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sábado, 14 de febrero de 2015

Fiestas de cine

Imagen de la época de los Juegos Olímpicos de México de 1968 en la que se plasmó en forma de laberinto las formas del logotipo oficial basadas en Op Art. Cogido de segd.org

Nada mejor que una fiesta para desvelar el ego sum, descubrir rostros tras las máscaras y darse a conocer como realmente es uno mismo. Lo digo muy en serio. Me refiero a la posibilidad cierta de desinhibirse, soltarse la melena, dejar de retener la bestia que vive agobiantemente alojada en el pecho, aprisionada como el peor de los males entre las frágiles costillas que pugnan por romperse y liberar al YO rotundo, individual, brillante, único, particular.
El YO esencial y magnífico.
No concibo que nadie haya ido nunca a una fiesta, como tampoco imagino una vida sin música (repetida esta idea hasta la saciedad en entradas anteriores).
Fiesta, siempre fiesta, sea la que sea y en el formato en que se presente. En una casa particular (increíble la que se montó en la Nochevieja de 1986 a 1987 en Cáceres, con Brighton 64 sonando a todo volumen en una residencia ubicada en plena Parte Vieja, en la calle del Duque, prácticamente asomándose a la Plaza Mayor y que pendía por encima del mesón del mismo nombre que la vía donde estaba ubicado) o a gran escala, en el campo, ya fueran urbanitas o en idiomas extraños y ajenos al natural. No importa el estatus social ni lo abultada (o no) que uno tenga la cartera. La verdad es que no siempre son tan fantásticas y envidiables las mega-fiestas que organiza la pudiente gente (que lo son), y hay que tener muy claro que cualquiera puede montar un sarao interesante ya sea en su propio hogar, en el establecimiento hostelero de un amigo o en un parque zoológico, si se tercia.
En mis viajes a tierras de la antigua Siberia, a la sobreabundante ciudad de Novosibirsk, me percaté de que el frío es un tradicional y fantástico aliado de las fiestas en casa de alguna familia a las que acudir como invitado. El gélido clima (con nevadas en septiembre), y, por supuesto, la ausencia de bares en las calles como el Gran Modernista manda. Allí, en una misma vivienda, se congregaban hasta 20 personas, sudando como locos por la calefacción a todo trapo y sobre las prolongadas mesas se había depositado mucho vodka de ése que te deja la cabeza extrañamente despejada y las piernas temblorosas como las de un pelele (del auténtico, marca Stolichnaya o creo recordar que había uno especialmente sabroso bautizado como una de las principales estaciones de metro de Moscú, Komsomolskaya), verduras para parar literalmente un convoy de ferrocarril y sopita de borsch. Es un claro ejemplo de que cualquier ocasión, cualquier lugar y cualquier circunstancia, combatiendo cualquier obstáculo para ello, es válida para iniciar una fiesta.
Cualquier fiesta implica, como mínimo, contacto (a veces muy directo), relación, oferta y exhibición pura y dura de imagen (especialmente entre los Mod-ernistas), recepción de ideas y sensaciones, almas desnudas y a veces también cuerpos, ingesta (abundante) del omnipresente alcohol o de otros líquidos inanes, comida para el estómago y la mente, píldoras regeneradoras, la primitiva sensación del baile y algún tipo de ritmo que te obliga a mover los pies. A veces, incluso, hay luces que desgranan pasiones (altas y bajas) y en ocasiones se acompaña de imágenes en grandes pantallas que imprimen velocidad y vértigo a la diversión prometida.
El poder psicotrópico de las fiestas lo conocieron bien los 4 Fab de Liverpool.
Queda dicho, en una fiesta se bebe y se contacta con otros congéneres. El alcohol no es ese infierno al que aluden los abstemios que dicen no necesitarlo para divertirse (si bien no suelen ser divertidos ellos mismos, aunque también hay honrosas excepciones); el alcohol, en medidas no absurdas ni desmedidas, destapa el tarro de las esencias internas por el que asoma una boca sonriente, un chiste sin palabras que se despereza, un baile eterno y consciente escondido entre los dedos de los pies, un conquistador (como palabra genérica para abarcar a ambos sexos) desconocido que requiere de un mejor conocimiento (incluso desde el punto de vista bíblico y, sobre todo, desde el délfico) para quererse con pasión o dejar de odiarse desapasionadamente. Otra cosa bien diferente es acabar como los protagonistas de la película "Días de vino y rosas" por su absurda y desentendida inconsciencia y su desconocimiento de sí mismos (muy recomendable su visualización para evitar caer en el fango esclavizante de las almas humanas que supone el alcoholismo descontrolado). Eso hay que evitarlo y saber hacerlo, también. Es infinitamente preferible ser bebedor compulsivo que un babeante alcohólico con nombre y apellidos.
Y se conoce a personal de todo tipo y color. Desde los que merecen ser escuchados, hasta los que son considerados como meros objetos sexuales y tan sólo se recrean los ojos en su presencia física, pasando por los que te transmiten, casi sin querer, su intenso amor por el baile con ese extraño arte de mover el cuerpo al ritmo de una música embrujadora que hechiza los sentidos, pero sin embotarlos, y llegando a los pobres desgraciados que necesitan desesperadamente un amigo.
Existencialismo puro y duro.
¡Ah! Y, por favor, pase lo que pase y ocurra lo que ocurra, nunca, jamás de los jamases, os rebajéis a mendigar una amistad a nadie ni por parte de nadie.

Una fiesta con un espacio correctamente ambientado es sinónimo de éxito. Aquí pega algún temita de Pop-Art-Rock del estilo que hacían los Eyes, los Who o los Roulettes. Algo sonará al final de esta entrada.
No podía ser de otra forma. La primera elección es de esa Biblia de la Juventud que supone la película de 1979 de Frank Roddam, Quadrophenia, en la que se muestra una fiesta auténticamente MOD sin tapujos ni coacciones y con el apoteosis del My Generation, de The Who sonando a todo volumen en un simpático anacronismo que se puede permitir y dejar hacer sin tener que rasgarse estúpidamente las vestiduras (bueno, eso de romperse las ropas no va mucho con esta Escena, la verdad). Y Jimmy, siempre Jimmy metiendo la pata, fracasando como persona, pero nunca como mod-ernista, perdiendo amigos y amores, así como mitos, hasta reiniciar una nueva vida, seguramente más llena, sin mirar atrás, pero sin olvidar nunca nada de lo aprendido. Lo he comentado en más de una ocasión: siempre quise decir aquello de "¡Hey, tíos! ¡Hay una fiesta en Kitchener Road!".


Desayuno con Diamantes, (Breakfast at Tiffany's) una película tierna donde las haya, es el ejemplo de ese despertar que estaba por llegar a principios de los 60' del siglo pasado. Obra maestra elaborada por Blake Edwards en 1961, guarda en su seno una de las fiestas más disparatadas de la historia del Cine. Es un sarao montado en una minúscula vivienda en la que acaban okupando decenas de personas bebidas y poseídas por el ritmo infernal del Modern Jazz, y en medio de todos ellos los límpidos ojos de Audrey Hepburn buscando cruzarse con los del escritor gigoló (casi un alma beatnik sin saberlo) encarnado por George Peppard, ése que décadas más tarde lideraría como Hannibal el televisivo Equipo A. La banda sonora del inmenso Henry Mancini no tiene desperdicio. Irrepetible la escena de una mujer por completo ebria contemplándose en un espejo, primero riendo a carcajadas para aparecer poco después llorando con desconsuelo. Una imagen excelente sobre el simbolismo del Teatro de la Vida que no hay que olvidar.



Esta película me marcó cuando era un infante a punto de dar el paso hacia la adolescencia. Y me dejó un sabor amargo de boca, porque  no entendía la razón por la que alguien, en este caso el personaje de  Jack Lemmon, que era un celoso defensor de su independencia quien acaba enamorándose de una despampanante italiana en el asombroso cuerpo de Virna Lisi, no termina de ver cómo su esposa le adora de tal modo que para un chaval solitario como era mi caso, suponía una pérdida de tiempo y un derroche de amor que yo estaba más que dispuesto a recibir en su lugar. ¿Cuál es la comedia de marras? "Cómo matar a la propia esposa", de 1965, sabiamente organizada y confeccionada por Richard Quine. Y en ella aparece otra fiesta en casa del dibujante de tiras cómicas para diarios en la que la explosiva mezcla de música, alcohol y drogas acaban forjando un peligroso crisol de situaciones que derivan en un juzgado.
(Vais a tener que disculparme, pero, al parecer, incluí desde Youtube un video sobre la fiesta que pertenecía a un particular y éste lo ha acabado retirando. Así que he elaborado yo mi propio video, desde donde quería empezar hasta el momento mismo de cerrarlo, y aquí os lo ofrezco de nuevo. Insisto, perdón por el apagón tecnológico e informativo que se ha producido hasta ahora por razones ajenas a este vuestro humilde blog):


"Round Midnight" (Alrededor de medianoche), es un peliculón francés, también muy tierno, sobre los inicios el Jazz Bebop, que dirigió en 1986 Bertrand Tavernier. Al margen de que la historia es una delicia, la plasmo aquí y la elijo por la fiesta que se forma en una casa con Herbie Hancock al piano acompañado a la voz por Sandra Reaves-Philips, en un temazo, "Buttercup's Song", que refresca el alma. Da gusto verla, da gusto oírla, da gusto recrearse e imaginarla de nuevo en la distancia. Por cierto, que la banda sonora ganó el Óscar de ese año. Por algo sería. Sobre esta película hablé en 2009 en el increíblemente único y fascinante foro Hipondria Mods, del que formé parte en sus primeros años de existencia. El enlace: http://hipocondriamods.mforos.com/1035566/8823627-alrededor-de-la-medianochje-autou-de-minuit/


Dicho lo cual, me apetece mucho incluir esta canción de The Roulettes. Se titula "The long cigarette". La conocí en casa de mi amiguete Carlos Cordero, que se compró un excelente LP de este genial conjunto musical británico.


Esta canción de The Who se llama "Call me lightning" y tiene un ritmo que entusiasma mi alma. La conocía hace un montón de tiempo, cuando adquirí un recopilatorio con una de las portadas más horrorosas que había visto nunca, en fin. Es ésta:



CALL ME LIGHTNING (Llámame relámpago)

See that girl who's smiling so brightly (Mira a esa chica con la sonrisa tan brillante)
Well I reckon she's cool and I reckon rightly (Bueno, me da que ella es genial y creo que pienso bien)
She's good looking and I ain't frightened (Es buena al mirar y no me siento acobardado)
I'm gonna show you why they call me lightning (Os voy a mostrar por qué me llaman relámpago)
Hey little girl who's dancing so lightly (¡Hey, nena! ¿Quién está bailando tan ágilmente?)
My XKE is shining so brightly (Mi XKE* brilla de forma tan reluciente)
The noose around us is slowly tightening (el nudo que se está formando a nuestro alrededor se está cerrando lentamente)
I'm gonna show you why they call me lightning (Os voy a mostrar por qué me llaman relámpago)
Hey little girl who's dancing so lightly (¡Hey, nena! ¿Quién está bailando tan ágilmente?)
My XKE is shining so brightly (Mi XKE brilla de forma tan reluciente)
The noose around us is slowly tightening (el nudo que se está formando a nuestro alrededor se está cerrando lentamente)
I'm gonna show you why they call me lightning (Os voy a mostrar por qué me llaman relámpago)
You can't catch me, I'm as fast as can be (No me puedes atrapar, voy tan rápido como puedo)
Call me lightning, I'm as fast as can be (Llámame relámpago, voy tan rápido como puedo)
No you can't catch me, no you can't catch me (No, no me podéis atrapar; no, no me podéis atrapar)

*XKE era un modelo de Jaguar de 1963 realmente atractivo.


Finalmente, están The Eyes, un grupo poco conocido fuera de este mundillo. Escribieron este tema, "My Degeneration", con mucho humor, como contrapartida al "My Generation", de The Who. Si queréis saber más sobre The Eyes y este tema en concreto, leed este fantástico artículo: http://rockasteria.blogspot.com.es/2012/03/eyes-arrival-of-eyes-1965-66-uk-great.html.




sábado, 15 de septiembre de 2012

El Inicio

Mano luminosa cogida del blog Poetas Endemoniados.
A través de la dolorosa nieba descubrí
El resplandor de tus suaves dedos
Punzando esa densa Nada
Que oprimía mi soledad voluntaria.
Tumbado yacía, como un feto,
Y cuando recibí el regalo precioso de tu roce
Acepté con gozo el inesperado reto
De hacer frente de nuevo a la Vida.
Al principio fue un soplo fresco
Que desgarró el turbio velo de mis ojos;
Con torpe movimiento de marioneta rota
Abandoné la falsa placenta que usaba de escudo,
Incapaz de verla entonces como realmente era:
La forma amorfa con la que disfrazaba mi miedo
A seguir sintiendo.
Y allí afuera aguardabas,
Desnuda,
Como una diosa del Mar bravío;
Engalanada de coralina espuma y sonrisas de perla y nácar,
Y con estrellas complicadas en constelaciones
Abarrotando la castaña selva de tu pelo.
Tan tercamente viva,
Tan llena de existencia plena,
Tan lozanamente fresca,
Que quedé prendado de tu jovial entusiasmo
Rindiéndome perezoso en esos tiernos brazos
Para soñar tranquilo
Con que volvía a nacer
En mitad de un bello mundo frío.
Pero qué difíciles mis primeros pasos;
Ésos que marchitaban cada Rosa
Empeñada en brotar con el calor de tus besos de fuego.
Y con qué insistente afecto cerrabas los párpados
Para allanar el sendero de miel espinada
Que yo abría,
Perdonando paciente la necedad
Con que a menudo he coronado
Buena parte de mis ciegos actos.
Aún así no me dejaste deambular entre fantasmas,
Y de tu firme mano luminosa fui saliendo
De ese cobarde laberinto
Donde mi alma llorosa se escondía,
Perdiendo el preciado regalo del tiempo
En lamentar la ausencia de brisas
Nuevas
Que agitaran la vela floja de mi letargo.
Preciosa nube cogida del blog Despertando a la realidad. Me gusta mucho.
Este poema dedicado, como no podía ser de otro modo, a mi gloriosa y paciente compañera, viene acompañado de un temita que siempre ha despertado en mí un sutil toque de ansiedad por su ritmo roto, despectivo, flasheante, pero que nunca ha impedido que me atrajera hasta extremos insospechados y peligrosos, como una llameante vela a una frágil y volátil polilla...

 The Eyes y su glorioso I'm rowed out.
La letra es la que sigue:
You got a gold suede coat and a soul like fire (Tienes un abrigo de gamuza dorada y un alma ardiente)
You got all you want you couldn't be no higher (tienes todo lo que quieres y no puedes aspirar a más)
Said you bent the town like you're a queen (dicen que la ciudad se inclinó ante ti como si fueras una reina)
and there ain't no place that you've not been (y no hay ni un rincón donde tú no hayas estado)

Well I'm rowed out (Bueno pues estoy enfadado)
Yeah I'm rowed out with you (Sí, estoy enfadado contigo)
Said I'm rowed out (Digo que estoy enfadado)
Yeah I'm rowed out with you (Sí, estoy enfadado contigo)
Said I'm rowed out (Digo que estoy enfadado)
Yeah I'm rowed out with you (Sí, estoy enfadado contigo)

You don't want love you want a thrill (Tú no quieres amor, tú buscas emoción)
But there is no need to worry about a bill (Pero no hay necesidad de preocuparse por una factura)
Cause you don't save money you do it for kicks (Porque no ahorras dinero y lo haces por placer)
And a one thing you're gonna get in a fix (Y cualquier cosa la consigues seguro)

Well I'm rowed out (Bueno pues estoy enfadado)
Yeah I'm rowed out with you (Sí, estoy enfadado contigo)
Said I'm rowed out (Digo que estoy enfadado)
Yeah I'm rowed out with you (Sí, estoy enfadado contigo)
Said I'm rowed out (Digo que estoy enfadado)
Yeah I'm rowed out with you (Sí, estoy enfadado contigo)
Said you will never hear my plea (Dicen que nunca escucharás mi súplica)
And I can't be what I wanna be (Y no puedo ser lo que quiero ser)
Gonna find a girl in another town (me voy a buscar una chica en otra ciudad)
I said maybe she won't bring me down (Digo que quizá ella no quiera hundirme)

Well I'm rowed out (Bueno pues estoy enfadado)
Yeah I'm rowed out with you (Sí, estoy enfadado contigo)
Said I'm rowed out (Digo que estoy enfadado)
Yeah I'm rowed out with you (Sí, estoy enfadado contigo)
Said I'm rowed out (Digo que estoy enfadado)
Yeah I'm rowed out with you (Sí, estoy enfadado contigo)