volviste al Averno de nuevo? En el callejón, la respuesta del viento, silenciosa a pesar de todo.
Ahora a celebrar la victoria con unos cuantos tragos espesos. De la taberna de Jim Mulligan brotaban salvajes las notas arrancadas del violín del pequeño Mick Geraghty, dándole la bienvenida. Jack sonrió, el cielo de los héroes por fin. El Valhalla.
En gesto de burla hacia sí mismo alzó la pierna y la vio allí, justamente donde antes estaba el periódico; una mano alba y blanda sujeta como un percebe a su tobillo; una mano de noble inglés, surcada por finas venas azules, cubierta de escarcha, con largos y delicados dedos pálidos de sangre. Jack Tisdall dejó de sonreír. Bajó la pierna y se apoyó contra la pared.
Los cuentos no son cuentos, tienen un reflejo en la realidad, como si ésta fuera un espejo de los poemas y leyendas de la vieja tierra verde. Jadeando, Jack volvió a echar un vistazo. Comprobó que seguía allí y soltó un sollozo. Qué maldita suerte tengo. El oficial de policía Tom Twigg apareció caminando por la acera opuesta. Paso cansino, manos enguantadas a la espalda, rostro aburrido. Jack pensó en llamarle.
"Tom, ven a ver lo que tengo en la pierna. No te lo vas a creer".
"¡Qué! Jack, tus mugrientos pantalones y tus feas botas sin brillo".
"Pero, ¿y la mano? También está la mano".
"¡Maldito seas, Jack! Vete con tus tonterías de borracho al Infierno. No me fastidies más, Jack".
"¿No la ves, Tommy? No te enfades, Tom. Sólo era una broma; bastarda, jodida y sangrienta broma".
Pero el astuto Tom Twigg también podría llegar a verla y se quedaría fijamente mirando a los asustados ojos de Jack. ¿Dónde la has robado, Jack? ¿Quién es el pobre desgraciado que se quedó manco por darte una amistosa caricia en el tobillo? Mejor será que la devuelvas, Jack. No quiero complicaciones contigo, Jack.
Sí, Tom. Como tú digas, Tom.
Sin ni siquiera dirigirle una ojeada a Jack, el oficial de policía Tom Twigg pasó de largo y se alejó envuelto en su propio vapor bucal. Fundiéndose con la noche, como si nunca hubiera pasado por allí. Tom Twigg no existe, ni la ciudad, ni el callejón, sólo la mano y yo pegado a ella.
El violín de Mick Geraghty cesó de tocar. Por una balada, una pinta; por dos pintas, una jiga; y por una pinta y un whiskey, un reel. Jack recapacitó. Falso, no es verdad, si Tom no la ve yo tampoco debería de verla. Alrededor de los ojos se produjo una nube de ceguera que se extendía hacia el centro, formando una implosión concéntrica. La mano brillaba con parpadeos de estrella muerta, hasta que desapareció. ¿Lo ves? Tenía más razón que un santo.
Jack Tisdall caminó aligerado. La luz de la taberna le abrasó la cara, derritiendo la máscara de hielo, fundiendo su preocupación, transformándola en agua salada que le resbalaba por su cuello, dejando en cada pliegue de la piel la mitad de su volumen.
-¡Jimmy! Dame el mejor contraste que dejara hecho Dios en este mundo.
Pinta de cerveza negra; el mejor contraste.
Jim Mulligan, sonriente, satisfecho consigo mismo, asintió jovial. Ni el humo, ni el olor agrio del sudor, destilado pacientemente a presión, ni los gritos y cantos de la mediana edad irlandesa, despistaron la atención de Jack. Espuma de crema, sin una sola burbuja, cuerpo negro y denso, encerrado en su celda de cristal. Cerveza de la casa, cerveza nacional, el mejor contraste. Jack levantó el vaso tarareando una tonadilla entre dientes.
-¡Eh, Jack! ¿Qué es eso que te has traído contigo? -Exclamó Sam O'Reilly, el cartero que a diario realizaba el recorrido de la zona del muelle, siempre montado sobre su destartalada bicicleta.
Ojos oblicuos, ojos directos, pupilas ebrias de alcohol, sonrieron ante la visión.
-Mira el trofeo de guerra, ¡vaya con el pícaro Jack! -Coreó Robert Dillon, sin profesión concreta o simplemente desconocida.
-La mano de un inglés -señaló un viejo tocado con una gruesa gorra de lana.
-El héroe de la revolución; Jack, el gran Manannan Mac Llyr. ¡Caramba, viejo! Esto hay que celebrarlo -Mick Geraghty atacó entonces con su instrumento una conocida marcha de guerra que fue cantada por la audiencia:
"I will stand in the band
Like a true irish man,
And go to fight the forces of the Crown.
I will march with O'Neill
To an irish battle field,
And tonight we'll go and save old Wexford Town"...
No. Lo mejor era no entrar. Necios embriagados que no saben nada de la angustia. Cerebros ahogados en líquido cohobado en la clandestinidad, embotados con el perfume de la pólvora aún reciente. Cuerpos abiertos en canal mostrando orgullosos sus entrañas, con los oídos ensordecidos por los disparos. Recibieron bien y todavía quieren más. Por sobre el horror de la guerra se eleva flotante el horror personal: la garra de un noble británico aferrada como una presa al tobillo de un repartidor irlandés de turba.
Violinista irlandés, más típico que una mujer vestida de gitana en la feria de Sevilla.
Jack Tisdall optó por no traspasar la puerta de la taberna. La máscara se encajó de nuevo, acoplándose al detalle a su rostro, asiéndole con fuerza del pelo y de las orejas. Con dolor mordiente. A su derecha, el callejón; susurros de vergüenza. El gran dios Manannan, hijo de Llyr, manchando impúdico los calzones ante una abierta boca desdentada. El principio puede ser el fin, como los inexistentes extremos de una circunferencia perfecta. evolver al césar lo que es del césar, a Dios lo que es de Dios, y al Diablo exactamente lo mismo. Regresó a la calle del túnel con pasos acelerados.
¿Y el periódico? ¿Por qué no sopla el viento para alejar el temor? Piedra sobre piedra, en penoso equilibrio durante siglos, permitiendo resignadas los dedos que soban el polvo, erosionando el pasado, marcando con precisión matemática las salidas del sol. Los interiores de los panteones deben de ser similares a esta tiniebla; las tumbas de hombres y dioses parecidos, iguales, con idénticos miedos. Algún día no saldrá más el sol, y el cielo se derrumbará sobre todos nosotros. Jack alcanzó el final de la callejuela. El Diablo recibió lo suyo, quizá. Pero no fue así.
Jack se dedicó a morderse los dedos con rabia hasta sangrar. No es justo, no lo es. Lanzó una patada ciega contra el muro chorreante de humedad, la bilis urbana. La mano chasqueó con dentera, como si se hubiera astillado por entero. Pulpa hecha papilla, perros sarnosos lamiendo la humeante comida en platos oxidados. Jack abrió los ojos suspirando. La mano se movía, artrítica, con lentitud, escupiendo chillidos mudos de lamento; aullando sin ruido. Preguntando el porqué de tanta brutalidad incontenida. Ella sólo quería ayudar. La cara entre las manos, sin una posible respuesta convincente. Visión perdida y triste, sin contemplar el camino, hasta casa.
La salvación está en el hogar, pleno de sentido. Betty dormía en el piso de arriba. Estaba acostumbrada a las tardanzas de Jack. Eructos malolientes, besos de sabor amargo, caricias torpes bajo las sábanas. Era preferible esperar durmiendo, o por lo menos simularlo. La bondadosa Betty, caída en el suelo, encharcada en su sangre, suplicando con la mirada. Nunca más se produciría el milagro de la vida en ella...
La mano se desvanecía, se hacía transparente. Agua de la playa remota, mil gotas preñadas de arena, dando a luz a la vez. En el estante guardaba la botella. Jack arrastró los pies hasta la cocina, recogió una jarra del armario y tomó asiento. Brindis por la vida; por Betty, la esterilidad. Por la mano que le daba la oportunidad de cazar recuerdos al asalto. Por la mano, que por fin había desaparecido. Brindis por el adiós.
Preciosa estampa de un pub irlandés.
Náuseas de vacío al comprobar que con la mano también había hecho mutis por el foro su pie y su tobillo embotado sin destellos. Pata de palo, roída por la carcoma, redoblando sobre la madera de la estancia al compás del rápido corazón. Jack se levantó, quietud perfecta, como la de los grandes peñascos antes de caer al abismo. La roca de Jack, de pie, sin rodilla. La mano robaba indolora a Jack su cuerpo, trozo a trozo. Vaciándose como los sacos llenos, hasta que la piel cayera floja a la fosa. Jack sonrió enfermo de fiebre. Extraviándose, condenado antes incluso del Juicio. Culpable de crear sus propios fantasmas. Adiós, querida pierna, queridas piernas mías. Levantemos las copas por la despedida. ¿Qué diría Tom Twigg de todo esto? "Pobre Betty; le han afanado el marido, poco a poco".
Pobre Betty, sí. Pero ¿y Jack? ¿Qué pasa con Jack?
Se esfumaba al mismo tiempo que se iba vaciando la botella. Evaporarse en el aire, como el alcohol. Para el carro, eso es mejor dejárselo a los ateos, ¿verdad, Jack? Si ellos lo quieren que así sea, que se disipen y se transformen en una nada sin consciencia. Pero la consciencia hace daño, ¿eh? Por eso desean desaparecer.
No voy a subir con Betty, le daría un disgusto enorme. Aunque puede que se alegrara de perderme. Pues no, tampoco voy a subir para darle una alegría. Jack se derrumbó en la silla. Sobre la mesa la botella vertía las últimas gotas de licor ardiente. Sin cuerpo, sin nada, sólo la consciencia terrible de continuar vivo. Jack terminó por dormirse.
Betty despertó despacio. Borrar las legañas, anular el pánico a la soledad con un parpadeo. El lado de jack estaba frío, desierto, sin la calidez de su presencia inevitable.
Miradas acuciantes, manos enlazadas nerviosamente, con las palmas sudadas. Y por primera y última vez vio lágrimas en los ojos de Jack. Nunca nás, nunca más. A partir de entonces, todas las malditas noches, mataba su desazón en la taberna de Jim Mulligan. El hombre tiende a abandonar el erial para ir a beber en el oasis de unos labios fértiles, con la esperanza del fruto futuro. Reflejo de uno mismo, promesa de eternidad. Y ella era la incapacidad inútil y estéril de la muerte. Negación de vida. Ésa había sido su gran pesadilla cada vez que anochecía, y finalmente se había cumplido.
Betty intentó detener el llanto conteniendo la respiración La nariz empapada, goteo burbujeante, presión en el pecho, en mitad del alma. Se levantó del lecho apartando las sábanas a un lado y descendió las escaleras en camisa de noche, sin cubrirse de la helada con ninguna otra prenda. La puerta de la cocina estaba abierta, dejando entrar a raudales la luminosidad blanquísima de la mañana. Diminutas hadas rubias de piel azulada, hechas con partículas de luz, bailando ágiles sobre el entarimado; espirales de niebla, sonriendo casi desvanecida ante los ronquidos del temible dragón durmiente. Párpados apretados, ocultando el iris resacoso.
Observó aliviada a su marido que tenía el brazo apoyado sobre la mesa y la cara enterrada entre dobleces de ropa lanuda color de nuez. La mano derecha, descansando en el seno, todavía con el lacre de la segunda virginidad; la izquierda, cubriendo la tímida sonrisa y secándose las lágrimas de eterno agradecimiento. A pesar de la botella y la jarra, secas y abandonadas a su suerte. Betty recuperó a su hombre, aunque nunca lo había perdido. La mujer se desplazó por la estancia sin ruidos, como una brisa carente de peso, con la ligereza de una niña pubescente.
Jack Tisdall rasgó la negrura de su mirada. Betty enjuagando el recipiente de cristal. De espaldas. Pasándose, de cuando en cuando, el dorso de la mano por los ojos. La contempló al detalle. Francamente bella, siempre tan fina, sin perder la línea y sensual, inocentemente sensual en cualquiera de sus ademanes. Jack se levantó y fue hacia Betty. Ella dejó de limpiar y permaneció quieta, tensa, aguardando. Jack, el dragón domado, posó los dedos sobre sus hombros, redondez tibia, y la hizo volverse. Ojos asustados, muy abiertos. Jack los estudió largo tiempo, atravesando barreras, quebrándolas con rabia, hasta llegar a encontrar su figura agazapada en lo más profundo. Ínfima, acurrucada, tremendamente indefensa, injustamente abandonada en su sentimiento de culpabilidad morbosa. Le acarició una mejilla sedosa. Sorpresa. Luego el beso, calmado, muy suave, rozándole apenas la boca. Deliciosa iluminación.
La mano blanca se había ido; labor bien hecha. Libertad para el renovado Jack, el Fénix, el nuevo héroe, juzgado y hallado inocente ante los hombres.
Jack salió de casa para encaminarse hasta el puerto. Le esperaban las sacas de turba, que ahora descansaban en las cubiertas de los barcos, meciéndose con el balanceo despacioso del mar. A su izquierda, el callejón del túnel. Visible, rebosante de día, sin sombras acechantes, mostrando las arrugas sucias de vómitos y orinas, sus verrugas plenas de basura sin disimular, como el resto de la urbe. Jack asintió con la cabeza en señal de desprecio, luego continuó su camino. La taberna de Jim Mulligan tendría que esperar mucho, muchísimo tiempo, hasta que volviera a ver a Jack Tisdall cruzando de nuevo su puerta pintada de verde.
Me apetece que suene aquí el Do the dog, de los Specials.
He aquí la letra y su posible traducción:
All you punks and all you teds (todos vosotros punks y teds)
National Front and Natty dreds (Frente Nacional* y rastas)
Mods, rockers, hippies and skinheads (Mods, rockers, hippies y skinheads)
Keep on fighting 'till you're dead (siguen en la lucha hasta que estés muerto)
Who am I to say? (¿Quién soy yo para decirlo)
Who am I to say? (¿Quién soy yo para decirlo)
Am I just a hypocrite? (¿Soy tan sólo un hipócrita?)
Another piece of your bullshit (Otra parte más de tus gilipolleces)
Am I the dog the bit, the hand of the man that feeds it? (¿Soy el perro que muerde la mano que le alimenta?)
Do the dog, do the dog (haz el perro, haz el perro)
Do the dog, not the donkey (haz el perro, no el burro)
Do the dog, don't be a jerk (haz el perro, no seas cretino)
Do the dog, watch who you work for (haz el perro, conoce para quién trabajas)
Do the do the do the do the dog (haz, haz, haz, haz el perro)
Everybody's doing the dog (todo el mundo está haciendo el perro)
Take your F.A. aggravation (coge tus problemas de la FA**)
Fight it out on New Street station (Discútelo en la estación de New Street***)
Master racial masturbation (señor de la masturbación racial)
Causes National Front frustration (que causa la frustración del Frente Nacional)
Who am I to say? (¿Quién soy yo para decirlo)
To the IRA (Al IRA****)
To the UDA (al UDA*****)
Soldier boy from the UK (soldadito del Reino Unido)
Am I just a hypocrite? (¿Soy tan sólo un hipócrita?)
Another piece of your bullshit (Otra parte más de tus gilipolleces)
Am I the dog the bit, the hand of the man that feeds it? (¿Soy el perro que muerde la mano que le alimenta?)
Do the dog, do the dog (haz el perro, haz el perro)
Do the dog, not the donkey (haz el perro, no el burro)
Do the dog, don't be a jerk (haz el perro, no seas cretino)
Do the dog, watch who you work for (haz el perro, conoce para quién trabajas)
Do the do the do the do the dog (haz, haz, haz, haz el perro)
Do the do the do the do the dog (haz, haz, haz, haz el perro)
Do the do the do the do the dog (haz, haz, haz, haz el perro)
Everybody's doing the dog (todo el mundo está haciendo el perro)
* Frente Nacional es un partido racista de ultraderecha británico que tuvo mucho dinamismo en la década de los 70/80 del siglo pasado.
** FA es la Asociación de Fútbol en Inglaterra.
*** New Street es Calle Nueva.
**** El IRA es el Ejército Republicano Irlandés (católicos)
***** El UDA es la Asociación en Defensa del Ulster (protestantes)