![]() |
| España me recuerda a menudo a un paquete de galletas en permanente equilibrio: Parece estable en su frágil quietud y es más que probable que sólo se desmorone si una fuerza externa lo agita |
Me temo que este país no necesita de enemigos externos como sí requieren los estados más poderosos del planeta. Y es que el peor odio de un español es hacia su vecino. Y es un sentimiento heredado que deja cicatriz hasta la tumba. Quizá sea así por quedarse al margen de las dos grandes guerras que hundieron a Europa en la miseria y la muerte, para renacer luego más fuerte y renovada. Este país, por contra, se recoció en su propio y denso caldo endogámico y retorcido debilitando su esencia y su alma cada vez más fina y delgada.
El mal nacido del conflicto bélico no se proyectó al exterior ni se extirpó en las trincheras francesas o en los campos de batalla alemanes o del Pacífico, y permaneció bajo nuestra piel emponzoñando la vida democrática desde sus primeros y tiernos pasos. Ni se cerraron heridas ni se abrieron tumbas perdidas en los campos de olivares o junto a paredones de cementerios empachados de cadáveres abatidos con un tiro en la nuca. No. Con una venda en los ojos y una pinza en la nariz se procuró aplicar una permanente huida hacia adelante sin haber cerrado previamente capítulos ni haber limpiado las cloacas del régimen como sí se hizo con todo lo que apestaba a nacionalsocialismo en Alemania tras la última gran guerra europea.
Y ahora volvemos a mirarnos ceñudos frente a frente –y no al lado ni hombro con hombro–, como las dos caras de una moneda que se dan la espalda irreconciliables. Creo que incluso eso que separa a ambas partes es a día de hoy más amplio si cabe, especialmente en la juventud, que apenas vivió nada de lo ocurrido entonces.
Ahora las descontroladas redes sociales bullen con una cacofonía de sonidos imprecisos e interesados que anulan los pensamientos y generan caos mental trasladando las impresiones intuitivas a flor de piel y cada cual se afilia a lo que más se aproxima a sus ideas sin que medie de por medio raciocinio reposado alguno. Muestran un mundo mediocre, chillón, degenerado, con alardes histriónicos faltos de mesura, ridículas poses mediáticas y chiclosos mensajes masticados mil veces como hojas de alcachofa. Este país no avanza, anclado por larguísimas cadenas mohosas que se pierden a nuestra espalda en la bruma del forzado olvido. Pero están tensas, como si un peso enorme las tensara y los que tiramos de ellas no tenemos ni fuerza ni coordinación suficiente y necesaria para generar siquiera el menor efecto sobre el pasado.
No hace mucho volví a contemplar parte de una tertulia en el programa La Clave, que dirigía José Luis Balbín, y contemplé asombrado cómo en ese debate políticos de extremos ideológicos opuestos se escuchaban unos a otros sin interrumpirse ni levantar la voz. Eran políticos de cierto peso moral e intelectual –algunos fumaban abiertamente ante las cámaras aportando una atmósfera de misterio con el humo azulado del tabaco negro– y no como ocurre ahora, que son más bien almas vulgares y sin valores incluso para ser políticos, sin carisma de ningún tipo ni capacidad resolutiva. Sólo acusaciones carentes de fundamento ni base real, porque en este país se cree firmemente en el dicho de que 'cuando el río suena, agua lleva', aunque sea un sonido infectado de mentiras y medias verdades troceadas para su mercadeo.
Echo mucho de menos la inocencia en los primeros días de las redes sociales. Ojalá hubiera un hechizo para acallar a tanto 'sabio' anónimo de feria.
Desencanto XXI
¿Somos escasos o es que no sabemos brillar con la fuerza suficiente?
¿Preferimos nadar en profundas simas oscuras preñadas de honradez?
¿Acaso nos escondemos tras el hueco invisible de la durísima afasia?
¿Somos un grito sordo en medio de la abrumadora tormenta vacía?
¿Es que nuestras floridas ideas merman en poder ante un simple espejo?
¿Y nuestras huellas son aún más ligeras por no hablar cuando debemos?
¿Pero son ellos más sólo por su atronador bullicio licuado en frágil espuma?
¿Su memoria crece multiplicada en pálidos reflejos de siempre lo mismo?
¿Son, por tanto, millones con idéntica doctrina uniforme expuesta al Sol?
¿Quiebran con su brutal peso el rocío de la divina presencia mancillada?
¿Es, entonces, la verdad prisionera de incontables bocas podridas por el odio?
¿Y sus pasos hacen temblar el Universo al agolparse por una única senda?
Si te callas, hablan.
Si lloras, ríen.
Si bajas la cabeza se burlan.
Si cierras los ojos, tuercen la mirada.
Y si te caes, te roban el alma.
El silencio asesina al mundo;
las manos caídas disuelven el infinito;
la ira oculta abrasa la conciencia;
la tristeza es mero polvo gris en la Nada;
el llanto silencioso pulveriza el instante intuitivo;
y la pasión sin acto es un aborto inútil.
Cólera callada ante la inmóvil mayoría transparente.
Con la música no evoluciono. Simplemente busco lo nuevo en el mismo arcón de delicadas fragancias musicales. Y abunda. Con un aroma fresco a nueva oleada. Con una energía incontenible que se sostiene durante un instante en el tiempo para hacerse piedra en la historia. Pero puedo decir que yo viví y apuré ese momento. Como he dicho siempre, escucho música según el momento en que vivo proyectado desde un pasado multicolor hacia el presente continuo y constante que devora el futuro, hasta que mi día llegue y me caiga. Por el camino recojo las piedras que más brillan y las atesoro en un saquito pequeño, como joyas de valor incalculable, que puedo disfrutar a discreción y libremente. Y siempre que las miro descubro una arista nueva, una sombra creciente que talla nuevas formas y hace vibrar mi alma.
![]() |
| El galo-armenio-barcelonés Ian Kay con una maravillosa Rickenbacker |
Sigo en el camino y estoy recogiendo piedras. Las hay actuales; las hay antiguas, aunque nunca conocidas antes. Y me asombro con gozo en ambas circunstancias. Las actuaciones en vivo y en directo en salas de conciertos me ayudan enormemente a descubrir esa nueva ola poderosa y creciente a ambos lados del océano. Y cada vez que salgo a la calle, tras empaparme con un ritmo conocido y sorprendente a la vez, vuelvo a renacer y por un segundo rejuvenezco. Soy un vampiro que se alimenta de notas, letras y canciones. Me pasaría una eternidad arropado en música y viviría así para siempre.
En uno de los últimos conciertos en los que estuve escuché y descubrí a Ian Kay, un galo-armenio afincado en la cosmopolita Barcelona. Bailé como un loco y me encantó su sonido, que es una amplia coctelera de fuentes musicales que conozco. Por eso escojo una de sus canciones para esta entrada. Se titula 'Walk that road again' y es un R&B blanco británico de toda la vida, de los que hubieran tocado Kinks, Yardbirds o incluso Animals. Divertido y fabuloso.
Walk that road again (Recorrer ese camino de nuevo)
Walking down a bridge (Caminando por un puente)
Of a mean ol' town (de una vieja ciudad hostil)
That pretty girl she brought me down (Esa chica bonita me hundió)
Ain't gonna wait (No voy a esperar)
The sun will shine (El Sol brillará)
A bottle of wine will do me fine (Una botella de vino me vendrá de perlas)
I'm cuttin' lose the balling chain
I'm gonna walk that road again (Voy a recorrer ese camino de nuevo)
Walking the line on the railroad track (Caminando recto sobre la vía del tren)
Oh pretty baby I ain't comin' back (Oh, preciosidad, no voy a volver)
I found a way to ease my soul (Encontré una forma para aliviar mi alma)
A pint of whiskey and a dancing pole (Una pinta de whiskey y una barra de baile)
I'm gonna say goodbye to Jane (Voy a decir adiós a Jane)
Cuttin' lose the balling chain (Cortando la cadena de la bola)
I'm gonna walk that road again (Voy a recorrer ese camino de nuevo)
I'm gonna walk that road again (Voy a recorrer ese camino de nuevo)
(Harp Solo) (Solo de arpa)
I hear the bells ringing in my head (Oigo campanas repicando en mi cabeza)
My fate has crumbled like gingerbread (Mi destino se ha desmoronado como pan de jengibre)
Oh sugar please be kind enough (Oh, nena, por favor, sé suficientemente amable)
Oh let me be your part-time love (Oh, déjame amarte a tiempo parcial)
I'm gonna find me a new Jane (Voy a encontrar una nueva Jane para mí)
Cuttin' loose that balling chain (Cortando las cadenas de esa bola)
I'm gonna walk that road again (Voy a recorrer ese camino de nuevo)
I'm gonna walk that road again (Voy a recorrer ese camino de nuevo)
I'm gonna walk that road again (Voy a recorrer ese camino de nuevo)
Yeah! (¡Sí!)
I'm gonna walk that road again (Voy a recorrer ese camino de nuevo)
Walk that road again (recorrer ese camino de nuevo)
Walk that road again (recorrer ese camino de nuevo)
Walk that road again (recorrer ese camino de nuevo)
Walk that road again (recorrer ese camino de nuevo)
No no no no (No, no, no, no)
Walk that road again (recorrer ese camino de nuevo)
(Piano Solo) (Solo de piano)
I'm gonna walk that road again (Voy a recorrer ese camino de nuevo)
(I'm gonna walk that road again) (Voy a recorrer ese camino de nuevo)
I'm gonna walk that road again (Voy a recorrer ese camino de nuevo)
(I'm gonna walk that road again) (Voy a recorrer ese camino de nuevo)
I'm gonna walk that road again (Voy a recorrer ese camino de nuevo)
(I'm gonna walk that road again) (Voy a recorrer ese camino de nuevo)
I'm gonna walk that road again (Voy a recorrer ese camino de nuevo)
(I'm gonna walk that road again) (Voy a recorrer ese camino de nuevo)


