Los que vivimos en el Sur lo notamos más. Pero mucho más. Llueve en más cantidad, con una periodicidad menor que antes y con una intensidad mayor, hasta el punto de que ninguna de las administraciones que se han hecho cargo de la gestión de los pantanos andaluces (la -gracias al Gran Modernista- ya extinta Agencia Andaluza del Agua, dependiente de la Junta de Andalucía, y las Confederaciones, que en mi caso concreto es la del Guadalquivir) han sido capaces de prevenir a tiempo riadas (lamentables las ocurridas en el invierno de 2010 y con un grave riesgo latente todo el rato durante la primavera de 2013) con las crecidas de nuestro gran río loco, salvaje y desbordado.
¿Y por qué llueve tanto y de esta manera ahora? Calculan que el mar está subiendo tres milímetros anuales con los polos derritiéndose a marchas forzadas, y que para el año 2050 (mediados de siglo, ¡vaya! Cuando yo ya esté manteniendo mi reluciente sonrisa de forma permanente) las aguas oceánicas ascenderán entre seis y siete metros (leed esto: http://wehaveitdowntoascience.blogspot.com.es/2012/04/los-polos-se-derriten-cuales-seran-las.html), ¿y qué ocurrirá con ciudades como Málaga, San Sebastián, Venecia, Dublín o Barcelona? ¡Tantos buenos momentos vividos y guardados en los más recóndito de la memoria colectiva permanecerán bajo las olas y ocultos entre ruidosas y frías burbujas, y puede que por los vacíos pasillos del Palazzo Giusti, por entre los coloridos bancos de la Glorieta del Fiestero, por las señoriales alcobas del Palacio Goikoa, por sobre el gris asfalto de la Ronda del Litoral o entre las sólidas columnas de los soportales del Custom House naden con pereza los grandes tiburones blancos para admirar asombrados una belleza húmeda y ya perdida del todo para los hombres.
Saetas del mar rasgando en silencio la noche del abismo.
¿Y de verdad alguien cree que semejante masa de agua liberada no termina también en la atmósfera para acabar cayendo en forma de lluvia casi constante? Llueve más, sencillamente porque hay más que llover y el ciclo del agua aumenta de volumen.
Desconozco si ese extraño equilibrio es posible entre el mar y el aire, pero quizá eso evite que la Piel de Toro se acabe transformando en un desierto y, por el contrario, vuelva a ser una jungla donde proliferen los cocodrilos.
La canción que pega es "Rain" de los Beatles, ¿Qué no?
Y todo un clásico para ahogarnos en melancolía: "Rhythm of the falling rain", de The Cascades. Brumosamente buena.
Para empaparse con un buen vaso de absenta, nada mejor que "Riders on the storm", de los Doors.
¿Seguís secos? Pues tomad nota, después de esto vais a necesitar una toalla. Gene Kelly y su "Singin' in the rain", de 1952.
Para cerrar una serie que te hará gotear la nariz y estornudar de placer, Bob Marley y su "Falling In The Rain (Easy Skankin')"
Está bien, reconozco que no puedo evitarlo. Aquí la versión de "Rain" de The Jam.
Y dos más Lonnie Johnson con "Falling Rain Blues".
y Los Lobos con su "Wicked Rain". No ta mal.
Y ahora, de verdad, el último: Selecter "Heavy Rain".
Me gustaría hacer mía (es algo que ya advierto que puedo hacer en la introducción a este blog) una carta al director publicada en el ABC de Córdoba del 14 de marzo de 2013, por ser directa, precisa y dolorosa. Es la que sigue:
Volveremos a las alpargatas La cabezona e insistente Merkel vuelve con la pesada y demoledora canción de los recortes. ¡Mire, señora, ya nos han descuartizado a base de tijeretazos sangrantes, y el poder adquisitivo del pueblo es tan bajo que hay millones de familias en la pobreza y en los umbrales de la indigencia!
Si a usted y al señor Rajoy les parece bien, podemos vender o empeñar los zapatos y los cinturones, y calzar nuevamente, como en los años 20 y 30 del siglo pasado, las alpargatas y usar una cuerda para apretarnos, más y más, los escurridizos pantalones.
¡A esto les llamáis progreso!
Después del cruel recorte en las medicinas que obligan a los sufridos viejos jubilados a pagar el 100% de la casi totalidad de los medicamentos que necesitan, sobre todo en el invierno, para ayudar a su delicada salud, ¿cómo podrán estas personas comer, pagar las facturas de las saltarinas tarifas de la electricidad, del gas, la hipoteca –si no suya, la de su hijo que se ha quedado parado–, los gastos de comunidad, el recibo de los «muertos» y para colmo, dejarse media paga cada vez que tienen que ir a la farmacia?
Y mientras tanto, la «corruptela» de políticos y de los que no lo son cabalga por las «autonosuyas» de todo el país saltando las elevadas barreras de las increíbles sorpresas que se producen un día sí y al otro también…
La firma Arturo del Pino Valencia y yo, con su permiso, la adopto como mía. Me encanta.
El ojo de este incisivo espectador de la sociedad (Arturo) es capaz de abrir las mentes de los que llevan muertos hace décadas y hacer despertar ese grito de injusticia que se atasca en los pechos y gargantas de los que ya carecen de lengua...
Pero se podrían analizar estas líneas un poquito más a fondo no por el mero hecho de hacer daño, sino porque trata asuntos y temas que están marcando el devenir de los últimos años y prácticamente van a dejar huella de época. O lo que es lo mismo, se acabará estudiando en la Historia de la Humanidad, del mismo modo que todos hicimos un alto en el Crack del 29 (inicios del pasado siglo XX) cuando fuimos estudiantes. Una época que transformó a los hombres en ruinas andantes, en sombras de sí mismos, y desembocó en una monstruosa guerra devoradora de almas, sentimientos, vidas y generaciones. Al margen de que en la misiva queda bien claro quién tiene la batuta de la Unión Europea y quién baila al son que Su Gran Alteza Real Germánica tenga a bien interpretar, en esas líneas se contempla con horror certero por parte del pueblo llano cómo la única solución mágica al desastre que mantiene moribundas nuestras economías es dejar de gastar (ya sea útil o inútil el destino de esos euros). Sencillamente se deja de mover dinero y con eso se espera que la hierba vuelva a surgir hermosamente verde bajo un sol radiante de iridiscencia dorada y un cielo que de puro azul añilado parece de cuento de hadas.
Imagen del sol Betelgeuse, cogido de fineartamerica.com sencillamente porque me gusta, y punto.
Pero no sólo es el Estado el que deja de gastar, sino que los que dan sentido a ese Estado, es decir los ciudadanos que viven en él, se amparan en él y le otorgan vida y existencia, tampoco tienen medios para hacerlo.
En este punto parecería lógico pensar que si al molino se le corta el agua deja de moverse o, como ejemplo algo más actual y acorde con los tiempos, si se desenchufa un ordenador de nada sirve todo el inconmensurable entramado informativo, económico y vital de las redes sociales generadas al amparo de Internet. ¿Cuál es el fin del dinero? hay que recapacitar un poquito al respecto. ¿Realmente, cuál es? ¿Sirve para comerse los billetes en caso de que la despensa se vacíe? ¿Acaso las monedas tienen una salida válida como pisapapeles o como plomada para las cañas de pesca? ¿Para qué está hecho? ¿Por qué las toneladas y toneladas de tinta, metal, pasta de palpel, gérmenes (que también) y plástico que deambulan por el mundo? O, mejor dicho, ¿que en ciertas zonas, como la hastiada Piel de Toro, se ha estancado por completo?
Español medio tras cuatro años seguidos de mortífera y desesperante crisis...
Pues bien, SÓLO y ÚNICAMENTE tiene sentido para la adquisición de bienes de toda índole y naturaleza; los de primerísima necesidad y los de lujo; los que alimentan el cuerpo y los que dan vida a la mente y al corazón; los que cubren las propias necesidades y las del alma ajena; los que satisfacen el pago de velocidades físicas y mentales en un momento concreto del presente; los que elevan al ser humano más allá de la mera categoría de animal a través del oído, el gusto, el tacto, la vista y olfato; los que calman la soledad -febril y perniciosamente pertinente a partir de ciertas edades peligrosas- mediante ralos amores de pago, ya sean hermosos como una telaraña atrapada por un eterno amanecer o terribles y terroríficos como la seda negra en lo más hondo de una ciénaga putrafacta; los que permiten al ciego ver, al sordo oír, al mudo hablar y al lerdo ser inteligente; los que generan creación y novedad casi de la nada e impiden la rebelión de los justos mediante ralas limosnas cada vez más escasas; los que aplacan el hambre de los deseos desconocidos; los que guardan y mantienen un fragilísimo equilibrio entre el cansancio de lo siempre visto y la urgente visión de lo nuevo; los que marcan la fugaz diferencia entre la vida y la muerte dentro de un pequeño y miserable dedal de agua... Todo ello se paga (le pese a quien le pese) con dinero. Y es el dinero el que ha de evitar que la rueda se oxide sin que ellos suponga sacrificar valores de ninguna otra categoría, ya sean religiosos, morales o afectivos. Sólo se trata de constatar un hecho que cae por su propio peso: si se queda quieto, el dinero vale tanto como el que fabricaron los sudistas para desmarcarse del resto de la Unión y que al final de esa atroz y brutal guerra civil entre el Norte y el Sur de Norteamérica se descubrió su auténtico valor: NADA.
¿Somos negros pálidos por el paso del tiempo y del sufrimiento o blancos oscurecidos por unas circunstancias duras marcadas por las arrugas de una vejez excesivamente prolongada?
En esa carta se vislumbra otro horror (miedo al hombre, tal y como se deja entender en el muy recomendable "El corazón de las tinieblas", de Joseph Conrad) nada despreciable: la inutilidad absurda, degenerada, ilógica e insustancial de llegar a viejos en nuestros días. Porque el "mayor" de hoy en día no es como el anciano de la Antigüedad, que tenía su hueco en un consejo consultivo, donde se acumulaban todas las experiencias vitales de la tribu a fin de encarar con un mejor criterio de bienestar general una crisis o un problema concreto que pudiera surgir (habitualmente bélico, de hambrunas o de enfermedad con carácter de epidemia). Hoy en día, ya no hay tiempo para seguir acumulando experiencias, sino que el poco que nos queda se dedica a interpretar (al igual que ocurre con la religión y la existencia de un Ser único y divino destinado a debatir sobre su naturaleza y su relación con el resto de lo creado) esa experiencia anterior para terminar por llegar a caminos sin salida, donde las ideas se acaban pudriendo antes siquiera de conseguir ver la luz. Muchos de los viejos de hoy (una inmensa mayoría) nacieron limitados y su veteranía en el teatro de la vida no les ha servido para crecer como personas. Contamos, por tanto, con todo un ejército inconmensurable de seres seniles incapaces de transmitirnos nada de nada para evolucionar hacia una nueva Edad de Oro (o, como mínimo, intentar salir de esta Edad de la Chatarra Tecnológica que no está tocando vivir) del Hombre y sus influjos sobre la Tierra y el Universo.
Mefistófenes Rex de la Inmundicia.
Merced a ciertos avances incuestionables, vivimos más (tiempo), pero con mucha menor calidad de vida (intelectual, física y anímica, así como económica). Es decir, llegamos a más viejos, pero con menos capacidad, lo que nos convierte en un serio peligro para el mantenimiento de la raza humana. Por ello, y en vista de que estaría muy mal visto aplicar las enseñanzas esquimales que nos muestra la estupenda película "Los dientes del diablo" (en la que los mayores, llegados a una edad, aceptaban perderse en la tundra helada para ser benignamente eliminados por el hermano oso polar) (*) o seguir el ejemplo de la serie "La fuga de Logan" (donde a partir de los 30 años se "reciclaba" al personal transformándolo en estupendas hamburguesas para el resto de la progenie humana**), los ejecutivos comunitarios están haciendo todo lo posible por reducir el número de decrépitos dependientes del sistema (recortes y constantes congelaciones de las pensiones y la útima diabólica idea digna del mismísimo Mefistófenes: que los abuelos se paguen ellos mismos las medicinas, y si no tienen dinero, haberlo pensado antes y haber ahorrado algo a lo largo de su excesivamente larga vida, que a la postre, no es más que un engorro para la sociedad).
Eso, la ampliación de la edad de jubilación y la progresiva eliminación del sistema sanitario público, supondrá la efectiva eliminación de ese segmento social plagado de arrugas que únicamente sirve para consumir los escasos bienes que requieren los individuos en la niñez, la juventud y la mediana edad del fugaz presente. Lo malo es que en épocas tan nefastas como las que nos toca vivir, esos viejos que sobran son el apoyo real (y, en muchos casos, único) de los que se quedan sin trabajo y gracias a ellos familias enteras dejan de pensar en el suicidio y en la perniciosa idea de no tener que haber nacido. Nefasto panorama que tiene visos de prolongarse algunos añitos más... Aquí, una gráfica recogida del Caralibro de Vicente H. Carpetano (un tipo genial donde los haya) que pone los pelos de punta y que deja a las claras la desaparición de las clases medias que favorecen el suicidio masivo antes de llegar a viejos (que proclamaba el amigo Pete Townsend):
(*) Por cierto, que estoy leyendo un libro sobre los esquimales, "Iglús en la noche", de Hans Ruesch, en el que también "hacen desaparecer" a sus mayores arrojándolos al mar. Y, por cierto, entre los miembros de esas sociedad tan especial, eso no es ni asesinato ni una mala acción, sino lo natural...). (**) Donde transforman a los viejos en comida (concretamente galletas) no es en la Fuga de Logan, donde sí es verdad que al personal se le elimina a los 30 años, sino en la película Cuando el destino nos alcance (1973), de Richard Freischer, y con Charlton Heston de protagonista. Me lo ha dicho mi amigo Jesús Ligero. Y si no lo he corregido arriba en el texto es porque me gusta asumir mis errores y reconocer los méritos al personal y, además, demuestro que no soy un friki radical. ¿Que si Jesús es el friki? No diría tanto, pero es llamativo que ese detalle no se le pasara por alto ¿eh?
Para la ocasión, me invade la urgente necesidad de que escuchéis este temita de The Specials, titulado "Do nothing". No por nada en especial, sino porque la gente vacua sobre la que habla me recuerda sobremanera a algunos de esos políticos que hacen de las autonomías las "autonosuyas" a las que alude en su carta nuestro amigo Arturo.
La letra (y su castellanización) es la que sigue:
DO NOTHING (NO HACER NADA)
Each day I walk along this lonely street (Cada día me paseo solo por esta solitaria calle)
Trying to find, find a future (tratando de buscar, buscar un futuro)
New pair of shoes are on my feet (Me he calzado una par de zapatos nuevos)
Cos' fashion is my only culture (porque la moda es mi única cultura)
People say to me just be yourself (La gente me dice que simplemente sea yo mismo)
It makes no sense to follow fashion (que no tiene sentido seguir la moda)
How could I be anybody else (¿Cómo podría ser cualquier otro?)
I don't try, I've got no reason (Ni lo intento, no hay motivo)
I'm just living in a life without meaning (Me limito a vivir una vida sin sentido)
I walk and walk, do nothing (camino y camino sin hacer nada)
I'm just living in a life without feeling (Me limito a vivir una vida sin sentimiento)
I talk and talk, say nothing (hablo y hablo sin decir nada)
I walk along this same old lonely street (Me paseo solo por la misma solitaria calle)
Still trying to find, find a reason (todavía intentando encontrar, encontrar una razón)
Policeman comes and smacks me in the teeth (Un policía llega y me parte los dientes)
I don't complain, it's not my function (no me quejo, pues no es mi función)
They're just living in a life without meaning (Se limitan a vivir una vida sin sentido)
I walk and walk, do nothing (camino y camino sin hacer nada)
They're just playing in a life without thinking (Se limitan a vivir una vida carente de ideas)
They talk and talk, say nothing (hablan y hablan y no dicen nada)
I'm just living in a life without feeling (Me limito a vivir una vida sin sentimiento)
I walk and walk, I'm dreaming (camino y camino, estoy soñando)
I'm just living in a life without feeling (Me limito a vivir una vida sin sentimiento)
I talk and talk, say nothing (hablo y hablo sin decir nada)
I'm just living in a life without meaning (Me limito a vivir una vida sin sentido)
I walk and walk, do nothing (camino y camino sin hacer nada)
De una declaración actual (y, por tanto, fugaz) creo que se puede desprender una máxima que va a tener vigor durante unos cuantos años: el pasado 13 de febrero de 2013, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), el romano Mario Draghi, de visita al Congreso de los diputados, en Madrid (por si alguno todavía desconoce dónde está, que los hay), consideró que las entidades bancarias españolas (banquitos de toda la vida y antiguas cajitas de ahorro reconvertidas para poder succionar aún más lo poco que le queda al pobre cliente) están capitalizados "de forma adecuada", y que ya se encuentran "en condiciones de dar (conceder, otorgar, entregar, facilitar) crédito" (recogido de la curiosa web CRI online).
No obstante, nuestro amigo el italiano, al intentar explicar la razón por la cual, por el momento, éstos siguen sin querer prestar mayores cantidades, señaló que puede deberse a que (los pobrecitos) tienen que hacer frente al riesgo de que los deudores puedan no devolverles el dinero. Es decir, que tienen miedo (pánico, horror) al riesgo. Dicho de otro modo: prefieren abandonar el origen y la razón de ser para una entidad bancaria, a fin de acabar acomodándose en una falsa seguridad estéril que de nada sirve a la sociedad de la que se alimentan con avidez. Ni, a la postre, tampoco a ellos.
Vamos a recapacitar un poco al respecto. Decir eso es ya de por sí tremendo; pero lo peor de todo es sospechar (temer) o, incluso, tener la certeza de que se trata de un axioma cierto (valga la redundancia). Me explico, el riesgo ha de ser la razón de ser de estas entidades nacidas de la usura (por cierto, un pecado -y de los muy gordos-, según la visión de las tres grandes religiones monoteístas de la Historia, ya que estaba prohibido enriquecerse a base de sacar beneficio al concepto de tiempo, que se consideraba un bien propio de Dios y no de los hombres) y de la urgente necesidad ajena. Sin riesgo, no hay movimiento de dinero y sin flujo monetario el Gran Molino Social (ése que acaba pulverizando cuerpos, almas, sueños, fantasías y hasta países enteros) se detiene y acaba por enmohecerse.
Representación de la Avaricia (que se puede contemplar en Valencia). Cogida de www.emulsiondigital.com
Un banco (o antigua caja reconvertida) no puede dejar de ser lo que es, puesto que su único sentido es amasar fortunas a partir del dinero que un tercero les entrega para que se lo guarden. Pero, realmente ¿a cambio de qué? ¿Qué beneficio hay en dejar el dinero en la caja de una de esas entidades en lugar de manenerlo bajo el colchón o dentro de un apestoso calcetín?
¿Los intereses, dicen? Que yo recuerde, la última vez que dejé 20 euros en una cuenta, me desaparecieron por completo en concepto de comisiones de mantenimiento y los muy desgraciados pretendían que les pagara todavía el resto hasta cubrir esa comisión. No hay intereses.
Insisto. ¿Cuál es el provecho real para el cliente de una de esas casas vampíricas? ¿Mantener un sistema económico cada vez más ajeno al ciudadano de a pie y, por tanto, de sus intereses más próximos, aunque puedan ser considerados legítimamente mezquinos? No le veo el sentido final. No encuentro la clave de esa simbiosis; a no ser que no haya tal y que la rentabilidad sea de una sola dirección: SU lucro. Única y exclusivamente.
Imagínense que en un alarde de locura genial, la Humanidad reflexiona al respecto y decide por unanimidad retirar sus fondos. ¿Qué pasaría? El Imperio Mundial se desmoronaría como arena del Sahara.
Para evitarlo, los bancos dan el siguiente paso dentro de su lamentable conducta universal: Los préstamos. Te doy una cantidad tal que tú has de procurarme en un tiempo determinado multiplicada por varias veces su valor y, en caso contrario, me quedo con esa cantidad, los intereses, tus calzoncillos y el resto de tus bienes. ¿Te parece? ¡Qué gran riesgo el de estas amistosas entidades!
Algo muy, pero que muy, actual:
-Cómprate una casa.
-Es que vale 25 millones de pesetas (unos 150.000 euros actuales) y mi sueldo no da para eso.
-Da igual; te doy eso y dos millones más (12.000 euros) para que adquieras muebles y hagas reformas.
-¿Y tú qué sacas de todo esto?
-Todo -¡uy, perdón!-, quiero decir que tú me devuelves esos 27 millones (170.000 euros) durante los próximos 25 años pagándome cada año con una pequeña cantidad (que sumada hace mucho más de 27 millones, pero de eso, aunque lo sepas, ni te vas a dar cuenta, pero nuestras arcas, sí).
-¿Y si pasa algo y no puedo pagarte durante un tiempo?
-No pasa nada. Te embargo la vivienda, la deuda se mantiene y, si me apuras, todo lo que me has venido pagando anteriormente no sirve y se hace borrón y cuenta nueva. Pero es lo justo, porque yo asumo todo el gasto.
-Y yo todo el riesgo.
-Es la vida.
Y se cierra la operación. Entonces, ¿dónde está ese riesgo al que alude Mario Draghi cuando siempre se gana? En época de vacas gordas parecía haber desaparecido por completo y ahora, en el peor momento, el término riesgo lo impregna todo, lo paraliza todo, lo frena todo y es el mejor de los justificantes para seguir sin hacer nada.
Mano saliendo de la tumba, de Rodin (1914), cogida de elrincondemisdesvarios.blogspot.com.es
Si es verdad que los bancos están suficientemente capitalizados, es un Pecado seguir paralizando el dinero sin dar opción a que los negocios que continúan a flote a duras penas se mantengan, puedan surgir nuevas oportunidades de empleo (especialmente, autoempleo) y que el sistema social que hasta ahora venía funcionando perfectamente bien (a pesar de que realmente -y es verdad- haya parásitos que se aprovechen de él) siga adelante por el bien de todos.
Por esta razón, básicamente, los bancos no son de mi agrado. Por esta razón les culpo a ellos, principalmente, de que la agonía se prolongue en un país -el nuestro- al que todo se le vuelven pulgas, de flaco y débil que está.
Creo que este tema, "Todos sirven a Wall Street", de mi sobrino Ayax (todo un ídolo entre el mundillo underground granaíno), me viene de perlas para expresar el sentimiento mío hacia esas entidades (atención a los versos de Vicente Alexandre que declama el mozo al final: ¿Para quién escribo? de 1962, casi ná). Creo que más allá del Atlántico, en territorio maya, lo van a saber apreciar mejor que nadie. Un saludo para tierras mexicanas.
Y como toque Mod-ernista, "Smithers-Jones", de The Jam. Me encanta la forma tan hijapútica que tienen algunos de echar a la calle a sus empleados. Da asco (vean la letra, vean):
Here we go again, it's Monday at last, (Allá vamos de nuevo, es lunes al fin)
He's heading for the Waterloo line. (Se encamina hacia la línea de metro de Waterloo)
To catch the 8am fast, its usually dead on time, (para pillar el rápido de las ocho de la mañana, que por lo general no falla)
Hope it isn't late, got to be there by nine. (Espera y desea que no se retrase, porque tiene que estar allí a las nueve)
Pin stripe suit, clean shirt and tie, (traje de rayas finas, camisa clara y corbata)
Stops off at the corner shop, to buy The Times (hace una parada en el quiosco de la esquina para comprar el Times)
'Good Morning Smithers-Jones' ("Buenos días, Smithers-Jones")
'How's the wife and home?' ("¿Qué tal su mujer y su hogar?")
'Did you get the car you've been looking for?' (repeat) ("¿Qué, ya consiguió ese cochecito que estaba buscando?") (se repite)
Let me get inside, let me take control of you, (Déjame entrar, déjame que tome tu control)
We could have some good times, (podemos pasar buenos ratos juntos)
All this worry will get you down, (todas estas preocupaciones acabarán contigo)
I'll give you a new meaning to life - I don't think so. (te daré un nuevo sentido para vivir... No lo creo)
Sitting on the train, you're nearly there (Sentado en el tren, ya estás cerca de allí)
You're a part of the production line, (Eres una parte de la cadena de producción)
You're the same as him, you're like tin-sardines, (eres igualito que ellos, parecéis sardinas enlatadas)
Get out of the pack, before they peel you back. (sal del paquete, antes de que te pelen la espalda)
Arrive at the office, spot on time, (Llega a la oficina, justito a tiempo)
The clock on the wall hasn't yet struck nine. (El reloj de la pared todavía no ha marcado las nueve)
'Good Morning Smithers-Jones', ("Buenos días, Smithers-Jones")
'The boss wants to see you alone'. ("El jefe quiere verte a solas")
'I hope its the promotion you've been looking for' (repeat) ("Espero que sea el ascenso que estaba esperando") (Se repite) 'Come in Smithers old boy' ("Entra Smithers, viejo amigo") 'Take a seat, take the weight off your feet'. ("Siéntate y no te canses, hombre")
'I've some news to tell you' ("Tengo noticias que contarte")
'There's no longer a position for you' -'Sorry Smithers-Jones'. ("Ya no te podemos mantener en tu puesto, lo siento, Smithers-Jones")
Put on the kettle to make some tea (Ponte la tetera para hacerse un te)
It's all a part of feeling groovy (Todo forma parte de la sensación de bienestar)
Put on your slippers turn on the TV (Ponte las pantuflas y enciende la tele)
It's all a part of feeling groovy (Todo forma parte de la sensación de bienestar)
It's time to relax now you've worked your arse off (Es el momento de relajarse, ahora que has dejado el trabajo)
But the only one smilin' is the sun tanned boss (Pero aquí el único que sonríe es el bronceado jefe)
Work and work and work and work til you die (Trabaja y trabaja y trabaja y trabaja hasta que revientes)
Cause there's plenty more fish in the sea to fry. (Porque el mar está lleno de más pescados que freír).
Es fundamental, antes que nada, comprender que el ser humano es ya de por sí
un parásito (en el sentido más noble del término, por supuesto), que saca
provecho de su existencia chupando literalmente el flujo vital de las venas que
le ofrece con ternura inagotable su bendita y paciente madre la Tierra.
Si entendemos esta premisa (discutible, como cualquier otra; como todas, de
hecho) como algo real y cierta, nadie podría ofenderse por esta opinión, puesto
que afecta a toda una generalidad, a un todo universal, al que no hay que mirar
tampoco como si fuera una inconmensurable sanguijuela de dos patas ávida de
sangre y dispuesta a lanzarse sobre cualquier cosa que huela a Vida,
para succionar voraz con su ventosa hasta dejar vacío y flojo el cuerpo
continente del que se ha alimentado. No, así no es. Antes bien creo que se ha
de contemplar como un tierno y agradable musgo que se extiende por sobre
cualquier superficie que le pueda otorgar su sustento. Lo malo de esa casi
infantil imagen es que no se produce la obligada simbiosis de fotosíntesis, y
el Hombre permanece como mera figura ornamental al sentirse
por completo incapacitado de mantener, proteger y recrear ese mismo entorno que
le arropa y le facilita, a la vez, su existencia.
Inquietante sanguijuela, de rainforestradio.com
Pues bien, en el mismísimo seno -muy dentro, y firmemente implantado- de
este peculiar y masivo gorroneo humano, también existen -y, por desgracia,
destacan con excesiva luz propia- los parásitos de los parásitos (a los que la Ciencia
denomina los hiperparásitos).
Son aquéllos que se aprovechan vilmente de una sociedad a la que dicen
despreciar sin rendir cuentas a cambio, o bien ésos que, escudándose en una
actividad presumiblemente normal, no hacen absolutamente nada de nada, aunque
den la sensación de estar realizando una labor frenética.
Están en todas partes; proliferan sin freno en mi país y en el tuyo.
Desconozco su número, pero no son pocos. Son casi Legión
(va con segundas, terceras y con la más profunda mala leche que se pueda
imaginar), y con cada generación crecen tanto en cantidad como en degeneración
humana.
Son la pura castración encarnada de las ideas; la profilaxis de la
inutilidad de la existencia. La nada más concentrada y absoluta y un auténtico
lastre para el progreso de aquéllos que son capaces de distinguir en la
distancia un atisbo de brillante magnificencia; de ésa que siempre se nos
antoja demasiado lejana en la línea del inalcanzable horizonte.
A las puertas del Infierno, de actualidad3.blogspot.com.es
Contaminan todo lo que tocan con sus palabras de burla, con esas ideas que
no son nunca suyas, con esa precariedad vital que irradian febrilmente, porque
no es que vivan al día, sino que malviven por toda la eternidad. Y lo hacen
plenamente conscientes de que no es otra su voluntad, a pesar del daño físico y
moral que causan en su entorno.
Hacen suyos mensajes siglados que no defienden, porque no los representan ni
respetan, y, así, son incapaces de entender que no tienen derecho a portar la “T”
de trabajador ni la “O” de obrero cuando nunca en su vida han trabajado, y se
han limitado a poner la mano (y la boca) para que ese sistema que odian, rechazan
y no acatan al final los acabe manteniendo permitiéndoles mamar de la teta
productora de subvenciones para ellos inmerecidas.
Violan y sodomizan de forma irracional el sentido del Progresismo y transforman a la amable izquierda real (ésa que no se
basa en simbolitos encarnados ni en motivos musicales trasnochados y que sí roza
con sus dedos gozosos el sentido profundo y primitivo del Cristianismo) en un motivo de ofensa para los cinco sentidos.
Enfangan la labor del sindicalista y provocan que todo un colectivo –el único
que defiende de veras los derechos de los que día a día se parten los cuernos
para llevar el sueldo a casa; los tuyos y los míos– esté en el punto de mira
del odio y la marginación generalizada.
Y él vendrá para liberar a la sociedad de parásitos y para castigar la desidia de corazón. De ciudadanoanonymo.blogspot.com.es.
Ofenden con su constante cansancio y hastío vital a los que, siendo
compañeros suyos, cumplen sin complejos con la importante función de ofrecer un
servicio público de excelencia. Vacían de contenido el sentido del honor que
arropa al funcionariado y dan pie a los mamelucos de la rancia sabiduría conservadora
a pensar en que son un elemento prescindible y virtual dentro de un sistema de
tendencia ultraliberal y neoclásico oculto bajo las cegadoras luces del neón de
fin de semana y el silencioso zumbido de la inteligencia artificial que trasciende
y manipula la Red de Redes.
Existen y son identificables. Están contigo, junto a ti, respirando el mismo
aire, engañándote con desdén y robándote lo poco que nos queda mientras cobran un
incesante puñado de euros por una baja de enfermedad al tiempo que desempeñan
trabajos que sólo les enriquecen a ellos. Son ésos que medran merced a tus más
bajos instintos o a tus últimas necesidades creadas surgidas del apremio
imperioso de evadirse de un mundo genuinamente amargo y duro. Son los que desprecian
el valor de una persona haciéndola desaparecer, arrebatándoles su libertad o su
existencia terrenal, y, en algunas ocasiones, hasta su mismísima alma.
Son los que nunca tendrían que haber nacido ni caminado entre nosotros.
Hay que saber quiénes son. Detectarlos, pero no para lincharlos, que es lo
que se podrían merecer ante un tribunal de la Justicia Humana, sino para apartarlos y que nos dejen afrontar un
futuro que se avecina incierto, pero que puede estar plagado de bendiciones
merced a su AUSENCIA.
¿Qué os parece unas gotitas de Fine
Young Cannibals para restar el sabor acre de esta lectura? Ahí van la
eléctrica “Good thing”, la ecléctica
“She drives me crazy” o la
imprescindible “Suspicious minds”.
Y ahora, las letras y sus traducciones:
Good thing (Cosa buena)
The one good thing in my life (la única cosa buena en mi vida)
Has gone away (se ha ido)
I don't know why (no sé por qué)
She's gone away (ella se fue)
I don't know where (no sé dónde)
Somewhere I can't follow her (a algún sitio donde no la puedo seguir)
The one good thing didn't stay too long (la única cosa buena no se quedó mucho tiempo)
Woo who who who (Wu, quién, quién, quién)
My back was turned and she was gone (me di la vuelta y ya se había ido)
Hey hey hey
Good thing (Cosa buena)
Where have you gone (¿dónde te has ido?)
Doo doo doobie doo
My good thing (mi cosita buena)
You've been gone too long (hace tiempo que te has marchado)
Good thing (Cosa buena)
Doo doo doobie doo
People say I should forget (La gente dice que acabaré olvidando)
New friend tomorrow (mañana, un nuevo amigo)
Don't get upset (que no me enoje)
People say she's doing fine (la gente dice que ella lo está haciendo bien)
Mutual friends I see sometime (la veo a veces con amigos de ambos)
That's not what I want to hear (No es eso lo que quiero oír)
Woo who who who (Wu, quién, quién, quién)
I want to hear she wants me near (Quiero oír que ella me quiere a su lado)
Good thing (Cosa buena)
Where have you gone (¿dónde te has ido?)
Doo doo doobie doo
My good thing (mi cosita buena)
You've been gone too long (hace tiempo que te has marchado)
Good thing (Cosa buena)
Doo doo doobie doo
Good thing (Cosa buena)
Then one day she came back (Y entonces un buen día ella va y vuelve)
I was so happy that I didn't act (me sentí tan feliz que me quedé inmóvil)
Morning came (Llegó la mañana)
Hey hey hey hey
Into my room (en mi habitación)
Woo who who who
Caught me dreaming like a fool (sorprendiéndome en el sueño de un tonto)
Good thing (Cosa buena)
My good thing (mi cosita buena)
Doo doo doobie doo
My my my my my good thing (mi, mi, mi, mi, mi cosita buena)
Where have you gone (¿dónde te has ido?)
Good thing (Cosa buena)
Doo doo doobie doo
My good thing (mi cosita buena)
Hey hey my good thing (hey, hey mi cosita buena)
Doo doo doobie doo good thing
Girl (Chica)
Where have you gone (¿dónde te has ido?)
Good thing (Cosa buena)
Doo doo doobie doo good thing
It's been so long (fue hace mucho tiempo)
Good God girl (Buena chica de Dios)
Doo doo doobie doo good thing
Good God girl (Buena chica de Dios)
Good God girl (Buena chica de Dios)
Good thing (Cosa buena)
Doo doo doobie doo good thing
Good God (Buen Dios)
Doo doo doobie doo good thing
Good God (Buen Dios)
She drives me crazy (Ella me vuelve loco)
I can't stop (No puedo detener)
The way I feel (la forma en que me siento)
Things you do (las cosas que haces)
Don't seem real (no me parecen reales)
Tell you what I got in mind (Te diré lo que tengo en mente)
'Cause we're runnin' out of time (Porque ya estamos corriendo a contrarreloj)
Won't you ever set me free (¿es que nunca me vas a dejar tranquilo?)
This waiting' 'round's Killeen' me (Esta espera me está matando)
She drives me crazy (Ella me vuelve loco)
Like no one else (como nadie más)
She drives me crazy (Ella me vuelve loco)
And I can't help myself (Y no puedo hacer nada para ayudarme)
I can't get any rest (No puedo descansar)
People say I'm obsessed (La gente dice que estoy obsesionado)
Everything you say is lies (todo lo que dices es mentira)
But to me there's no surprise (Pero a mí eso no me sorprende)
What I had for you was true (Lo que tenía para ti era real)
Things go wrong, they always do (Las cosas salen mal, siempre ocurre)
She drives me crazy (Ella me vuelve loco)
Like no one else (como nadie más)
She drives me crazy (Ella me vuelve loco)
And I can't help myself (Y no puedo hacer nada para ayudarme)
I won't make it, (No lo haré)
On my own (por mí mismo)
No one likes, (a nadie le gusta)
To be alone (estar solo)
She drives me crazy (Ella me vuelve loco)
Like no one else (como nadie más)
She drives me crazy (Ella me vuelve loco)
And I can't help myself (Y no puedo hacer nada para ayudarme)
Uh huh huh
She drives me crazy (Ella me vuelve loco)
Like no one else (como nadie más)
She drives me crazy (Ella me vuelve loco)
And I can't help myself (Y no puedo hacer nada para ayudarme)
Uh huh huh
She drives me crazy (Ella me vuelve loco)
Like no one else (como nadie más)
She drives me crazy (Ella me vuelve loco)
And I can't help myself (Y no puedo hacer nada para ayudarme)
Suspicious minds (Mentes sospechosas)
We're caught in a trap (Estamos atrapados en una trampa)
And I can't walk out (y no puedo salir)
Because I love you too much baby (porque te quiero demasiado, nena)
Why can't you see (¿Por qué no puedes ver)
What you're doing to me (lo que has hecho conmigo?)
When you don't believe a word I say? (Cuando no te crees ni una palabra de lo que te digo)
We can't go on together (No podemos permanecer juntos)
With suspicious minds (a base de mentes sospechosas)
And we can't build our dreams (Y no podemos construir nuestros sueños)
On suspicious minds (basándonos en mentes sospechosas)
So, if an old friend I know (Entonces, si una vieja amiga que conozco)
Drops in to say hello (llora al decir hola)
Would I still see suspicion in your eyes? (¿seguiré viendo la sospecha en tus ojos?)
Here we go again (Allá vamos de nuevo)
Asking where I've been (Preguntándome dónde he estado)
You can't see these tears I cry (no puedes ver las lágrimas que lloro)
Tears I cry (las lágrimas que lloro)
We can't go on together (No podemos permanecer juntos)
With suspicious minds (a base de mentes sospechosas)
And be can't build our dreams (Y no podemos construir nuestros sueños)
On suspicious minds (basándonos en mentes sospechosas)
Oh let our love survive (¡Oh! Deja que sobreviva nuestro amor)
Or dry the tears from your eyes (¡Oh! Seca las lágrimas de tus ojos)
Let's don't let a good thing die (no dejemos que algo bueno se muera)
When honey, you know (sobre todo cuando sabes, dulce mía)
I've never lied to you (que nunca te mentiré)
You, you, you (tú, tú, tú)
Mmm yeah, yeah (¡mmmm! sí, sí)
Esto es un añadido posterior, pero creo que un blog ha de ser algo vivo y no inamovible. Se trata de un tema que viene mucho al caso, porque habla de esos seres antes mencionados que no quieren hacer nada, pero que se lo den todo hecho: Los Botines y su fantástico "Eres un vago" (sí, el que canta es Camilo Sexto).
Y aunque sean roquetas viene ni que pintado el "No me gusta trabajar" de Los Rebeldes...
Y aquí tenéis, totalmente gratis, un cuento escrito para un concurso y que acabó publicado en un libro junto a otros muchos relatos de la diáspora extremeña. El estilo es muy a lo James Joyce (no en balde, me acababa de tragar el Ulisses, del que me encantó el último capítulo, extremadamente sensual, en el que no hay ni un solo signo de puntuación).
Callejón dublinés similar al del cuento.
El invierno. Frío y humedad. Maquillaje de la ciudad, disimulando sus arrugas sucias de vómitos y orinas, escondiendo verrugas rellenas de basura, obligando a la gente a mantener en sus inexpresivas caras una sonrisa forzada. Una estación amable en la que el día se abriga temprano con un manto oscuro de seda nocturna; la estación del tabaco congelado en estancos mohosos y grises, reino de las telarañas donde reposa el polvo del tiempo pendiente. Del silencio y la magia.
Jack Tisdall salió de la casa con algunas monedas de cobre en el bolsillo. Se detuvo en el vano de la puerta admirando la nube de vaho que emanaba de entre sus labios carnosos, tenazmente cercados por el duro vello sin rasurar. Largo el camino hasta la taberna de Jim Mulligan. Calor, música y excelentes pintas de cerveza ¡gloria a Dios! Largo camino e intrincado -go dtéir slán abhaile!-; pero merece la pena. No hay gloria sin valor, y la recompensa.... ¡Ay, la recompensa!
Notaba el helor del empedrado bajo las suelas de sus botas, opacas a pesar de la luz de los faroles. La turba da dinero, aunque no transforma precisamente en príncipes al que la comercia. Lo justo para ahogar la sed, y otras necesidades básicas, y superar el ansia con unas pipas cargadas de hebras aromáticas, cómodamente aposentado sobre una silla robusta, capaz de soportar todo el peso que concede el agotamiento. Un tiempo de diablos, acentuado por la noche sensible. Invierno en Hibernia, sin nieve, aunque muy típico. Igual para toda la isla, el frío repartido equitativo entre sus habitantes; a unos más que a otros, en realidad, pero eso forma parte del invariable sistema, ¿no?
El bueno de Jack Tisdall se encargaba de repartir para que la diferencia fuera aún mayor. A unos, un saco; a los menos, dos. A otros, la enorme mayoría, nada de nada. ¡Así se queden tiesos en sus casas como yo me estoy quedando ahora!
Repartidor de turba irlandés.
Apresuró el paso. A su izquierda, la calle del túnel, más negra que la mismísima oscuridad, y allá al final, la taberna. Pero maldita la gracia de tener que cruzarla.. ¿Por qué no está iluminada? ¿Por qué no hay alguien nunca? Nadie. Absoluta soledad. Ramalazos de recuerdos en la inquieta mente de Jack; cuentos sobre duendes, historias perversas de hechos monstruosamente desagradables. Truculenta sensación de un niño solitario y marcado por el miedo primitivo.
No soy un héroe, ¡válgame el Cielo que no! Caminar hasta que acabe la manzana, bordearla y regresar en sentido contrario por la paralela, toda una hazaña. Lo mismo daría un paseo hasta el lugar donde Dios habrá de juzgar las acciones de los hombres. Jack miró con ojos acuosos al callejón. ¡Qué demonios! Unos metros y fuera. Respiró hondo y se adentró en la lúgubre callejuela.
El viento levantó jugando una ancha hoja de periódico que crujió con fuerza. Quebrantar de huesos, muertos gritando hambrientos por volver a la vida animada. Jack Tisdall se detuvo. La hoja se movía hacia él, directa, deprisa y con ganas, como una amplia mortaja. Volteó en el aire a la altura de su cabeza, rozando la gorra de tweed, manchada de sudor y de grasa. Un picado de papel hasta su tobillo, golpeando bruscamente. El viento cesó; enredado en su pierna, el periódico ejercía una suave presión informativa. Mover la canilla a ver si se va, convulsivamente, a ciegas, sólo con la dichosa impresión en el tobillo. No quiere soltarse de mí, ¡sucios periodistas! No hay bemoles para agacharse y quitarlo con la mano; quizá con la luz recobre el valor. Salir cuanto antes de allí, ¡qué angustiosa estupidez! ¿Verdad?
Mano espectral como la del cuento.
En pocas zancadas Jack alcanzó la salida. La farola que se encontraba a unos siete metros era suficiente como para echar una mirada. Sus ojos buscaron la mancha blanca sobre la bota. No estaba. ¿Volviste al Averno de nuevo? En el callejón, la respuesta del viento, silenciosa a pesar de todo.
Ahora a celebrar la victoria con unos cuantos tragos espesos. De la taberna de Jim Mulligan brotaban salvajes las notas arrancadas del violín del pequeño Mick Geraghty, dándole la bienvenida. Jack sonrió, el cielo de los héroes por fin. El Valhalla.
En gesto de burla hacia sí mismo alzó la pierna y la vio allí, justamente donde antes estaba el periódico; una mano alba y blanda sujeta como un percebe a su tobillo; una mano de noble inglés, surcada por finas venas azules, cubierta de escarcha, con largos y delicados dedos pálidos de sangre. Jack Tisdall dejó de sonreír. Bajó la pierna y se apoyó contra la pared.
Los cuentos no son cuentos, tienen un reflejo en la realidad, como si ésta fuera un espejo de los poemas y leyendas de la vieja tierra verde. Jadeando, Jack volvió a echar un vistazo. Comprobó que seguía allí y soltó un sollozo. Qué maldita suerte tengo. El oficial de policía Tom Twigg apareció caminando por la acera opuesta. Paso cansino, manos enguantadas a la espalda, rostro aburrido. Jack pensó en llamarle.
"Tom, ven a ver lo que tengo en la pierna. No te lo vas a creer".
"¡Qué! Jack, tus mugrientos pantalones y tus feas botas sin brillo".
"Pero, ¿y la mano? También está la mano".
"¡Maldito seas, Jack! Vete con tus tonterías de borracho al Infierno. No me fastidies más, Jack".
"¿No la ves, Tommy? No te enfades, Tom. Sólo era una broma; bastarda, jodida y sangrienta broma".
Pero el astuto Tom Twigg también podría llegar a verla y se quedaría fijamente mirando a los asustados ojos de Jack. ¿Dónde la has robado, Jack? ¿Quién es el pobre desgraciado que se quedó manco por darte una amistosa caricia en el tobillo? Mejor será que la devuelvas, Jack. No quiero complicaciones contigo, Jack.
Sí, Tom. Como tú digas, Tom.
Sin ni siquiera dirigirle una ojeada a Jack, el oficial de policía Tom Twigg pasó de largo y se alejó envuelto en su propio vapor bucal. Fundiéndose con la noche, como si nunca hubiera pasado por allí. Tom Twigg no existe, ni la ciudad, ni el callejón, sólo la mano y yo pegado a ella.
El violín de Mick Geraghty cesó de tocar. Por una balada, una pinta; por dos pintas, una jiga; y por una pinta y un whiskey, un reel. Jack recapacitó. Falso, no es verdad, si Tom no la ve yo tampoco debería de verla. Alrededor de los ojos se produjo una nube de ceguera que se extendía hacia el centro, formando una implosión concéntrica. La mano brillaba con parpadeos de estrella muerta, hasta que desapareció. ¿Lo ves? Tenía más razón que un santo.
Jack Tisdall caminó aligerado. La luz de la taberna le abrasó la cara, derritiendo la máscara de hielo, fundiendo su preocupación, transformándola en agua salada que le resbalaba por su cuello, dejando en cada pliegue de la piel la mitad de su volumen.
-¡Jimmy! Dame el mejor contraste que dejara hecho Dios en este mundo.
Pinta de cerveza negra; el mejor contraste.
Jim Mulligan, sonriente, satisfecho consigo mismo, asintió jovial. Ni el humo, ni el olor agrio del sudor, destilado pacientemente a presión, ni los gritos y cantos de la mediana edad irlandesa, despistaron la atención de Jack. Espuma de crema, sin una sola burbuja, cuerpo negro y denso, encerrado en su celda de cristal. Cerveza de la casa, cerveza nacional, el mejor contraste. Jack levantó el vaso tarareando una tonadilla entre dientes.
-¡Eh, Jack! ¿Qué es eso que te has traído contigo? -Exclamó Sam O'Reilly, el cartero que a diario realizaba el recorrido de la zona del muelle, siempre montado sobre su destartalada bicicleta.
Ojos oblicuos, ojos directos, pupilas ebrias de alcohol, sonrieron ante la visión.
-Mira el trofeo de guerra, ¡vaya con el pícaro Jack! -Coreó Robert Dillon, sin profesión concreta o simplemente desconocida.
-La mano de un inglés -señaló un viejo tocado con una gruesa gorra de lana.
-El héroe de la revolución; Jack, el gran Manannan Mac Llyr. ¡Caramba, viejo! Esto hay que celebrarlo -Mick Geraghty atacó entonces con su instrumento una conocida marcha de guerra que fue cantada por la audiencia:
"I will stand in the band
Like a true irish man,
And go to fight the forces of the Crown.
I will march with O'Neill
To an irish battle field,
And tonight we'll go and save old Wexford Town"...
No. Lo mejor era no entrar. Necios embriagados que no saben nada de la angustia. Cerebros ahogados en líquido cohobado en la clandestinidad, embotados con el perfume de la pólvora aún reciente. Cuerpos abiertos en canal mostrando orgullosos sus entrañas, con los oídos ensordecidos por los disparos. Recibieron bien y todavía quieren más. Por sobre el horror de la guerra se eleva flotante el horror personal: la garra de un noble británico aferrada como una presa al tobillo de un repartidor irlandés de turba.
Violinista irlandés, más típico que una mujer vestida de gitana en la feria de Sevilla.
Jack Tisdall optó por no traspasar la puerta de la taberna. La máscara se encajó de nuevo, acoplándose al detalle a su rostro, asiéndole con fuerza del pelo y de las orejas. Con dolor mordiente. A su derecha, el callejón; susurros de vergüenza. El gran dios Manannan, hijo de Llyr, manchando impúdico los calzones ante una abierta boca desdentada. El principio puede ser el fin, como los inexistentes extremos de una circunferencia perfecta. evolver al césar lo que es del césar, a Dios lo que es de Dios, y al Diablo exactamente lo mismo. Regresó a la calle del túnel con pasos acelerados.
¿Y el periódico? ¿Por qué no sopla el viento para alejar el temor? Piedra sobre piedra, en penoso equilibrio durante siglos, permitiendo resignadas los dedos que soban el polvo, erosionando el pasado, marcando con precisión matemática las salidas del sol. Los interiores de los panteones deben de ser similares a esta tiniebla; las tumbas de hombres y dioses parecidos, iguales, con idénticos miedos. Algún día no saldrá más el sol, y el cielo se derrumbará sobre todos nosotros. Jack alcanzó el final de la callejuela. El Diablo recibió lo suyo, quizá. Pero no fue así.
Jack se dedicó a morderse los dedos con rabia hasta sangrar. No es justo, no lo es. Lanzó una patada ciega contra el muro chorreante de humedad, la bilis urbana. La mano chasqueó con dentera, como si se hubiera astillado por entero. Pulpa hecha papilla, perros sarnosos lamiendo la humeante comida en platos oxidados. Jack abrió los ojos suspirando. La mano se movía, artrítica, con lentitud, escupiendo chillidos mudos de lamento; aullando sin ruido. Preguntando el porqué de tanta brutalidad incontenida. Ella sólo quería ayudar. La cara entre las manos, sin una posible respuesta convincente. Visión perdida y triste, sin contemplar el camino, hasta casa.
La salvación está en el hogar, pleno de sentido. Betty dormía en el piso de arriba. Estaba acostumbrada a las tardanzas de Jack. Eructos malolientes, besos de sabor amargo, caricias torpes bajo las sábanas. Era preferible esperar durmiendo, o por lo menos simularlo. La bondadosa Betty, caída en el suelo, encharcada en su sangre, suplicando con la mirada. Nunca más se produciría el milagro de la vida en ella...
La mano se desvanecía, se hacía transparente. Agua de la playa remota, mil gotas preñadas de arena, dando a luz a la vez. En el estante guardaba la botella. Jack arrastró los pies hasta la cocina, recogió una jarra del armario y tomó asiento. Brindis por la vida; por Betty, la esterilidad. Por la mano que le daba la oportunidad de cazar recuerdos al asalto. Por la mano, que por fin había desaparecido. Brindis por el adiós.
Preciosa estampa de un pub irlandés.
Náuseas de vacío al comprobar que con la mano también había hecho mutis por el foro su pie y su tobillo embotado sin destellos. Pata de palo, roída por la carcoma, redoblando sobre la madera de la estancia al compás del rápido corazón. Jack se levantó, quietud perfecta, como la de los grandes peñascos antes de caer al abismo. La roca de Jack, de pie, sin rodilla. La mano robaba indolora a Jack su cuerpo, trozo a trozo. Vaciándose como los sacos llenos, hasta que la piel cayera floja a la fosa. Jack sonrió enfermo de fiebre. Extraviándose, condenado antes incluso del Juicio. Culpable de crear sus propios fantasmas. Adiós, querida pierna, queridas piernas mías. Levantemos las copas por la despedida. ¿Qué diría Tom Twigg de todo esto? "Pobre Betty; le han afanado el marido, poco a poco".
Pobre Betty, sí. Pero ¿y Jack? ¿Qué pasa con Jack?
Se esfumaba al mismo tiempo que se iba vaciando la botella. Evaporarse en el aire, como el alcohol. Para el carro, eso es mejor dejárselo a los ateos, ¿verdad, Jack? Si ellos lo quieren que así sea, que se disipen y se transformen en una nada sin consciencia. Pero la consciencia hace daño, ¿eh? Por eso desean desaparecer.
No voy a subir con Betty, le daría un disgusto enorme. Aunque puede que se alegrara de perderme. Pues no, tampoco voy a subir para darle una alegría. Jack se derrumbó en la silla. Sobre la mesa la botella vertía las últimas gotas de licor ardiente. Sin cuerpo, sin nada, sólo la consciencia terrible de continuar vivo. Jack terminó por dormirse.
Betty despertó despacio. Borrar las legañas, anular el pánico a la soledad con un parpadeo. El lado de jack estaba frío, desierto, sin la calidez de su presencia inevitable.
Miradas acuciantes, manos enlazadas nerviosamente, con las palmas sudadas. Y por primera y última vez vio lágrimas en los ojos de Jack. Nunca nás, nunca más. A partir de entonces, todas las malditas noches, mataba su desazón en la taberna de Jim Mulligan. El hombre tiende a abandonar el erial para ir a beber en el oasis de unos labios fértiles, con la esperanza del fruto futuro. Reflejo de uno mismo, promesa de eternidad. Y ella era la incapacidad inútil y estéril de la muerte. Negación de vida. Ésa había sido su gran pesadilla cada vez que anochecía, y finalmente se había cumplido.
Betty intentó detener el llanto conteniendo la respiración La nariz empapada, goteo burbujeante, presión en el pecho, en mitad del alma. Se levantó del lecho apartando las sábanas a un lado y descendió las escaleras en camisa de noche, sin cubrirse de la helada con ninguna otra prenda. La puerta de la cocina estaba abierta, dejando entrar a raudales la luminosidad blanquísima de la mañana. Diminutas hadas rubias de piel azulada, hechas con partículas de luz, bailando ágiles sobre el entarimado; espirales de niebla, sonriendo casi desvanecida ante los ronquidos del temible dragón durmiente. Párpados apretados, ocultando el iris resacoso.
Observó aliviada a su marido que tenía el brazo apoyado sobre la mesa y la cara enterrada entre dobleces de ropa lanuda color de nuez. La mano derecha, descansando en el seno, todavía con el lacre de la segunda virginidad; la izquierda, cubriendo la tímida sonrisa y secándose las lágrimas de eterno agradecimiento. A pesar de la botella y la jarra, secas y abandonadas a su suerte. Betty recuperó a su hombre, aunque nunca lo había perdido. La mujer se desplazó por la estancia sin ruidos, como una brisa carente de peso, con la ligereza de una niña pubescente.
Jack Tisdall rasgó la negrura de su mirada. Betty enjuagando el recipiente de cristal. De espaldas. Pasándose, de cuando en cuando, el dorso de la mano por los ojos. La contempló al detalle. Francamente bella, siempre tan fina, sin perder la línea y sensual, inocentemente sensual en cualquiera de sus ademanes. Jack se levantó y fue hacia Betty. Ella dejó de limpiar y permaneció quieta, tensa, aguardando. Jack, el dragón domado, posó los dedos sobre sus hombros, redondez tibia, y la hizo volverse. Ojos asustados, muy abiertos. Jack los estudió largo tiempo, atravesando barreras, quebrándolas con rabia, hasta llegar a encontrar su figura agazapada en lo más profundo. Ínfima, acurrucada, tremendamente indefensa, injustamente abandonada en su sentimiento de culpabilidad morbosa. Le acarició una mejilla sedosa. Sorpresa. Luego el beso, calmado, muy suave, rozándole apenas la boca. Deliciosa iluminación.
La mano blanca se había ido; labor bien hecha. Libertad para el renovado Jack, el Fénix, el nuevo héroe, juzgado y hallado inocente ante los hombres.
Jack salió de casa para encaminarse hasta el puerto. Le esperaban las sacas de turba, que ahora descansaban en las cubiertas de los barcos, meciéndose con el balanceo despacioso del mar. A su izquierda, el callejón del túnel. Visible, rebosante de día, sin sombras acechantes, mostrando las arrugas sucias de vómitos y orinas, sus verrugas plenas de basura sin disimular, como el resto de la urbe. Jack asintió con la cabeza en señal de desprecio, luego continuó su camino. La taberna de Jim Mulligan tendría que esperar mucho, muchísimo tiempo, hasta que volviera a ver a Jack Tisdall cruzando de nuevo su puerta pintada de verde.
Me apetece que suene aquí el Do the dog, de los Specials.
He aquí la letra y su posible traducción:
All you punks and all you teds (todos vosotros punks y teds)
National Front and Natty dreds (Frente Nacional* y rastas)
Mods, rockers, hippies and skinheads (Mods, rockers, hippies y skinheads)
Keep on fighting 'till you're dead (siguen en la lucha hasta que estés muerto)
Who am I to say? (¿Quién soy yo para decirlo)
Who am I to say? (¿Quién soy yo para decirlo)
Am I just a hypocrite? (¿Soy tan sólo un hipócrita?)
Another piece of your bullshit (Otra parte más de tus gilipolleces)
Am I the dog the bit, the hand of the man that feeds it? (¿Soy el perro que muerde la mano que le alimenta?)
Do the dog, do the dog (haz el perro, haz el perro)
Do the dog, not the donkey (haz el perro, no el burro)
Do the dog, don't be a jerk (haz el perro, no seas cretino)
Do the dog, watch who you work for (haz el perro, conoce para quién trabajas)
Do the do the do the do the dog (haz, haz, haz, haz el perro)
Everybody's doing the dog (todo el mundo está haciendo el perro)
Take your F.A. aggravation (coge tus problemas de la FA**)
Fight it out on New Street station (Discútelo en la estación de New Street***)
Master racial masturbation (señor de la masturbación racial)
Causes National Front frustration (que causa la frustración del Frente Nacional)
Who am I to say? (¿Quién soy yo para decirlo)
To the IRA (Al IRA****)
To the UDA (al UDA*****)
Soldier boy from the UK (soldadito del Reino Unido)
Am I just a hypocrite? (¿Soy tan sólo un hipócrita?)
Another piece of your bullshit (Otra parte más de tus gilipolleces)
Am I the dog the bit, the hand of the man that feeds it? (¿Soy el perro que muerde la mano que le alimenta?)
Do the dog, do the dog (haz el perro, haz el perro)
Do the dog, not the donkey (haz el perro, no el burro)
Do the dog, don't be a jerk (haz el perro, no seas cretino)
Do the dog, watch who you work for (haz el perro, conoce para quién trabajas)
Do the do the do the do the dog (haz, haz, haz, haz el perro)
Do the do the do the do the dog (haz, haz, haz, haz el perro)
Do the do the do the do the dog (haz, haz, haz, haz el perro)
Everybody's doing the dog (todo el mundo está haciendo el perro)
* Frente Nacional es un partido racista de ultraderecha británico que tuvo mucho dinamismo en la década de los 70/80 del siglo pasado.
** FA es la Asociación de Fútbol en Inglaterra.
*** New Street es Calle Nueva.
**** El IRA es el Ejército Republicano Irlandés (católicos)
***** El UDA es la Asociación en Defensa del Ulster (protestantes)