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sábado, 14 de febrero de 2015

Fiestas de cine

Imagen de la época de los Juegos Olímpicos de México de 1968 en la que se plasmó en forma de laberinto las formas del logotipo oficial basadas en Op Art. Cogido de segd.org

Nada mejor que una fiesta para desvelar el ego sum, descubrir rostros tras las máscaras y darse a conocer como realmente es uno mismo. Lo digo muy en serio. Me refiero a la posibilidad cierta de desinhibirse, soltarse la melena, dejar de retener la bestia que vive agobiantemente alojada en el pecho, aprisionada como el peor de los males entre las frágiles costillas que pugnan por romperse y liberar al YO rotundo, individual, brillante, único, particular.
El YO esencial y magnífico.
No concibo que nadie haya ido nunca a una fiesta, como tampoco imagino una vida sin música (repetida esta idea hasta la saciedad en entradas anteriores).
Fiesta, siempre fiesta, sea la que sea y en el formato en que se presente. En una casa particular (increíble la que se montó en la Nochevieja de 1986 a 1987 en Cáceres, con Brighton 64 sonando a todo volumen en una residencia ubicada en plena Parte Vieja, en la calle del Duque, prácticamente asomándose a la Plaza Mayor y que pendía por encima del mesón del mismo nombre que la vía donde estaba ubicado) o a gran escala, en el campo, ya fueran urbanitas o en idiomas extraños y ajenos al natural. No importa el estatus social ni lo abultada (o no) que uno tenga la cartera. La verdad es que no siempre son tan fantásticas y envidiables las mega-fiestas que organiza la pudiente gente (que lo son), y hay que tener muy claro que cualquiera puede montar un sarao interesante ya sea en su propio hogar, en el establecimiento hostelero de un amigo o en un parque zoológico, si se tercia.
En mis viajes a tierras de la antigua Siberia, a la sobreabundante ciudad de Novosibirsk, me percaté de que el frío es un tradicional y fantástico aliado de las fiestas en casa de alguna familia a las que acudir como invitado. El gélido clima (con nevadas en septiembre), y, por supuesto, la ausencia de bares en las calles como el Gran Modernista manda. Allí, en una misma vivienda, se congregaban hasta 20 personas, sudando como locos por la calefacción a todo trapo y sobre las prolongadas mesas se había depositado mucho vodka de ése que te deja la cabeza extrañamente despejada y las piernas temblorosas como las de un pelele (del auténtico, marca Stolichnaya o creo recordar que había uno especialmente sabroso bautizado como una de las principales estaciones de metro de Moscú, Komsomolskaya), verduras para parar literalmente un convoy de ferrocarril y sopita de borsch. Es un claro ejemplo de que cualquier ocasión, cualquier lugar y cualquier circunstancia, combatiendo cualquier obstáculo para ello, es válida para iniciar una fiesta.
Cualquier fiesta implica, como mínimo, contacto (a veces muy directo), relación, oferta y exhibición pura y dura de imagen (especialmente entre los Mod-ernistas), recepción de ideas y sensaciones, almas desnudas y a veces también cuerpos, ingesta (abundante) del omnipresente alcohol o de otros líquidos inanes, comida para el estómago y la mente, píldoras regeneradoras, la primitiva sensación del baile y algún tipo de ritmo que te obliga a mover los pies. A veces, incluso, hay luces que desgranan pasiones (altas y bajas) y en ocasiones se acompaña de imágenes en grandes pantallas que imprimen velocidad y vértigo a la diversión prometida.
El poder psicotrópico de las fiestas lo conocieron bien los 4 Fab de Liverpool.
Queda dicho, en una fiesta se bebe y se contacta con otros congéneres. El alcohol no es ese infierno al que aluden los abstemios que dicen no necesitarlo para divertirse (si bien no suelen ser divertidos ellos mismos, aunque también hay honrosas excepciones); el alcohol, en medidas no absurdas ni desmedidas, destapa el tarro de las esencias internas por el que asoma una boca sonriente, un chiste sin palabras que se despereza, un baile eterno y consciente escondido entre los dedos de los pies, un conquistador (como palabra genérica para abarcar a ambos sexos) desconocido que requiere de un mejor conocimiento (incluso desde el punto de vista bíblico y, sobre todo, desde el délfico) para quererse con pasión o dejar de odiarse desapasionadamente. Otra cosa bien diferente es acabar como los protagonistas de la película "Días de vino y rosas" por su absurda y desentendida inconsciencia y su desconocimiento de sí mismos (muy recomendable su visualización para evitar caer en el fango esclavizante de las almas humanas que supone el alcoholismo descontrolado). Eso hay que evitarlo y saber hacerlo, también. Es infinitamente preferible ser bebedor compulsivo que un babeante alcohólico con nombre y apellidos.
Y se conoce a personal de todo tipo y color. Desde los que merecen ser escuchados, hasta los que son considerados como meros objetos sexuales y tan sólo se recrean los ojos en su presencia física, pasando por los que te transmiten, casi sin querer, su intenso amor por el baile con ese extraño arte de mover el cuerpo al ritmo de una música embrujadora que hechiza los sentidos, pero sin embotarlos, y llegando a los pobres desgraciados que necesitan desesperadamente un amigo.
Existencialismo puro y duro.
¡Ah! Y, por favor, pase lo que pase y ocurra lo que ocurra, nunca, jamás de los jamases, os rebajéis a mendigar una amistad a nadie ni por parte de nadie.

Una fiesta con un espacio correctamente ambientado es sinónimo de éxito. Aquí pega algún temita de Pop-Art-Rock del estilo que hacían los Eyes, los Who o los Roulettes. Algo sonará al final de esta entrada.
No podía ser de otra forma. La primera elección es de esa Biblia de la Juventud que supone la película de 1979 de Frank Roddam, Quadrophenia, en la que se muestra una fiesta auténticamente MOD sin tapujos ni coacciones y con el apoteosis del My Generation, de The Who sonando a todo volumen en un simpático anacronismo que se puede permitir y dejar hacer sin tener que rasgarse estúpidamente las vestiduras (bueno, eso de romperse las ropas no va mucho con esta Escena, la verdad). Y Jimmy, siempre Jimmy metiendo la pata, fracasando como persona, pero nunca como mod-ernista, perdiendo amigos y amores, así como mitos, hasta reiniciar una nueva vida, seguramente más llena, sin mirar atrás, pero sin olvidar nunca nada de lo aprendido. Lo he comentado en más de una ocasión: siempre quise decir aquello de "¡Hey, tíos! ¡Hay una fiesta en Kitchener Road!".


Desayuno con Diamantes, (Breakfast at Tiffany's) una película tierna donde las haya, es el ejemplo de ese despertar que estaba por llegar a principios de los 60' del siglo pasado. Obra maestra elaborada por Blake Edwards en 1961, guarda en su seno una de las fiestas más disparatadas de la historia del Cine. Es un sarao montado en una minúscula vivienda en la que acaban okupando decenas de personas bebidas y poseídas por el ritmo infernal del Modern Jazz, y en medio de todos ellos los límpidos ojos de Audrey Hepburn buscando cruzarse con los del escritor gigoló (casi un alma beatnik sin saberlo) encarnado por George Peppard, ése que décadas más tarde lideraría como Hannibal el televisivo Equipo A. La banda sonora del inmenso Henry Mancini no tiene desperdicio. Irrepetible la escena de una mujer por completo ebria contemplándose en un espejo, primero riendo a carcajadas para aparecer poco después llorando con desconsuelo. Una imagen excelente sobre el simbolismo del Teatro de la Vida que no hay que olvidar.



Esta película me marcó cuando era un infante a punto de dar el paso hacia la adolescencia. Y me dejó un sabor amargo de boca, porque  no entendía la razón por la que alguien, en este caso el personaje de  Jack Lemmon, que era un celoso defensor de su independencia quien acaba enamorándose de una despampanante italiana en el asombroso cuerpo de Virna Lisi, no termina de ver cómo su esposa le adora de tal modo que para un chaval solitario como era mi caso, suponía una pérdida de tiempo y un derroche de amor que yo estaba más que dispuesto a recibir en su lugar. ¿Cuál es la comedia de marras? "Cómo matar a la propia esposa", de 1965, sabiamente organizada y confeccionada por Richard Quine. Y en ella aparece otra fiesta en casa del dibujante de tiras cómicas para diarios en la que la explosiva mezcla de música, alcohol y drogas acaban forjando un peligroso crisol de situaciones que derivan en un juzgado.
(Vais a tener que disculparme, pero, al parecer, incluí desde Youtube un video sobre la fiesta que pertenecía a un particular y éste lo ha acabado retirando. Así que he elaborado yo mi propio video, desde donde quería empezar hasta el momento mismo de cerrarlo, y aquí os lo ofrezco de nuevo. Insisto, perdón por el apagón tecnológico e informativo que se ha producido hasta ahora por razones ajenas a este vuestro humilde blog):


"Round Midnight" (Alrededor de medianoche), es un peliculón francés, también muy tierno, sobre los inicios el Jazz Bebop, que dirigió en 1986 Bertrand Tavernier. Al margen de que la historia es una delicia, la plasmo aquí y la elijo por la fiesta que se forma en una casa con Herbie Hancock al piano acompañado a la voz por Sandra Reaves-Philips, en un temazo, "Buttercup's Song", que refresca el alma. Da gusto verla, da gusto oírla, da gusto recrearse e imaginarla de nuevo en la distancia. Por cierto, que la banda sonora ganó el Óscar de ese año. Por algo sería. Sobre esta película hablé en 2009 en el increíblemente único y fascinante foro Hipondria Mods, del que formé parte en sus primeros años de existencia. El enlace: http://hipocondriamods.mforos.com/1035566/8823627-alrededor-de-la-medianochje-autou-de-minuit/


Dicho lo cual, me apetece mucho incluir esta canción de The Roulettes. Se titula "The long cigarette". La conocí en casa de mi amiguete Carlos Cordero, que se compró un excelente LP de este genial conjunto musical británico.


Esta canción de The Who se llama "Call me lightning" y tiene un ritmo que entusiasma mi alma. La conocía hace un montón de tiempo, cuando adquirí un recopilatorio con una de las portadas más horrorosas que había visto nunca, en fin. Es ésta:



CALL ME LIGHTNING (Llámame relámpago)

See that girl who's smiling so brightly (Mira a esa chica con la sonrisa tan brillante)
Well I reckon she's cool and I reckon rightly (Bueno, me da que ella es genial y creo que pienso bien)
She's good looking and I ain't frightened (Es buena al mirar y no me siento acobardado)
I'm gonna show you why they call me lightning (Os voy a mostrar por qué me llaman relámpago)
Hey little girl who's dancing so lightly (¡Hey, nena! ¿Quién está bailando tan ágilmente?)
My XKE is shining so brightly (Mi XKE* brilla de forma tan reluciente)
The noose around us is slowly tightening (el nudo que se está formando a nuestro alrededor se está cerrando lentamente)
I'm gonna show you why they call me lightning (Os voy a mostrar por qué me llaman relámpago)
Hey little girl who's dancing so lightly (¡Hey, nena! ¿Quién está bailando tan ágilmente?)
My XKE is shining so brightly (Mi XKE brilla de forma tan reluciente)
The noose around us is slowly tightening (el nudo que se está formando a nuestro alrededor se está cerrando lentamente)
I'm gonna show you why they call me lightning (Os voy a mostrar por qué me llaman relámpago)
You can't catch me, I'm as fast as can be (No me puedes atrapar, voy tan rápido como puedo)
Call me lightning, I'm as fast as can be (Llámame relámpago, voy tan rápido como puedo)
No you can't catch me, no you can't catch me (No, no me podéis atrapar; no, no me podéis atrapar)

*XKE era un modelo de Jaguar de 1963 realmente atractivo.


Finalmente, están The Eyes, un grupo poco conocido fuera de este mundillo. Escribieron este tema, "My Degeneration", con mucho humor, como contrapartida al "My Generation", de The Who. Si queréis saber más sobre The Eyes y este tema en concreto, leed este fantástico artículo: http://rockasteria.blogspot.com.es/2012/03/eyes-arrival-of-eyes-1965-66-uk-great.html.




domingo, 9 de noviembre de 2014

A Spielberg y sus escualos

Dos perfiles que van mucho de la mano: el de un escualo y su presunta víctima (confundida con una foca). Cogido del blog www.bajoelazul.com

Los que estábamos acostumbrados a que anualmente Steven Spielberg nos regalara con un largometraje que hiciera soñar al más escéptico de los seres humanos, invitándonos a asomar la nariz hacia un mundo de fantasía cuajada de realismo, siempre apto para una buena pantalla grande y acompañado de un gigantesco paquete de crujientes palomitas, nos llama poderosamente la atención este repentino silencio de tan prolífico realizador, que en 2012 rodó su último trabajo como director sobre la persona de "Lincoln", y sobre el que se especula con varios trabajos ("Robocalypse", "El Gran Gigante Bonachón" o "St. James Palace") sin que parezca que haya prisa por su parte para decantarse en uno u otro sentido.
Yo no soy ningún experto en la obra de este singular judío de Cincinnati, como sí lo es, por ejemplo, mi amigo y compañero de estudios, Antonio Sánchez Escalonilla,(un enlace hacia una entrevista de Fila Siete interesante a este profesor de Guión Audiovisual de la Universidad Rey Juan Carlos —creo que tendrían que empezar a pensar en cambiar de nombre—: http://web.archive.org/web/20110818124447/http://www.filasiete.com/entrevistas/antonio-sanchez-escalonilla), que basó su divertida tesis doctoral en el cineasta norteamericano (y que luego amplió con otro libro más; ambos en mi haber). Pero, evidentemente, soy un sincero admirador suyo, porque me crié con sus películas, y alguna de ellas realmente me dejaron huella, aunque, como fue el caso de "El diablo sobre ruedas" ("Duel"), de 1971, la visioné por televisión, un domingo por la tarde, sin saber que era de él... ¡y me encantó!

"Ella fue la primera". ¿Os acordáis de este reclamo publicitario de la película?
"Tiburón" ("Jaws"), de 1975 (cuando tenía nueve nada tiernos años) fue, sin lugar a dudas, la que más me marcó con diferencia. Provocó en mí una intensa admiración por ese perfecto animal, que apenas ha variado desde la época del Jurásico (o más allá), a la vez que un profundo terror (casi tanto como el que me profesa el mar como cuna de la vida y que guarda en su seno incógnitas de todo tipo de formas y tamaños), del que hoy sigo sin conseguir deshacerme de él.
"El director de Ohio también refleja las constantes infantiles en su modo de crear la atmósfera de terror que envuelve por completo a la película. En efecto, Spielberg reescribió la historio de [Peter] Benchley desde la perspectiva de los miedos pueriles y consiguió de esta manera que el espectador adulto experimentara de nuevo los pánicos que le atenazaron muchos años atrás", reza el profesor Antonio Sánchez Escalonilla en la página 57 de su tesis en alusión a esta película. Y, a fe mía, que el cineasta conmigo lo consiguió. Porque sentí terror, "ámbito en el que la pura fantasía empieza a ser creíble", en palabras de Donald R. Mott y Cheryl M. Saunders, lográndolo el realizador a partir de "aquello que hay debajo de la superficie marina", del mismo modo que, según Douglas Fowler, "los niños saben que lo que hay debajo de la cama es algo siniestro".

Cartel de la película que yo me encargué de reproducir con fruición tiza negra en mano en numerosas paredes blancas de las calles de Cáceres.
Tengo que reconocer que me provocó pesadillas (las primeras que recuerdo en color, con los balones de oxígeno amarillos que terminaban clavándose en el cuerpo del monstruo destacando sobre el cristalino azul de un mar límpido y peligroso) durante muchas semanas y hasta me daba la sensación de que el sofá que había en el cuarto que compartía con mi hermano, Luis, cobraba forma de inmenso Carcharodon carcharias, mientras mi litera (la de arriba) se convertía en una frágil, minúscula y devorable chalupa flotando indefensa en la infinitud del océano; pero lo superé y me convertí en uno de los principales admiradores del tiburón que hay en este mundo (conste que admirador no equivale a experto, ¿eh?).
Héteme aquí el trailer original norteamericano sobre la película:



A partir del animal inmortalizado por Spielberg no quise perderme ninguna cinta que aludiera a estos animales. Ni siquiera me perdí ninguna de la saga tiburoniana posterior a la cinta de 1975, de la que para mi gusto únicamente se salva "Tiburón 2", realizada por Jeannot Szwarc en 1978. El resto no dejaron de ser intentos lamentables de sacar dinero a algo que ya estaba agotado como fórmula.
Cartel de la segunda parte de la saga sobre tiburones spielbergriana.
Y aquí el trailer de esa segunda parte:


A partir de aquí voy a mencionar algunas de las infinitas cintas con escualos de protagonistas que se multiplican hasta el absurdo, centrándome un poco en las que realmente me merecen la pena mencionar y poder llegar, luego, a una conclusión lógica:
- La Muerte Blanca (1936). De Edwin G. Bowen como director, productor y montaje de esta película medio ficción medio documental.
- Shark (1969). De Samuel Fuller. Al parecer uno de los especialistas fue atacado en plena filmación por uno de los tiburones que estaba sedado y lo mató en directo.
- Mako, el tiburón de la muerte (1976). De William Grefe.
- Tiburón asesino (1976). De William A. Graham.
- Tintorera (1977). De René Cardona Jr.
- El cazador de tiburones (1979). De Enzo G. Castellari.
- El último tiburón (1981). De Enzo G. Castellari. Llevó el subtítulo de "Tiburón 3" y eso obligó a que la tercera parte de la saga iniciada por Spielberg se titulara en España "El gran tiburón".
- Tiburón 3 (1983). De Joe Alves, con Dennis Quaid haciendo de las suyas como el hijo ya mayor del jefe Brody.
- El devorador del océano (1984). De Lamberto Bava.
- El paraíso del tiburón (1986). De Michael Jenkins.
- Tiburón La Venganza (1987). De Joseph Sargent, con el regreso de Lorraine Gary como viuda del jefe Brody.
- La noche del tiburón (1989). De Anthony Richmond.
- La criatura (1998). De Stuart Gillard.
- Shark attack (1999). De Bob Misiorowski.
- Deep Blue Sea (1999). De Renny Harlin. Merece la pena detenerse en esta cinta por la calidad de la historia (es muy original) y por su desarrollo visual y técnico. Digamos que es una mezcla entre el pez creado por Benchley y la cada vez menos leyenda de "Submarino", un inmenso tiburón blanco de 10 metros que vive en las aguas de la costa surafricana y que, según dicen, demuestra tener una inquietante inteligencia para cazar víctimas humanas. Todo ello en un espacio reducido y con un elenco de lujo, donde los "grandes" (Samuel L. Jackson) se quedan en un segundo plano, en favor de los que por entonces no eran actores muy conocidos (LL Cool J).
Cartel de Deep Blue Sea.
Y éste es el trailer, a ver si a alguno de vosotros os entra el gusanillo de verla:


- La caza del tiburón (2001). De Matt Codd.
- Shark attack 2: El demonio del mar (2002). De Davis Worth.
- Shark attack 3: Terror en el abismo (2002). De Davis Worth.
- Open Water (2003). De Chris Kentis. Todo un ejemplo de cómo con un presupuesto de risa (500.000 dólares) y en muy poco tiempo (79 minutos) hacer que el público se remueva inquieto, nervioso y con miedo en el asiento (ya sea en pantalla grande o en televisión). Recomiendo vivamente su visionado. Los tiburones son reales, la historia es real, los actores Blachard Ryan y Daniel Travis (y los cámaras, también ¡que diantre!) los tienen muy bien puestos. Es lo que le puede pasar a cualquier pareja cuya relación zozobra, ya sea en el mar, en tierra o en el cielo... Por cierto, uno se puede llegar a cabrear un montón con la situación que se produce.


Hasta el trailer pone nervioso...


- Dark waters (2003). De Phillip J. Roth.
- Red water (2003). De Charles Robert Carner.
- Hai-Alarm auf Mallorca (2004). De Jorgo Papavassiliou.
- Megalodon (2004). De Pat Corbitt.
- 12 days of terror (2004). De Jack Sholder. Se llamó La playa del terror, en castellano y es una historia también espantosamente real, en la que se basó tanto Benchley para su libro como Spielberg para su película original. Es lo que mi amigo Esteban Montero llamaría un "bonito teleflín", es decir una película hecha para televisión, pero puedo aseguraros que está magníficamente hecha. Dura lo que tiene que durar (sin prisas) y narra fielmente los hechos acontecidos a principios del siglo pasado, cuando (científicamente hablando) no se creía que los tiburones pudieran ser potencialmente peligrosos para los humanos, en las costas próximas a New Jersey. Muy recomendable.


Y el trailer correspondiente:


- Shark Tale (2004). De Rob Letterman, Vicky Jenson y Bibo Bergeron. "El espantatiburones" en castellano. Una especie de Juan Sin Miedo del mar. Muy, muy divertida y recomendable (para mi gusto, claro está).
- El ataque de los tiburones (2005). De Paul Shapiro.
- Sharkman (2005). De Michael Oblowitz.
- Space shark (2005). De Danny Lerner.
- MEG (2008). De Jan de Bont.
- Shark swarm (2008). De James A. Contner.
- Tiburones en Venecia (2008). De Danny Lerner. Otro bonito teleflín con aventura de fondo, tesoros ocultos, malos malérrimos y buenos muy buenos y todo ello con bichos enormes masca-carnes por los canales de Venecia de fondo.

El consiguiente trailer:

- Tiburones en Malibú (2009). De David Lister.
- Mega Shark versus Giant Octopus (2009). De Jack Perez.
- Mega Shark versus Crocosaurus (2010). De Christopher Olen Ray.
- Sharktopus (2010). De Declan O'Brien.
- Dinoshark (2010). De Kevin O'Neill.
- Tiburón 3D, la presa (2011). De David R. Ellis.
- Swamp shark (2011). De Griff Furst.
- Super Shark (2011). De Fred Olen Ray.
- Sand Shark (2011). De Mark Atkins.
- El ataque del tiburón de dos cabezas (2012). De Christopher Olen Ray.
- Snow Shark (2012). De Sam Qualiana.
- Marea Letal (2012). De John Stockwell. Según dicen, con el único aliciente de contemplar el esplendor de Halle Berry y poco más.
- Bait 3D (2013). De Kimble Rendall.
- Ghost Shark (2013). De Griff Furst.
- Sharknado (2013). De Anthony C. Ferrante.
- Mega Shark versus Mecha Shark (2014). De Emile Edwin Smith.
- Sharktopus versus Pteracuda (2014). De Kevin O'Neill.
- Sharknado 2 (2014). De Anthony C. Ferrante.

Probablemente, habrá más, pero tampoco es cuestión de aburrir al personal. Y después de este largo listado de bodrios y no tan bodrios viene la conclusión: ¿Es posible hacer algo nuevo y original con tiburones? Pues yo creo que sí, y sería una buena idea. La planteó en su día el propio Spielberg sin saberlo.
Recordad, ¿cuál es uno de los mejores momentos de la película del genio de Ohio? Se ha hecho de noche y en el barco de Quint están los tres bebiendo y en un momento dado se inicia un duelo de cicatrices entre el pescador y Hooper, con Brody de invitado de piedra. De repente, Hooper le pregunta por un tatuaje que tiene y la respuesta es densa, pesada, misteriosa... "Es del USS Indianapolis". Y tras la respuesta se hace el silencio. El espectador nota la tensión en el ambiente de la película; parece que Quint ha tocado un tema tabú o algo por el estilo y comienza su narración, con todo lujo de detalle, hasta el punto de que cualquiera puede visualizar perfectamente lo que está narrando, el horror de aquel naufragio en el que perecieron 883 marineros devorados por cientos de tiburones, y por fin la última frase: "Pero entregamos la Bomba".
Es una historia con todos los alicientes para que sea un éxito en pantalla... Si la rueda Spielberg. Y, además, con la posibilidad de recuperar el personaje de un Quint joven, visto desde otro punto de vista totalmente diferente al que aparece en "Tiburón", la responsable de una saga de películas, algunas de las cuales son dignas sucesoras de su legado fílmico.
Para conocer detalles del USS Indianapolis recomiendo que os leáis este enlace:
http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/08/130730_uss_indianapolis_naufragio_segunda_guerra_mundial_finde
También tengo un cuento en el blog relacionado con tiburones: http://jmjcollantes.blogspot.com.es/2013/07/blanco.html
Aquí os dejo la narración de Quint en la película y luego pensad en lo que aquí os digo.


He elegido la canción "No voy a cambiar" de Los Flechazos por una única razón, aparte de que me gusta. Hay una frase que dice "el estilo no se compra, sé que tú nunca podrás entenderlo", y, aunque estaba dicho en alusión clara y directa al Mod-ernismo, puede utilizarse para cualquier ámbito de la vida (incluido el del cine y la inmensa e ingente cantidad de basura que se hace cada año). A disfrutarla.


lunes, 9 de diciembre de 2013

Culturalmente freakie (y a mucha honra)

Como ya hice con Francisco Javier Gutiérrez (http://jmjcollantes.blogspot.com.es/2012/03/brindis-por-el-cine-fantastico.html), voy a colgar en el blog otra entrevista mía publicada en el ABC de Córdoba, en esta ocasión a David Alonso, autor de "Bajo un cielo extraño" (1994), "Más de mil cámaras velan por tu seguridad" (director y guionista en 2003), "Somne" (guionista en 2005), "Memorias de un ángel caído" (nominación al Goya a la Mejor Dirección Novel en 1997) o también de la miniserie televisiva "Tres días de abril" (2011). Ahí queda eso.
Al contrario que con el cordobés, que me respondió a la entrevista por escrito (¡snif!), con el madrileño pude hablar cara a cara, pero, como no podía ser de otro modo, tampoco esta entrevista se puede considerar al uso. Pequé de curioso y en lugar de dirigir la conversación, le dejé hablar a su aire, convencido de que luego podría sonsacar las partes más "prácticas" para plasmarlas en el papel. Iluso de mí. Quedamos a las 16.00 horas en el Café Xapó, con un tiempo "escaso" para charlar porque tenía que recoger a su hijo sobre las 17.15 horas. Y entonces le salió el profesor que tenía dentro y me embrujó con sus ideas, su proyecto y su visión de las cosas pequeñas y no tan pequeñas. Al final, tuve que ser yo quien le recordara que tenía un hijo que le estaba esperando y hube de cortar por lo sano, muy a mi pesar.
La transcripción de aquella conversación casi informal parió la friolera de 11 folios (mi pobre mujer, Yolanda, puede dar fe de ello, que me hizo el gran favor de mecanografiarla) y como hay un refrán que dice "ni tanto ni tan calvo", voy a plasmar una versión de la entrevista que mama y bebe de ambas situaciones: la excesivamente corta del periódico (http://www.abc.es/cordoba/20131201/sevp-david-alonso-20131201.html), de la que ya se han hecho eco otros medios de comunicación escritos (http://diariodepontevedra.galiciae.com/nova/295163-david-alonso-dirigira-pelicula-adapta-cine-apocalipsis-z) y la tremendamente larga de esa tarde de sol, café y frío escalofriante... Y no precisamente por pensar en zombies.
Por cierto, el título de esta entrada alude a mi persona, no al entrevistado, ¡conste!

David Alonso

«El fenómeno zombie tiene muchos seguidores y más que va a tener»

DIRECTOR Y GUIONISTA DE CINE


David Alonso posa para ABC en una calle de Córdoba RAFAEL CARMONA


Será el director de las película «Apocalipsis Z», todo un fenómeno que causa furor en el mundo, y ha escrito el guión del filme junto a David Muñoz


J. M. C.
CÓRDOBA
"Apocalipsis Z" es una exitosa trilogía del escritor Manel Loureiro que arrasa en todas las librerías y que sólo en Estados Unidos ha superado los 200.000 ejemplares vendidos. Y es que los zombies gustan mucho, hasta el punto de que dos de sus entregas se han ubicado en el Top 100 absoluto de ventas norteamericano. Este fenómeno de masas, que se ha convertido en una marca, cobrará forma de película de mano de la productora gallega Filmanova, junto a Vaca Films, que dirigirá David Alonso, tras haber escrito el guión al alimón con David Muñoz ("El espinazo del diablo").
—¿Cúal es tu relación con Córdoba?
 —Es familiar. Vengo regularmente a Córdoba desde 1998, porque mi pareja es de aquí, vive aquí y trabaja aquí. Luego me casé con ella, mi hijo nació aquí, vive aquí con ella y está escolarizado aquí. Es cordobés y a mí dentro de poco seguramente me darán el pasaporte de cordobés también.
—¿Cómo compaginas la vida en Madrid con tus visitas a la ciudad califal?
 —Teniendo en cuenta que yo soy un profesional liberal, un autónomo, un freelance (llámalo como quieras), es más fácil que en otra profesión. Yo me puedo organizar la semana y puedo venir a Córdoba, salvo que esté rodando, que tengamos un proyecto o que haga un viaje. En principio voy a Andalucía todas las semanas, y una cosa es que sea cansado y duro, que lo es, y otra cosa es que sea bastante posible compaginarlo, porque ya sea en la productora o en la escuela (CEV, Escuela Superior de Comunicación, Imagen y Sonido), soy colaborador desde hace mucho tiempo. Y, a pesar del cansancio, lo que más puede tirar de ti son las causas familiares, más que ninguna otra cosa. Si en el fondo nos pasamos la vida viajando por trabajo y nos pasamos la vida llenando nuestra vida de horario por trabajo, pues qué no vas a hacer por la familia.
Portada del primer libro de Manel Loureiro.
—Hablemos de la película "Apocalipsis Z". Están Vaca Films y Filmanova detrás...
—Filmanova es la productora que va a hacer también la película con Vaca Films. En realidad, hablando de este proyecto en concreto, y haciendo justicia al papel que cada uno juega, Antón Reixa es el que más se ha movido para que pueda llegar a buen puerto. Reixa lleva con la productora Filmanova desde el año 2000 y su apuesta es muy importante.
—¿Y cómo se gestó la idea de llevar "Apocalipsis Z" a la pantalla grande?
—Coincidiendo con la oferta que me hizo Reixa para hacer la miniserie "14 de abril. La República" para TVE, me estaba leyendo el libro de Manel Loureiro. En 2010 no tenía todavía la repercusión que tiene ahora, y de hecho creo que yo estaba leyendo el primer tomo de la trilogía y acababa de salir el segundo. Pero le presenté a Reixa el proyecto, que me parecía interesante por varios motivos: es un escritor gallego, la historia se localiza en Galicia y toca un concepto popular que seguramente va a tener mucho tirón, porque hay muchos fans del tema zombie y más que va haber. Es algo que se consume con mucha facilidad, y sólo hay que ver que en aquel momento en la FOX de EEUU ya había salido la primera temporada de "The walking dead", que todavía no había llegado aquí, pero que lo hizo pronto y el cómic ya había mucha gente que lo leía. Reixa también leyó la novela y empezamos a hablar.
—De cuestiones técnicas...
—Bueno, tuvimos las típicas conversaciones sobre "esto lo ves o no lo ves" o "cómo lo haríamos" o "es muy caro" y tal. Y la verdad es que todo eso iba a depender de cómo nos lo planteemos, porque la primera mitad de la primera novela es básicamente una especie de "Soy leyenda" y esto también tuvo su aquel. Resulta que en aquella época había un blog de un inglés que se llamaba "Alfa Dog" que era muy parecido al blog con el que arrancó Manel, y hubo voces que decían que él lo había plagiado. Se lo preguntaron abiertamente entonces y Manel respondió que hay un montón de cosas que son continuos referentes comunes de toda la cultura popular, a modo de leyendas y cánones del género, que son muy parecidas y que son comunes para todo el mundo.

Representación de una página doble del cómic sobre "Apocalipsis Z".
—¿Entonces, de qué parte de la trilogía va a tratar la palícula?
—La idea final es adaptar la primera mitad de la primera novela. Es decir la parte en la que el protagonista vive en primera persona, a nivel local (ya sea en Galicia, Córdoba o Madrid, es lo mismo), cómo todo lo que ocurre en Rusia en pocos días se expande por todo el mundo, la información poco a poco se va cortando, llega un momento en que se cae Internet, y cómo este proceso acaba con lo más cercano. El concepto que a nosotros nos parece interesante es el que tenía que ver con el efecto mariposa de lo que ocurre a 50.000 kilómetros de tu casa, y cómo llega influirte el fin del mundo a nivel local. Yo, de todas maneras, creo que si este tipo de historias importan y funcionan es porque las necesidades primarias son muy parecidas en todas partes, da igual que hables con mexicanos, con cordobeses o que hables con gente del norte de Irlanda; al final, ¿cuáles son tus mayores miedos?: Que le pase algo a tu familia, que no puedas controlar la situación y a que lo que te enfrentas sea tan grande que no le veas posibilidad de arreglo. Todos esos temas son con los que suele funcionar la metáfora de un apocalipsis, más o menos. Y, claro, ahí hay un planteamiento también comercial, porque el cine, en el fondo, tiene que ser algo comercial. En la medida que apuestas por lo que luego se ha convertido en toda una marca, en una franquicia mundial, como es "Apocalipsis Z", tienes la posibilidad de, si la cosa va bien, crear secuelas, precuelas, spin off...
—El tema zombie puede llevar a encasillar a alguien dentro de un género menor, popular, casi "frikie"...
 —Yo siempre comento que todas las personas preocupadas con la cultura con mayúsculas y por el purismo  se rasgan las vestiduras por las secuelas, las segundas partes y demás. Y deberían de acordarse que El Quijote tuvo una segunda parte, que Cervantes tuvo que escribir por petición popular, o que Shakespeare escribió para las clases populares con el dinero de los ricos. Siempre he creído que es en la cultura popular donde en verdad se articula la base de la gran cultura, ya sea audiovisual, pictórica, literaria o escultórica. Y en España, donde parece que tenemos tanto pudor a la cultura popular, no nos damos cuenta de que ésta es donde en verdad se articula la base de la Cultura con mayúsculas.

Portada del volumen uno de la
muy exitosa serie "The Walking Dead".
—"Guerra Mundial Z", de Brad Pitt, es también una adaptación de una novela, pero cambia por completo el libro de la película. ¿Va a ocurrir lo mismo con su proyecto?
 —Hay un compromiso, y creo que es importante señalarlo, con el propio Manel, que ha sido un soporte importante de esta idea. Reixa y yo nos reunimos con él en una cena en Santiago en 2010, antes de que la productora comprara los derechos de su obra, en la que él nos explicó cuál había sido su camino como abogado y como persona que le interesaba lo audiovisual, porque él había hecho sus pinitos como guionistas en programas de televisión, pero él en ese momento se ganaba la vida como abogado no como escritor. Con él adquirimos el compromiso de respetar lo que son las líneas maestras de la novela. Hay también un compromiso con los seguidores de sus libros, que en Sudamérica, por ejemplo, son legión, al igual que en España, a los que no se puede ni se debe engañar.
—¿Y Manel puso muchos problemas?
—Cuando quedamos con él, estaba a verlas venir, y quería saber de qué palo íbamos, no fuera a ser que le ofreciéramos una especie de "Médico de familia" con zombies. En aquella cena fue muy claro en su planteamiento; nos dijo: "yo pongo a mi hija aquí encima de la mesa y hay algunas cosas que estoy dispuesto a que le hagáis y hay otras que no". Pero se involucró en el proyecto. En 2011, de mayo a septiembre, fue el primer plazo en el que empezamos a desarrollar el proyecto, y trabajábamos allí, en Galicia, con varios guionistas, para ver las líneas maestras de por dónde iba a ir la adaptación, y él, en ese momento, estaba incorporado al equipo. En lo que es la versión definitiva él ya no estaba.
—Pero cuando te vio llegar supongo que se le quitarían esas dudas, porque tú siempre coqueteas con lo extraño, con lo terrorífico, con la ciencia ficción...
—Pero en cualquier caso él tenía ese miedo en concreto. Y para él sí fue muy importante que la propuesta le llegara de productoras gallegas, Filmanova y Vaca Films. Aunque a los de Madrid no nos ocurre eso, creo que, en el fondo, todos tenemos una cosa interior que te une al lugar donde has pasado la infancia. Yo quisiera pensar que ésa es la parte buena del chovinismo y también la parte que te ata a los momentos más importantes de tu vida. De hecho, él es gallego, viviendo en Galicia y estuvo ejerciendo la abogacía en Galicia. Y luego Reixa es una persona importante de la cultura gallega, una figura, desde Os Resentidos, pasando por el Grupo de Comunicación Poética Rompente, y llegando, digamos, a ser todo un motor audiovisual. Porque Filmanova ha sido motor audiovisual de muchas producciones en Galicia: ha hecho muchos programas, muchos vídeos promocionales para ZARA, que también es una empresa gallega... Ya era una figura importante cuando yo empecé con Filmanova el era una figura importante  en el mundo audiovisual.
—Por lo que has comentado, el fenómeno "Apocalipsis Z" tiene ya un público fiel...
 —"Apocalipsis"(que es como parecen denominar cariñosamente al proyecto los que están involucrados en él) es una novela  y luego ha sido un cómic, que ha arrastrado un fenómeno fan muy importante, sobre todo en Internet. Y cuando juegas con ese elemento, digamos que tienes que tener cuidado, no sólo de no defraudar al autor, principalmente, porque claro, al fin y al cabo, a él le pagas sus derechos y luego uno ya verá lo que hace (que no es el caso), pero al fan le da igual si has pagado o no derechos, si cuentas con el beneplácito del autor o no y si una marca como es el caso de "Apocalipsis" tiene una cantidad gigantesca de seguidores detrás. Valga como ejemplo que si entras en Amazon, en horror ficción, verás que los cuatro primeros puestos son dos novelas de Stephen King ("Doctor Sueño" y "El Resplandor") y luego están las dos primeras de Manel y ese tipo de cosas las tienes que manejar. Por un lado, hay que decidir cuáles son los limites que puedes transgredir por razones económicas o lingüísticas, y cómo mantener la fidelidad para con los personajes o que los zombies no sean gorriones, sino que sigan siendo zombies. Todo eso es lo que nos hace ir con pies de plomo, porque nos movemos con un nivel de producción de España, que ni es en plan serie B ni es tampoco la productora de Brad Pitt para hacer "Guerra Mundial Z" (Plan B), así que pensamos vamos a ser sensatos y vamos a circunscribirnos a la parte más económicamente viable de la adaptación, que es la mitad de la primera novela. Vamos a ver qué pasa con el mercado en el caso de que este proyecto se llegara a materializar de verdad y luego ya veremos el futuro.
—¿En el mundo de los guionistas hay tanto intrusismo como en el del periodismo?
—Está claro que si ha ocurrido algo con la sociedad de la comunicación, con la proliferación de blogs y demás, es que el periodismo lo ha sufrido muy claramente, porque ha perdido muchos profesionales, y sigue haciéndolo, porque se considera que cualquier puede escribir y eso al final a donde lleva es a la unificación de los contenidos y al plagio. Eso empieza a ocurrir en mi profesión. La diferencia es que es que hay mucho menos dinero en juego en el periodismo o en la literatura, y me llegaba a decir un editor: "¿sabes por qué no lee nadie? Porque está todo el mundo escribiendo". En lo audiovisual sí se pone en juego una gran cantidad de dinero, pero ¡ojo! con la situación que tenemos desde 2008 para acá con la tirada de los precios, la caída de los presupuestos, la bajada de los precios de los equipos de consumo, no es que cualquiera haga películas, pero cualquiera sí lo intenta, y lo mismo: no cualquiera puede ser periodista pero lo intentan. El problema no está en lo que uno intenta, sino que el problema está en que el que compra, compre lo de cualquiera.
—¿Y entonces?
—Yo creo que la diferencia está en el concepto profesional. Es decir, en qué medida haces de aquella capacidad que tienes, o de aquella en que te has entrenado, tu forma de vivir. A lo mejor en algunos casos hay aficionados estupendos que suben sus vídeos y que tienen un millón de visitas, pero el caso es que si eso no eres capaz de monitorizarlo, de convertirlo en dinero, eso no es un audiovisual como lo entiende el mercado.
—Es que puede haber un millón de personas con ideas, pero no todas ellas pueden o saben plasmarlas en algo físico...
—Pongamos como ejemplo la escuela de audiovisual donde doy clases. Hay una gran cantidad de alumnos que ronda por allí, de veintipico años y que están haciendo Formación Profesional de grado superior; lo que antes podría ser una diplomatura. La mayor parte te cuenta que en un principio tienen un rechazo en cuanto a la técnica de escribir. Pero es que escribir un guión es algo que aprendes, y supongo que será lo mismo para escribir un artículo, o quien escribe literatura o un ensayo. Hay una técnica que a medida que tú vas practicando la depuras y, al final, acabas escribiendo mejores guiones de los que escribías al principio, son más elocuentes y sirven mas de guía, que es de lo que tienen que servir los guiones básicamente.
Cartel de la película "Celda 112".
—¿Cómo que de guía? ¿El guión no tendría que respetarse?
—El director hace lo que le da la gana con el guión. Hay directores que escriben muy bien, hay directores que firman los guiones sin haber escrito nada sólo porque son los directores; hay directores con derecho de pernada sobre los guiones y hay directores que también saben escribir, y hay directores también respetuosos. Sobre eso que comentas hay mucha literatura, por ejemplo, en el ámbito profesional de los guionistas en relación a si deben o no deben de escribir los directores o tener potestad sobre los guiones para hacer con ellos lo que quieran. En mi caso, mi padre era pastelero y mi madre trabajaba en su pastelería, yo he tenido que aprender a escribir y a dirigir sin tener antecedentes en el cine y la mejor forma que tenía en esa época (1994) para aprender era  escribir. Y si querías rodar, tenías que encontrar a alguien dispuestos a hacer lo que tú querías rodar o lo escribías tú mismo. El autor de "The Walking Dead", Frank Darabont, lo primero que escribió fue el guion de una de las secuela de "Pesadilla en Elm Street", la tercera parte creo recordar, y ahora es tan conocido como guionista como por director como por su trabajo en la serie de televisión. Sin ir más lejos, Daniel Monzón es un director que sabe escribir y "Celda 112" la hizo con guion de Jorge Guerrica y respetó bastante su texto. Yo creo que en el audiovisual, en el periodismo, en la pintura o en la restauración lo que hay es gente más decente y gente menos decente. Gente más sensata y gente que, de repente, la profesión todavía no la ha puesto en su sitio y se cree la reina de los mares o gente a la que nunca le va a poner la profesión en su sitio y siempre se van a creer la reina de los mares. Con esto quiero decir que hay gente sensata y gente insensata en todos los campos.
—¿Qué pasa con tus alumnos en ese sentido?
—Hay muchos que cada uno tiene sus guioncillos, sus ideas y yo lo que detecto en los alumnos es que muchos están un poco por encima de la técnica de las cosas, cuando, en realidad, lo audiovisual es una profesión muy técnica. Yo no es que les dé específicamente clase de guión, suelo dar más producción, pero toco varios ámbitos e intento hacerles ver que realmente no se trata tanto de un tema de talento como de técnica. Porque el talento no se enseña, lo tenemos por demostrar todos, pero la técnica si la puedes aprender.
—¿Y se ponen las pilas?
—Pues hay gente más sensata y gente menos sensata.
—Pero el caso de Manel podría llevar a engaño en ese sentido..
—Yo entiendo que de repente ser Manel, que ha pasado de ser un abogado de traje a quien nadie conocía a ser un escritor de enorme éxito que vende sus libros en EEUU como churros, al final se podría  creer que han pasado los Reyes Magos por tu jardín y te lo han llenado de talento, pero en la mayor parte de los casos no pasa eso. La mayoría de las veces en el mundo profesional tienes que compaginar distintos ámbitos del audiovisual: cine, TV, videoclubs, publicidad, formatos de TV... Son cosas con las que bregamos a diario y eso creo que siempre ha sido así. Piensa en Manuel Rodríguez Aragón, que ha dejado el cine, él estaba haciendo series con TVE en la época de "La noche más hermosa" y los años 80 y era un director reconocido. Garci, tres cuartos de lo mismo: es un tipo que ganó un Oscar y que estaba haciendo ficción con TVE, incluso después de ganar ese premio. Fernando Colomo hizo anuncios y TV-movies. Mariano Barroso, que no es muy conocido, pero tiene una filmografía muy interesante y películas llamativas como "Éxtasis" y "Mi hermana del alma", ha estado compaginando sus obras con clases de interpretación y con escribir para teatro.

Cartel de la película "Éxtasis".
—Has comentado que hay otro guionista. ¿Quién es?
 —Es David Muñoz, el guionista de "El espinazo del diablo". Es un profesional clarísimo y ha escrito bastantes largos y series de televisión. Ha estado hasta hace poco en "La fuga", en Telecinco, y ha estado escribiendo capítulos del "Capitán Alatriste", una producción de Telecinco en colaboración con Alemania y que es una serie que está basada en las novelas de Arturo Pérez Reverte. Por supuesto, es también el otro guionista que escribe conmigo, o mejor dicho que yo escribo con él, para "Apocalipsis Z". David es otro pilar importante del proyecto, porque es todo un profesional del audiovisual y yo creo que es una persona que ha aportado mucho a nuestra relación con Manel. De hecho, él estuvo en la primera etapa en Galicia.
—El guión parece que está ya terminado, ¿no?—Y entregado a las productoras el 31 de octubre (de 2013).
—¿Y para cuándo la película?
—Nos manejamos con un calendario optimista de 2014, pero yo creo que es una película complicada y pienso que hay algo que lo puede ejemplificar: Frank Darabont tenía comprados los derechos de "La niebla" y estuvo muchos años para lograr hacer una adaptación ni más ni menos que de Stephen King. Y eso que antes ya había realizado "La milla verde"... Lo que tenemos es un calendario, pero ahora lo que queda es financiar, y para eso tenemos que ver si se hace en plan prebendas en los mercados internacionales, que tienen posibilidades, porque en el trascurso entre 2010 y 2013 sí que ha ocurrido que "Apocalipsis Z" se ha terminado convirtiendo en una marca conocida en EEUU y hay pocos escritores españoles que venda como él está vendiendo allí. Hay otra posibilidad vía financiación local tradicional en España. Es decir, conseguir una cadena de televisión que apueste por el proyecto y con lo que apuesta esa tele y las productoras montar la financiación. Estaríamos hablando que no es "Guerra mundial Z", sino algo más pequeño, pero que, insisto, no tiene nada que ver con lo cutre.
—¿A qué te refieres?
—"La niebla" es una película barata que no costo los 40 o 50 millones de dólares de "Guerra mundial Z", pero que no es para nada cutre y es el concepto de película que tiene un numero controlado de localizaciones y decorados, un reducido número de personajes y marca claramente cuáles son los objetivos de los efectos especiales. Nosotros, evidentemente no vamos a tener los muros de Jerusalén ni tampoco tendría sentido. Todavía no hemos hablado del espectador y yo creo que el aficionado que busca trasladar "Apocalipsis Z" a la pantalla grande no necesita que le des otra "Guerra mundial Z" cutre, porque lo que quiere es otra cosa más próxima a lo que Manel plantea en su libro.
Cartel de "Guerra Mundial Z".
—De hecho, creo que da más miedo insinuar que mostrar...
—Hay dos casos claros de eso: Uno es "Alien", en la que apenas se ve a la critura y que es una película de terror en el espacio de la que soy muy fan. La otra es "REC", una obra de 700.000 euros y que sabe jugar con el concepto de película pequeña.
—¿Sabéis ya quiénes van a ser los actores de "Apocalipsis Z"?
—No sabemos todavía los actores. Y si es verdad que a veces escribes un guión pensando en alguien para determinado papel, al final te acabas quitando ese vicio. Yo te podría hablar de la gente que te viene a la cabeza, pero sabes que son tantos los elementos que juegan en el casting y hay tanta peña que tiene poder en la decisión final, que el que te mediatice tanto el actor que tienes en la cabeza se puede volver en contra tuya. A mis alumnos, por ejemplo, le falta algo que es normal por debajo de los 40 (se ríe) y es la experiencia necesaria como para saber de que lo que te cuentan es importante.
—Vamos a echar una mirada al pasado. Si pudiera rehacer alguna película para cambiarla, ¿lo haría? Concretamente "Más de mil cámaras velan por tu seguridad".
 —Es verdad que tuvo mala critica, pero tenía muy buenos actores y, aunque pueda sonar mal, hizo mucho dinero. No la cambiaría, porque iba en la línea de los "tecno-thriller" americanos y eso es lo que íbamos a hacer: una película que pareciera un videojuego, que explorara la posibilidad de hablar de determinadas cosas sobre la sociedad de la comunicación entregada como una aventura de ciencia ficción, y lo conseguimos. Yo sé que no es una película popular y está bien saber lo que el publico dice de ti, porque creo que aprendo mucho de lo malo que dicen de mí. En el fondo creo que una de las responsabilidades que tenemos como gente de este sector es hacer que el audiovisual sea industria. Y por eso yo no la cambiaría. Otra cosa es que me dijeras: "¿la harías otra vez y la harías mejor?" y eso seguro que sí, porque soy mayor y sé más cosas. En España sé de gente que tiene posibilidades de trabajar con presupuestos más grandes y conozco gente que hace cine de guerrilla con resultados muy interesantes. "Carmina o revienta", por ejemplo, es cine de guerrilla con unos resultados industriales más que interesantes; puede ser que me pueda interesar más o menos la película como tal , pero el resultado es muy interesante desde el punto de vista industrial, porque es un producto muy barato que ha funcionado perfectamente bien.
 —¿Pero, entonces, se puede o no rehacer una película?
—Vamos a ver, En EEUU, sin ir más lejos, no conozco a gente que rehaga sus películas. Ahora bien, sé que el final completo de "Guerra mundial Z" se rodó completo. Se paró la película, se hizo un premontaje y todos pusieron el grito en el cielo, al director estuvieron a punto de echarle, la película no convenció a nadie, así que se fueron a rodar seis semanas más el nuevo final.
—¿Y "Somne"?
—Yo iba a dirigirla y creo que se podría haber hecho mejor. Y me da pena porque Vaca Films estuvo muy involucrado con ella y es la primera película que produjo. Creo que si el mercado hubiera permitido hacerlo de otra forma, se habría hecho, pero pasó desapercibida, pese a que con otras circunstancias hubiera sido diferente.
—Por cierto, ¿vas a dirigir, sí o no, "Apocalipsis Z"?
—Sí.
—Una buena noticia, pues.
—.... (sonríe).




Entrevistador (el de la izquierda, de negro, feo y chuchurrío) y entrevistado (con perilla y aguantando como buenamente puede el envite del sol poniente cordobés) posan para Rafael Carmona en la cafetería Xapó. Al fondo, mi preciosa parka.


Está claro que por alusiones, no podía faltar este "Galicia caníbal", de Os Resentidos. Va por el señor Antón. Es un tema que siempre, siempre, siempre me ha gustado, a pesar de no ser nada Mod-ernista...






Y como siempre pensé que este temazo pegaba mucho en una película de corte apocalíptico, bien con zombies, virus, guerras o por la razón que sea, lo incluyo aquí. Son los Edgar Shalington Band y su especialísimo "Evening over Rooftops".



Héteme aquí la letra:

Evening over rooftop (La tarde sobre los tejados)

The air was thick like honey (El aire era denso como la miel)
Looking from a room (mirando desde una habitación)
The room had open windows (la habitación tenía las ventanas abiertas)
To let this springtime through (para dejar que entrara ese tiempo primaveral)

Evening stood by watchin' (El atardecer se dejaba ver)
At the side of summer's promise (al lado de la promesa veraniega)
The flowers in her garden (las flores de su jardín)
Were the envy of her friends (eran la envidia de sus amigas)

How far are we from dying (¿Cuán lejos estamos de morir?)
Is it nearly at an end? (¿Estamos próximos ya del final?)
How far are we from dying (¿Cuán lejos estamos de morir?)
Is it nearly at an end? (¿Estamos próximos ya del final?)

The smoke hung on the skyline (El humo pende en el horizonte)
The city fell in silence (El silencio cae sobre la ciudad)
The sunset, ripe and mellow (la puesta del sol maduro y suave)
Was the light to write some thoughts by (era la luz para escribir sobre algunas reflexiones)

Her children watched for father (Sus hijos contemplaron al padre)
From a window in the wall (desde una ventana en la pared)
Said a prayer for grandpapa (reza una oración por el abuelito)
And maybe many more (y quizá por algunos más)

Somewhere in the distance (En algún lugar en la distancia)
On the road so far away (tan lejos en el camino)
I heard the sound of life (escuché el sonido de la vida)
Though the people left for home (a pesar de que la gente abandonaba sus hogares)

Three birds flew off a building (Tres aves sobrevolaron un edificio)
Standing proud against the sky (permaneciendo orgullosas contra el cielo)
Many more flew with them (Muchas más volaron con ellos)
Spiralled up like laughter (formando una espiral ascendente como la risa)

Faster, harder (Cada vez más rápido, cada vez más arduo,)
They rose up in a column (se elevaron en una columna)
Hundreds upon hundreds (cientos sobre cientos)
And twice that many wingspeed (y el doble de alas veloces)

Four miles across (Cuatro millas de ancho)
Stretched a million miles high (se alarga a un millón de millas de altura)
The living pulsing column (la columna viva y pulsante)
In the lady of the sky (en la dama del cielo)

Feathers thrashed together (Emplumados se apalizaron unos a otros)
Locked in that huge swarm (concentrado en ese inmenso enjambre)
I knew no-one could see it (supe que nadie pudo verlo)
And now that it was gone (y ahora que se ha esfumado)

I rubbed my eyes and tried to find (me froté los ojos y traté de hallar)
A reason for the flight  (la razón de ese vuelo)
Exodus, escape (Éxodo, huida)
Or was it just for me to see? (¿O era sólo para que yo lo viera?)

Like the mating of the earth and air (como el apareamiento de la tierra y el aire)
Like water is to flowers (como el agua es a las flores)
The envy of her friends (la envidia de sus amigas)
How far are we from dying, is it nearly at an end? (¿Cuán lejos estamos de morir? ¿Estamos próximos ya del final?)
How far are we from dying (¿Cuán lejos estamos de morir?)
Is it nearly at an end? (¿Estamos próximos ya del final?)
How far are we from dying (¿Cuán lejos estamos de morir?)
Is it nearly at an end?... (¿Estamos próximos ya del final?)

Evidentemente, ya puestos, hay que poner un tema "zómbico" por narices. Y éste no está nada (pero que nada) mal: Los mexicanos The Sleepers y su psicomático "Zombie".


viernes, 23 de marzo de 2012

Brindis por el cine fantástico

Es la primera vez que lo hago (y no es porque me sienta especialmente satisfecho con el resultado, pero sí por el personaje con el que me puse en contacto) y me he decidido a publicar aquí la entrevista que le hice a Francisco Javier Gutiérrez (autor de los cortos "Brasil" y "La habitación de Norman", así como el largometraje "3 Días") el pasado jueves, 22 de marzo, tal y como salió publicada en el medio en el que trabajo, el diario ABC. La verdad es que tengo que aclarar que si le notáis algo extraño, algo como forzada, algo como que no es de este mundo, tiene su explicación: Al parecer, el director de cine está obligado por contrato a no hablar de sus películas mientras las realiza, así como de sus proyectos futuros. Así que me pidió que le enviara las preguntas por escrito antes de contestar. Eso mismo hice, pero se trataba de eso: un guión previo con el que empezar a charlar para darle forma a una entrevista de verdad. Él consideró que eran las preguntas como tales y, ni corto ni perezoso, me las contestó por escrito sin que mediara de por medio conversación alguna. Por esa misma razón, las respuestas suyas se han quedado sin perfilar más y sin haberles sacado un mayor jugo, pero algo es algo y (mucho) menos da una piedra.
Otra cosita: las dos únicas anotaciones entre paréntesis se hacen a raíz de lo que él me había escrito. Es decir que si pongo se ríe es porque él escribió "ja, ja" (y eso, para mí, es claramente una risa) y si pongo sonríe con picardía es porque puso un  ;)  (y esto suele ser un simbolito que se pone mucho en los mensajes para decir que todo va "guay").
Lo último: la pregunta cuarta se la hice porque, según datos del Ministerio de Cultura, su largometraje fue visionado en España por 38.579 espectadores (que dejaron una recaudación de 214.567 euros), y, hombre, no es que sea mucho, pero tampoco está mal para el primer largo de un director. Eso sí, la cinta ya ha sido vendida para su distribución en Japón y existen un par de ofertas para el re-make en el idioma de Shakespeare incluyendo una de Wes Craven (siempre según Wikipedia, la enciclopedia de Dios).
Sin más dilación, ahí va:


Francisco Javier Gutiérrez

«Me atrevería con el cine histórico, según el presupuesto»

CINEASTA CORDOBÉS


ROLDÁN SERRANO Francisco Javier Gutiérrez, durante una proyección en la Filmoteca de Andalucía de Córdoba

A sus 39 años, está considerado ya como un director de culto por los aficionados al cine fantástico. Ahora prepara el rodaje de «El cuervo»


J. M. C.
CÓRDOBA

Se le ha podido observar paseando por las calles de Córdoba en las dos últimas semanas. Un tiempo de pausa en su trabajo de rodaje en Los Angeles que el director de cine Francisco Javier Gutiérrez ha aprovechado para estar entre amigos y darse un salto a la Filmoteca de Andalucía.
—¿Qué hace por Córdoba estos días, si no es mucha indiscreción?
—He venido a la boda de mi mejor amigo. Suena a título de película, pero es la verdad.
—¿Y no debería de estar preparando a fondo su próxima película sobre «El Cuervo»?
—(Se ríe) sí. De hecho, lo hago cada día vía skype (un sistema que permite realizar video chat, videollamadas o el envío de mensajes gratuitos o llamadas entre usuarios) y también a través del e-mail.
—No se ofenda, pero ¿por qué meterse ahora en un «remake» cuando muchos pensamos que su imaginación da para mucho más y para contar historias propias?
—Es que yo no diría que se trata de un «remake», sino de una reinvención, una nueva adaptación del cómic de James O'Barr, fiel al espíritu del original, pero que explora nuevos caminos y se distancia de la película de Alex Proyas que escribieron David J. Schow y John Shirley. Por ejemplo, ¿cuántas adaptaciones y películas se han realizado de novelas de Julio Verne sinq ue ninguna de ellas sea considerada un «remake» de otra? Pues es el mismo caso.

Portada del cómic The Crow, en el que se basa la película.
—¿Ha sido profeta en su tierra con su película «3 Días», o los andaluces le han maltratado bien en las salas de cine o bien en los videoclubs?
—Bueno, con cuatro galardones en su estreno en el Festival de Málaga, incluyendo Mejor Película y Guión, puedo considerarme afortunado en mi tierra.
—¿Va a continuar en la misma línea de corte fantástico o inquietante o bien prevé alguna incursión hacia géneros digamos más «realistas»?
—Me gusta mantener una actitud abierta ante posibles proyectos, aunque, dicho sea de paso, el fantástico sea mi gran debilidad.
—¿Puede adelantarnos alguna iniciativa que tenga ya en mente?
—Estoy preparando para el próximo año una película de ciencia ficción producida por el estudio que nos trajo «The Artist», «La dama de Hierro» o «El Discurso del Rey» (The Weinstein Company ).
—¿Será un corto o un largo?
—Largometraje.
—¿Se quedará a vivir en los Estados Unidos para seguir rodando o volverá a esta tierra que tan mal trata a sus creadores?
—Espero poder alternar. Nuestra tierra, con sus más y sus menos, es algo que se lleva dentro.
—¿Considera que en España se pueden hacer alianzas de varios productores al estilo del ejemplo francés («Delicatessen», «Amelie», «La llave de Sarah» o "Tímidos anónimos") para generar un tipo de cine que rompa fronteras?
—Creo que sí. La verdad es que el modelo francés sigue dando estupendos resultados fuera de sus fronteras. Y nosotros deberíamos de aprender de él en muchos aspectos.
—Se marcha a Málaga hoy (jueves). ¿Es por el Festival de Cine?
—No, no voy al Festival, aunque me hubiera gustado pasarme a saludar. Desafortunadamente, este año comienza en abril y para entonces ya estaré de vuelta en Los Angeles.
Producciones costosas
—Si alguien le ofreciera un guión de corte histórico, por ejemplo algo serio sobre Viriato o lacaída de Numancia, ¿se atrevería a hacerlo o queda demasiado lejos de lo que es su estilo?
—Vaya por delante que me gusta el cine histórico, aunque la última palabra la tendrían el guión y el presupuesto... Ese tipo de producciones son costosas y pueden ser arriesgadas si no se administran correctamente los recursos.
—¿Cree que las historias que se contaban en el cine español durante la década de los 70 del siglo pasado y la forma de rodar de entonces es lo que ha dañado la imagen de nuestro cine hasta el punto de que el público sigue siendo reacio a verlo?
—Vamos por partes. Considero que en los 70 hubo en España grandes títulos y directores, como Chicho Ibáñez Serrador, que dejaron un magnífico legado. Así, «¿Quién puede matar a un niño?» era una película fascinante. ¿Alfredo Landa, Ozores, el destape y las «suecas»? Me parece también una etapa entrañable... No creo que ése sea el problema. En mi opinión, la tendencia de los 80 y 90, en ocasiones demasiado encorsetada, con una reincidencia excesiva en el cine social y político, creó una desidia por parte de nuestro público que, afortunadamente, estamos dejando atrás en los últimos años.
—¿Qué película española de la última década le hubiera gustado rodar (no vale «3 Días»)? Y ¿por qué?
—«Planet 51». Siempre he querido probar con el cine de animación (sonríe con picardía).

ROLDÁN SERRANO El cienasta cordobés, "yogueando" sobre la mesa de la videoteca del Filmoteca de Andalucía