miércoles, 1 de abril de 2015

Visiones aromatizadas de rojiblanco (y II)

Maravillosa imagen del estadio Vicente Calderón besado por los húmedos labios del río Manzanares. Imagen cogida de clubatleticodemadrid.com
Siempre pasa lo mismo. Las crónicas deportivas en los medios de comunicación obvian lo principal de un evento para centrarse en lo coñazo, lo denso, lo plasta y lo terriblemente aburrido para cualquier lector normal que se precie y que, por lo general, ya ha contemplado el espectáculo a través de la televisión o Internet o lo ha podido seguir a través de la radio.
Mucho me temo que a los rojiblancos se nos olvidó muy pronto la muerte de Aitor Zabaleta, seguidor de la Real Sociedad, aquel vergonzoso 9 de Diciembre de 1998, a manos de un ultra al que me niego a denominar colchonero. Ese acto manchó el nombre del Vicente Calderón, que lo llevó como una losa durante años, a pesar de los intentos de la sana afición del Aleti por mitigar un mínimo el suceso llenando el poste de la farola donde falleció aquel muchacho de 28 años con mensajes de pésame sentido dirigidos a la familia y al club donostiarra.
Sinceramente, creí que aquello no iba a ocurrir de nuevo. No, al menos, a orillas del Manzanares. No a manos, de nuevo, de supuestos seguidores rojiblancos. Pero a determinadas mentes reblandecidas por una inútil vida irreflexiva y estúpidamente limitada no les cuesta nada arrastrar por el barro el orgullo y el honor de un club ultracentenario que tiene a gala poder contar en cualquier punto de su estadio con aficionados rivales mezclados con los locales, sin que tengan que correr riesgos de ningún tipo.
Y cometieron el mismo error el pasado 1 de Diciembre de 2014.

Es una simple excusa para añadir esta caricatura
cogida de hipocondriamods.mforos.com
Se repite el mes, pero no las circunstancias. El joven vasco acudió a Madrid acompañando a una peña femenina, la Izar, por completo pacífica en la que estaba su novia y sin ni siquiera mostrar símbolo alguno de su militancia deportiva (que por tener, hubiera tenido todo el derecho del mundo). La siguiente víctima mortal, Francisco Javier Romero, era un ultra del Deportivo de La Coruña, perteneciente a los Riazor Blues, que se citó en las inmediaciones del Calderón junto a seguidores fanáticos del Rayo Vallecano y del AD Alcorcón (club que milita en Segunda División) para demostrar a los del Frente Atlético quién era más gallito y más hombre a base de patadas, insultos, puñetazos y lo que se terciara, que al final terció. Durante la batalla campal acabó en las aguas del río y luego falleció por los golpes recibidos y por la hipotermia.
Esa misma mañana jugaba el Atlético y entre los aficionados que allí se congregaron estaban mi hermano Luis y su cuñado y tocayo, un madridista de los sanos que tuvo la oportunidad de intentar ver buen fútbol que no desaprovechó y que actuaron de cronistas de lujo para la ocasión (al menos, e lo que a mí y a mi historia concierne). Evidentemente, ninguno de los dos se enteró de lo que había pasado en el amanecer de ese funesto día, pero notaron un ambiente enrarecido en el estadio. Había demasiado SILENCIO (algo denso y pegajoso, me llegaron a describir), y Luis me comentó luego que tuvieron la impresión de haberse equivocado de campo, de haberse colado de lleno en el Santiago Bernabéu, donde todo el mundo sabe que animar se considera una grosería y está bastante mal visto. El Calderón se encontraba bastante cargado (unos 50.000 espectadores) y parecía una tumba general.
Yo recuerdo que le había enviado a mi hermano varios "guasaps" (palabreja con guasa que se deja tontear) indicándole que se había producido una reyerta que justo en ese momento todavía no había pasado a ser mortal, pero no los recibió. El caso es que no había animación en el estadio.
Maravillosa mezcla: Mod-ernismo y el Aleti.
Cogida de colchonero.com.
Tenían a los seguidores del "Depor" concentrados justo debajo de sus asientos y los gallegos llegó un momento en que comenzaron a proferir insultos y silbidos de forma constante y en abundancia contra los del Frente Atlético. Una situación molesta, inquietante para el resto de rojiblancos que todavía no se habían enterado muy bien de lo que había pasado. Porque, como suele pasar, tú puedes insultar o despreciar algo que consideras tuyo o propio, y de hecho se hace a menudo, pero no resulta nada agradable que otra persona ajena lo haga, aunque coincidas con ella plenamente en pensamiento; no sé si me entendéis. Y, al cabo de un momento, comenzó a escucharse una palabra que soliviantó el alma del Calderón: "¡Asesinos! ¡Asesinos!".
Vivimos en una maravillosa época en la que la tecnología muestra su rostro más zalamero y dulce al que se deje mimar, y los teléfonos móviles son auténticos ordenadores en miniatura desde los que acceder a Internet desde cualquier punto de una ciudad. Así que la grada rojiblanca indagó las razones de aquella anómala situación y supo por fin lo que había ocurrido.
Vergüenza, bochorno, incredulidad. Otra vez...
Entonces ocurrió algo mágico; de esas cosas que nunca se mencionan en las crónicas deportivas y que terminan pasando a formar parte del mito de un club prodigioso, como es el Aleti.
Un aficionado rojiblanco se quitó la bufanda y la arrojó hacia los seguidores herculinos. Alguien de abajo la recogió y la intercambió con la suya enviándosela a quien le había ofrecido inicialmente los colores de su equipo. Otros colchoneros hicieron lo propio y los deportivistas reaccionaron de idéntica manera, y entonces se convirtieron en una única voz contra el Frente.
Cada vez que los ultras locales intentaban cantar o animar a los jugadores, el resto del estadio al completo les silbaba y les gritaba para callarlos. Un clamor común contra la estupidez y la barbarie. "¡Asesinos!" fue el término más utilizado y también algo que a algunos de los ultras rojiblancos les tuvo que doler, pero a la mayoría les dejó seguramente indiferentes: "¡No sois del Aleti! ¡No sois del Aleti!".
Hasta que finalmente ocurrió. El Frente Atlético se calló del todo y supo que ya no tenía cabida en el Calderón.
Una afición sana y mágica donde las haya. 
Fue el principio de su fin. La directiva atlética acabó prohibiendo su presencia manifiesta en la grada (algo que tenía que haber hecho hace muchísimo tiempo, emulando, mal que nos pese, a los del eterno rival, el Real Madrid, que se nos había adelantado bastantes meses antes) y se dio un paso de gigante hacia la normalización en la grada.
Tengo que reconocer que hay algunos cánticos del Frente que voy a echar de menos. Del mismo modo que en la época en que acudía asiduamente a ver a mi equipo al Paseo de los Melancólicos Madrid prácticamente era una fiesta cada noche y la afición colchonera fue calificada como la "mejor del mundo", en la actualidad un sabio taxista de la capital me dijo muy recientemente que "las noches de Madrid hace años que se han muerto" y el ambiente en el Calderón se ha enfriado bastante. Pero le corresponde al colchonero medio recuperar ese galardón con el tiempo, sintiéndose feliz en la grada, aprovechando cada segundo que le queda de existencia al estadio del Manzanares antes de convertirse en los horrorosos edificios que tienen planeado levantar allí. Una tarea ardua, pero sencilla para quienes fueron, durante un tiempo, el ejemplo a seguir en toda la Piel de Toro.
En cualquier caso, algunos de esos cánticos bien pueden ser recuperados sin que el Frente Atlético tenga que volver...

Espantoso aspecto que tendrá la zona una vez que el glorioso estadio Vicente Calderón haya desaparecido para convertirse en viviendas. Imagen cogida de elblogdegrama.blogspot.com


Una entrada que me sirve como excusa perfecta para incluir un tema de unos de mis grupos favoritos de todos los tiempos, a pesar de que no haya posteado mucho acerca de ellos. Pero algún día les dedicaré una entrada exclusiva a ellos. Son The Jam y he elegido para la ocasión el tema "That's Entertainment".



That's Entertainment (Esto es entretenimiento)

A police car and a screaming siren (Un coche de Policía y una sirena que aúlla)
Pneumatic drill and ripped up concrete (una huella de neumático y cemento quebrado)
A baby wailing, a stray dog howling (el llanto de un bebé, el gañido de un perro vagabundo) 
The screech of brakes and lamplights blinking (el chirrido de frenos y el parpadeo de neones)  
That’s entertainment, that’s entertainment (Eso es entretenimiento; eso es entretenimiento)
A smash of glass and the rumble of boots (el estallido de cristales y el fragor de las botas)
An electric train and a ripped up phone booth (un tren eléctrico y una cabina de teléfono reventada) 
Paint splattered walls and the cry of a tom cat (Una pared salpicada de pintura y el llanto de un gato callejero)
Lights going out and a kick in the balls (Luces que se apagan y una patada en los huevos) 
I say that’s entertainment, that’s entertainment (Digo que eso es entretenimiento; eso es entretenimiento)
Days of speed and slow time Mondays (Días de velocidad y lunes que se ralentizan)
Pissing down with rain on a boring Wednesday (Meando a la calle mientras llueve en un aburrido miércoles)
Watching the news and not eating your tea (Mirando las noticias y sin tomarte tu té)
A freezing cold flat and damp on the walls (un helado y distante piso y humedades en las paredes)
I say that’s entertainment, that’s entertainment (Digo que eso es entretenimiento; eso es entretenimiento)
Waking up at 6 a.m. on a cool warm morning (Levantarse a las seis de la mañana en una fría madrugada)
Opening the windows and breathing in petrol (abriendo la ventana y respirando petróleo)
An amateur band rehearse in a nearby yard (el ensayo de una banda no profesional en un cercano corral)
Watching the telly and thinking 'bout your holidays (mirando la tele y pensando en tus vacaciones)
That’s entertainment, that’s entertainment (eso es entretenimiento; eso es entretenimiento)
Waking up from bad dreams and smoking cigarettes (Despertarse de un mal sueño y fumar cigarrillos)
Cuddling a warm girl and smelling stale perfume (abrazar a una cálida chica y aspirar un rancio perfume)
A hot summers day and sticky black tarmac (un caluroso día de verano y pegajoso alquitrán negro)
Feeding ducks in the park and wishing you were far away (alimentar a los patos en el parque y deseando que estuvieras muy lejos)
That’s entertainment, that’s entertainment (eso es entretenimiento; eso es entretenimiento)
Two lovers kissing amongst the scream of midnight (dos amantes besándose entre los gritos de la medianoche)
Two lovers missing the tranquillity of solitude (dos amantes perdiendo la tranquilidad de la soledad)
Getting a cab and travelling on buses (Cogiendo un taxi y viajando en autobuses)
Reading the graffiti about slashed seat affairs (leyendo la pintada sobre incidentes de sillones recortados)
I say that’s entertainment, that’s entertainment (Digo que eso es entretenimiento; eso es entretenimiento)

lunes, 16 de marzo de 2015

La vuelta del calcetín como la vida misma


La vida es un reflejo de sí misma, sólo que algo más pálida y sedada por la sequedad del agua
He de advertir que el verdadero protagonista de esta entrada no son las palabras que la acompañan, sino la magnífica imagen de Valerio Merino, en la que se puede contemplar una escena bucólica de turistas paseándose por el Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba en una estupenda y límpida mañana de Marzo, sólo que hay algo extraño, algo fuera de lo común, algo que hace vibrar el alma. ¿Es ese cielo verdoso por el que nadan peces sin alas flotando sin orden ni concierto por senderos invisibles entre átomos volátiles? ¿Esos cuerpos sin prisas que asemejan la sustancia fantasmal de un inapetente muerto viviente? ¿O ese sol moribundo que baña con paupérrimos rayos rojizos la piedra monumental y milenaria de lo que jamás mostrará la menor tendencia a variar ni un miserable ápice? ¿La palmera cimbreante que desaparece sin prisas en la niebla de la memoria sin neuronas?
No lo sé, el caso es que me inspira lo suficiente como para crear un puñado de versos muy indicados para lo que está por venir primero en Andalucía y luego, extendiéndose como una mancha de aceite socialmente molesto, el resto del país (algo que para los que estáis allende nuestras fronteras quizá os resulte un tanto difícil de entender, salvo para los griegos, claro está, pero algún día puede que lo explique con palabras en extremo sencillas a fin de que el mensaje no se haga de rogar).
El mensaje es claro: No hay que temer los cambios. Como mucho, sentirse molesto por lo cómodo que uno se encontraba hasta que ocurre, pero el proceso implica siempre avance y no hay progreso sin modificaciones. Negar esta evidencia es como pensar que la vida surge de debajo de las flores o que viene pendiente del pico de una cigüeña ciega.
Dicho lo cual, paso de inmediato a publicar los prometidos versos. De acuerdo, de acuerdo. Sé que me estoy pasando con tanto poemilla de oscuras y vaporosas raíces en este blog, pero en breve (en un par de años) os prometo que os daré un cuento de ésos que tanto os gustan y por el que os chuparéis los dedos por el regusto que os va a dejar (espero no tener que arrepentirme de estas palabras por las expectativas que puedan haber generado).


EL CAMBIO

Con la ira asomando a la vuelta de la esquina,
no reclames mesura ni compromiso fiel.
Antes bien, aprovecha el mal sabor de esa hiel
por venir para adaptar la vida a una nueva rutina.

Porque la novedad viene de harapos vestida
que recogió desnuda entre restos de vulgar basura.
Así no creas que la trivial esencia de la usura
marca pautas de una evolución ya ajada y desmedida.

Que sepas que no hay nunca nada nuevo bajo la lluvia
y que el sol iluminó antaño gastados rincones del mundo.
La frescura por venir se antoja un vicio anciano y rotundo,
imitando el grito repetido de un ave rota sobre la gavia.

Es siempre con otras voces el mismo e insistente mensaje
de hastiantes palabras vacías, tristes, cansadas y vanas.
Aunque al menos hay cabezas que no soportan canas
con ideas limpias que se adaptan al cuerpo como un traje.

Eso es lo único que hoy en día vale.
Eso es lo que muchos dicen que hace falta.
No pienses, no hables, cállate y basta;
para que la oveja haga de lobo y su aullido exhale. 

El artista me ha remitido de nuevo la imagen doblemente retocada y, según sus propias palabras, "es todo falso, salvo los peces". Ni siquiera "el castillo de Disney que aparece ahí en medio es real". Es un cachondo donde los haya y he acá la imagen. Por cierto, se trata del Alcázar de los Reyes Cristianos en Córdoba.


Con especial "cariño" hacia la actual Reina de Europa que ha sido la mecha, la pólvora y el fuego para el cambio revolucionario por venir, y en su propio idioma, el grandioso Georgie Fame y su skatalítico tema "Humpty Dumpty".


sábado, 14 de febrero de 2015

Fiestas de cine

Imagen de la época de los Juegos Olímpicos de México de 1968 en la que se plasmó en forma de laberinto las formas del logotipo oficial basadas en Op Art. Cogido de segd.org

Nada mejor que una fiesta para desvelar el ego sum, descubrir rostros tras las máscaras y darse a conocer como realmente es uno mismo. Lo digo muy en serio. Me refiero a la posibilidad cierta de desinhibirse, soltarse la melena, dejar de retener la bestia que vive agobiantemente alojada en el pecho, aprisionada como el peor de los males entre las frágiles costillas que pugnan por romperse y liberar al YO rotundo, individual, brillante, único, particular.
El YO esencial y magnífico.
No concibo que nadie haya ido nunca a una fiesta, como tampoco imagino una vida sin música (repetida esta idea hasta la saciedad en entradas anteriores).
Fiesta, siempre fiesta, sea la que sea y en el formato en que se presente. En una casa particular (increíble la que se montó en la Nochevieja de 1986 a 1987 en Cáceres, con Brighton 64 sonando a todo volumen en una residencia ubicada en plena Parte Vieja, en la calle del Duque, prácticamente asomándose a la Plaza Mayor y que pendía por encima del mesón del mismo nombre que la vía donde estaba ubicado) o a gran escala, en el campo, ya fueran urbanitas o en idiomas extraños y ajenos al natural. No importa el estatus social ni lo abultada (o no) que uno tenga la cartera. La verdad es que no siempre son tan fantásticas y envidiables las mega-fiestas que organiza la pudiente gente (que lo son), y hay que tener muy claro que cualquiera puede montar un sarao interesante ya sea en su propio hogar, en el establecimiento hostelero de un amigo o en un parque zoológico, si se tercia.
En mis viajes a tierras de la antigua Siberia, a la sobreabundante ciudad de Novosibirsk, me percaté de que el frío es un tradicional y fantástico aliado de las fiestas en casa de alguna familia a las que acudir como invitado. El gélido clima (con nevadas en septiembre), y, por supuesto, la ausencia de bares en las calles como el Gran Modernista manda. Allí, en una misma vivienda, se congregaban hasta 20 personas, sudando como locos por la calefacción a todo trapo y sobre las prolongadas mesas se había depositado mucho vodka de ése que te deja la cabeza extrañamente despejada y las piernas temblorosas como las de un pelele (del auténtico, marca Stolichnaya o creo recordar que había uno especialmente sabroso bautizado como una de las principales estaciones de metro de Moscú, Komsomolskaya), verduras para parar literalmente un convoy de ferrocarril y sopita de borsch. Es un claro ejemplo de que cualquier ocasión, cualquier lugar y cualquier circunstancia, combatiendo cualquier obstáculo para ello, es válida para iniciar una fiesta.
Cualquier fiesta implica, como mínimo, contacto (a veces muy directo), relación, oferta y exhibición pura y dura de imagen (especialmente entre los Mod-ernistas), recepción de ideas y sensaciones, almas desnudas y a veces también cuerpos, ingesta (abundante) del omnipresente alcohol o de otros líquidos inanes, comida para el estómago y la mente, píldoras regeneradoras, la primitiva sensación del baile y algún tipo de ritmo que te obliga a mover los pies. A veces, incluso, hay luces que desgranan pasiones (altas y bajas) y en ocasiones se acompaña de imágenes en grandes pantallas que imprimen velocidad y vértigo a la diversión prometida.
El poder psicotrópico de las fiestas lo conocieron bien los 4 Fab de Liverpool.
Queda dicho, en una fiesta se bebe y se contacta con otros congéneres. El alcohol no es ese infierno al que aluden los abstemios que dicen no necesitarlo para divertirse (si bien no suelen ser divertidos ellos mismos, aunque también hay honrosas excepciones); el alcohol, en medidas no absurdas ni desmedidas, destapa el tarro de las esencias internas por el que asoma una boca sonriente, un chiste sin palabras que se despereza, un baile eterno y consciente escondido entre los dedos de los pies, un conquistador (como palabra genérica para abarcar a ambos sexos) desconocido que requiere de un mejor conocimiento (incluso desde el punto de vista bíblico y, sobre todo, desde el délfico) para quererse con pasión o dejar de odiarse desapasionadamente. Otra cosa bien diferente es acabar como los protagonistas de la película "Días de vino y rosas" por su absurda y desentendida inconsciencia y su desconocimiento de sí mismos (muy recomendable su visualización para evitar caer en el fango esclavizante de las almas humanas que supone el alcoholismo descontrolado). Eso hay que evitarlo y saber hacerlo, también. Es infinitamente preferible ser bebedor compulsivo que un babeante alcohólico con nombre y apellidos.
Y se conoce a personal de todo tipo y color. Desde los que merecen ser escuchados, hasta los que son considerados como meros objetos sexuales y tan sólo se recrean los ojos en su presencia física, pasando por los que te transmiten, casi sin querer, su intenso amor por el baile con ese extraño arte de mover el cuerpo al ritmo de una música embrujadora que hechiza los sentidos, pero sin embotarlos, y llegando a los pobres desgraciados que necesitan desesperadamente un amigo.
Existencialismo puro y duro.
¡Ah! Y, por favor, pase lo que pase y ocurra lo que ocurra, nunca, jamás de los jamases, os rebajéis a mendigar una amistad a nadie ni por parte de nadie.

Una fiesta con un espacio correctamente ambientado es sinónimo de éxito. Aquí pega algún temita de Pop-Art-Rock del estilo que hacían los Eyes, los Who o los Roulettes. Algo sonará al final de esta entrada.
No podía ser de otra forma. La primera elección es de esa Biblia de la Juventud que supone la película de 1979 de Frank Roddam, Quadrophenia, en la que se muestra una fiesta auténticamente MOD sin tapujos ni coacciones y con el apoteosis del My Generation, de The Who sonando a todo volumen en un simpático anacronismo que se puede permitir y dejar hacer sin tener que rasgarse estúpidamente las vestiduras (bueno, eso de romperse las ropas no va mucho con esta Escena, la verdad). Y Jimmy, siempre Jimmy metiendo la pata, fracasando como persona, pero nunca como mod-ernista, perdiendo amigos y amores, así como mitos, hasta reiniciar una nueva vida, seguramente más llena, sin mirar atrás, pero sin olvidar nunca nada de lo aprendido. Lo he comentado en más de una ocasión: siempre quise decir aquello de "¡Hey, tíos! ¡Hay una fiesta en Kitchener Road!".


Desayuno con Diamantes, (Breakfast at Tiffany's) una película tierna donde las haya, es el ejemplo de ese despertar que estaba por llegar a principios de los 60' del siglo pasado. Obra maestra elaborada por Blake Edwards en 1961, guarda en su seno una de las fiestas más disparatadas de la historia del Cine. Es un sarao montado en una minúscula vivienda en la que acaban okupando decenas de personas bebidas y poseídas por el ritmo infernal del Modern Jazz, y en medio de todos ellos los límpidos ojos de Audrey Hepburn buscando cruzarse con los del escritor gigoló (casi un alma beatnik sin saberlo) encarnado por George Peppard, ése que décadas más tarde lideraría como Hannibal el televisivo Equipo A. La banda sonora del inmenso Henry Mancini no tiene desperdicio. Irrepetible la escena de una mujer por completo ebria contemplándose en un espejo, primero riendo a carcajadas para aparecer poco después llorando con desconsuelo. Una imagen excelente sobre el simbolismo del Teatro de la Vida que no hay que olvidar.



Esta película me marcó cuando era un infante a punto de dar el paso hacia la adolescencia. Y me dejó un sabor amargo de boca, porque  no entendía la razón por la que alguien, en este caso el personaje de  Jack Lemmon, que era un celoso defensor de su independencia quien acaba enamorándose de una despampanante italiana en el asombroso cuerpo de Virna Lisi, no termina de ver cómo su esposa le adora de tal modo que para un chaval solitario como era mi caso, suponía una pérdida de tiempo y un derroche de amor que yo estaba más que dispuesto a recibir en su lugar. ¿Cuál es la comedia de marras? "Cómo matar a la propia esposa", de 1965, sabiamente organizada y confeccionada por Richard Quine. Y en ella aparece otra fiesta en casa del dibujante de tiras cómicas para diarios en la que la explosiva mezcla de música, alcohol y drogas acaban forjando un peligroso crisol de situaciones que derivan en un juzgado.
(Vais a tener que disculparme, pero, al parecer, incluí desde Youtube un video sobre la fiesta que pertenecía a un particular y éste lo ha acabado retirando. Así que he elaborado yo mi propio video, desde donde quería empezar hasta el momento mismo de cerrarlo, y aquí os lo ofrezco de nuevo. Insisto, perdón por el apagón tecnológico e informativo que se ha producido hasta ahora por razones ajenas a este vuestro humilde blog):


"Round Midnight" (Alrededor de medianoche), es un peliculón francés, también muy tierno, sobre los inicios el Jazz Bebop, que dirigió en 1986 Bertrand Tavernier. Al margen de que la historia es una delicia, la plasmo aquí y la elijo por la fiesta que se forma en una casa con Herbie Hancock al piano acompañado a la voz por Sandra Reaves-Philips, en un temazo, "Buttercup's Song", que refresca el alma. Da gusto verla, da gusto oírla, da gusto recrearse e imaginarla de nuevo en la distancia. Por cierto, que la banda sonora ganó el Óscar de ese año. Por algo sería. Sobre esta película hablé en 2009 en el increíblemente único y fascinante foro Hipondria Mods, del que formé parte en sus primeros años de existencia. El enlace: http://hipocondriamods.mforos.com/1035566/8823627-alrededor-de-la-medianochje-autou-de-minuit/


Dicho lo cual, me apetece mucho incluir esta canción de The Roulettes. Se titula "The long cigarette". La conocí en casa de mi amiguete Carlos Cordero, que se compró un excelente LP de este genial conjunto musical británico.


Esta canción de The Who se llama "Call me lightning" y tiene un ritmo que entusiasma mi alma. La conocía hace un montón de tiempo, cuando adquirí un recopilatorio con una de las portadas más horrorosas que había visto nunca, en fin. Es ésta:



CALL ME LIGHTNING (Llámame relámpago)

See that girl who's smiling so brightly (Mira a esa chica con la sonrisa tan brillante)
Well I reckon she's cool and I reckon rightly (Bueno, me da que ella es genial y creo que pienso bien)
She's good looking and I ain't frightened (Es buena al mirar y no me siento acobardado)
I'm gonna show you why they call me lightning (Os voy a mostrar por qué me llaman relámpago)
Hey little girl who's dancing so lightly (¡Hey, nena! ¿Quién está bailando tan ágilmente?)
My XKE is shining so brightly (Mi XKE* brilla de forma tan reluciente)
The noose around us is slowly tightening (el nudo que se está formando a nuestro alrededor se está cerrando lentamente)
I'm gonna show you why they call me lightning (Os voy a mostrar por qué me llaman relámpago)
Hey little girl who's dancing so lightly (¡Hey, nena! ¿Quién está bailando tan ágilmente?)
My XKE is shining so brightly (Mi XKE brilla de forma tan reluciente)
The noose around us is slowly tightening (el nudo que se está formando a nuestro alrededor se está cerrando lentamente)
I'm gonna show you why they call me lightning (Os voy a mostrar por qué me llaman relámpago)
You can't catch me, I'm as fast as can be (No me puedes atrapar, voy tan rápido como puedo)
Call me lightning, I'm as fast as can be (Llámame relámpago, voy tan rápido como puedo)
No you can't catch me, no you can't catch me (No, no me podéis atrapar; no, no me podéis atrapar)

*XKE era un modelo de Jaguar de 1963 realmente atractivo.


Finalmente, están The Eyes, un grupo poco conocido fuera de este mundillo. Escribieron este tema, "My Degeneration", con mucho humor, como contrapartida al "My Generation", de The Who. Si queréis saber más sobre The Eyes y este tema en concreto, leed este fantástico artículo: http://rockasteria.blogspot.com.es/2012/03/eyes-arrival-of-eyes-1965-66-uk-great.html.




lunes, 2 de febrero de 2015

Alandaluces

Olivos tan antiguos como la propia tierra sobre la que se asientan y hunden sus raíces como dedos inquisitivos. Delicada foto de Víctor Subirana Garreta, cogida de blogpruebasvictorok.blogspot.com

¿Qué tuvo que marcar a esta tierra de pálidos sueños
para que se hayan reflejado sus agónicas pesadillas
en los retorcidos troncos de olivos centenarios,
donde quedarán prisioneras hasta el fin de los días
las oscuras almas, más por defecto que por vicio?

¿Son los ojos ahora ciegos de antaño los que osaron
asomarse a un devenir complaciente,
mientras las manos sangraban para regar los surcos
de esta arcilla, tumba de perdidas generaciones,
modelada con sutil capricho por dioses muy humanos?

Grita ahora como lo hizo en el amanecer de su historia
dejando ahogar el eco de su desesperada resistencia
con un silencioso caudal de agua salina.
Y por estos campos de polvo blanco y muérdago verde
se cierran los dientes y los puños asiendo la nada.
Pasos que sólo dejan huella en el olvido de la memoria.

¿Prueba eso que no hay futuro a la vera del Guadalquivir
como río maldito que sacia su sed de muerte
en las rojas ondas flotantes para pervertir ancianas doncellas?

¿Qué privilegio saturó la mente gris del pueblo
para dormir durante siglos en la leyenda de la fantasía;
allí donde se calzan los duendes sus altas botas de piel lamida?

Se despereza el alba atrapado en el rocío de las telarañas.
Y un mortecino sol descubre la bruma de la Sierra,
donde mora el cadencioso Señor de las Manchas,
para mirarse en el iris azabache de la espesa lechuza.

Hay belleza; hay esperanza.
Porque las palabras brotan como afilados espinos
reventando las burbujas de pereza
ocultas a la vuelta de la esquina.


Escuchar canciones como la de Jarcha, "Andaluces de Jaén", y perdérseme la mente en un infinito negro de los que relajan la cabeza es uno.





¿El toque Mod-ernista? Quizá sea bueno rememorar formaciones antiguas que se regodeaban en tocar R&B o puro Blues. Éstos son Entresuelos, de Sevilla, con un jovencísimo Charlie Cepeda dándole vida a sus dedos junto a su papi.



lunes, 26 de enero de 2015

Dimensiones sentidas


Hay personas capaces de moverse a través de imperfectas dimensiones que no terminan de cuadrar.
Imagen, que me encanta, titulada Reflejo y cogida de http://www.cuentocolectivo.com/

Retorno a tus ojos cada vez que puedo
o me lo permite la memoria.
No hay un día en el que el sol se apague
con tu ausencia sentida.
Y es propio del alma ansiar lo que se nos escapa
evitando el ocaso de una larga vida vacía.
Son los ecos insistentes de tus palabras
los que me anclan a un presente que se marcha y se pierde
sin prisas.
Sobre mí se cierne la duda de ese porvenir
que se retrasa como un fantasma enamorado.
Y en la escarcha de tu pelo hay reflejos
de temores sin nombre ni pasión
pronunciados temerosos por mis anónimos labios.
Porque hay frío en la soledad del pasado
marcado por remotos deseos
que retorcidos flotan en la niebla del olvido
como un cadáver que se deja guiar por tu vaporosa mano.
Por tu sempiterna presencia transcurren
los invisibles segundos de esta existencia de plomo
que se hace insoportable sin tocarte,
sin oírte, sin mirarte.
Porque te mueves por el tiempo
con la gracia de las ninfas impasibles,
carente de huella sobre un mundo que agoniza
bajo el latente peso de la inútil providencia.
Y justo ahora (ni nunca); justo ahora no estás.

Tiempo, polvo y arena reconcentrados en esta imagen capturada de danielcottalobato.blogspot.com

Y aunque lo expuesto suena un tanto tristón, nada mejor que elevar el ánimo con Cooper y su "Technicolor".



Tengo que decir, y así se lo expuse en su día a Francisco Ortega Mateo, que Los Escándalos fue un grupo que me marcó tanto por sus letras como por su música. Y aquí están con "¿Dónde se fue la diversión?".


Y no podían faltar mis adorados Los Negativos, con esa inquietante "Habitación realmente pequeña".