![]() |
Uno se acaba descubriendo a sí mismo en los detalles más nimios, ¿que no? |
¿Cuántos años tienen que pasar para que un@ pueda perdonarse a sí mism@ de algo? ¿Depende de la atrocidad del hecho cometido? ¿A eso le llamamos el Infierno en la Tierra? ¿Un Purgatorio donde un@ mism@ es re@, juez(a) y carceler@ al mismo y eterno tiempo? ¿Hasta cuándo la ignorancia permitirá que las cadenas dejen de lacerar muñecas, cuello y tobillos? ¿Hay un momento en que todo sea perdonado? ¿Podemos permitirnos el ridículo lujo de perdonar sin olvidar?
Porque la memoria insiste en recuperar una y otra vez esos momentos, que duelen como heridas abiertas con sal, y no hay forma humana de dar paso al perdón. ¿Cómo puede un@ atreverse a perdonarse si el perdón propio requiere antes del perdón ajeno? Es un tormento persistente que recorre el invisible laberinto oculto en el alma como un torrente fugaz de fuego, dañándolo todo a su paso, consumiendo en cenizas cualquier atisbo de sonrisa, reduciendo a la nada cualquier insinuación de abrazo. ¿Puede la pesada imposibilidad de perdonar hacernos olvidar la comunicación natural con quienes verdaderamente amamos? ¿Cuándo la palabra deja de ser útil? ¿Cuándo nos hacemos mudos al insensible paso del tiempo?
No hace falta que os aterroricen y hagan estremeceros el alma con un sempiterno castigo infernal al cruzar el umbral del invisible velo negro con suaves besos de telaraña en el rostro.
Al menos, de eso podemos liberarnos, porque nosotros mismos creamos nuestro propio infierno. Es personal, particular, privado, relleno de nuestros propios miedos, y tiene una inmensa y brillante cerradura de oro, cuya llave guardamos en el bolsillo, pero jamás, jamás, jamás nos atrevemos a utilizar.
![]() |
¿Senos de mujer? ¿Un carnero? ¿Un demonio? |
Un sol negro
De la espuma de mar al rocío
hay un paso que nunca se da.
Del polvo cósmico al vacío
se tienden puentes de luz intangible.
Estratos de escarcha pesada en tu ventana
hacia una tumba de profundas depresiones.
El camino se acaba,
El Sol se oculta
y las largas sombras abrazan mi alma
tan pequeña,
tan llena de miedo,
tan solitaria.
Hay estrellas permanentes en tus ojos.
De ésas que ni están ni volverán a verse.
Hay palabras desnudas de sonido en tus labios
que jamás en la vida volverán a pronunciarse.
De la vida a la muerte
hay un anhelo mutuo por completarse.
Del todo a la nada
basta un gesto;
un simple y delicado beso,
para destrozar el negro Universo.
![]() |
Jugamos con la vida hasta que se nos rompe por nuestra torpeza y la dejamos abandonada atrás. |